Denis
El Santo Rosario la Biblioteca más Hermosa del Universo
Tiempo: 23’28”
Queridos hermanos, el Santo Rosario es un instrumento muy sencillo, si lo miramos de una manera física, una cuerda con unas cuentas, es algo muy sencillo en su sencillez esconde algo muy profundo. Y para descubrir esta profundidad a veces ayudan algunas comparaciones, por ejemplo; podemos decir que el Rosario es un camino porque efectivamente en el Rosario vamos haciendo un recorrido y no cualquier recorrido, es el camino de la vida de Jesucristo, los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, son el camino de Cristo. Rezar el Santo Rosario es caminar el camino de Cristo, entonces podemos decir que el Rosario es un camino.
Podemos decir también, que el Rosario en una catequesis, en la catequesis aprendemos los misterios de la fe y el Rosario mantiene viva en nosotros la catequesis fundamental del Cristiano por eso es imposible que se pierda en la fe una persona que ora con devoción el Santo Rosario.
Podemos decir que el Rosario es también una Biblioteca o tal vez la puerta para entrar a la biblioteca más preciosa del universo, ¿qué es lo que hay en una biblioteca?, libros, conocimiento. Pues yo pienso que el conocimiento más precioso que hay en el universo es el conocimiento de Cristo en el capitulo diecisiete del evangelio según San Juan leemos que Nuestro Señor dice orando al Padre celestial, le dice a Dios Padre estas palabras: [[ ]]“Esta es la vida Eterna, que te conozcan a ti y al que tu enviaste” ese es el conocimiento que nos da vida y conocer muchas cosas sin conocer a Cristo hace más daño que bien, en cambio conocer a Cristo aunque uno no supiera nada más da para vida Eterna. Decía el Apóstol San Pablo a los Corintios [[ ]] “Entre vosotros no me precie de conocer nada, sino a Cristo y este crucificado”, conocer a Jesucristo este es el camino hacia la vida, conocer a Jesucristo es conocer el misterio de la vida humana porque como gustaba de repetir el santo Papa Juan Pablo II “Jesucristo revela al hombre al mismo hombre’’.
No podemos descifrar el misterio de la vida sin el hombre con “h” mayúscula, sin el hombre por excelencia que es Jesucristo, sin el conocimiento de Cristo carecemos de las claves fundamentales para entender nuestra propia existencia, las preguntas más profundas de nuestro corazón quedarán para siempre sin respuesta si no tenemos a Jesucristo, ¿Para qué estamos en la tierra?, ¿Cuál es el propósito de nuestros días sobre este hermoso planeta?, ¿Cómo ha de organizarse la sociedad?, ¿Qué significa ser realmente feliz?, ¿Qué es lo que tiene valor y qué es lo que parece valioso pero no lo es?, todas estas preguntas que de una o de otra forma visitan el corazón humano quedarán para siempre sin respuesta si no está en nosotros el conocimiento de Jesucristo, sin el hombre con “h” mayúscula, sin el hombre por excelencia, sin Cristo la vida humana se convierte en ¿qué?, algunos filósofos y escritores dicen: “una pasión inútil”, esfuerzo, agitación sin dirección eso es la vida humana para muchas personas incapaces de soportar el absurdo de un camino sin propósito entonces intentan darle un sentido a la existencia estas personas, persiguiendo esto o aquello, hoy detrás de un ídolo, mañana detrás de un placer, pasado mañana detrás de un prestigio, todas cosas efímeras, pasajeras, finales.
Por eso el conocimiento fundamental es el conocimiento de Jesucristo cuando empezamos a escuchar a Jesucristo aún más cuando le vamos obrar y aún más cuando le vemos padecer, encontramos dónde está el valor de la vida humana, este Cristo desposeído de todo incluso de su ropa, este Cristo que lo ha entregado todo en su desnudez nos entrega da verdad sin anvajes, la verdad desnuda está pendiendo de la Cruz, la donación sublime del crucificado ilumina de un modo irrevocable la mente humana, nos entrega con claridad la denuncia de todo pecado y el anuncio de toda misericordia.
Por eso digo, que hay una biblioteca que es la más preciosa del universo, la biblioteca donde se guarda el conocimiento de Jesucristo, la biblioteca donde uno mejor puede aprender a Jesucristo, dice el Evangelista San Lucas en el capítulo segundo [[ ]] “Todos los que le veían se admiraban de lo que les decía los pastores sobre el niño y María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”, esa es la biblioteca el Corazón Inmaculado de María, esa es la biblioteca más preciosa del universo porque si no hay un conocimiento que sea más importante que el conocimiento de Cristo, si no vale la pena saber algo, si uno no sabe quién es Cristo, si Cristo es quien le da su valor su y lugar a todo conocimiento, entonces no hay biblioteca más hermosa que el Corazón Inmaculado de la Virgen María porque en ese corazón está el conocimiento más extenso, más profundo y más limpio de Jesucristo, ahí podemos visitando ese corazón podemos conocer con mayor presteza, con mayor claridad y con mayor profundidad quien es Jesucristo.
Para conocer hay que aplicar el entendimiento a lo que se quiere conocer y esa aplicación del entendimiento supone esfuerzo como lo saben todos los estudiantes cuando están preparando sus exámenes, aplicar el entendimiento requiere esfuerzo, ese esfuerzo sin embargo se hace liviano y se hace mucho más eficaz cuando existe ese motor maravilloso que es el amor, por eso es un hecho que aprendemos con mayor facilidad aquellas materias que nos gustan, mientras que las que no nos gustan suponen un doble esfuerzo, tratar de aplicar el entendimiento a lo que no nos gusta es casi una tortura pero dónde está el motor del amor muy pronto sigue el entendimiento y con esa aplicación del entendimiento llega la claridad del conocimiento.
Esta reflexión nos dice mucho sobre por qué la biblioteca más preciosa del universo es el Corazón Inmaculado de María, en efecto, desde el punto de vista natural pocos amores se pueden comparar al amor de un madre por el hijo, muchos dicen que desde un punto de vista puramente natural es el amor más fuerte que existe, el filósofo Aristóteles, por ejemplo, explica la razón de este amor por el hecho mismo de la gestación y el parto, las mamás desde un modo casi inevitable y el casi lo digo porque siempre hay excepciones desnaturalizadas, la mamá siente que el hijo es parte suya y por eso es un amor que es anterior a toda pregunta, a toda reflexión, a todo cuestionamiento, es una amor que atraviesa las fibras más íntimas del corazón femenino , es un amor intensísimo que en no pocas ocasiones llega hasta el extremo de dar la vida por el hijo.
Ese amor que ya desde el punto de vista natural es tan intenso se hace infinitamente mayor cuando el hijo concebido como en el caso de María no es otro sino el hijo del Altísimo, Qué fue lo que le dijo el Ángel a la Virgen, le dijo: [[ ]] “Concebirás y darás a luz y tu hijo será llamado Hijo del Altísimo”, Jesús es el resumen de todos los regalos que recibió María, Jesús es el único plan, el único propósito, la única meta, la única razón de ser de la vida de Esta Santísima Mujer, la bendita entre todas las mujeres, ese es Jesús, de modo que María por razón de naturaleza y por razón de gracia y por razón de gratitud ama a su hijo Jesucristo con una intensidad que no cabe en palabra alguna, por eso en estos últimos tiempos ha crecido la devoción a los dos corazones el Sagrado Corazón de Jesús y El Inmaculado Corazón de María, porque estos dos corazones han quedado tan unidos por un misterio de naturaleza y de gracia que difícilmente se puede nombrar uno sin nombrar el otro, tal es la unión de amor que existe entre la Santísima y el Santísimo, ese volumen de amor de un modo podríamos decir avasallante empujó el entendimiento de María para contemplar, para admirar, para aprender quien es Cristo; es evidente que el alumno que tiene mejores capacidades y el que tiene más intereses es el que más aprende y ambas cosas se aprenden de María, Ella es quien tiene mayor interés de aprender a Cristo porque el amor que le mueve está más allá de todo lo que yo pudiera expresar y Ella es la que tiene mejor capacidad porque el mayor obstáculo para conocer el misterio de la gracia es el pecado, obstáculo que no existe en Ella.
Es Ella entonces la discípula aventajada, es Ella entonces la alumna estrElla en la ciencia más importante del universo; ‘conocer a Jesucristo’, sus ojos eran ventanas por donde podría entrar con plena confianza el raudal de la sabiduría divina derramado no solamente en cada palabra que dijera Cristo, sino en cada acción suya eso significa que María podía comprender las enseñanzas del Señor, podía comprender los gestos de Cristo, podía comprender los milagros de Cristo, podía entender el poder que se manifestaba en los exorcismos que Cristo realizaba, todo ello lo podía Ella beber muchísimo mejor que cualquier otra persona.
Y sin embargo, cosa admirable, había también elementos, palabras, actitudes de Cristo que Ella siendo quien era no terminaba de entender lo cual no habla mal de María sino que habla muy bien de Cristo, porque si la persona que mejor puede entender, escuchar, contemplar y aprender a Cristo algunas veces se sentía abrumada, si algunas veces se sentía incapaz de comprenderlo todo eso nos dice muy bien cuanto rebaza Dios a la Creatura. María, como buena enamorada de la Gracia Divina no se quedaba con no entendí, sino que bien lo dice San Lucas [[ ]] Meditaba en su corazón, es verdad que el corazón de María es como un jardín deliciosa en donde se encuentran los mejores sentimientos y en donde están frescas, lozanas y perfumadas las gracias más hermosas de Dios.
Pero todo este aspecto de los afectos, las emociones y los sentimientos no debe hacernos olvidar que en María como en todo ser humano hay una inteligencia y así como Ella utilizó de la mejor manera su cuerpo que se convirtió en sagrario de Dios y utilizó de mejor manera sus manos cuidando al hijo del Altísimo y de la mejor manera sus palabras educando al mismo que la educaba a Ella, así también debemos asegurar que María utilizó de la mejor manera posible su inteligencia de modo que aquello que no lograba entender en un primer momento con la paciencia que da el amor lo dejaba reposar en un lugar, un lugar maravilloso, su corazón, el Corazón Inmaculado de María, ese es el sitio que nosotros visitamos cuando rezamos el Santo Rosario, ese es el sitio, el Corazón Inmaculado de María. Como nos enseño muy bien el Papa Pablo VI, María es la que nos enseña a contemplar a Jesucristo cada vez que rezamos el Rosario o dicho de otra manera, el Santo Rosario es aprender a mirar a Cristo con los ojos de María.
Y por eso es apenas natural que el Rosario requiera repetición que el aspecto que quizá se le critica más, claro que tiene que tener repetición el Rosario, es apenas lógico, vámonos al taller de un orfebre o mejor de un herrero, vámonos mejor al un taller de un herrero y ¿por qué? Digo mejor de un herrero que de un orfebre porque yo no sé ustedes pero el corazón mía a veces es demasiado rebelde y demasiado frio se parece más al hierro que al oro y como mi corazón es así, frío oscuro y muchas veces duro como lo es el hierro yo sé que necesito un herrero y si voy donde el herrero me contarán ustedes si el herrero dará un solo martillazo o cuantos da, necesita muchos, muchos hasta darle la forma precisa, cuando luego ya uno mira una de esas rejas que las hay muy artísticas da la impresión de que ese material hubiera sido dócil para crea figuras maravillosas porque hoy hacen casi cualquier cosa con el hierro, entonces pueden hacer flores, árboles, personas, esculturas, objetos, casi cualquier cosa y parece que fuera un material dócil, parece que fuera un material amable y no lo es, muchos golpes han sido necesarios, golpes que hacen dos cosas calentar el hierro y cambiarle la forma, pues lo mismo necesita mi corazón y quizás el corazón tuyo, también nosotros necesitamos que nos calienten el corazón porque el corazón se enfría, el corazón se vuelve indiferente, Dios es un horno ardiente pero el corazón humano muchas veces es frío, necesitamos calor y necesitamos que nos cambien la forma del corazón porque ese corazón nuestro que deberían tener siempre grabada la imagen de su hacedor ese corazón nuestro tantas veces es la imagen encogida y repugnante del pecado. Por eso el Rosario tiene repetición, porque entrar al Rosario y esta será la comparación en este día, entrar al Rosario es entrar al taller a que le reformen a uno el alma. Rezar el Rosario es entrar en tratamiento espiritual para que el corazón aprenda a calentarse y para que se reforme, para que cambie su forma.
Amigos del Santo Rosario, amigos de esta Parroquia de Nuestra Señora del Rosario considerémonos felices, considerémonos agradecidos, el mismo regalo que recibió María, es decir, Jesucristo, es el regalo que quiere llegar a nuestras vidas a tomar posesión de nuestro ser y los mismos ojos que Ella tuvo son los ojos que Ella quiere darnos porque egoísta no es, esos ojos de Ella, ese amor de Ella y esa ciencia de Ella son los que Ella misma quiere comunicarnos cada vez que rezamos el Santo Rosario. Que Dios nos dé más amor al Evangelio, más amor a María y más amor a este instrumento precioso a esta biblioteca la más bella del universo. Amén.
El Rosario Abre tu corazón a María
Tiempo: 29’49”
Abre tu corazón a María reza el Rosario, parece una invitación demasiado ingenua alguno dirá muy dulzarrona, muy azucarada y sin embargo, hoy más que nunca necesitamos abrir el corazón a la Santísima Virgen, porque sabes quién es Ella: “María es el Evangelio Realizado”, en ninguna creatura se cumplió tan perfectamente la voluntad del Padre, ninguna discípula mejor encontró Jesucristo, en ninguna persona humana ha reposado tan a sus anchas el Espíritu Santo como en María, el poder y la belleza del Evangelio residen en Ella y por eso el nombre que le puede dar nuestro corazón en esta noche es: “María tu eres Evangelio Realizado”, abrir el corazón a María entonces es aceptar que el Evangelio es real, es aceptar que no son solamente deseo, proyectos, planes, propuestas, denuncias, en todas esas palabras que acabo de decir hay algo que queda en el amplísimo margen de la posibilidad, hablar de las cosas buenas que podrían ser, hablar de cómo podríamos ser, hablar de lo que nosotros podríamos ser, se puede gastar tanto tiempo en esa clase de discursos.
Pero el Evangelio no es una colección de cosas que podrían ser, no es una colección de mandatos sobre lo que debería ser, no es el libro de los deseos lo que uno quisiera ser. Todo eso que propone el Evangelio se vuelve carne cuando encontramos una persona que lo vive, cuando encontramos una persona que ha entregado su existencia a Cristo a la gracia de Cristo, al poder de Cristo y esa es María, en María el Evangelio deja de ser ideal para convertirse en real, en María el Evangelio deja de ser una propuesta y se convierte en una respuesta, en María el Evangelio deja de ser un deseo lo que podría, lo que debería, lo que se quisiera y se convierte en una realidad.
Podríamos recorrer las páginas del Evangelio y encontrar los preceptos de Nuestro Señor Jesucristo y sus dulces mandatos y veríamos que cada uno de ellos se ha realizado en la vida de María hasta los más fuertes, hasta los más exigentes, hasta los que parecen imposibles para nuestra naturaleza. Dice Jesucristo por ejemplo que amemos a nuestros enemigos y que oremos por ellos y ahí está Nuestra Señora la dolorosa a los pies de la Cruz hecha una sola intercesión amarrada con un mismo lazo de amor al Cristo que padece, Ella ha realizado esa palabra de amor de intercesión por los enemigos está ahí. Dice Nuestro Señor Jesucristo: “orad sin cesar” ordena a sus apóstoles, “suplicad la venida del paráclito” ¿Quién es la primera que está cumpliendo ese precepto? Seguramente animando, acompañando, cuidando la familia de Jesús: Ella junto con los Apóstoles unida en la plegaria intercede viviendo para el colegio de los Apóstoles y también para sí misma pero sobre todo para la iglesia naciente el don del Espíritu, Ella cumple eses mandato. Nos dice Nuestro Señor Jesucristo que cuando oremos debemos decir al Padre Celestial [[ ]]“Hágase tu voluntad” y ¿qué palabras encontramos en María cuando el Ángel se le aparece, cómo habla María [[ ]]“aquí está la esclava del Señor hágase en mí según tu Palabra” la vida de Ella cada día de María es una página del Evangelio, por eso, María es Evangelio realizado.
Cuando nosotros le abrimos el corazón a María abrimos el corazón al Evangelio como una realidad como una verdad que se propone no desde la abstracción y la teoría sino desde lo cotidiano lo concreto lo vivido, esa es María y ese es también el primer punto de meditación hoy. ¿Qué significa abrirle el corazón a María?, significa abrir el evangelio como una propuesta que puede ser vivida, como una realidad que se ha encarnado en una persona concreta María de Nazaret, eso significa abrir el corazón a María.
Hay un pasaje del Evangelio que nos ayuda para el segundo punto de meditación en este día, precisamente en el momento culminante de su misión profética, cuando Jesús está en la cruz pronuncia estas palabras que si las meditamos encontraremos profundas y quizás difíciles sobre todo para Ella, le dice Jesús a Ella[[ ]] “Ahí tienes a tu hijo” ese hijo era Juan el Evangelista el discípulo amado y le dice a este discípulo [[ ]] “Ahí tienes a tu Madre” y el texto Evangélico continúa diciendo “Desde ese momento Juan recibió a María en su casa” Juan abrió el corazón abrió su casa a María ¿Tu casa está abierta a la Virgen?, ¿Las habitaciones de tu casa están abiertas a Ella?, si María se pasea por tu casa, si Ella recorriera tu casa en este instante ¿cómo se sentiría Ella y como te sentirías tu?, ¿Puede Ella recorre la Biblioteca de tu casa, mirar lo que hay ahí todo se puede ver o hay que esconder unos cuantos libros? ¿Hay libros de brujería?, ¿Hay libros obscenos?, ¿María puede sentarse a ver la televisión contigo? Eso es recibir a María. ¿María puede ver las telenovelas que tu miras, los programas que tu miras cuando a altas horas de la noche tu mueves los canales del televisor María podría estar ahí sentada a tu lado, a Ella le gustaría lo que tu miras?, ¿Te has sentado a escuchar música con María?. Es que esto es real, esto es de verdad nuestra vida cristiana no es un conjunto de idealizaciones es vida precisamente.
Algunas veces veo a algunos adolescentes sobre todo amiguitas que andan con estos aparaticos reproductores de música mp3 o mp4, ipod, cosas de esas, eso tiene unos audífonos con alguna frecuencia hacen esto; como son dos audífonos entonces una de las niñas se pone un audífono y la otra niña se pone el otro audífono y van caminando por la calle o lo que sea y van oyendo la misma música, ¿Harías eso con María, María puede oír la música que tú estás oyendo?, ¿Le gustan las letras de esas canciones, te sentirías a gusto con Ella?, ¿Cundo vas al cine, cuando sales de paseo, cuando hablas con tus amigos o tus amigas ahí cabe María? O es que acaso cuando entras en el bar tienes que decirle Virgen quédese allá en la Basílica que ahora toca mi turno unas politas, unas cervecitas, este tiempo es para mí usted quédese allá en la Basílica Virgen María, usted métase a la sacristía Virgen María que ahora me voy a conectar a internet y lo que voy a ver en internet a usted no le va gustar.
El lema dice: Abre tu corazón a María y yo pregunto cuando uno entra si es que entra al bar al cine al internet a donde entre, ¿Uno deja el corazón en alguna parte?, pues no el corazón uno lo lleva a todas partes. Abrirle el corazón a María es darle el permiso a ella de que acompañe nuestra vida tal cual sucede, como dulce presencia de Dios, como recordatorio amable, profundo, a veces incómodo de la santidad, sin la cual nadie verá a Dios nos dice la escritura. ¿Quién eres tú, qué clase de Cristiano eres tú?, ¿Eres de esos Cristianos que le dicen a la Virgen ven a mi casa porque tenemos un enfermo, ven!; “Dios te salve María llena eres de gracia”, ven que tenemos un enfermo. Ye se curó el enfermo, ahora vamos para una fiesta, vete María, vete!, ahora la fiesta es para nosotros, invitamos a María para que nos ayude a conseguir trabajo para que nos ayude a curarnos de las enfermedades, para que nos saque de la tristeza, la depresión y de los problemas, pero la quitamos, le decimos ahora ya no te quiero, ahora devuélvete a la Basílica, ahora devuélvete al cuadro, ahora devuélvete a la sacristía, ahora escóndete en una capilla, ahora no quiero que me mires.
María es “Evangelio realizado” puede caminar María junto a ti un día completo, oír tus chistes, cuando te reúnes con tus amigos seas tú hombre o mujer, porque María es Madre de todos, no solamente madre de las Damas del Santuario de la cual es Madre por supuesto, María es Madre de todos, amiga de todos, Maestra de todos, ¿María puede pasar un día contigo?. La presencia de María en nuestra vida es una invitación suave pero increíblemente persistente hacia la Santidad y por eso han dicho varios Santos entre ellos San José María Grigñon de Monfort que parece señal de predestinación a la gloria el tener amistad y dulce trato con la Virgen, ese es el segundo punto de nuestra meditación.
El primer punto era María es “Evangelio Realizado” Ella muestra que el Evangelio es posible porque lo vivió enterito, recibir a María en el Corazón es recibir el Evangelio como una realidad y no solamente como un ideal, como un proyecto; ese es el primer punto.
El segundo punto es tomemos en serio la presencia de María y recorramos el día, recorramos la casa, recorramos la ciudad y preguntémonos en dónde cabe María y de dónde la hemos sacado.
Mi tercer y último punto va dirigido con todo respeto a aquellos cristianos que se dicen Cristianos, que se ponen un título muy grande y dicen: “Ahora soy Cristiano, me convertí y me volví Cristiano”, a esos que se ponen el título grandote de Cristianos pero que dicen que María es un estorbo y que hay idolatría hacia la Virgen, a esos quisiera decirles con todo respeto de dicar este tercer y último punto de meditación del día de hoy, a esos amigos yo les hago esta respetuosa pregunta, ¿Por qué te estorba María?, ¿Qué te hizo Ella?, ¿Cuál es tu problema con la Virgen?, ¿Cuál es tu gran conflicto con ella?, ¿Qué es lo que te estorba de ella?. Seguramente un Cristiano no Católico me diría: “Hay un solo mediador entre Dios y los hombres que es Jesucristo y cuando ustedes Católicos andan arrodillados delante de imágenes y están pidiendo la intercesión de los Santos, ustedes están negando la Escritura, ustedes están quitándole a Cristo el puesto que le corresponde y eso es idolatría y la idolatría la prohíbe Dios y por eso nosotros no vamos a ser idólatras de la Virgen”, por supuesto el tema de Nuestra Novena del día de hoy es abre tu corazón a María, yo me imagino que uno de estos Cristianos no Católicos lo que puede sentir es: “Estos curas ahora están proponiendo idolatría descarada”, pues vamos a ese punto, no lo vamos a rehuir, vamos a mirar si María es un estorbo que nos aparte de Jesucristo o es una ayuda que nos lleva hacia Jesucristo y así resolveremos ese problema, porque hasta donde yo entiendo se llama ídolo aquello que nos aprata de de Dios, aquello que nos aprta de Cristo, aquello que nos aparte del Evangelio.
Miremos ahora si la Santísima Virgen María presente de tantos modos en nuestra vida y por ejemplo aquí en la historia de nuestro amado Chiquinquirá, miremos si María es un estorbo o es una ayuda, miremos si ella es un obstáculo que tapa a Cristo o si ella es como una lente de aumento que destaca lo que Cristo quiere darnos, miremos si María es una barrera que nos impide mirar a Cristo o es una suave invitación que nos lleva al corazón del Evangelio y al corazón mismo de Cristo y creo que con casi solo plantear la pregunta ya se tiene la respuesta, miremos lo que sucede nada más aquí, viene la gente a esta hermosa Basílica porque sabe que ha sucedido un acontecimiento hermoso, la renovación de este lienzo hace casi más de cuatrocientos años, muchas personas vienen quizá algunas por puro turismo o por pura curiosidad, llegan aquí y encuentran la imagen por supuesto, ahí está y ¿qué más pasa en esta casa?, pasa que se lee este libro, este libro un libro rojo deteriorado; parece que el sindico anterior no invirtió suficiente dinero en los libros, este libro está deteriorado, por ejemplo usted puede ver como está levantado aquí, usted puede ver como las páginas están desgastadas, ¿por qué se ha desgastado este libro y qué contiene?, este libro tiene un título, aquí dice: leccionario, ¿qué será lo que significa la palabra leccionario?, leccionario viene por supuesto del latín, viene de lectio, lectio (verificar escritura) significa lectura, ¡Oh! descubrimiento es un libro de lecturas, la gente viene a la casa de la Virgen y se encuentra con un libro de lecturas, ¿cuáles lecturas, las fábulas de Esopo?, no, no son las fábulas de Esopo; ¿La crónica de la guerra en Galia por Julio César?, tampoco, ¿Un libro de chistes?, no; ¿De dónde salen estos textos?, salen de la Palabra de Dios, venimos a la casa de María, nos sentamos en la casa de María y nos leen La Palabra de Dios en la casa de María se lee y se explica La Palabra de Dios y esta Basílica tiene muchísimos años y en este púlpito han predicado muchísimos sacerdotes, diáconos, obispos y todos ellos han predicado la Palabra de Dios, en la casa de María, Ella es como una anfitriona tímida yo la veo tan linda recogidita allá, tímida como en su cuartico, allá en su camerín, Ella se retrae y cuál es la Palabra que se escucha es La Palabra de Dios.
¿Cuál es el gran estorbo que hace la Virgen?, eso no es un estorbo Ella lo que ha hecho es inspirarnos para que tengamos una casa grande donde se escucha la Palabra de Dios, además, aquí en esta casa de la Virgen; eso es lo que significa la palabra Basílica, Basílica quiere decir la casa del Rey o la casa de la Reina, Basileos (verificar escritura) en Griego en griego significa Rey. La Basílica es la casa de la Reina, pues en la casa de la Reina la Reina es como tímida me parece a mí, se queda calladita, que hable Cristo, que se oiga a Cristo, que se obedezca a Cristo, por Dios ¿Cuál es el estorbo que hace esta Señora?, como se puede decir que es un estorbo sino Ella no hace sino invitarnos para que se oiga la Palabra de Dios y ¿sabe por qué está desgastado este libro?, porque se usa por eso está gastado no es por irresponsabilidad del sindico y entonces ¿Ese es el estorbo?.
¿Qué más hace la gente aquí, escuchan la Palabra de Dios y qué más pasa?, pasa que celebramos algo maravilloso celebramos la Eucaristía y ¿eso quien se lo inventó. Se lo inventó por ahí un Papa, se lo inventó u obispo, se lo inventó una monjita?, yo leo en la Palabra de Dios lo siguiente: [[ ]] “Jesús se reunió con los Apóstoles y tomando pan dio las gracias lo partió y los dio y les dijo: Tomad y comed esto es mi cuerpo, haced esto en conmemoración mía”, es un mandamiento y ese mandamiento no viene de ningún Papa, ningún misionero, ningún Obispo, viene de Jesucristo, la Basílica ¿por qué se celebra la misa?, porque le hacemos caso a Jesucristo ¿algún problema?. María nos presta su casa para que celebremos la cena del Señor, para que se cumpla el mandato del amor, ¿para que recibamos a quién?, cuando vamos a comulgar ¿qué nos dicen el cuerpo de María?, no, ¿qué le dicen a uno?, el cuerpo de Cristo. En la casa de María le hacemos caso a Cristo y nos comemos porque El así lo mandó en un derroche de amor nos comemos el cuerpo de Cristo, Cristo, Cristo, por eso, si yo me quiero llamar Cristiano, me parece que lo normal es oír la Palabra de Cristo, hacerle caso al mandato de Cristo y come el cuerpo de Cristo y el cuerpo de Cristo a ¿quién mandó el Señor a quién encomendó el Señor?, a sus Apóstoles y después de ellos a sus sucesores y por eso la Eucaristía no la consagra cualquiera eso lo quiso Cristo así, entonces, si una persona si un señor se reúne con sus amigos y toma por ahí algunas tostadas, algunos calados, algunas mogollas o algún pan tajado y dice “este es el cuerpo de Cristo” ahí no sucede nada, es Cristo el que ha querido que haya esas personas que a pesar de nuestra indignidad tenemos el encargo maravilloso de presidir en la fe al pueblo de Dios y celebrar los sacramentos, si yo quiero ser Cristiano, si yo me quiero poner el título grandote “Cristiano” tengo que cree en la misa, tengo que creer en los sacerdotes porque está en la Biblia, porque así lo mandó Cristo y / dónde sucede todo eso? , en la casa de la Reina, en la Basílica, en la casa de María. Yo creo que no necesitamos más ejemplos.
¿Por qué es importante recibir a María?, porque ella en lugar de estorbar cuanto ayuda yo creo que cuando estábamos haciendo ese recorrido imaginario de María caminando por la casa o María acompañándolo a uno durante todo un día, no es verdad que sentíamos que exigente sería eso y si es verdad es muy exigente, es exigente porque Ella como nadie cumplió el primer mandamiento de la Ley de dios amar a Dios sobre todas las cosas, su gran mandamiento se resume en estas palabras [[ ]] “Haced lo que El os diga”, como se va decir que ella es un estorbo, como se va decir que Ella es un ídolo, Ella lo que es, es la mejor discípula, lo que es, es la mejor transparencia del Evangelio, la invitación más atrayente para obedecer y para amar a Cristo, por eso yo hoy te invito, abra tu Corazón a María, recíbela, yo también quiero recibirla, recíbela como amiga tuya.
Mis últimas palabras son especialmente para los jóvenes, recibe a María, aún más, para las jóvenes, recibe a María hay otros modelos de mujer que te pueden llevar por sendas muy extrañas, muy sucias, muy tristes, abra tu corazón a María Ella es la bendita entre las mujeres, si eres mujer y especialmente si eres mujer y eres joven abre tu corazón a María, encuentra en ella a tu hermana mayor, encuentra en Ella tu mejor amiga, encuentra en ella tu maestra, tu Madre, aquella que está más cerca, aquella que te enseñará a respetar tu propia dignidad y a que otros te la respeten, aquella que te enseñará a ser verdadera ciudadana, verdadera esposa, verdadera madre si esa es tu vocación, verdadera consagrada, verdadera religiosa si esa es tu vocación.
Vamos a recibir a María como Jesús nos la entrega: “Ahí tienes a tu Madre”. [[ ]]
El Rosario, camino de oracion
Tiempo: 43’24”
Estos jóvenes que tengo cerca de mi levantan ese lema que dice: “María enséñanos a orar”, María no solamente es una inspiración para nuestra oración por ejemplo en el Rosario sino que también es ejemplo acabado de la Iglesia en oración, Ella es la Virgen orante de Ella podemos aprender mucho sobre la oración y por eso yo quisiera ofrecer una enseñanza sobre la oración utilizando los dedos de nuestra mano y utilizando la letra “C” la letra “C” de Cristo, la letra “C” de la comunión, y vamos aprender con esas cinco letras “C” sobre la oración y vamos a mirar como practicó María esta oración y vamos a mirar como en el Rosario nosotros también nos unimos a la oración de Ella.
A mí me parece que el Rosario casi más que una oración que le dirigimos a María, es una oración que dirigimos con María y eso también nos lo puede recordar la letra “C” el Rosario es orar con María porque efectivamente a medida que vamos repitiendo las Ave Marías lo que estamos recordando es la declaración del amor de Dios a esta Santa Señora y cuando Dios le declara su amor a Ella a través de ella nos regala su sonrisa y su gracia y sobre todo la presencia salvadora de su hijo Nuestro Señor Jesucristo, es decir, que el Rosario que está tejido de Ave Marías está tejido del amor que Dios declaró, Dios se pronunció a favor de nosotros a declararle su amor a la Virgen Dios se pronunció a favor de nosotros porque al contarle a ella como la amaba y como la había elegido también le declaro a ella esa misión que tenía y esa misión no era otra sino concebir a Nuestro Señor Jesucristo por quien se vive, esa frase la dijo María en Guadalupe que ella es la Medre de Cristo por quien se vive y en este sentido María es también Medre nuestra porque la vida que hemos recibido de ella que es la vida de Cristo es la vida que no muere.
Vamos con la letra “C” la meta que me propongo es que no se me olvide ninguna de estas cinco “C” y la meta es que esas cinco “C” queden grabadas en todos nosotros pero especialmente en mis amigos de la infancia misionera, en los amigos de Lumen Dei que creo que por aquí andan y en mis amigos acólitos que ustedes dirán que siempre los menciono en todas las homilías.
La primera “C” es la primera cualidad que debe tener la oración, la oración ha de ser CREYENTE, la oración nos sitúa desde el principio en un horizonte nuevo, en el horizonte de la fe, situarse en el horizonte de la fe es reconocer desde el principio la verdad más profunda del ser humano, lo más profundo que podemos decir de nosotros mismos es que no nos hicimos a nosotros somos creados, somos creaturas. La fe no es un salto al mundo de la fantasía de las hadas, de los súper héroes, la fe si se quiere mas que un salto es una excavación porque lo que hace la fe es levarnos a la profunda verdad de nuestro ser somos creación de Dios nos enseña Santo Tomás de Aquino que “la fe es una perfección de la inteligencia”, la fe no consiste en tapar la razón, la fe no consiste en dejar de pensar, la fe no consiste en dejar de razonar para quedarnos solo deseando, la fe es una exploración profunda de la verdad más honda de nuestra vida.
Somos creaturas, fuimos hechos Dios y ese Dios ha querido dirigirnos la palabra, si nosotros podemos hablar es porque nuestra habla hacia Dios es una respuesta es una respuesta al lenguaje que El nos ha dado toda oración genuinamente cristiana es una respuesta desde la fe nos dice San Pablo en el capítulo diez de la carta a los Romanos [[ ]] “Cuando Dios habla merece la obediencia de la fe”, nosotros a través de la fe entramos en la dimensión más profunda de nuestro ser nos situamos allí donde se reconoce que Dios es el que actúa y escuchamos la palabra que ese Dios ha querido revelarnos cuando recibimos esa palabra profundamente en el corazón una respuesta nace en nosotros, Dios hace una propuesta y nosotros damos una respuesta, nuestra respuesta CREYENTE esa es nuestra oración y esa es la primera “C” .
La Santísima Virgen brilló en esta virtud de la fe, por ejemplo cuando ella se encontró con Isabel porque fue a visitar a esta prima suya, Isabel felicitó a la Santísima Virgen y en su felicitación el elogio que hizo fue “Bendita tu porque has creído”,[[ ]] la primera grandeza, la primera bienaventuranza que recibe María de labios humanos la recibe de esta parienta suya Isabel y lo que enaltece Isabel es la fe, María es la mujer CREYENTE y creyente significa la mujer que reconoce la verdad de su propio ser se declara en radical dependencia de Dios eso es creer, declararse en radical dependencia de Dios porque una luz muy grande nos muestra que por nosotros mismos nada somos entonces nos abrimos a su presencia creador y nos abrimos a su palabra que nos instruye nos consuela, nos corrige y nos guía, esa fue la primera “C”, la oración ah de ser creyente nosotros por supuesto alimentamos nuestra fe en el Santo Rosario la sustancia de Rosario está en los misterios nos enseña el Papa Pablo VI, puesto que los misterios del Rosario son la sustancia entonces nosotros contemplamos esto que Dios ha hecho a favor nuestro esto que Dios ha puesto a favor nuestro y entonces a lo largo del Rosario aprendemos aprendemos a recibir la propuesta de Dios para darle una respuesta en la fe, por algo se dice que el Rosario es una catequesis continua del pueblo Cristiano y la catequesis no es otra cosa sino formación e ilustración en la fe.
Vamos con la segunda “C”, la oración debe ser CORRECTA y correcta quiere decir que en conciencia debemos pedir todo y solo lo que vemos que corresponde con el querer de Dios la oración es como una herramienta muy poderosa que Dios ha querido darnos herramienta que solo debe servir para el bien, si en nuestra conciencia hay duda de que algo es realmente recto ante los ojos de Dios mejor es evitarlo en la oración y en cualquier caso digamos lo que digamos pidamos lo que pidamos todo debemos dejarlo en manos de la providencia de Dios y de su sapientísima Voluntad es El el que sabe lo que realmente nos conviene. Cuantas veces sucede que un niño lo único que quiere comer todo el día son dulces hay niños que les fascina los dulces y si fuera por los niños solo pedirían dulces, yo no me he encontrado el primer niño que le diga a la mamá , mamita me das un poquito de acelga por favor, los niños no tienden a pedir acelga, apio, espinaca, brócoli, no, en cambio que pide el niño: otro helado, otro chocolate, algodón de azúcar, miloja y no sigo por no torturar a estos pobres niños de la infancia misionera.
Así somos nosotros ante Dios nuestra mirada es corta y muchas de las cosas que pedimos o no son lo que más necesitamos o incluso podríamos hacernos daño, hay gente que dice Dios mío que me gane la lotería, Dios le podría preguntar a esa persona ¿y para qué te quieres ganar la lotería?; para humillar a mi vecino, no es una motivación muy correcta, otro decía quiero ganarme la lotería para pagar deudas y le preguntaron ¿y con el resto qué hace?; el resto que espere otro poquito, por lo visto tenía bastantes deudas ese pobre. La motivación nuestra tiene que ser correcta y en este sentido sobre todo en la oración de petición tenemos que revisarnos y tenemos que educarnos. Es muy interesante que en el Santo Evangelio Jesús nos enseña que es lo primero que debemos pedir, dice El: “Si ustedes que son malos saben darle cosas buenas a sus hijos, como no dará mi Padre Celestial el Espíritu Santo a quien lo pida”, [[ ]] lo primero que tenemos que pedir es el Espíritu Santo el Espíritu de amor porque ese Espíritu hará nuestra mente concorde con la mente Divina, nuestro corazón concorde con lo que Dios quiere, también nos dice el Apóstol San pablo en la primera carta a Los Corintios capitulo trece: “aspirad a los dones superiores” [[ ]] eso dice refiriéndose a los carismas incluyendo hacer milagros, tener don de profecía “aspirad a los carismas superiores y a unos voy a enseñar un camino mejor” y el camino mejor que nos enseña es el de el amor porque como dice la Primera Carta de Juan “Dios mismo es amor” [[ ]], nuestra oración será correctísima cuando le pedimos a Dios que El mismo se de a nosotros y esto es lo que sucede por el Espíritu Santo, el Espíritu Santo es Dios dándose a nosotros, por eso decimos con San Pablo “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”[[ ]], así enseña San Pablo en el capitulo quinto de la carta a los Romanos.
Nuestra oración pues ha de ser CORRECTA y para ser correcta tiene que pedir en primer lugar lo que es propio de la Voluntad Divina, porque también Jesús dijo a los Apóstoles “Vosotros sois mis amigos y hacéis lo que yo os mando”[[ ]], es necesaria la concordia de nuestra voluntad con la Voluntad Divina para poder verdaderamente pedir y recibir, la oración no es magia, la oración no es acudir a un depósito infinito de poder para lograr lo que uno quiera, la oración es sintonía de nuestro corazón con el corazón Divino y en ese sentido la oración ha de ser correcta.
María nos muestra que tiene esta disposición en su corazón cuando se define a sí misma con estas palabras “He aquí la esclava del Señor”[[ ]], con eso está diciendo que en ella misma, en su cuerpo, en su alma en su presente y en su futuro en sus pensamientos y en sus palabras en todas sus posesiones que tendría Ella Dios mío, en todo lo que Ella pudiera tener en todo quería que se cumpliera la Voluntad de Dios, así mostraba su perfecta concordia con el querer Divino y así nos mostraba como hemos de orar, hemos de orar de una manera CORRECTA.
La tercera “C” no la puedo decir todavía porque me faltó decir cual es la aplicación del Rosario en la segunda “C”, la segunda “C” es que la oración debe ser CORRECTA pero resulta que el Rosario nos enseña a rezar correctamente ¿por qué?, porque cada decena del Rosario tiene esa perfecta oración de Cristo en la que decimos:”Hágase tu Voluntad” quizás es la parte más importante del Padre Nuestro, aunque en esto cabe discusión, el Rosario al enseñarnos a repetir con amor ante Dios:”Hágase tu Voluntad”, ”Hágase tu Voluntad”, nos pone en sintonía con María la que dijo “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según Tu Palabra”[[ ]].
Ahora si vamos para la tercera “C”, la oración ha de ser CONFIADA esto lo enseño Nuestro Señor Jesucristo con su propio ejemplo, Jesucristo utilizó una palabra inaudita, inusual, Jesucristo uso la palabra Abba para referirse al Dios del cielo y de la tierra. Como seguramente sabemos una traducción aproximada de la palabra Abba es papá o sino papito, es una expresión llena de cariño, llena de cercanía, pero sobre todo llena de confianza. En esta materia nos educa muy bien el Apóstol San Pablo cuando dice: “Si Dios nos entregó a su propio hijo, como no nos va a dar con El todas las cosas”[[Romanos]], la oración para ser confiada tiene primero que abrir los ojos ante la grandeza del don que ya hemos recibido porque resulta que nosotros pedimos y pedimos y pedimos y tal vez no hemos caído en cuenta de lo que ya nos han dado, ya Dios nos ha dado a su propio Hijo. Aquel que no perdonó a su propio sino que lo entregó por nosotros, como no nos va a dar con El todas las cosas y también el mismo Apóstol nos enseña algo semejante cuando dice igualmente en la carta a los Romanos “Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son los hijos de Dios”[[ ]], si la oración CORRECTA es la oración que en primer lugar pide el don del Espíritu la vida correcta es la vida de aquel que vive como hijo, que piensa como hijo, que habla como hijo, que ora como hijo. Una escena del Evangelio que nos puede ayudar a recordar esta “C” tan importante, la “C” de la confianza, es el bautismo de Cristo especialmente de la manera como lo cuenta el Evangelista San Lucas, San Lucas es el Evangelista que más nos habla de Cristo en oración y entre otras cosas nos dice que cuando Cristo fue Bautizado en el Jordán, Cristo estaba orando [[ ]] y la oración de Cristo abrió los cielos [[ ]] y la oración de Cristo atrajo la paloma [[ ]] y la oración de Cristo hizo resonar la voz del Padre que dijo las siguientes palabras “Este es mi hijo amado”[[ ]], Jesús es el Hijo Amado pero especialmente en Jesús en oración brilla esa conexión Divina sublime, indescriptible, entre Dios Padre y Dios Hijo. Jesús en oración abra los cielos, la oración tiene esa clase de poder, decía el Profeta Isaías hacia el capítulo sesenta y tres me parece, le decía a Dios: “Ojalá rasgarás el cielo y bajaras” [[ ]], eso que el profeta pedía entre lágrimas eso logró la oración de Jesús, la oración de Jesús rasgó el cielo y se vio la Paloma y se oyó la voz del Padre y se rompió el obstáculo y pudimos como dice San Pablo “Tener en Cristo acceso libre al Padre” [[ ]] eso es lo que logra la oración.
Pues, ¿Quiénes somos nosotros?: nosotros somos el pueblo de los Bautizados con un Bautismo que el mismo Cristo dijo que era mejor que el Bautismo del Jordán, nosotros somos el pueblo de Bautizados y por eso cada uno de ustedes tiene el derecho de decir yo soy un hijo Amado yo soy hijo Amado del Padre y con esa convicción y con la escena bellísima de los cielos que se abren con esa convicción y con esa escena en la mente hemos de hacer nuestra oración. Nuestra oración no puede tener el temor del que juega a una ruleta, el temor con el que los antiguos paganos iban a los oráculos a ver que fue lo que me tocó en suerte, quien sabe que es lo que me toca ahora, quien sabe que destino tendrá mi vida, ese lenguaje es lenguaje pagano, ese no es el lenguaje del Cristiano, el lenguaje nuestro es yo sé lo que me ha tocado, yo sé lo que he recibido y lo que he recibido y lo que me ha tocado se llama Jesús, lo que ha llegado a mi vida se llama Jesús, el tamaño del amor que Dios tiene para mi se llama Jesús y en Jesús los cielos están abiertos para mí y yo soy hijo del Rey.
Así tenemos que orar, no con susto, decía Santa Teresa de Jesús “No podemos ni debemos orar con encogimiento” era la palabra que ella utilizaba, no podemos orar acomplejaos quien sabe Dios ahora que mazazo me va mandar, hay veces que le oramos a Dios como si fuera un desconocido, hay veces que oramos como si fuera una rifa, la oración no es una rifa o si era una rifa ya te ganaste el premio mayor, el premio mayor es ya hay uno que te ama como nadie te ha amado se llama Jesucristo y el que te ha dado a Jesucristo no te negará lo que tu realmente necesitas, por eso la oración tiene que ser CONFIADA.
María nos enseñó esta clase de confianza en el momento más duro de su existencia a los pies de la Cruz estaba Ella y también Ella estaba de pie, que si está de pie la Cruz del sufrimiento está de pie la oración que supera el sufrimiento, si está la cruz que trae la muerte de pie está María orando, María orante testigo de la vida que no muere. Ahí está la confianza de María todo los dardos del enemigo cayeron sobre ese pobre corazón de la Señora Nuestra los dardos del Demonio quería destruir la gracia inmaculada que Ella tenía desde el primer instante de su existencia, el Demonio no logró su cometido, María superó la prueba aferrada como estaba al misterio, aferrada como estaba llena de confianza en el plan de Dios, así tenemos que orar nosotros, cada uno tiene que decir yo soy hijo amado, yo soy hija amada.
El Rosario nos enseña a tener este Espíritu de hijos de varias maneras, por mencionar solamente dos porque precisamente decimos la oración de los hijos de Dios, así se dice en la misa también, vamos a decir la oración de los hijos de Dios, el Rosario te llena la boca del sabor de ser hijo, eres hijo del altísimo, así te ama Dios.
Vamos con la cuarta “C” la oración ha de ser CONSTANTE, vamos a la cuarta “C” aquí mis amigos de la infancia misionera estarán llevando las cuentas de las “ces”, la cuarta “C” hay que ser constantes, es Lucas también quien enfatiza este aspecto indudablemente Lucas era fascinado por la oración de Cristo y por el poder de la oración Cristiana, es Lucas como Jesús nos dio esa parábola del juez inicuo que sin embargo finalmente hace justicia a una cierta viuda porque la viuda era demasiado constante, pero hay que saber entender la constancia, la constancia es la “C” número cuatro, en cambio la “C” numero dos es que la oración tiene que ser CORRECTA y en este sentido se debe decir que en la constancia de la oración no consiste en que nosotros tratemos de torcer la voluntad de Dios para que Dios haga lo que yo quiero, eso iría en contra de la corrección, la oración tiene que ser CORRECTA.
Qué significa una oración CONSTANTE? Una oración constante la puedes comparar a un barco que atraviesa el mar, un mar tormentoso. Santo Tomás de Aquino hablando de la fortaleza, que por supuesto es otro nombre para la constancia, nos dice lo siguiente “La fortaleza no consiste principalmente o únicamente en que uno emprenda cosas difíciles sino en que uno sepa resistir los embates contrarios, sepa aguantar en las dificultades”. Si decimos que nuestra oración ha de ser constante no es en el sentido que lo dicen algunos sicólogos hoy, hay sicólogos que dicen que uno tiene que sugestionarse, es decir uno tiene que repetirse en la cabeza, por ejemplo decir: “No soy gordo, No soy gordo, No soy gordo”, se supone que eso lo va adelgazando a uno, yo no sé si funciona, o uno tiene que decirse, eso llaman programación del cerebro, uno tiene que sugestionarse: “Soy valiente, Soy valiente, Soy muy valiente, soy muy inteligente”, es ahí como una programación que se hace del cerebro, usted programa su cabeza. Yo tengo bastantes dudas sobre ese método.
Pero sobre todo quiero destacar ahora que cuando decimos que la oración es CONSTANTE no estamos diciendo que usted se agarre a sugestionarse, incluso, óigase esto, incluso si usted está orando por una causa que es noble, justa y correcta a sus propios ojos, por ejemplo usted puede decir, usted es una persona Cristiana y usted está orando por la sanación de su suegra, entonces usted dice: “Señor que ella se sane, que se sane mi suegra, que se cure mi suegra”, hay gente que no cree mucho en esa oración, usted está orando por esa intención pero no hay que confundirse, el objetivo de esa oración no es como si Dios estuviera por allá bravo o estuviera ocupado en otras cosas y a fuerza de decirle y repetirle al fin Dios cambia de opinión y hace otra cosa, la oración no es para cambiar a Dios, la constancia en la oración no es para cambiar a Dios, ¿Entonces para qué es?, según lo que nos explica Santo Tomás de Aquino: “La constancia o fortaleza en la oración es para que vengan los embates que vengan, vengan los ataques que vengan, nos mantengamos firmes sosteniendo aquello que creemos y proclamando que Dios es el único que vence”. Esa es la constancia en la oración. La imagen del barquito atravesando las aguas te puede servir.
Ser constantes en la oración es resistir, nos dice el Apóstol San Pedro en su Carta, creo yo que es en la primera, “Vuestro enemigo el Diablo anda rondando como León rugiente, buscando a quien devorar, resistidle firmes en la fe” [[ ]]. Y el Apóstol Santiago nos da una enseñanza parecida en su propia Carta, cuando dice: “Resistid al Diablo y huirá de vosotros”, la constancia en este caso es la resistencia a los ataques del enemigo, ¿Y cómo nos ataca el enemigo?, de la siguiente manera; usted para qué va andar rezando, para qué pierde ese tiempo, usted está muy distraído, esa oración no le vale para nada, dedíquese hacer otra cosa. El diablo intenta arrancarnos de la oración, porque el diablo sabe muy bien que si estamos pegados de la oración, somos invencibles, el diablo quiere que nos desprendamos de la oración, porque el sabe que si estamos agarrados de la oración jamás podrá hacernos daño, por eso nos dice Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia, Virgen Dominica del siglo XIV: “Tanto es el poder que Dios ha dado a la voluntad humana que ni el diablo ni creatura alguna puede torcerle esa voluntad si El no quiere”, pero para tener esa fortaleza hay que estar en la oración por nosotros mismos somos más débiles que el diablo, claro que si, el diablo es un ángel, nosotros somos seres humanos, el diablo es un ángel aunque ángel caído, pero aunque caído tiene mucho poder y puede hacernos bastante daño a menos que nosotros estemos aferrados a la oración y por eso la oración debe ser CONSTANTE.
María nos muestra la constancia en la oración con su propio ejemplo, es doctrina común entre los padres de la Iglesia, que María estaba en oración cuando sucedió la presencia, cuando llegó la presencia del Arcángel San Gabriel, pero si luego miramos, pero si luego miramos todos los pasajes donde Ella aparece todos están en relación con la Voluntad de Dios, la cercanía a Cristo, la aceptación del querer Divino y después al final orando con perseverancia junto a los Apóstoles para pedir la llegada del Espíritu Santo, esa es María, María la perseverante, María la constante en la oración,.
El Rosario nos enseña esta constancia entre otras cosas por el hecho de que tiene las cuentas, ¿Por qué el Rosario tiene diez Ave Marías?, podrían ser once o podrían ser nueve o podrían ser ocho, el número no hay que convertirlo en un fetiche, pero diez es un buen número para ejercitarnos en la constancia, porque resulta que la naturaleza humana es débil y si uno dice voy a orar unas Ave Marías lo más probable es que un día rece siete y al otro día cuatro y al otro día dos y al otro día una. Por eso el Rosario nos pone un cierto límite, como diciendo: “ojo, ojo que no se te olvide orar, ojo, que no pierdas la constancia”, el Rosario es una herramienta muy pedagógica, mira lo que le sucede a muchos habitantes de Saboyá, Chiquinquirá, Caldas, Nariño y demás municipios cercanos, ve van a estudiar a otras partes, son jóvenes así como algunos de estos jóvenes que tenemos aquí que nos alegran con su presencia, se van a estudiar a Tunja, Bucaramanga, Bogotá, aquí en Chiquinquirá eran gente de misa todos los Domingos y a veces entre semana, rezaban el Rosario con frecuencia, se van para la capital, ¿qué suele suceder, qué es lo primero que se acaba, qué es lo primero que se debilita, qué es lo primero?, la oración. Lo primero, estadísticamente lo primero que pierden los jóvenes cuando se van del hogar paterno, lo primero que pierden es la oración y después de que han perdido la oración siguen perdiendo otras cosas, por ejemplo pierden el tiempo, después pierden la plata, pierden muchas cosas y en casos muy dolorosos pierden la paz de la conciencia y pierden la virginidad, todo eso sucede, pero toda esa cadena empieza por lo primero que se pierde y lo primero que se pierde es la oración, ¿y cómo se pierde la oración?, uno sale de Saboyá, Nariño, Caldas, Chiquinquirá o municipios aledaños puede ser Sutamarchán, puede ser que más decimos, a ver, Simijaca, llega el muchachito u muchachita a su respectiva ciudad donde va estudiar, ya no encuentra tiempo para orar, la primera semana antes de dormirse dice tres Ave Marías, las cuales dice a una velocidad que asustaría al Ángel de la Guarda, dice tres Ave Marías en un lapso de tiempo casi cuántico, después dice un Ave María, después se traza la Señal de la Cruz, después se duerme como un perrito y el que se duerme como un perrito va adquiriendo una vida perra.
Entonces, la constancia, el Rosario le enseña a uno la constancia, qué pasó hermano, qué pasó con usted, el Rosario está ahí para recordarle a uno, ¡Bueno, quiubo socio! ¿Qué pasa hermano, Que pasa con usted, que pasa que no está rezando, que pasa que no hay oración? Y la misa se va dejando de lado y así se pierde la oración y después de perderse la oración se pierden otras cosas, por ejemplo se pierde el tiempo y luego se pierde la plata.
La constancia nos la enseñó María con su propio ejemplo, Ella oró con perseverancia junto con los Apóstoles esperando la llegada del Espíritu Santo y la constancia está inscrita en las cuentas del Rosario.
La ultima “C”, por ejemplo ustedes son gente constante porque hay que reconocer que esta es una predicación que toma su tiempo, la última “C” yo sé que les va a sorprender a ustedes, la última “C” toma su inspiración de la carta a los Hebreos donde nos dice lo siguiente “Que Cristo Jesús está intercediendo por nosotros ante el Padre, que Cristo Jesús en el Cielo y por ahí va esa “C”, por el cielo mostrando sus Benditas Llagas está intercediendo por nosotros”. La ultima “C” es que nuestra tiene que ser CELESTIAL, en la Iglesia Ortodoxa los Cristianos Ortodoxos que tienen prácticamente nuestra fe salvo unas discusiones que hay sobre un asunto del Papa y eso por supuesto duele pero no es tema de ahora, los Ortodoxos dicen que la Eucaristía se celebra en el Cielo y tienen toda la razón porque Cristo Jesús el Cristo que nosotros comulgamos no es un Cristo muerto, ni es un Cristo antes de padecer sino es el Cristo que ya ha padecido, es el Cristo resucitado, es el Cristo Celestial, por eso estos Cristianos Ortodoxos cuando van a dar la Comunión no dicen “El Cuerpo de Cristo” sino dicen “XXXXXXXXXXXX” que significa “Lo Santo para los Santos”.
La oración nuestra oración no se queda simplemente de tejas para abajo nuestra oración es comunión con el Padre que está en los Cielos, por eso, que flaco favor hizo a la piedad Cristiana aquel que quiso traducir el Padre Nuestro más o menos con estas palabras “Padre Nuestro tu que estás en los que aman la verdad y no sé que más cosas…”, Luego yo conocí otro Padre Nuestro que decía “Padre Nuestro en los pobres, Padre Nuestro que estás en los desvalidos…”, está muy bien que usted tenga esa sensibilidad social señor pero el Padre Nuestro no lo coja usted para hacerle ese daño, el Padre Nuestro lo enseño Cristo muy bien “Padre Nuestro del Cielo, Padre Nuestro que estás en el Cielo”[[ ]]. La oración tiene que tener siempre una mirada a esa casa que es la casa de verdad a ese destino que es el destino de verdad y a esa Patria que es la que nos espera, la oración tiene que tener siempre esa referencia al cielo y esto es muy importante porque resulta que la mayor parte de nuestras peticiones a veces se quedan solo a nivel de la tierra.
Supongamos una persona que reza para que no muera la abuelita es una oración muy tierna y sincera la abuelita tiene noventa y ocho años Señor que no muera, que no muera, la abuelita se cura; la abuelita cumplió ciento quince años, Señor que siga sin morirse mi abuelita; la abuelita cumplió 122 años, señor que mi abuela jamás muera. Hay un momento en el que uno dice: Oye la abuelita, a ver, entendámonos, abuelita, la abuelita Dios la quiere mucho y seguramente Dios quiere también tenerla allá en la casa del Cielo. Nosotros tenemos que entender que todas las peticiones hasta esas peticiones sacrosantas que hacemos para que alguien se cure, hasta esas peticiones hay que bañarlas primero con el oro del Cielo, solo Dios sabe cuando hay que llevarse a cada persona, solo Dios sabe cuando el Cielo es el lote para esa persona hombre o mujer. Por eso, nosotros tenemos que tener esa última “C”, la oración ha de ser CELESTIAL.
María nos enseñó esta oración, María nos enseño esta dimensión, especialmente en su cántico de Alabanza “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”[[ ]]. De ese cántico de Alabanza que tiene que repetirse en la Iglesia todos los días es una mirada al Dios que está por encima de la historia y que por eso, solo por eso puede hacer justicia en la historia y el Rosario nos enseña esto con los misterios, especialmente con los misterios Gloriosos. Cuando contemplamos al Asunción de María, cuando la contemplamos coronada como Reina del Universo suavemente somos recordados que nosotros también hemos de encaminarnos al destino eterno a la Patria de la Gloria.
El Rosario es el arma de la Paz
Tiempo: 31’39”
Tengo a mi derecha el estandarte el Bexilum de la Legión de María, uno de los movimientos, una de las iniciativas apostólicas más interesantes del siglo XX, algo conocía yo de la Legión de María pero tuve la oportunidad de enterarme mucho más de sus orígenes y de su espiritualidad durante el tiempo que mi comunidad me destinó para vivir en Irlanda. El fundador de la Legión de María un laico Católico llamado Frank Doff nació y vivió la mayor parte de su vida en Irlanda este hombre sintió la urgencia de transmitir el Evangelio en muchos aspectos se anticipó al Concilio Vaticano II, por decirlo de una manera simpática el sintió la urgencia de poner a trabaja su Bautismo, se dio cuenta que los laicos no están en la Iglesia únicamente de una manera llamemos pasiva, sino que tienen que participar, tienen un llamado a participar a realizar su vocación de un modo más pleno propagando la Buena Noticia de Jesucristo.
La Evangelización es el gran motor de la Legión de María y después de algunas discusiones se llegó a esta figura el estandarte que caracteriza este movimiento nacido en Irlanda a principios del siglo XX, se encuentra hoy por todo el mundo, el proceso de Beatificación de Frank Doff va adelante, pienso que si Dios no dispone otra cosa quizás muchos de nosotros escuchemos un día la feliz noticia de la Beatificación y después de la Canonización de este gran hombre.
Mi atención, sin embargo, va una vez más hacia el estandarte porque resulta que toda la terminología de la Legión de María proviene precisamente de los ejércitos, es decir, se llama Legión porque esa era la palabra que utilizaban los Romanos Legio, es eso, es la Legión, es el nombre de uno de los destacamentos en un ejército Romano, la Legión, y Frank Doff sintió la urgencia de formar el ejército de María, la Legón de María, en este movimiento hay una serie de términos que están todos tomados del mundo Romano por ejemplo el grupo pequeño que se reúne se llama un Presidium una reunión de varios de estos Presidia conforma lo que se llama un Curia y así hay muchos otros términos.
Pero no solo utilizó lo términos del ejercito Romano, sino también el famoso estandarte, resulta que para los Romanos el estandarte era el símbolo de la independencia, la gallardía y la nobleza de Roma, una Legión de romanos podía perder cualquier cosa incluso la vida pero no podían dejar caer su estandarte en manos del enemigo, cuando salían a la batalla los ejércitos Romanos y regresaban en derrota, porque obviamente no ganaban todas las batallas, la pregunta, la única pregunta que hacía el senado es: ¿Y el águila?. Resulta que el estandarte de la Legión Romana tenía en la parte superior un águila y al referirse al águila o al referirse al Bexilum XXXXX, al referirse al estandarte de su ejército lo que se estaba diciendo era, el símbolo de nuestra unidad, el símbolo de nuestra nobleza, el símbolo de nuestra independencia, aquello que le habla a nuestros corazones ¿Dónde está? Y la peor noticia la más vergonzosa que tenía que dar un general era; hemos perdido el estandarte, le hemos perdido. Se cuentan casos de generales que viendo la batalla perdida o viendo perdido el estandarte, ellos mismos cometían suicidio por no afrontar esa humillación. La verdad es que para los soldados Romanos solo había dos humillaciones, que eran humillaciones que eran peores que la misma derrota, repito ellos no ganaron todas las batallas, las dos humillaciones peores que la derrota eran: perder el estandarte y pasar bajo el yugo, esta era una humillación que utilizaban algunos ejércitos en aquella época, era una manera de despreciar una manera simbólica de humillar a otro ejército y era considerada una humillación peor que la misma esclavitud. ¿Qué era pasar por el yugo? Pues muy sencillo, se ponían supongamos que perdió el ejército Romano, que perdió la batalla, los capturan y quedan como esclavos del otro bando, pues cuando un rey enemigo de Roma, que ya conocía las costumbres de los romanos, quería hacerles tragar el orgullo que le hacían a los romanos, no los conservaba como esclavos los devolvía a Roma pero los devolvía como basura y cual era la manera de devolverlos como basura, después de despojarlos de sus armas dos soldado de los vencedores de los vencedores, es decir, de los enemigos de Roma se ponían en pie con una lanza, ponían la lanza horizontalmente como si fuera un listón o algo parecido, lo ponían a distintas alturas, de acuerdo con el mal rato que le hicieran pasar a los soldados y ponía a los soldados Romanos a hacer una fila y a que pasaron debajo del yugo, por supuesto, en algunas ocasiones ponían esa lanza muy bajo y el soldado tenía que pasar arrastrándose lamiendo el suelo delante de sus enemigos, una vez que pasaban debajo del yugo ahora tu que eres basura, que no sirves para nada y que has pasado la peor humillación de tu vida lárgate para tu ciudad de Roma. Esas eran las dos grandes humillaciones de los romanos, perder el estandarte y lo peor que le puede podía suceder a un general es que después de que lo humillaban así arrastrándose delante del enemigo le tocaba arrastrarse también a pedir a suplicar pero déjanos recuperar el águila, déjanos recuperar el águila, algunos reyes enemigos lo concedían como un deprecio más otros lo negaban.
Este recuento de la historia romana tiene que ver con la manera como obra la Legión de María y tiene que ver con el Santo Rosario, resulta que el águila como lo sabemos es un ave predatoria, es un ave en cierta forma reina del mundo alado, es codiciosa, hace su presa, se aduña de su enemigo, hunde las garras y no suelta jamás a su pereza, es decir, el águila romana es el símbolo de esa codicia y de ese orgullo que en realidad fueron como el estilo de los romanos en la construcción de su imperio. Hay una verdadera identificación entre la manera como obró el imperio romano y el símbolo que ellos escogieron el águila imperial.
Pues bien, cuando el fundador de la Legión de María Frank Doff se pone a diseñar junto con otros el estandarte de la Legión de María, reemplaza el águila, nada de la agresividad de esa águila nada de la codicia de esa águila nada del orgullo de esa águila, ha quedado reemplazada por una paloma, ahora bajo el estandarte de María los que amamos a la Virgen, los que formamos de alguna manera no solo por pertenecer a este movimiento su Legión , nosotros militamos no bajo no bajo el orgullo, nosotros militamos no bajo la agresividad, la violencia, la codicia, nosotros marchamos bajo el estandarte de la suave pero eficacísima inspiración del Espíritu. Nosotros marchamos bajo la unción de esta paloma bendita que se posó como sobre su semejante, se posó en Nuestro Señor Jesucristo a la hora de su bautismo, bendita paloma que se ha convertido en el símbolo universal de la paz. Si los Romanos levantaban su águila para decir aquí está la guerra, nosotros levantamos la paloma para decir aquí está la paz. Si los Romanos levantaban su águila para decir aquí está nuestro orgullo y nadie nos podrá vencer, nosotros levantamos nuestra paloma para decir aquí está el amor de Dios que nos ha vencido.
Porque todo verdadero Cristiano tiene que repetir aquellas palabras de Jeremías: “Me sedujiste Señor y me dejé seducir” [[ ]], nosotros somos un pueblo orgullosamente vencido, pero no vencido por otros sino únicamente vencidos por el amor de Dios, nosotros somos el pueblo en el que Dios ha manifestado su victoria y nosotros cuando levantamos no solo el estandarte de la Legión sino cuando levantamos la Cruz sobre todo estamos diciendo, a mi Dios me venció, y con esa consigna, a mí dios me ganó, a mi Dios me venció, Dios me pudo, esa es la consigna del Cristiano, Dios me ganó. En el doble sentido que tiene esa expresión, Dios me ganó significa el triunfó sobre mi y Dios me ganó que significa, ahora soy posesión suya, soy de los suyos. Esto es lo que nosotros representamos cuando levantamos el estandarte de la Legión de María, esto es lo que representamos cuando levantamos la Cruz. Es como un arma, pero es el arma de la paz.
Y que profunda es la relación del Santo Rosario y la paz, cuando reflexiona sobre la paz nuestro hermano Santo Tomás de Aquino no dice dos cosas que son muy importantes. Nos dice que la paz es la expresión del orden y nos dice que la paz es el resumen de todos los bienes. Por eso a Santo Tomás le gustaba recordar ese pasaje del Apóstol San Pablo, donde el Apóstol nos dice: “Gracia y paz a vosotros de parte de Dios y de parte de Cristo” [[ ]] y les dice Santo Tomás en su comentario: La Gracia es el primero de todos los regalos porque en realidad nada merecemos y todo nos viene por gracia, la Paz es el último y la corona de todos los regalos porque solo hay verdadera paz cuando cada uno de los bienes ha encontrado su propio sitio. La paz solo es estable; la paz solo es firme cuando proviene del debido orden y cuando acumula, cuando reúne, cuando condensa en si misma todos los demás bienes y por eso también hay una estrecha relación que la destacó sobre todo el Papa Pablo VI, la relación entre la virtud de la Justicia y el don de la Paz, fue Pablo VI el primero que hizo famosa aquella expresión: “Si quieres la Paz lucha por la Justicia, trabaja en la Justicia” y tiene toda la razón porque si la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde la justicia entonces equivale a crear ese orden, ese orden estable, firme, racional, querido por Dios, en el cual se hace posible la paz.
Pero la paz no la pensemos en primer lugar como una realidad social, no puede haber paz en la sociedad, si no hay primero paz en las familias, si no hay paz primero en los corazones, no puede haber paz simplemente bajo el impacto de aumentar la fuerza pública, no puede haber paz bajo el signo de un garrote, la paz tiene que venir como un fruto que brota de la tierra. La paz mira desde el cielo la justicia brota de la tierra, tiene que brotar, como de la tierra tiene que brotar ese don precioso, es decir, el orden estable de la justicia será el que conduzca hacia la paz. Y por ello la paz es un camino y es un camino que tenemos que recorrer todos y es un camino que pasa por cada uno de nuestros corazones y es aquí donde la virtud de la oración y es aquí donde una oración como el Rosario hace una gran obra, miremos brevemente por qué.
Necesitamos pacificar el corazón y como se le puede dar paz al corazón pues hay que escucharle sus preguntas y sus requerimientos yo tengo que citar una vez más a Santo Tomás de Aquino porque ha sido mi maestro, porque le debo mucho y porque creo que es una gran luz en la Iglesia. Santo Tomás de Aquino en su estudio del Alma humana habla de las pasiones, es evidente que cuando no sentimos paz es porque nos sentimos sacudidos por toda clase de pasiones, entonces, la paz del corazón, fundamento para la paz en la familia, fundamento para la paz en la vocación que uno tiene y fundamento último para la paz en la sociedad, tiene que ver con esa tormenta, con esos deseos, esos anhelos, con esas mociones que se llaman las pasiones.
Pues Santo Tomás hablando de las pasiones y hablando del corazón humano nos enseña que el gobierno de la razón humana sobre las pasiones humanas dice el que es como el gobierno de un príncipe justo y sabio en una ciudad bien organizada, es decir, que nosotros para aprender a gobernar nuestras pasiones no podemos simplemente aplicar un torniquete, no podemos simplemente reprimir, hay gente que se imagina que la moral Católica consiste en descabezar, reprimir, enterrar y ocultar y eso no es cierto. A lo que nos invita Santo Tomás de Aquino cuando se refiere a la paz del corazón humano es al dialogo, ese diálogo interno que Santa Catalina de Siena llama el conocimiento de uno mismo. ¿Por qué quiero esto?, ¿Cual es el bien que quiero en esto que quiero?, ¿Por qué esto me gana, por qué esto me puede?, todo ello es una exploración que va en el corazón humano. Por cierto al hablar del valor que tienen las etapas iniciales de la formación varios de nuestros maestros en la Orden Dominicana han dicho que es especialmente en el Noviciado cuando uno tiene que acostumbrar la mente ha hace esa exploración interior, en la espiritualidad Dominicana que está tan labrada al Santo Rosario, uno no tiene que esperar a que el maestro se dé cuenta, a que el maestro le diga a uno, a que el Prior le diga a uno, en la Espiritualidad Dominicana el dialogo interior, la exploración profunda del propio corazón, el conocimiento de si mismo delante de Dios es un requerimiento es muestro estilo es lo que estamos llamados a ser.
La oración nos ayuda extraordinariamente en la búsqueda de esa clase de motivaciones, no hay luz más profunda que la luz de la oración para hacernos reconocer cuales son nuestras genuinas motivaciones y sobre todo para distinguirlas de aquellas que nos llevarían a destrucción, estamos llamados cada uno de nosotros, está llamado a hacer esa clase de exploración, bien lo dice el Salmo: “Señor tu me sondeas y me conoces, me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos” [[ ]], un alma en oración no solamente es un alma que conoce a Dios, es sobre todo un alma que se sabe conocida por Dios, como dice Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de San Juan: “Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen” [[ ]] y también dice: “Ellas reconocen mi voz”[[ ]], es a través de la oración, es a través del contacto íntimo y frecuente con Jesucristo como nosotros acostumbramos el oído a la voz del Pastor, porque hay demasiadas voces mis hermanos, la venganza tiene también sus voces, la sensualidad tiene sus voces, la codicia tiene sus voces, el orgullo tiene su tintineo, el orgullo sabe como nos resuena en el tímpano y como nos dice una y otra vez: “No se deje, no se deje, no se deje” y nos lo repite y nos lo repite y esa voz se le entra a uno en el cerebro y comienza uno a cometer tonterías por orgullo, por sensual, por mentiroso, por codicioso, por perezoso, por víctima del pecado.
Ya que hay tantas voces que quieren arrastrarnos hacia el abismo, necesitamos de una voz que nos levante a la altura, que nos lleve al Sinaí, que nos lleve al encuentro con el Altísimo, que nos lleve al Horeb a las tablas de la Alianza, que nos lleve al calvario donde se revela el amor de Dios. Necesitamos esa voz que nos atraiga y esa es la voz del Buen Pastor que por algo dijo: “Cuando yo sea levantado atraeré a todos hacia mi” [[ ]], para que esa Palabra de nuestro Buen Pastor se cumpla, necesitamos acostumbrarnos a la voz de Cristo, sentirnos conocidos por El, “Tu me sondeas y me conoces” [[ ]]. Como me conmueve a mi mis hermanos aquel pasaje que todos sabemos, el encuentro entre Jesús resucitado y el Apóstol San Pedro, cuando Nuestro Divino Salvador le pregunta al príncipe de los Apóstoles: “¿Pedro me amas?” [[ ]], se lo preguntó tres veces y San Agustín dice que son tres las veces para desatar la triple negación que Pedro había hecho, lo más hermoso de ese pasaje, es aquella frase que está esculpida en la Basílica de San Pedro en Roma: “Señor Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo” [[ ]], esa fue la tercera respuesta que dio Pedro porque en la primera y en la segunda había dicho: “Si yo te quiero” [[ ]], pero la tercera vez no apeló a su conciencia, no apeló a su propio conocimiento, sino que humillándose entrando bajo el yugo de Cristo le dice: “Tú lo sabes todo, tu sabes que yo te quiero”[[ ]], es decir, Pedro al final no se fía de su propio conocimiento, solo se fía de que Dios lo conoce a el, ese es el estado del alma en el cual Dios puede obrar con entera libertad en nuestro corazón.
Eso es lo que se espera de un Novicio, que al término de su año de Noviciado tenga no solamente un conocimiento suficientemente completo de sus propias motivaciones y una suficiente sinceridad, sino que tenga también el acto de humildad de decirle a Dios: “Aunque yo sé muchas cosas de mi Tú eres el único que realmente me conoce, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”.
Poe eso también nos advierte la Primera Carta del Apóstol San Juan, diciendo: “Dios es más grande que nuestra conciencia”[[ ]]. No podemos quedarnos simplemente con que yo creo que soy bueno y punto, nada. Aunque nos imaginemos muchas cosas de nosotros el conocimiento de nosotros solo lo tiene Dios y es a través de la oración perseverante con el Santo Evangelio, con los Salmos, con la práctica de los Sacramentos, con la oración atenta del Rosario; es a través de esos actos de amor y de fe como el alma humana se va acostumbrando a la voz de Cristo y así aunque lleguen las otras voces, aunque llegue la voz de la venganza a decirnos: “Desquítate, desquítate, dale duro, dale duro es tu oportunidad, acabalo!”. Aunque llegue esa voz, nuestro corazón estará tan enamorado de la voz del Pastor, que no se dejará convencer. Así se construye la paz, ese es el comienzo de la paz.
Pero no solamente se trata de evitar la venganza, se trata de evitar también lo que causa en otras personas que tengan justo disgusto con nosotros, si por ejemplo, un hombre es casado, y comete una infidelidad contra su esposa, que podemos esperar; palabras agrias, insultos, quizás maldiciones. ¿De dónde proviene esa lucha? Proviene de que este señor al abrirle el paso al pecado abrió paso también a que fuera herida la mujer que Dios le dio. Por eso necesitamos ser preservados en el don de la Gracia, porque solo en el cumplimiento de la Voluntad de Dios preservamos no solamente el orden interior, ese sentirse en paz con uno mismo: sino también el orden exterior, la manera como tratamos los amigos, la familia y la sociedad entera.
El Rosario es el arma de la paz, necesitamos propagar el Santo Rosario, necesitamos que cada vez que se rece el Rosario se levante la paloma de la paz; que dada vez que se predique el Rosario se levante la Cruz donde murió el Príncipe de la Paz; necesitamos que cada vez que recemos el Rosario, la voz de Jesús entre más y más en nosotros. Hay demasiados que nos odian, hay demasiados que quisieran ver la guerra. El lenguaje de la guerra es un lenguaje pegajoso que tiene su atractivo en ciertos momentos y hay gente que ya habla de guerra entre países; que como le vamos a aguantar más entre tal o a cual presidente, que tenemos que armarnos. Es verdad que algunas veces se necesita la fuerza armada porque también existe algo que se llama defensa propia y hay algo que se llama guerra justa. Pero aunque tuviéramos que preparar las armas para defendernos tenemos que tener certeza de que el arma que preservará la paz, el arma que no perpetuará la guerra es el arma de la oración y dentro de la oración sobre todo el Rosario.
Que las familias recen, la familia que reza unida permanece unida, la familia que está unida es una familia que aprende a vivir en paz, como es de importante la oración en la familia, como es de importante, entre otras cosas porque ese momento de oración familiar se convierte en el momento de reconciliación familiar. La oración en la familia es una escuela de paz. Cuando tengas dificultades si eres una persona casada, con tu esposo, con tu esposa, que importante no darle paso al demonio, nos lo explica muy bien San Pablo, “Enojaos pero no lleguéis a pecar” [[ ]].
Por eso es necesario el momento de la oración en el cual dejamos de mirarnos el uno al otro, porque tú sabes que las peleas son eso, tanto los que están enamorados como los que están de pelea hacen lo mismo; se quedan mirando el uno al otro y por eso es tan fácil que los enamorados peleen, porque se miran más de la cuenta. El verdadero amor no es tanto mirarse el uno al otro, sino mirar en la misma dirección los dos. Y eso es lo que nos da la oración. Cuando dos personas están llenas de pasión el uno por el otro se miran y se miran y se miran hasta que pelean. No, es necesario aprender a mirar juntos en la misma dirección. Por eso, si tu te quedas mirando a tu esposa y la miras y la miras y la miras. Un día ella dice: “usted que es lo que me mira”, y empezó la pelea. El ser humano no puede dártelo todo, el ser humano no puede llenarte, tu esposo, tu esposa, tu amigo, tu socio, tu presidente de la república, tu general de ocho soles si los hay; no puede, no puede darte lo que solo Dios puede darte, por eso necesitamos de la oración, para dejar de mirarnos tanto los unos de los otros y esperar tanto del alcalde, del gobernador, el prior, el presidente, el rey. Que cuentos de reyes Uno es el Rey de Reyes. Necesitamos aprender como nación, aprender como familia y aprender como parejas a mirar en la misma dirección. Para saber que solo de Dios podemos esperarlo todo. Los demás seres humanos qué son?. “Como flores que termina el día y se marchitan. Dónde está la gloria de los antiguos grandes hombres?”[[ ]]
Hermanos, recapitulemos: Si para los Romanos su estandarte era aquí llegó la guerra. Para nosotros que creemos en el Evangelio de Jesús, junto con la Legión de María, para nosotros el estandarte es, aquí llega la Paz. Y en la paz se cultiva en el corazón a través de la oración porque nos ayuda a conocernos y a sentirnos conocidos por Dios, porque nos ayuda a ser fieles y a perseverar en los Santos Mandamientos y porque nos ayuda a mirar en la misma dirección para que no esperemos más de la cuenta del ser humano que al fin de cuentas es solo barro.
Con la alegría de haber recibido este instrumento valioso que es la oración, con la alegría de haber recibido ese instrumento de oración que es el Rosario continuemos esta celebración pidiéndole a Cristo que el Rosario vuelva a las familias y a las familia volverá la paz. Amén,
El Rosario Oracion en el Espiritu
Tiempo: 34’43”
Hermanos queridos el día de hoy quiero compartir una reflexión sobre la oración en el Espíritu, cuando Jesús se encuentra con la Samaritana según nos dice el capítulo cuarto del Evangelio según San Juan, Jesús habla de algo muy importante delo que es la adoración en el Espíritu, dice: “creedme mujer que llega la hora que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre, llega la hora en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; así quiere el Padre que sean los que le adoren, Dios es Espíritu y los que le adoran deben adorar en Espíritu y Verdad” [[ ]] Palabra de Dios!
Con estas palabras Jesucristo le da un rostro a la oración cristiana, nuestra oración es una oración en Espíritu y en Verdad y por supuesto como esto es un lugar en donde siempre recordamos la presencia de María y rezamos con frecuencia el Rosario; yo me atrevo a hacer esta pregunta ¿El Rosario es una oración en Espíritu y en Verdad? Si lo es, ¿Cómo podemos aprovechar esa realidad?; si no lo es, ¿Qué tenemos que hacer para que esa oración, que nos caracteriza como Dominicos y como familia Dominicana, qué tenemos que hacer para que nuestra oración sea en Espíritu?
Hace unos días me encontré un letrero en la ciudad de Bogotá, una especie de grafiti haciendo propaganda a un grupo evangélico y ellos decían algo así como: “Nosotros no rezamos, nosotros oramos”, hacían esa diferencia entre lo que es rezar y lo que es orar y leyendo un poco el material que distribuía este grupo protestante quedaba muy clara una cosa. Para ellos, lo que hacemos nosotros los Católicos es rezos; nosotros somos gente que reza. Pero ellos si conocen la oración, ellos oran.
Y ahí creo que está puesto un desafío a nosotros, yo creo que muchos Católicos se quedan un poco perplejos cuando se le habla en este lenguaje, cuando lo interrumpen a uno y le preguntan: ¿Oye, tú rezas o tu oras?. Y la idea que nos quieren meter en la cabeza es que rezas es una cosa solo con la boca, es repetir oraciones y siempre nos dice; el Rosario no es oración, el Rosario es una repetición ustedes son como cortorras y resulta que ahora que veníamos peregrinando y que veníamos rezando el Santo Rosario pues entonces esta era la peregrinación de las cotorras, según entiendo yo. Porque veníamos con el Santo Rosario.
Así que tenemos como dos desafíos en este momento: Por una parte Jesús nos invita a darle un verdadero rostro a nuestra oración, El dice la oración tiene que ser en Espíritu y en Verdad. Y por otra parte tenemos ese desafío de los Cristianos no Católicos que nos dicen que no hay rezar sino que hay que orar. Y eso es lo que a mí me ha puesto a pensar y a pedirle a Dios una luz, para ver, cómo ha de ser el rostro de nuestra oración especialmente cuando tomamos este instrumento, cuando tomamos el Rosario.
Hay grandes maestros de la vida de oración, entre ellos yo recuerdo con afecto a una persona que me ha hecho mucho bien: Santa Catalina de Siena, una Dominica; ella no era una Religiosa, ella era una Virgen Consagrada, una persona laica vivía en su casa y vivía una vida de intensa unión con Cristo. Santa Catalina dio muchas enseñanzas por eso ella es Doctora de la Iglesia. Cuando nosotros oímos Doctores tiene la Santa Madre Iglesia no se refiere a que hay mucho Católico que es médico los doctores quiere decir los que enseñan; la palabra doctor viene de un verbo en latín el verbo “dochere” que significa enseñar, el Doctor es el que enseña. Entonces Santa Catalina es Doctora, es una gran Maestra de vida espiritual y ella nos habla sobre las dos formas principales de oración. Ella nos dice que hay una oración que es una oración VOCAL y otra oración que es la oración MENTAL y nos cuenta cual es la diferencia entre estas dos oraciones.
La Oració Vocal y la Oración mental. Yo no voy a entrar en demasiados detalles pero me parece que lo que ella explica está muy bien explicada. Dice entre otras cosas, traducido al lenguaje nuestro una forma muy coloquial de expresarme. La Oración Vocal es cuando tú tomas las palabras de otra persona y las repites queriendo apropiártelas, esa es Oración Vocal. Tú tomas las palabras de otras persones y tu la utilizas, las dices con tu voz.
La Oración Mental es cuando movido por el amor, movido por la acción del Espíritu ti le das cause a los afectos y les das cause a la palabras con las que Dios te sugiere que le hables. Esto se parece mucho a lo que dice los protestantes de rezar y de orar. Pero veamos que lo que dicen los protestantes es una gran contradicción. Porque Jesús nos sugirió que rezáramos utilizando el Padre Nuestro. “Cuando oréis decid Padre Nuestro que estás en el cielo” [[ ]]. Jesús nos enseñó que utilizáramos esas palabras. Entonces yo le diría a un protestante: Si Jesús me dio unas palabras para que yo las dijera, ¿Cómo puede ser un pecado, una deshonra o una equivocación utilizar esas palabras, las mismas que me dio Jesús? No puede ser un error y a ahí están esas palabras, además tenemos en la Sagrada Escritura un libro que es un libro completo de oraciones es el libro de los Salmos, son ciento cincuenta Salmos que tenemos y estos Salmos como los utilizamos nosotros: pues los leemos, ¿no?. Nosotros decimos leemos estas palabras que no las hemos escrito nosotros, las tomamos nosotros. Y cuando un protestante toma el libro de los Salmos y lee un Salmo, ¿Es una cotorra?, ¿Por el hecho que está utilizando palabras de otra persona eso lo convierte en una cotorra?. Por supuesto que no. ¿Qué es lo que nos está mostrando Dios sobre esto de la oración?.
Como bien lo explica Santa Catalina de Siena, uno aprende a orar de la misma manera como uno aprende a hablar. ¿Y cómo uno aprende a hablar?. Repitiendo. Tanto que las mamás le enseñan a los bebés lo que tienen que repetir, “pa-pa, pa-pa”, hasta que al fin el bebecito dice papá. Nosotros aprendemos a hablar repitiendo siempre el comienzo del lenguaje es una repetición. La oración empieza siempre desde afuera y sa va volviendo interior, empieza como oración vocal y termina como oración mental. Empieza como oración en nuestra boca y se va volviendo oración en nuestro corazón. No hay que oponer las dos cosas. No hay que decir que la única que vale es la oración del corazón o la oración mental no hay que decirlo. ¿Por qué?. Porque la oración tiene un camino, tiene un proceso. Que tal que nosotros le dijéramos a un bebé por el hecho de que apenas puede decir unas poquitas palabras, “cállese hasta que aprenda hablar”, precisamente va a aprender a hablar empezando por repetir. Entonces, la oración mis hermanos siempre empieza como una repetición y les cuento una cosa también en los grupos de oración, también en los congresos de alabanza, también en los grupos de los protestantes la gente aprende a orar repitiendo.
Por ejemplo, una persona había sido bautizada Católica y había sido Católica toda la vida, pero, entra a uno de estos grupos y allá le enseñan que no hay que decir el Señor, no hay que decir Dios, sino que hay que decir Jehová y al rato a las semanas de convertido este personaje empieza a decir bien dice el salmo: “Jehová es mi pastor”, ¿ y por qué dices Jehová?, porque aprendí a repetirlo allá. Todos empezamos repitiendo y no hay que tener miedo a decirlo en voz alta, la oración empieza siendo una repetición. La oración empieza siendo la copia exterior que hacemos de aquello que hacen otras personas, nosotros empezamos por repetir lo que otros hacen y al principio no entendemos lo que estamos diciendo. Cuando nos dicen en la misa “Levantemos el corazón”, “Lo tenemos levantado hacia el Señor”, esa es una repetición.
Pero, ¿Qué es lo que nos enseña Santa Catalina sobre la oración?, que a través de esa repetición se van formando un surco en la piedra del corazón, el corazón alejado de Dios, el corazón sin oración es como una piedra, por eso, nos decía el profeta Ezequiel: “Que Dios nos iba a arrancar el corazón de piedra y nos iba a dar un corazón de carne” [[ ]]. El corazón sin Dios es como una piedra, pero a través de ese surco que se va haciendo pacientemente con las palabras que vamos repitiendo se van formando como un camino, se va rompiendo esa piedra, se va rotulando la tierra. Al principio hay que desgastar y desgastar y hay que cavar y cavar, pero que pasa muchas veces cuando empezamos a cavar y a cavar y a desgastar el suelo; un día sale el manantial, al principio la acción es solamente exterior, al principio es lo que otros nos han enseñado y esto vale para Católicos, protestantes, musulmanes, budistas, todos. Todos aprendemos repitiendo. Por eso les doy el ejemplo del protestante que aprende a decir: Jehová, Jehová. Usted no decía Jehová, hace dos años usted no decía Jehová, ¿De dónde sacó usted su tal Jehová? Es que allá en el grupo donde yo me congrego dicen Jehová. Ah!, luego usted también repite.
Todos repetimos. El comienzo siempre es repetir, el comienzo siempre es que pase por encima de nosotros como ese arrullo, como esa corriente que va desgastando la roca. Pero hay un momento maravilloso, un momento en el que todo ese que se ha excavado llega finalmente a un pozo, un momento en que todo eso crea dentro de ti una fuente, un manantial y cuando llega el manantial, llega lo que Santa Catalina llama la oración mental, la oración del corazón. Hay un momento en el que ya no dependemos más de otras personas de otros lenguajes, sino que ya la oración viene de adentro, en ese momento hay una oración más perfecta indudablemente. Esto se parece también a cuando la gente se enamora. Cuando una persona se enamora quiere decirle palabras bonitas a su amada vamos a suponer, ¿Y de dónde saca las palabras bonitas?, ¿Qué es lo que hace la gente?, ahí te mando ese mp3, un mp3 es una canción en archivo comprimido de audio, por supuesto, ahí te mando esta canción. ¿Por qué te mendo esta canción? Porque no se siente capaz de decir palabras tan bonitas como esas, ¿Entonces qué hace?, las repite. Toma esa canción que dice: “Tú eres el sol de mi vida” y no sé que más cosas y le manda esa canción. ¿Qué más hace la persona cuando está enamorada? Va a una papelería y compra una tarjeta y la tarjeta tiene un hermoso mensaje que dice esta frase que yo la conocí cuando era adolecente, es decir el siglo pasado, dice la frase así: - No se rían que aquí la mayoría son del siglo pasado - “Te amo no solo por lo que tú eres, sino por lo que yo soy cuando estoy contigo”. Uy! Que frase! La persona es consciente que esa frase no se le hubiera ocurrido, entonces para expresarle su amor a la persona amada, ¿Qué hace? Toma prestadas unas palabras y se las manda.
Eso es lo que nosotros hacemos con la oración, nosotros tomamos una novena, Novena de Nuestra Señora del Rosario, rezaré con devoción el Rosario de María y vienen por allá todas unas poesías. Algunas de las cuales me gustan y otras no tanto, pero ese es otro tema, vienen una cantidad de oraciones: “Dios de misericordia que a través del Santo Rosario nos has dado un instrumento de evangelización – y no sé qué-“ y salen palabras bonitas, palabras que tal vez a uno no se le ocurrirían, en ese momento uno se apoya en esas palabras para decirle cosas lindas a Dios, porque uno ama a Dios, como nosotros amamos a Dios queremos decirle cosas bonitas a Dios, pero a Dios que hacemos, ¿Qué le mandamos a Dios?, si vamos a las tarjetas Timoteo, pues, tal vez no puede estar la frase más apropiada aunque uno le podría decir: “Dios, nunca cambies”. Pero como que falta algo ¿no? “Dios eres súper especial TQM” Puede ser. Pero normalmente cuando le vamos a decir palabras a Dios nuestro Señor buscamos a aquella gente que ha sentido amor por Dios y nos apoyamos en esas personas porque esos son los enamorados de Dios. Los enamorados de Dios tienen un nombre en la Iglesia Católica, loe enamorados de Dios, son: Los Santos. Por eso vamos a los escritos de San Francisco de Asís, a los Escritos de San Ignacio de Loyola, San Francisco de Sales, San Ambrosio. Buscamos aquella gente que ha estado apasionadamente enamorada de Dios y utilizamos esas palabras, eso es lo mismo que hacemos con los Salmos, eso es lo mismo que hacemos con el Rosario.
Pero el Rosario se lleva por delante a todos los otros, el Rosario es mejor que todos los otros – casi digo yo - ¿Por qué? Porque en el Rosario las palabras mismos que estamos utilizando son las palabras que Dios nos dio, el Rosario está tejido del Padre Nuestro que es la oración de Jesús y del saludo del Ángel que es la declaración misma del amor de Dios a María Santísima y a través de ella la declaración de amor a toda la humanidad. Eso es lo que estamos recordando, el Rosario es como tomar una tarjeta de esas que compran en una papelería, solo que no hay necesidad de comprar nada. Es tomar las palabras más hermosas para mirar a Jesucristo, las palabras más hermosas para contemplar el Evangelio, es tomar todas esas palabras y regalárselas, entregárselas a Dios por las manos de María santísima. Estamos tomando el autor más inspirado, el más inspirado de todos, el que le dá la inspiración a todos, ese se llama, el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo a quién la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II lo llama verdadero autor de la escritura es no solo inspirado sino digo mejor es la inspiración de todos los que tienen inspiración y eso es lo que hacemos en el Rosario.
¿Qué hemos aprendido hasta ahora? Hemos aprendido que hay dos tipos de oración: Vocal y mental. La oración vocal consiste en repetir y la oración mental consiste en interiorizar hasta que salga el manantial, como le prometió Jesús a la Samaritana, como prometió Jesús en otro lugar del mismo Evangelio de Juan: “Hasta que haya un manantial que salta hasta la vida eterna” [[ ]], esa es la oración mental. Todos en todas las culturas, en todas las religiones siempre empezamos repitiendo. El papá musulmán que le enseña a su hijo musulmán: “Alá es dios y Mahoma es su profeta”, repita mijo y el hijo dice: “Jesucristo es el Señor”. – Bueno, ahí hay problemas en esa familia claro -, porque el papá espera que el hijo repita lo que el papá le está enseñando. Todos empezamos repitiendo.
Depende entonces de qué, ¿De qué depende la calidad del Rosario? Depende de la calidad de la inspiración, pero esa ya está garantizada porque es del Espíritu que es el que nos dio esas palabras. Entonces ¿De qué depende? Depende de cómo nosotros nos apropiemos de esas palabras, depende de cómo nosotros las hagamos nuestras, por eso es muy distinto decir un Padre Nuestro como lo diría una grabadora o decir el Padre Nuestro cayendo en la cuenta de la maravilla que estamos diciendo. Cuando nosotros caemos en la cuenta es como si estuviera roturándose la tierra, como si se estuviera excavando en el corazón nuestro buscando esa fuente profunda, la fuente de agua viva.
Nos falta aclarar el tema de la oración en el Espíritu y aquí me voy apoyar en mi otro amigo, Santa Catalina de Siena me ha guido muchísimo, pero hay otro maestro al que le debemos todo muchísimo en la Orden Dominicana que se llama Santo Tomás de Aquino. Santo Tomás de Aquino nos da una explicación interesantísima sobre la palabra Espíritu y sobre lo que quiere decir orar en el Espíritu. Así empieza la explicación de Santo Tomás, dice: Que la palabra Espíritu – Esto lo estoy traduciendo yo al lenguaje de nosotros a un lenguaje muy coloquial, no es una cita textual por supuesto, pero lo que estoy diciendo lo tomo de una obra que me gusta mucho que se llama: “Contra los Errores de los Griegos” “XXX YYYY” - Santo Tomás de Aquino hablando de Espíritu en esta obra dice lo siguiente: “Espíritu no es el nombre de algo que sabemos sino de algo que ignoramos” - Miren la profundidad de santo Tomás- , cuando nos referimos a Espíritu no nos referimos a algo que conocemos sino a algo que ignoramos. El Espíritu es el nombre que nuestra ignorancia le da a lo que no conoce pero que sabe que existe.
Esto es muy interesante y ustedes van a notar que tiene mucho que ver con una vida espiritual profunda yo diría mística. Jesús nos dijo en el pasaje del Evangelio con el que empecé esta reflexión, capítulo cuatro de San Juan, dijo Jesús: “Dios es Espíritu y los que adoran deben adorar en Espíritu y en Verdad” [[ ]] y esto se parece mucho a una frase que tiene San Pablo en su carta a los Romanos, San Pablo nos dice: “Nosotros no sabemos orar, el Espíritu viene en ayuda de nuestra fragilidad” [[ ]] y uno pensaría que San Pablo y uno pensaría que San Pablo lo que nos dice es que el Espíritu nos sigue regalando palabras o poesías o sentimientos inspirados, pero dice San Pablo: “Con gemidos inefables” [[ ]], el Espíritu viene en nuestra ayuda con gemidos inefables. Inefable, - por si a caso se lo recuerdo – significa lo que no es pronunciado, lo que no puede ser pronunciado, aquí estamos ante algo muy interesante, la oración en el Espíritu significa por lo menos dos cosas:
- Orar desde nuestra ignorancia, en primer lugar.
- En segundo lugar, significa orar sintiéndonos rebasados por algo que no cabe en palabras.
Nuestra oración, no es el recorrido incesante de un conocimiento que ya tenemos y esto es clave porque cuando uno repite lo que ya conoce, se aburre y por eso, el Rosario parece a veces aburrido porque decimos eso yo ya lo conozco. Santo Tomás nos advierte que la palabra Espíritu significa: Aquello cuya acción reconocemos pero cuya causa desconocemos, el Espíritu es el nombre de la ignorancia, por eso ustedes se encuentran con un rostro en la Biblia. Aparece el rostro de Cristo y en Cristo el rostro del Padre porque Jesús le dijo al Apóstol Felipe: “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre”[[ ]], pero; la Biblia jamás nos da un rostro del Espíritu, nos da trazas, vestigios, señales, frutos, consecuencias de su paso; sabemos, presentimos que está, pero nunca lo tenemos al frente.
¿Y por qué nosotros nunca tenemos al frente al Espíritu Santo como poder mirar este vaso, como poder mirar a Jesús de Nazareth, como poder mirar al Padre en los ojos de Jesús de Nazareth, por qué nosotros nunca tenemos al Espíritu delante de nosotros? Siguiendo la línea mística de la interpretación que nos da Santo Tomás: Jamás tenemos frente nosotros al Espíritu porque es el Espíritu el que te está dando los ojos para que veas a Jesús. El ojo no puede mirarse a sí mismo. Es el Espíritu el que te da los ojos para que con tus ojos reconozcas el rostro de Cristo, si tú pudieras tener al Padre, al Hijo, al Espíritu frente a ti, tú estarías afuera del misterio de Dios. No, nosotros percibimos al Espíritu porque el Espíritu nos está dando el afecto y nos está dando los ojos para reconocer a Jesús. Entonces nosotros sabemos que está el Espíritu no porque lo tengamos al frente sino porque lo sabemos actuando en nosotros. En este sentido la acción del Espíritu Santo es una acción que solo conocemos de manera refleja, de manera oscura y que nunca puede completarse en palabras, por eso los gemidos del Espíritu son gemidos inefables.
¿Y cómo podemos aplicar esto al Santo Rosario?, ¿Cómo puede el Espíritu Santo y cómo puede la oración en el Espíritu convertirse en la norma cuando rezamos el Santo Rosario? Esta vez es otra autoridad, el Papa Pablo VI a quien yo personalmente tengo por Santo, el Papa Pablo VI quién nos da una pista, nos dice: Que en el Santo Rosario las sustancia de la oración está en los misterios y hay algo muy importante en la palabra misterio. La palabra misterio es hermana de la palabra Espíritu. ¿Por qué? Mira de hecho la palabra misterium en griego fue traducida a la palabra sacramentum en latín y el sacramentum es algo que a la vez revela y oculta es algo que anuncia pero lo que anuncia es mayor que lo que presenta. Como sucede por ejemplo en el Bautismo, lo que vemos es agua natural, lo que sucede en nuestra vida trasciende todo lavatorio y toda obra de h2o.
Pues nos explica la Papa Pablo VI que en el Rosario lo fundamental está en los misterios, rezar en el Espíritu cuando rezamos el Rosario es dejarnos fascinar por el misterio, pero que es un misterio entonces, un misterio no es una pared, un misterio es un pozo. Hay gente que piensa que nuestra fe consiste en poner barreras poner paredes, aquí llegó la pared ya no se puede seguir. Dios es uno y trino ya no pregunte más, Cristo está en la Eucaristía, cállese y no pregunte más, nuestra fe no es un fe que mutila las preguntas. Nuestra fe es una fe que anuncia respuestas infinitas.
Cuando hablamos de los misterios del Santo Rosario no estamos hablando cosas que no se pueden pensar, sino, cosas que podrías pensar toda la vida, sin agotarlas nunca y eso es un misterio y ahí es dónde se une la realidad de los misterios del Rosario y la realidad de la oración en el Espíritu. Orar en el Espíritu es dejarse fascinar por el misterio dejarse llevar por el misterio. Mi autora favorita Santa Catalina de Siena, dice: Que es como navegar en un océano sin orillas. Esas es la clase de oración que hace del Rosario una palabra viva en el corazón del creyente. Lo que dios quiere de ti y a lo que yo te quiero invitar en este día es a que te dejes fascinar por los misterios, tienes que preguntar como San Anselmo “XYZ”, ¿Por qué Dios en mi carne?. Tienes que preguntarte: ¿Por qué está El en la Cruz?, tienes que preguntarte: ¿Por qué su Bautismo?, tienes que preguntarte el cómo y el por qué, pero no con preguntas de escepticismo y de incredulidad sino con preguntas de amor, como el que entra en ese pozo que jamás termina; eso es orar con el Santo Rosario.
Recapitulemos esta segunda parte: ¿Qué es lo que hemos dicho? Hemos dicho que según Santo Tomás, hablar del Espíritu no es hablar de algo que conocemos sino ponerle un rótulo a nuestra ignorancia, el mismo Santo Tomás nos dice: “A Dios nadie puede abarcarlo”, a Dios nadie puede abrazarlo completamente.
En segundo lugar hemos dicho: Que el Espíritu no es algo que tenemos frente a nosotros sino es Aquel que nos da el amor connatural, el amor apropiado, el amor a la altura del amor con que hemos sido amados. Solo en el Espíritu podemos responder a la manera a como hemos sido amados, todo lo que Dios nos ha mostrado en Cristo no puede ser respondido apropiadamente con un corazón tan chiquito como el de nosotros, el Espíritu viene a nosotros levantando la calidad de nuestro amor y levantando nuestra mirada y por eso no tenemos al Espíritu al frente porque lo tenemos atrás, porque lo tenemos adentro porque es el que nos da la mirada. Y según eso, orar en el Espíritu con el Santo Rosario es fascinarnos con los misterios de Dios. Las personas que viven fascinadas con los misterios de Dios, que viven enamoradas de la belleza y la ternura de Dios, esas personas se llaman: Los Contemplativos. Y eso es el Santo Rosario: La oración contemplativa popular por excelencia en la Iglesia Católica.
Que Dios nos enamore del Santo Rosario pero vivido así, como palabras que el mismo Espíritu nos dio para que nosotros declaráramos nuestra gratitud y nuestro amor al Dios que nos creó, que nos redimió y nos santificó. Amén.