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Fecha: 20070610
Título:
Original en audio: 7 min. 27 seg.
Queridos Hermanos:
Seguramente sentimos que las palabras de jesús en este envangelio son demasiado exigentes, o incluso podemos llamarlas imposibles,imposibles de cumplir.
Tal vez podemos pensar que es una locura eso de amar a a los enemigos, o de hacer el bien a los que nos odian"; sin embargo, si uno deja preconceptos, si uno deja prejuicios aparte y empieza a mirar lo que dice Jesús, y sobre todo empieza a mirar cuáles son las alternativas, uno ve que lo que propone Jesús no sólo no es imposible, sino que es razonable; y no sólo es sensato, sino que es nuestra mejor opción.
Vamos a mirar un poco por qué se puede tomar esta postura de Jesús, no como un salto al vacío, ni como una obediencia porque sí, porque Él dijo, sino como una opción razonable, humana, sensata,lógica.
Empecemos por lo más difícil, el tema del odio. El odio mío, ¿a quién le hace daño? A mí en primer lugar; odiar es una manera de destruirse. Si yo veinticuatro horas al día, o no exagheremos, dieciocho horas al día, estoy pensando en el mal que me hizo un enemigo, él está disfrutando la vida, y yo estoy sufriendo dieciocho horas al día, entonces, ¿para qué sirve odiar?
Odiar es aumenrale la victoria a mi enemigo y es aumentar mi fracaso, porque entonces, cuanto más odio, más me destruyo. No hace ningún bien odiar al enemigo, no sirve de nada, me hace daño a mí. Entonces es muy lógico lo que dice Jesús, es mucho más lógico amar; pero entonces otro dira: "Un momento, vamos a decir que no vamos a odiar al enemigo, ¿pero cómo así que vamos a amarlo?"
Este es el mundo antiguo, el mundo en el que habló Jesús, estos antiguos utilizaban las palabras "amor" y "odio", de una manera un poco distinta a nosotros. Vamos a a ver si podemos explicarnos.
hay un pasaje en que Jesús dice