O214001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20000831

Título:

Original en audio: 23 min. 23 seg.


La palabra que utiliza Jesucristo para describir la vida humana es "administrador", nosotros somos "adminisradores", y a todo administrador, pues, llegado el momento, se le piden las cuentas. Eso es lo que queremos meditar un poco.

Punto primero: ¿qué significa ser administrador de la propia vida, y punto segundo: ¿cómo es esa historia de las cuentas?

El administrador es aquel que tiene una resposabilidad durante un tiempo, no es dueño, tiene una gestión que relaizar y se espera de él que produza algunos frutos.

Está muy buena esa imagen para hablar de la vida humana, porque si lo pensamos bien,todas las cosas que nos llegan, nos llegan por un tiempo. Por ejemplo, la juventud. Decía George Bernard Shaw: "La juventud se dsperdicia en los jóvenes".

Y creo que muchos de nosotros, si repasamos nuestra propia vida, cuando teníamos quizá más vigor, más belleza, más tiempo, seguramente pensaremos: "Si yo hoy tuviera este tiempo que antes tenía, esas fuerzas que antes tenía, ese vigor que antes tenía, seguramente yo utilizaría esos recursos de otra manera".

Me gusta mucho un escrito de algún autor que decía: "Cuando yo era niño desperdiciaba los días como caramelos de poco precio; ahora, que ya sé que no me quedan muchos, tomo cada día e intento vivirlo como plenamente y como sacarle todo su fruto". Donde uno reconoce que seguramente no hizo la mejor adminisación de esa parte, de la juventud.

Es una paradoja de la vida, porque cuando hay mucho tiempo, falta cabeza para aprovecharlo; y cuando ya hay cabeza para aprovecharlo,entonces ya no hay tanto tiempo. Ahí vemos que la vida efectivamente es una administración.

Lo podemos pensar también de otras cosas, por ejemplo, podemos pensarlo del dinero. Un señor que fue muy rico, cuyo nombre no voy a decir, un señor que fue muy, muy rico, tenía una finca inmensa sobre el Magdalena Medio, y él, que fue siempre muy celoso de sus cosas y de que nadie lo fuera a robar, tenía órdenes estrictas: ningún empleado suyo podía coger una sola fruta, ni podía robarse nada.

Pero como resulta que en esa zona es tan feraz la tierra, y da tan copiosas cosechas, entonces se pudrían las frutas en los árboles y caían, "pues así tendrá que ser, pero a mí nadie me roba nada".

Este señorluego fue acosado por las presiones de la guerrilla, fue secuestrado, algunos de sus hijos también fueron desaparecidos y torturados, esa familia desapareció ignominiosamente.

Le oí esta historia con sus detalles a mi papá, y decía mi papá: "Este hombre con ese egoísmo reconcentrado: "Prefiero que se me pudran las frutas en los árboles, pero amí nadie me roba nada", y decía mi papá: Cuando este pobre caballero, después de despertar tantas envidias, tuvo ese final tan triste, ¿en qué quedaron todas esas frutas? ¿En qué quedó toda esa manera de, podríamos decir, de amarrarase a esos bienes?"

Creo que en los bienes materiales también nos equivocamos muchas veces. Seguramente hacia el final de la vida, o en el momento en el que nos encontramos, si hacemos un balance tendríamos que decir: "Yo hubiera podido ser mucho más generoso, mucho más desprendido; muchas cosas no valían la pena.

No fue buena idea dejar que se pudrieran las frutas, era más hermos convertir cada una de esas frutas en la sonrisa de un niño, en la gratitud de un pobre". Ahí se hizo una mala administración.

Somos administradores de la vida, somos administadores del tiempo, somos administradores del cuerpo: cada uno de nosotros tiene también que cuidar su propio cuerpo.

Cuando van llegando las enfermedades, de pronto decimos, fruto de una administración deficiente: "Si yo hubiera sido más consciente de lo que significa la salud, yo no hubiera comido tanto de esto, de esto o de esto otro, que ahora pesa tanto sebre mí y trae tantas restricciones".

O sea que esta palabrita que utiliza Jesús, esta palabra del "administrador", esta palabra es muy útil, porque si uno piensa que uno es administrador, pues no se va a quedar solamente lamentándose de lo que ya pasó, sino que tendrá una postura más sabia, más inteligente, sobre todo si caemos en la cuenta de que somos administradores no sólo del tiempo, del dienro, de los bienes materiales, sino también de otras cosas, por ejemplo, de los conociemientos.

Un profesor es como un administrador. Se habla hoy de la administración educativa, que no consiste simplemente en tener oficinas y computadores, sino de la manera de hacer llegar el conocimeinto,la sabiduría, los principios, los valores a otras personas.

El libro de Daniel tiene un elogio muy hermoso para los que saben transmitir la sabiduría, para los que son buenos administradores que del conocimiento. El libro de Daniel diceque esa personas brillarán como estrellas por toda la eternidad.

¡Qué hermosa administración! No sé si es el libro de la sabiduría o el libro Eclesiástico el que dice: "Mirad que no sólo me he fatigado para mí, sino que lo que recogí lo di a otro" [[:Category: ]]. Es es un maestro, el maestro es un administrdor.

Fíjese usted que tener una buena metodología en el fondo es hacer una buena administración de ese recurso. Un profesor que sabe mucho, pero tiene una mala metodología, pues le falta ser un buen administrador del conocimiento.

Pero también, Dios nos otorga personas, y aquí el tema se vuelve un poco más serio. Cuando mi mamá estaba esperando al primero de sus hijos, es decir, Bruno, mi hermano mayor, mi papá, que siempre ha tenido ciertas características como de filósofo y le encantan los temas trascendentes, entonces le dijo a ella, cuando estaba esperando al primer hijo, le dijo: "No se nos olvide nunca que los hijos son prestados". Esa también es como una administración.

¿Cuánto tiempo pasamos cerca de nuesrtos padres? Pues con el tiempo que pasamos fuera de la casa paterna, es mucho más lo que vivimos fuera de la casa paterna. O sea que los hijos que ustedes tienen, van a estar mucho más tiempo lejos de ustedes, que cerca de ustedes.

Es decir que ese tiempo que están con ustedes, es un tiempo precioso, es un tiempo que hay que saber administrar, porque son prestados. Cada día de esos hijos, cadauno de esos días vale muchísimo.

Lo que pasa es que como uno no sabe el final de las cosas, uno tiende a pensar que son infinitas. Desde el día en que una persona sabe: "No te quedan más que cuatro meses de vida", multiplica: "cuatro meses son ciento veinte días", entonces cada día se vuelve importante.

Pero cuando no conozco el final de las cosas, entonces como que mi mente distraída las consiera infinitas, entonces las desperdicio.

Pero si ustedes hacen, que esas cuentas se pueden hacer, si ustedes hacen sus cuentas, entonces pueden hacer: tres años son algo más de mil días, entonces si un niño tiene algo así como diez años, le pueden quedar doce o quince años más con sus papás. Hagamos cuenta de quince años: quince años es cinco veces, es decir que le quedan como unos cinco mil días, un poco más de cinco mil días.

si uno tuviera en cuenta esas cifras, y fuera descontando, trataría a las personas de otra manera. Después de que las personas se han ido, porque salen de casa, o sobre todo, porque se mueren, surge en nosotros un dolor muy grande.

Está demostrado psicológicamente que la mayor parte del door que sentimos porque las personas se mueren, es por todo lo que no hicimos, por todo lo que hubiéramos podido hacer, por todo lo que ahora querríamos hacer.

O sea que las personas también entran en esta esfera de lo que nosotros tenemos que administrar. estos hijos que están ahí durante un número de días, pero ante una cuenta de días, pues son en cierto sentido parte de esa administraión.

Y lo mismo podríamos decir de los sentimientos, de los afectos, del amor. El amor es la más grande de las fuerzas que nosotros tenemos; el amor, el amor es la fuerza que mantiene al universo en marcha, ¿cómo administramos nosotros el amor?

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