O172002a
Fecha: 20020730
Título:
Original en audio: 5 min. 38 seg.
EN TRANSCRIPCIÓN
"El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre" San Mateo 13,37, ha dicho Jesucristo.
Un sembrador optimista, según recordamos también por esa otra parábola, que se llama así, "la parábola del sembrador". Un sembrador que no se deja desalentar, aunque haya otro o haya otros que siembran cizaña.
Esa es la labor del evangelizador, sembrar con optimismo la buena semilla, aunque sepa que hay otros que están sembrando cizaña, que están sembrando destrucción, que están sembrando muerte.
Sembrar con optimismo es también sembrar con humildad, porque ¿cuándo va a aparecer esa semilla? No lo sabemos, ¿cuándo va a dar fruto esa buena semilla? No lo sabemos.
Tengo buenos resuerdos de profesores de mi primaria, de algunos, no de todos. Pero no he tenido ocasión de encontrarme con ellos, o no los he buscado lo suficiente para decirles: "Gracias por lo que hizo por mí hace veinte o hace treinta años".
Sembrar con optimismo es sembrar con humildad, es saber que la semilla es buena y que dará fruto a su debido tiempo, pero sin obsesionarnos por ver el fruto, el fruto aparecerá.A noostros nos corresponde sembrar. Se verá la cosecha en su debido momento.
Sembrar con optimismo, sembrar con humildad, sembrar con paciencia. Porque mientras va pasando el tiempo, siguen creciendo trigo y cizaña, sólo al final se verá qué es lo que se ha sembrado y qué es lo que ha quedado.
Corresponderá a los ängeles, enviados por el Hijo del hombre, arrancar a los corruptores y malvados, y corresponderá entonces a noostros ver el fruto de esa cosecha ya limpia