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Fecha: 19980607
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Original en audio: 28 min. 47seg.
REVISANDO EN AUDIO
El señor Jesús, en la cena de despedida, tiene una palabra que hoy queremos tomar en serio, ¿por qué dice Jesús que hay cosas que los discípulos no podían todavía recibir?: "Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora" San Juan 16,12
Jesús, es evidentementeun predicador, entre otras muchas cosas es un predicador, no puede ser distinto si Él es la Palabra del Padre, Él es un predicador.
Debió de ser muy duro para Jesucristo, como predicador, irse de esta tierra sin decir muchas cosas, le quedaron por decir muchas cosas, y entre los dolores de la Pasión de Cristo no debe nuestro corazón fijarse, sobre todo en la parte física, en la cual Jesús puede estar más o menos cerca de muchos otros torturados, hay otros deberes de Cristo que los corazones amantes saben descubrir, y uno de esos dolores está aquí.
Jesús se murió sin decir muchas cosas que estaban por decir, que quería decir, "pero no podéis cargar con ellas por ahora" San Juan 16,12, ¿por qué eso? Si Él es el mejor de los maestros, y en eso no puede caber duda, si no hay pedagogía como la de Él, y en eso no puede caber duda, ¿por qué ellos, los discípulos, no pueden cargar con esas palabras de Cristo?
¿Es que tenía que decir cosas muy difíciles? ¿Pero que más difícil que aquel anuncio de que "su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida"?: San Juan 6,55, ante el cual muchos dijeron: "No podemos cargar con estas palabras, nos vamos" San Juan 6,60.
¿Es que era algo más difícil que eso? O tal vez se trataba de palabras duras, pero qué palabras más duras que decirles que tenía que irse.
Si en este mismo evangelio de Juan, Él les dice: "Sólo por haberles dicho que me voy a ir, ya están tristes" San Juan 16,6. ¿Tenía que decir algo más triste que su partida? ¿Acaso hay tristeza más grande que quedarse sin Él?
¿Por qué los discípulos no podían cargar con esas palabras? Y sin embargo dice: "Cuando venga el Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena" San Juan 16,13.
Es evidente que el sentido de esta enseñanza de Cristo es que cuando venga el Espíritu Santo, entonces sí podrán cargar con las palabras de Cristo; pero son palabras que Jesús no pudo decir antes de su Pasión, son palabras que de alguna manera llegaron a nosotros sólo después de su Pascua.
xxxSon de Cristo, son predicación suya, pero no las pudo decir antes de padecer, precisamente parte de su padecimiento fue no haberlas podido decir, porque "los discípulos no podían cargar con ellas". Entonces nuestra pregunta está en pie ¿por qué Jesús no podía decirles? El que tuvo tantas comparaciones y parábolas, El que sabía adaptarse a la enseñanza, a la capacidad de la gente, como dice en algún lugar en el Evangelio, El que podía adaptarse a las personas, por qué aquí como que no puede adaptarse, como que no encuentra ninguna comparación, como que no puede decir nada.
Lo mas extraño es que en este mismo capitulo 6 de San Juan, los discípulos se alegran, en un momento cercano a esto y le dicen "ahora si no utilizas comparación y ahora sí nos hablas claramente". Entonces, si Jesús podía hablar claramente y también sabía de comparaciones ¿por qué hay cosas que los discípulos no podían cargar?
El lenguaje… este es un problema de lenguaje ¿que hacemos? Es que todo se puede decir? ¿o por qué hay cosas que no se pueden decir? ¿no hay manera de describir las cosas que no se pueden decir? Yo pienso que este texto que la iglesia nos ofrece para el ciclo C, en el cual nos encontramos, es tal vez de los mas apropiados para esta solemnidad de la Santísima Trinidad, si la Trinidad puede ser expuesta como una explicación o teoría entonces no existe, si yo puedo mirar el misterio del Padre, el misterio del Hijo, el misterio del Espíritu Santo y hablar de ellos y explicarlo, entonces para mi, puedo estar equivocado yo me someto al juicio de la Iglesia, pero para mi si eso se pudiera hacer, entonces tendríamos que tener tres dioses y no sería un solo Dios.
Para mi, la única manera de salvar la unidad y al mismo tiempo afirmar la Trinidad es esta “si Aquel que habla y Aquel que escucha, forman parte del mismo misterio que habla y del mismo misterio que escucha” Cuando uno intenta explicar alguna cosa extraña o lejana del oyente, el recurso que uno tiene es utilizar son comparaciones, ¿Qué es una comparación? Es como un puente de lo que uno conoce y lo que uno quisiera decir, supongamos por ejemplo que ante este auditorio fuéramos a explicar en que consiste un microprocesador, entonces la posibilidad es empezar a utilizar comparaciones, contar un poco sobre la historia, sobre el origen, mostrar las aplicaciones, básicamente cuando queremos hablar de cosas extrañas al auditorio utilizamos uno de esos tres recursos o hablamos del origen o utilizamos una comparación o utilizamos una aplicación.
El origen ayuda al pasado de lo que vamos a hablar, la comparación ayuda al presente y la aplicación como al futuro. Entonces, para hablar por ejemplo de un microprocesador se podría hablar del origen, después yo creo de un tiempo de contar sobre el origen de los computadores, ¿Cómo fueron hechos? Pues uno empieza a soltarse de lo que es un microprocesador y entonces luego se utiliza una comparación, por ejemplo, entre una máquina mecánica y una máquina informática, y ahí se puede adelantar un poco mas, y luego se habla de las aplicaciones y de cómo sus procesadores están hoy en la industria y la tecnología.
Si hay un poco de tiempo y de paciencia por parte del que habla y por parte del que escucha, a través de ese camino se puede llegar a una idea y a algo que al principio era totalmente lejano, pero ahora tratemos de aplicar esto a la Santisima Trinidad, pues resulta que la Trinidad no es aplicable, no es medio para nada sino que es el fin de todo, pues resulta que sobre el origen de la Trinidad nada podemos decir, porque no es originada sino que es el origen y la cuenta de todo.
Lo único que nos queda son comparaciones, y si han intentado comparaciones, tres llamas que arden en forma de un solo fuego, un triángulo que desde donde lo mires es igual, pero también es distinto, un ser cuyo pensamiento engendrado y se dio el Hijo y cuyo amor se dio el Espíritu... esas son comparaciones que utilizamos,pero desde luego cada una de estas comparaciones, ya se trate del trazo del triangulo o de la masa elaborada y metafísica, tipo Santo Tomas del ser, que al pensar, se tiene una idea o verbo y que en el amor a ese verbo engendra agostura al Espíritu, es nuestro espía el Espíritu, ya se trate de comparaciones simples o complejas, cada una de ellas tiene sus propios límites. Debemos saber que estas comparaciones realmente no explican la Trinidad, esta comparación del ser que se piensa y que yo llamo esa idea que piensa, es cuando escribe un opúsculo que se llama contra errores Graecorum "Opusculum contra errores Graecorum"... Contra errores, contestando objeciones de algunos Ortoxos no católicos y de algunos musulmanes y de otro tipo de grupos no católicos, no creyentes.
Pero mire, con todo el respeto y el amor que le tenemos a Santo Tomás, esa comparación que tal vez es de las mas felices y de las que ha hecho carrera mas larga en la Iglesia, el ser que al pensar engendra el verbo y que luego de ese verbo y que luego de ese verbo de si surge el Espíritu el amor, eso sigue teniendo una nota de soledad terrible.
Pues tiene la ventaja que está muy cerca de la experiencia intelectual del ser humano, y por eso, como que cada uno puede mas o menos repetir ese ejercicio, pero si usted se encontrara una persona que estuviera pensando quien es ella y que luego ama lo que piensa, usted diría: "es un loco está metido en si mismo".
Esa Trinidad, esa imagen, esa comparación de la Trinidad de Santo Tomás, es muy buena, pero por favor eso no remplaza el misterio, eso no cambia la realidad, en el fondo deja sin decir lo que es la Trinidad, porque por ejemplo falla en ese sentido, y falla también en otro sentido, la base Bíblica de esa comparación de Santo Tomás, no está del todo clara. Santo Tomás se apoya ahí y hace muy bien, se apoya en las palabras del Evangelio de Juan, en “al principio de la palabra”, pero esa palabra de la que habla el evangelista Juan es el verbum mentis, es la palabra mental de la que habla Santo Tomás, hoy ningún exegeta está de acuerdo con eso, la idea de una palabra mental, de una palabra no pronunciada que permanece en el intelecto del que la tiene, que es la idea fundamental para la Teoría de Santo Tomás, esa idea es ajena a la Escritura, no se dice que sea contraria, pero es ajena a la Escritura, donde se ve que llega a la Escritura de una manera tan externa como el triangulo aquel.
Así como la Biblia, el Nuevo Testamento no tiene ningún triangulo en ninguna parte para decirnos esta es la Trinidad, así tampoco tiene ningún verbum mentis, de manera que como comparación, todo ha sido útil, pero la base bíblica falla, la idea de las implicaciones antropológicas también fallan.
Pues fíjese que cuando Santo Tomás está hablando así de la Trinidad, está hablándole a no creyentes, o por lo menos gente que no tiene plenamente los mismos conceptos, ni afirma las mismas cosas que nosotros, les está hablando a ellos y a ellos les está diciendo Santo Tomás: mire, sobre la Trinidad lo que nosotros creemos es esto, aunque él es claro en decir que se trata de comparación.
Intentemos relacionar ese hecho con lo que nos trae el Evangelio de hoy "muchas cosas me quedan por deciros pero no podéis cargar con ellas por ahora" (véase San Juan 16, 12 ), esto le dice Jesús a algunos discípulos que eran de origen judío. O sea que tenían todo ese pasado, toda esa formación de la Escritura y que además habían estado con El y le habían oído cientos de predicaciones tal vez, a estos que tenían esa preparación previa les dice “todavía ustedes no pueden cargar con esto” ( véase San Juan 16, 12 ). Pregunta: ¿si eso les dice Jesús a esos discípulos que ya tenían toda esa preparación, ahora va a resultar que Santo Tomás le puede explicar a esas personas que no tienen la misma fe este misterio? No, ni eso es lo que quería Santo Tomás, ni esa es la idea de esos escritos teológicos de él. Además Santo Tomás es muy humilde, es puro, es claro, él dice yo no estoy explicando el misterio.
Entonces vámonos para el otro lado y digamos mire “simplemente este es un misterio” conclusión, no se ponga a pensar mucho en estas cosas, que de pronto resulta por ahí deschavetado, es un misterio, ya sabemos que esto no cabe en la cabeza de nadie, de manera que aunque usted es un poco cabezón no va a caber ni siquiera en su cabeza, ya deje las cosas así.
Y como en la Iglesia Católica hay también toda una corriente anti-intelecutal que es: no pienses, no razones; esto no es de razonar, esto no es de pensar, esto es de sentir, por ejemplo, de obedecer. Entonces para mucha gente queda muy sencillo así. “bien me lo decía una madre de novicias” no piensa, pues no pienso, entonces simplemente admito, recibo. Bien me decía mi confesor o mi director espiritual “no piensen estas cosas”
Tampoco esa parece que es la idea, para explicar cosas extrañas hay dos caminos, dos recursos: hablar del origen, difícil; hablar de la aplicación imposible; en este caso, utilizar comparaciones, de las cuales la mejor y la mas brillante, probablemente es la de Santo Tomás; pero resulta que hay algo nuevo, y eso nuevo está aquí en el Evangelio de hoy “ cuando venga El, el espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena” (véase San Juan 16, 13 ) Si el Espíritu Santo nos va a guiar hasta la verdad plena, la tendencia anti-intelectual no tiene ya la razón, porque si el destino de nosotros es conducirnos hasta la verdad plena, entonces no podemos afirmar que Dios me dio una inteligencia solamente para que no la utilizarla, porque hay gente y hay una corriente espiritualista que va en esa línea, que la inteligencia es solamente para precaverse inteligentemente de utilizar la inteligencia, tenía una astucia nunca pensada, ¡ja! vaya a creer eso no es fácil; pero lo grueso, nunca pensaron, eso requiere de mucha inteligencia para lograrlo.
Si aquí dice “ os guiará hasta la verdad plena” ( véase San Juan 16, 13 ) quiere decir que mi destino, el llamado grande que me hace Dios como bautizado, es ser conducido a una comprensión máxima de estos misterios, entonces de que no piense no puede ser, por eso yo le digo “Piense, medite”
Pero y que pienso que si no puedo pensar en el origen ni en la aplicación ni en las comparaciones del mas grande teólogo de la Iglesia no le sirven a su merced, bueno entonces que voy a pensar.
Resulta que, si una persona es ciega de nacimiento, si no ha tenido nunca la experiencia de ningún color, es muy difícil explicar esto, yo creo que hay algo que viene de la experiencia, si uno por ejemplo no ha visto un determinado color, por ejemplo de un color en ingles le llaman ------- pues uno recordando sus clases de ingles sabemos que red es rojo, green es verde, pero si alguien le dice que vi un barco y tenía un color ------- pues uno se queda sin que decir y ese color es muy ------ pero a uno le pueden explicar lo que es el color---- ese color es como un azul marino profundo, entonces uno puede en su mente hacer así como una composición de paleta de colores y decir haber es como un azul oscuro con un poco de verde, me imagino mas o menos como es el mar, no recuerdo, y hay una composición y llego a un color mas o menos semejante; pero si una persona nunca ha tenido la experiencia de ningún color, entonces no hay manera de explicarle como es un color------y esa persona no puede cargar con ese color.
Así como aquellos discípulos no podían cargar con lo que Jesús quería decirles, porque para mi, entiendo que una de las cosas que Jesús quería decirles y que no les dijo es la declaración expresa de este misterio Trinitario, pero Cristo no les dijo “miren, hay haber pues siéntense, saquen los cuadernos, lo que sucede es que existe el Padre, existo yo y existe el Espíritu Santo, somos tres, pero somos un solo Dios, copien” pero eso no podía ser así y el que piense que así se habla del misterio Trinitario no tiene la Trinidad, tiene tres dioses.
La única posibilidad es que yo viva una experiencia nueva, es decir, no que mis ojos vean algo nuevo, sino que yo tenga nuevos ojos. Uno avanza en el Misterio Trinitario no ya porque le presenten mas comparaciones, no, sino porque los ojos de uno cambien. Aquí vale la pena recordar aquella frase que San Pablo que dice en otro contexto: “nosotros nos fijamos no en lo visible sino en lo que no se ve” ( véase 2 Corintios 4, 18 ) en lo invisible nos fijamos.
Cuando Dios obra así por su Espíritu, entonces uno desecha las comparaciones, hay comparaciones que se dirigen a la imaginación y hay comparaciones que se dirigen a la razón; las comparaciones de la imaginación son las mas populares, pero son las mas pobres, por ejemplo, las tres llamas que forman un solo fuego, el triángulo, eso va mucho a la imaginación, a los sentidos. La comparación que hace Santo Tomas dei verbum mentis y del amor espirado por el Padre y del Hijo, esa comparación no es una comparación imaginativa, si fuera imaginativa entonces Dios Padre para tener a Dios Hijo hubiera tenido que tener una esposa, si fuera imaginativa, pero Santo Tomas es muy claro en su obra en decir, esta no es una comparación de imaginación, es una comparación de razón y es lo mas alto tal vez que pueda hacerse en comparaciones, pero el que recibe el don del Espíritu Santo, en paz desecha las comparaciones de razón y de imaginación, y comprende, por lo menos entiende en su inteligencia, hay un ejercicio de inteligencia, que queda mas que activa, pasiva.
En las comparaciones de razón y de inteligencia está activa, yo puedo tomar el triángulo y darle la vuelta, puedo hacer preguntas, puedo interactuar con lo que estoy pensando, pero la experiencia que da el Espíritu de la Verdad, el Espíritu Santo, el Espíritu de Jesucristo, no es una comparación que haga mi inteligencia activa ante El, sino que la hace pasiva, entonces no me siento frente a Dios sino me siento en Dios, miro como desde dentro. El Espíritu Santo no aparece ante mí, sino en mí. Y Cristo no aparece junto a mí sino en mí.
Entonces cuando hablo de la Trinidad, estoy utilizando también una comparación “y el que tenga oídos para oír que oiga” (véase Apocalipsis 2, 29) esa advertencia es muy importante, cuando digo que voy a hablar de la Trinidad también es una comparación cuando hablo de la experiencia que tengo, esa es una comparación, la experiencia misma no es una comparación, pero lo que yo vivo eso si. Entonces, tengo que hacer una comparación para decirles algo que sucede y lo que sucede es que el Espíritu obra en mi y Cristo está en mí y entonces descubro el origen en Dios, es decir el descubrimiento que yo hago de la Trinidad, es al mismo tiempo la plenitud de la obra de la salvación en mi, esto lo dijo magistralmente aquel teólogo Karl Rahner.
La Trinidad de la teología, la Trinidad teológica, la trinidad inmanente, la trinidad económica, es decir, la que a través de una Providencia ha llegado a mi y ha obrado en mí, son una misma, La Trinidad inmanente y la Trinidad económica son una misma, entonces cuando el Espíritu me da una experiencia que no es la experiencia que no es comparable a ninguna comparación, de nuevo “el que pueda entender que entienda” ( véase Apocalipsis 2, 29 ) que no es comparable a ninguna comparación, porque ante cualquier comparación o inteligencia mi imaginación permanecen activas, cuando el Espíritu obra en mi, y El es enteramente activo, y por decirlo así, yo padezco la acción del Espíritu, entonces es Dios quien se dice a través de mí.
Yo soy la comprensión que yo en El tengo de El.