O201002a
Fecha: 20000821
Título:
Original en audio: 28 min. 39 seg.
La primera lectura es un ejemplo de cómo Dios habla no solamente con las palabras sino también con los hechos y en más de una ocasión nos encontramos que Dios hizo de la vida de los profetas un lenguaje, como invitando a todos a que no estemos solamente atentos a las palabras sino que leamos también ese otro libro que son los hechos, los eventos, los acontecimientos o como los llamaba Jesús las señales de los tiempos.
Como el pueblo ya no escuchaba mucho esas palabras, ni las palabras de Jeremías ni las palabras de Ezequiel ni las palabras de los demás, Dios utilizó muchas veces hechos, despertando o queriendo despertar de esa manera la conciencia del pueblo.
Fue así que la muerte de la esposa de Ezequiel se convirtió en uno de esos hechos, Ezequiel actúa de una manera absurda, si hay algo que puede producir luto es la pérdida del esposo o la esposa, si hay algo que puede producir tristeza es la pérdida de un amor con el que se ha compartido tanto, tan intensamente durante tanto tiempo.
Ezequiel obra de una manera absurda, una manera tan absurda que la gente observa y tiene que preguntar, es decir, se logra el cometido porque la gente pregunta, la gente no soporta la extrañeza y pregunta y entonces Ezequiel que había hecho eso no por locura sino por capricho, sino por encargo de Dios, les da el mensaje, el hecho conduce a la palabra.
Yo traduciría el mensaje de Ezequiel de esta manera y creo que ahí descubriríamos la actualidad inmensa de este pasaje, es como si Ezequiel les dijera, “¿a ustedes les parece absurdo que yo no llore porque se ha muerto mi mujer ni haga luto por ella?” ¿les parece absurdo que no de las señales de duelo que son acostumbradas en estos casos, eso les parece absurdo a ustedes? Y lo que es más absurdo, que los intereses de Dios estén descuidados y que el santuario que todos amamos se ha profanado ¿por qué eso no despierta nada? De manera que esta primera lectura adquiere así un impacto muy fuerte en nosotros, que tanto nos duele el santuario, que tanto nos duelen las cosas de Dios, que tan cerca de nosotros está el templo del Señor, no es solo una lectura.
Entonces para aquella época no es una lectura con un lenguaje extraño para una gente rara, es una lectura que hoy cobra plena actualidad, porque hoy mas que nunca nos podemos preguntar a quien nos duele el santuario de Dios, a quienes les duelen las cosas de Dios, quien se preocupa por los intereses del Señor, todavía podemos ahondar un poquito mas, la causa del dolor cuando se pierde a la esposa es indudablemente y en primer lugar el amor, una esposa repudiada, una esposa con la que ya no se vivía, una esposa que solo fue causa de amargura no será motivo para un duelo sincero, por lo menos es el amor el que produce el duelo, es el amor el que hace sentir la pérdida, de manera que nos enseña esta primera lectura cual es el termómetro que nos permite reconocer el amor.
El cardenal Daniels, hace unos años daba unas declaraciones sobre las situaciones de las vocaciones sacerdotales y decía este cardenal, que la gente no estaba acostumbrada a sufrir ni lo más mínimo por Dios, no estaban acostumbrados a padecer por Dios, no les interesaba, y decía el: “una de las dificultades que tenemos en la perseverancia de las vocaciones sacerdotales es esa, como toda vocación supone sufrimiento, entonces cuando llega el sufrimiento se acaba la vocación de la persona, porque le duele mas lo que mas ama y como el amor a Dios anda tan bajito, entonces el dolor por las cosas de Dios anda bajito.
Si nosotros definimos el cristianismo, decía este cardenal, si nosotros definimos este cristianismo solamente por la capacidad de hacerle bien a las otras personas, es decir, de un modo solamente horizontal, ser cristiano es amar al prójimo y nada mas, entonces el cristiano no tiene una oferta específica que presentar cuando esos mismos bienes para los pobres, para los pequeños o para los marginados se pueden conseguir por otros métodos.
Decía el, nos resulta fácil referir el cristianismo con el amor horizontal, con el amor a otras personas iguales a nosotros, pero lo esencial del cristianismo no es eso lo esencial del cristianismo, es la manifestación de un amor diríamos vertical, de un amor que viene de Dios a nosotros y que es el único que nos hace capaz de amarnos, pero el problema con el que uno siempre se encuentra es y como hago yo para medir el amor de Dios y como hago para medir el amor a Dios, como hago para medir esos amores, porque medir el amor horizontal, el amor por el prójimo es relativamente sencillo, si una persona se desgasta atendiendo leprosos, menesterosos, exiliados, deportados, enfermos hay pues hay se ve que tiene mucho amor, pero el amor a Dios, el amor que nosotros le tenemos a Dios, que es el primer mandamiento de la ley ¿eso donde se nota?
Hoy la primera lectura nos da un termómetro, el amor se manifiesta por la capacidad de interesarse por las cosas de Dios y por el dolor cuando se pierde la vida de Dios, el santuario de Dios, las señales de Dios.
Dios ha dado señales, esas señales no hay que absolutizarlas ni hay que volverlas un ídolo, una señal por ejemplo en el Antiguo Testamento fue el templo, el templo no se puede convertir en un ídolo, en un motivo de un orgullo solamente humano, Jeremías criticó esto, Jeremías dijo ustedes que andan repitiendo esto, el templo del Señor eso no es lo que les va a salvar, el templo del Señor fue una señal que Dios les dio, no hay que absolutizarlo, no hay que idolatrarlo, pero tampoco se pueden despreciar las señales de Dios, hemos encontrado así una manera de medir el amor, el dolor que se siente cuando se maltratan las señales que Dios ha dado en la historia de los hombres, eso permite medir el amor de Dios.
Haber, amor de Dios significa dos cosas, el amor que Dios nos tiene o el amor que nosotros le tenemos a Dios y en ese caso quiero referirme sobre todo al amor que nosotros le tenemos a Dios, porque en eso está la perfección del primer mandamiento, como puedo yo medir ese amor, hoy hemos aprendido y que nunca lo olvidemos, puedo medir el amor a Dios por el dolor cuando se destruyen, cuando se anulan, cuando se profanan las señales de Dios en nuestra vida, en la vida humana, en la vida mía, en la vida tuya, en la vida nuestra, ahí puedo medir el amor a Dios, esas señales pueden ser como en el caso de estos un templo o pueden ser otras señales.
Como tratamos a las señales que Dios ha dado, porque Dios ha dado señales reales, señales tangibles de nuestra vida, ¿esas señales tangibles como las tratamos?