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Fecha:19980821
Título:
Original en audio: 18 min. 54 seg.
Para los fariseos, los mandamientos se habían convertido en una carga, una carga insoportable, una carga insostenible.
Ellos sentían que la vida estaba llena de mandamientos, de cosas que hay que hacer y de cosas que hay que evitar: "Haga esto, haga esto, haga esto, y cuidado con hacer esto, o esto, o esto otro".
La vida se había vuelto una carga que ellos no podían llevar, y sin embargo, como dice Jesús, ese mismo fardo pesado se lo pasaban a las otras personas; en su enseñanza insistían en muchos mandamientos y en muchos preceptos y en muchas prohibiciones; la vida se les había vuelto amarga.
Jesús trae un aire nuevo, si lo podemos descubrir, seremos libres. Más o menos el razonamiento de los fariseos era este: "Hay que ser bueno, pero ser bueno es difícil, no queda más remedio que sufrir y tratar de ser bueno".
Jesús trae una propuesta diferente, y si la podemos descubrir seremos libres. Una vida que no empiece por ser carga. Si la vida es difícil, si ser bueno es difícil, ¿entonces cuál es la alegría de esta vida y cuál es el sentido de esta vida?
Porque si uno es malo, mal, y si uno es bueno, difícil, ¿entonces cuál es la alternativa, cuál es el camino? O un bien que me hace feliz, o un mal que me destruye. Jesús trae una oferta distinta, y si la logramos descubrir, seremos libres y seremos felices.
¿cómo descubrir un bien que no sea una carga? ¿Cómo ser alegremente buenos, felizmente buenos? Esta es la pregunta fundamental del Evangelio, ¿cómo hacer para que a uno le guste ser bueno? Porque mientras a uno le gusta ser malo, uno no es malo por miedo.
Mientras uno sienta el atractivo del mal, del pecado, uno será bueno, pero será bueno a la fuerza, será bueno con miedo, será bueno, pero a escondidas será malo; será bueno, pero en sus pensamientos y en lo íntimo de su corazón tendrá el impulso, el deseo, la secreta esperanza de querer salirse con la suya siquiera en algunas cositas.
Y por eso, el bueno de los fariseos es una persona asustada, es una persona miedosa, cicatera, una persona mezquina, queestá en realidad esperando la oportunidad para poder hacer las cosas a su modo, para poder darse gusto.
El fariseo es el típico que anda pensando: "Bueno, ¿y hasta dónde puedo caminar sin romper con el sábado? ¿Hasta dónde puedo comer sin romper con el ayuno? ¿Hasta dónde puedo consentir un pensamiento sin caer en impureza? ¿Hasta dónde?" Esa es la pregunta del fariseo.
Y detrás de esa pregunta del fariseo lo que hay es: "que Dios me diga cuáles son los baldosines donde sí me pueda mover tranquilo, donde sí pueda estra bien, dode nadie me amargue, hasta dónde puedollegar, hasta dónde puedo reservar un pedacito para mí".
"¿Que tan tarde puedo llegar a la Misas pero que sea válida?" Esa es una pregunta típica de mucho católico, "y si llego a la primera lectura, ¿todavía se vale?" "¿y si llego al Evangelio, ¿se vale?" esa mentalidad de "hasta dónde puedo llegar para que se valga", esa es la mentalidad del que es bueno, pero es bueno por miedo. Quisiera ser malo, quisiera darse gusto.
Nuestra vida y nuestra sociedad están llenas de muchas hipocresías; probablemente nosotros no somos más malos porque tenemos todavía orgullo, muchas veces es el orgullo el que nos priva de hacer muchas cosas.
Yo he conocido hobres, y sobre todo he conocido mujeres que, por ejemplo, dicen: "Sí me he sentido muchas veces tentada de infidelidad, y creo que ése hombre, refiriéndose al esposo, no merece que yo le sea fiel; pero por no armar problema, por no quedr mal, por no meterme en líos, por no ocasionar una tragedia, yo dejo así".
La propuesta de Jesús es distinta, y si logramos descubrirla, seremos verdaderamente libres. La propuesta de Jesús es otra, lo que Jesús viene a traer es otra cosa.
Los fariseos habían empezado con la Ley de Moisés, con los mandamientos de la Ley de Moisés, y le habían ido agregando y agregando y agregando cosas, y agregando y agregando cosas.
Así hay personas, que a medida que a medida que les va pasando la vida, van agregando y agregando y agregando cosas, y siennten que su vida es complicada, horriblemente complicada; sienten que en sus pensamientos y en su corazón, hagan lo que hagan, siempre les queda una sensación ambigua y confusa, la sensación de que: "No fui tan bueno como para merecerme el premio, pero no disfruté tanto como yo quería".
De tratar de jugar a ver hasta dónde, siempre le queda la sensación a la persona: "Sería que me pasé, y entonces soy malo; o sería que hubiera podido disfrutar más, y entonces soy un pendejo". O sea: "O soy malo o soy tonto". Y entre ser malo o ser tonto, la persona está en una inseguridad interior y está en una zozobra interior y no es feliz.
Lo único que se le ocurre a esapersona que no es feliz es aplicarle el mismo torniquete, la misma prensa hidráulica a los otros. Las personas que no han logrado ser felices son las personas rígidas, son todas personas estrictas.
He conocido muchas personas estrictas, yo creo que en mí también ha habido mucho de estricto, de ese estricto que hoy no me convence para nada.
Las personas estrictas, rigurosas, psicorígidas, esas personas intransigentes y duras, "y lo que es es y lo que no es no es", esas pesonas que descalifican completamente a otros, sin una voz de misericordia, sin dejar abierta una palabra, sin dejar abierta una puerta para una razón, para una disculpa, casi siempre son personas que sienten que la vida las ha tratado así.
Es como si ellas sintieran: "Conmigo la vida fue intransigente, conmigo la vida ha sido dura, por consiguiente, si esa es la ley, eso es lo mismo que yo les doy a las otras personas".
Pero la propuesta de Jesucristo es distinta.