O086002a
Fecha: 20060601
Título:
Original en audio: 11 min. 57 seg.
Se habla de la autoridad de Cristo en pocos pero decisivos lugares. Recordemos que la gente sentía la autoridad del Señor ya en la predicación de de la sinagoga de Cafarnaúm; la gente decía: "Este hablar con autoridad es nuevo" [[ ]].
Y tuvieron una prueba de esa autoridad, en que con la sola palabra, Jesús arrojó el demonio de algún poseso que estaba por ahí.
Aquí vuelve el tema de la autoridad de Jesucristo, una autoridad que se ven obligados a reconocer los principales del pueblo; los sumos sacerdotes, los escribas, los fariseos, tiene que reconocer la autoridad del Señor.
Y esta palabra, si la pensamos bien, es una palabra muy actual y muy necesaria. ¿Tenemos autoridad? ¿Qué es tener autoridad? ¿Dónde está la frontera entre la autoridad y el autoritarismo?
La autoridad viene del verbo "augere", en latín, que significa crecer o hacer crecer. La autoridad es la capacidad de dar, sostener, alimentar, hacer crecer la vida. La autoridad no es una exhibición de poder; la raíz profunda de la autoridad está en la vida.
El que a través de su palabra, el que a través de su oración, el que a través de su comportamiento genera, trae al ser, induce, produce vida, en eso tiene autoridad.
Podemos decir que hay como dos sentidos contrarios de autoridad, o dos maneras contrarias de entender la autoridad: una es la autoridad de la muerte y otra es la auoridad de la vida, por simplificar las cosas.
La autoridad de la muerte es la del terrorista: "Usted responde a mis exigencias porque si no le hago daño". La persona se hace respetar porque se hace temer, y se hace temer porque trae muerte: "Soy capaz de llevarle muerte a su pueblo, soy capaz de llevarle muerte a su familia, por eso téngame miedo".
Esa es la caricatura de la autoridad, o es la autoridad de la muerte. Es la autoridad del que es capaz de traer daño, la autoridad del que es capaz de traer miedo, la autoridad, desde luego falsa, del que es es capaz de traer muerte. Esa es la autoridad falsa, basada en el miedo, basada en el terror, basada en la capacidad de dañar al otro.
Pero existe una autoridad distinta, que es la que viene de la etimología latina, y que es la que tiene el Señor Jesucristo. Jesucristo no dice: "Soy capaz de dañarte", sino: "Soy capaz de sanarte"; no dice: "Soy capaz de destruirte", sino: "Soy capaz de reconstruirte"; no dice: "Debes tenerme miedo", sino: "Te ofrezco el amor que hay en mí".
La capacidad infinita de Jesucristo para generar vida, para producir vida, para transformar la vida, es lo que cautiva, es lo que fascina del Señor. La capacidad de influir en una vida bendicieéndola, reconstruyéndola, iluminándola, sanándola, levantándola, esa es la autoridad.
La falsa autoridad, la que hemos llamado aquí "autoridad de la muerte", "la autoridad del terror", es algo que siempre se quiere olvidar. Si algo, por ejemplo, quisiéramos los colombianos, es querer olvidar pronto tantas muertes absurdas, crueles de inocentes.
La autoridad de la muerte es algo que uno quiere dejar sepultado en el pasado.La auoridad de la vida es algo que uno quiere tener en el presente y en el futuro. La autoridad de la vida es como ese encanto, es esa fascinación, es esa atmósfera de acogida, de serenidad, de perspectiva que hace que uno se sienta feliz, que uno se sienta acogido, recibido por Jesucristo.
Y esto señores se acercan a Jesús, ¿por qué le preguntan lo que le preguntan? ¿Porque iban a escribir un artículo de teología? No. Porque ellos sentían amenazada su autoridad; ellos sienten que su prestigio, que su poder, que su influencia se está agrietando porque llega Jesús. Elgobierno que ellos conocen es el gobierno del desprecio, el gobierno del miedo, el gobierno del terror.
"Se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados, los senadores, los que tenían autoridad, y le preguntan a Cristo: "Usted, ¿de dónde sale? Usted no es de los nuestros" [[ ]].
Ellos sienten amenazada la autoridad, y tenían por qué sentirla amenazada, porque después del mensaje de Jesucristo, la autoridad del miedo, la autoridad de la muerte, ha quedado herida de muerte ella misma. Cristo vino a matar la muerte, cristo vino a quitarle poder al aguijón de la muerte.
Entonces los que tenían autoridad le preguntan al Señor: "Bueno, ¿y la autoridad suya qué? Con este encuadre, analicemos la respuesta de Cristo.
Ellos creen que pueden hacer la pregunta, es decir, se sitúan en la posición del que pide cuentas: "Nosotros, los que tenemos autoridad, le preguntamos a usted, pra que nos rina cuentas a nosotros", y Jesucristo dice: "Un momentico, que yo también sé preguntar, un momentico. Yo no tengo que pasar el examen de ustedes", es la respuesta de Cristo. "Ustedes tienen que pasar el examen de Dios".
Cristo es humilde, pero es tan grande, es manso, pero es tan majestuoso; es sencillo, pero es tan noble, tan bello, tan santo.
"A ver, preséntenos examen aquí, y documente a ver si usted tiene permiso", y Él dice: "Preséntenme ustedes los permisos se que ustedes son representantes de Dios".
Es decir, Cristo obra con una libertad, la libertad del que dice: "Es que yo le rindo cuentas a Dios. Si ustedes son los representantes de Dios, hablamos; pero para que ustedes sean los reresentantes de Dios, cuéntenme una cosa: ¿qué paso al fin con el bautismo de Juan? Porque Juan venía de parte de Dios.¿Entendieron el mensaje del arrepentimiento?"
Esto es muy importante porque el mensaje de Juan era un mensaje de arrepentimiento; el mensaje de cristo es un mensaje de reconciliación; el mensaje de Juan era un mensaje de penitencia, y el mensaje de Cristo es un mensaje de gracia. Pero para entender la gracia hay que pasar por la penitencia, y para entender la reconciiación hay que pasar por el arrepentimiento.
El que no tiene de qué arrepentirse no tiene qué recibirle a Dios; el que no tiene pecado de qué dolerse, o cree que no lo tiene, no recibe nada cuando Dios le dice: "Te doy mi perdón, te doy mi amor, te doy mi gracia".
Entonces lo que les está diciendo Cristo es: "Para entender mi mensaje, que es de amor y de gracia, hay que entender que existe el pecado, y hay que entender que existe el arrepentimiento". "El mensaje de la gracia, sin el mensaje del pecado, cae en elvacío", ¿quién dijo eso? Juan Pablo II. Cuando se pierde la noción del pecado, se pierde la noción de la gracia.
Una sociedad para la que no existe el pecado, es una sociedad para la que no existe la gracia; porque nada puede recibir como regalo, como gracia y como amor, una sociedad que siente que todo lo está haciendo bien, o que todo lo está haciendo como lo quiere hacer.
Pues lo mismo en lo que dice Cristo aquí: "Si ustedes pretenden conocerme, si ustedes quieren saber de mí, y si ustedes quieren presentarse como representantes de Dios, entonces hablemos de si el mensaje del arrepentimiento, y el mensaje de la penitencia, y el mensaje de la conversión ha significado algo para ustedes".
¿Y qué hizo Cristo con esa pregunta? Los acorraló en su propio miedo. ¡Es tan bello Jesús! Este es de los pasajes que tiene un poco, diría yo, de humor en en el Evangelio, no son muchos, ¿no? Pero tiene su gracia.
Respondieron a Jesús: "No sabemos" San Marcos 11,33 , y les replicó Jesús: "Tampoco yo les digo" San Marcos 11,33. Tiene su gracia. Es decir, los encerró en su miedo.
"Ustedes pertenecen al gremio de la autoridad de la muerte, ustedes no saben sino asustar, pero ustedes mismos están asustados. El pueblo al que ustedes asustan, es un pueblo al que ustedes temen; ustedes están asustados de los mismos a los que ustedes asustan; imperio de tinieblas, cárcel de miedo; devuélvanse a su prisión". Y tuvieron que quedarse en esa prisión de miedo.
Bueno, ¿y qué queda para nosotros de esto? Pues primero, desde luego, recibir la autoridad de Cristo, recibir la fuente de la vida de Cristo; y en segundo lugar, ser, unidos a Cristo, ministros en la transmisión de la vida, en la defensa de la vida, desde luego no sólo la vida orgánica y biológica, sino de la vida de la gracia, la vida del espíritu, también la vida humana, con sus derechos y con su dignidad.