O181001a
Fecha: 19960805
Título:
Original en audio: 11 min. 58 seg.
La primera lectura que nos ofrece la Iglesia en esta Santa Misa nos presenta un caso un poco raro. Se trata de la confrontación de dos profetas, uno, llamado Ananías, y otro, llamado jeremías. Jereremías es el que le da su nombre a uno de los libros de la Sagrada Escritura, y Ananías es un profeta que apenas aparece en este pasaje que hemos escuchado.
Ananías y Jeremías hablan al mismo tiempo y a la misma gente en unas misma circunstancias, pero dicen dos cosas totalmente distintas.
¿Qué era lo que estaba pasando en esa época? Ananías y Jeremías se encuentran en Jerusalén, la capital del reino de Judá. El rey, Jeconías, ha sido llevado a la deportación, el pueblo se ha quedado sin rey y el templo ha sufrido un primer saqueo, la situación entonces es crítica y triste, y la gente se encuentra descorazonada.
Ananías se presenta con un lenguaje de esperanza: "Dios nos ha castigado, pero dentro de muy poco tiempo, Dios va a quitar el yugo de Babilonia". Porque efectivamente fue Nabucodonosor, el rey de Babilonia, quien causó ese primer desastre al reino de Judá.
Entonces Ananías tiene un mensaje de consuelo, tiene un mensajede esperanza: "Las cosas van a mejorar; ya muy pronto acabará esta pesadilla, van a volver los objetos del templo, Jeconías también regresará como rey y nosotros volveremos a ser lo que éramos".