Co18002a
Fecha: 20070805
Título:
Original en audio: 22 min. 44 seg.
Las lecturas de hoy nos invitan a pensar en nuestra relación con los bienes de este mundo.
Es muy interesante ver que ese hombre rico del Evangelio lo que quería era asegurar su vida. Y yo creo que esta es una de las aspiraciones más comunes y más naturales del corazón humano.
Precisamente existen los seguros de vida que sirven cuando uno se muere. Es un modo de tener algo fijo, tener algo seguro. Pero no se trata solamente de tener un dinero para sobrevivir; el ideal que muchos de nosotros hemos acariciado, seguramente, es aquello que aparece ahí en el evangelio: tener las cosas de tal manera bajo control, que uno pueda simplemente disfrutar, simplemente pasarla bien.
Para muchas personas asegurar la vida es eso, estar seguros de que pueden pasarla bien, de que pueden gozar; se trata de asegurar de que yo voy a estar vivo, las cosas van a salir bien, nadie se va a meter conmigo y puedo disfrutar todo oo que yo quiera.
Esa parábola la predicó Jesucristo hace casi dos mil años y sigue siendo tan actual hoy como el primer día. Es decir, el corazón humano sigue buscando lo que ahí dijo Jesús: sentir que todo está bajo control, nadie amenaza mis bienes, puedo dedicarme a gozar, puedo dedicarme a disfrutar.
Todo indica que en el corazón humano hay una especie de nostalgia por esa situación de disfrute, en donde la única preocupación es cómo hago para gozar más hoy. Esa situación de disfrute tiene un nombre que es el paraíso.
Hay en el corazón humano el anhelo de construir paraísos. Conocer, o adquirir y en todo caso habitar lugares fantásticos, lugares donde todo sea placer, lugares donde uno esté descansado, relajado, seguro y únicamente pueda gozar, únicamente pueda disfrutar.
El corazón humano tiene nostalgia del paraíso, el corazón humano tiene el anhelo secreto de pasarla bien, sin ninguna preocupación, sin que nadie se meta conmigo.
es interesante ver que en le modelo de felicidad de este rico no entra badie más, él no menciona ni su esposa ni sus hijos. Y aquí está el primer elemento que despierta nuestra atención. La idea de paraíso parece un poco peligrosa, porque en el fondo es una idea tremedamente egoísta.
Disfrutar yo y pasarla bien yo, implica que el unverso entero va a girar entorno de mí, y como resulta que una rueda no puede girar entorno de dos ejes, sino solamente de uno, entonces si el mundo va a gira entorno de mí, no puede girar entorno de mi esposa; y si va a girar entorno de ella, no puede girar entorno mío; y si va a girar entorno de mis hijos, no puede girar entorno de mí.