O205003a
Fecha: 2000825
Título:
Original en audio 16 min. 19 seg.
La primera lectura nos habla del Espíritu; la segunda lectura, tomada del evangelio, nos habla del amor.
Hay una feliz coincidencia en estos temas repectivos de las lecturas. Porque precisamente, aunque Dios es amor, vale dicho de cada una de las divinas Personas, especialmente se apropia el amor a la tercera Persona de la Trinidad, al Espíritu Santo.
"Podrán revivir estos huesos?" Ezequiel 37,3 El amor lo hizo posible, el Espíritu lo hizo posible. El amor creador, el amor que levanta de la muerte, el amor que construye la casa a la que luego da vida, el amor del Espíritu que convierte un cementerio en una multitud que canta alabanzas y que proclama grandezas de Dios.
Primera reflexión para hoy: creerle al amor, creer en el amor. No es fácil. Un gran teólogo dominico, doctor en Sagrada Escritura, hablaba alguna vez con nuestro querido Padre Correa, y decía: "Es difícil predicar del amor, es difícil hablar del amor sin sentir uno que empieza a decir como tonterías".
El amor es difícil en nuestras palabras, pero es necesario en nuestros corazones. Cuando yo le escuché esa anécdota al Padre Germán, me puse a pensar por qué era difícil hablar del amor, y es cierto, y encontré varios motivos, por ejemplo, porque hablar del amor es hablar de algo que más necesitamos que tenemos, y por consiguiente, es presentar nuestro aspecto deficiente, es presentar de alguna manera nuestra indigencia.
Hablar del amor no es fácil, pero hoy las lecturas nos invitan a creer en el amor. ¡Cuántas discusiones complejas en grado sumo habían tenido esos fariseos! Y llegan donde Jesús y Jesús lo simplifica todo: "primer mandamiento, amar, y segundo mandamiemto, amar. Ahora, vayan y háganlo".