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Fecha:20000526
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Original en audio: 24 min. 25 seg.
Hay tres verbos que van juntos en la enseñanza que nos ofrece jesucristo, abriendo el corazón ante los discípulos: los ha elegido, los ha amado, los ha destinado.
Son tres expresiones de una misma misericordia, y son la fuente del consuelo y de la fortaleza para todo bautizado, pero especialmente para las vidas, que por la moción del Espíritu, quieren entregarse a Dios como a su único amor.
Con motivo de estos pequeños quebrantos de salud, uno recibe muchas fórmulas, muchos remedios; creo que en parte es eso lo que no lo deja mejorar a uno. Todos los remedios vienen con su posología, es decir, las dosis, cómo tienen que ser las dosis.
Yo creo que Jesús nos ofrece remedio; Él es el gran Médico. Pero, retomando esas ideas tan hermosas del Padre Provincial, en la predicación de ayer, los remedios de Dios también son dosificados, porque pertenecen al orden de la Providencia.
Dios dijo que nos iba a salvar, Dios dijo que nos quiere hacer santos, pero no dice que va a ser ni en un día ni en un momento. El remedio viene dosificado. Creo que necesitamos unas dosis de estas palabras del Señor.
Pero esas palabras hay que recibirlas como las lluvias, que son eficaces y dan cosecha, que el Apóstol Santiago llama las lluvias tempranas y las tardías. No basta con oír esto una sola vez, hay que oírlo varias veces: una dosis, una por la mañana y otra por la tarde, de este pensamiento: "El Señor me eligió, el Señor me amó, el Señor me ha destinado".
"Me eligió": es un verbo que apunta hacia nuestro pasado. ¡Cuántas consideraciones hermosas y agradecidas podemos hacer en este sentido! Como dice San Agustín,"¿qué éramos nosotros cuando Dios nos encontro?" Esa pregunta hay que hacérsela con repecto al Bautismo, con respecto a la Eucaristía, con respecto a la profesión religiosa, con repecto a la ordenación sacerdotal.
Hay que hacerse esa pregunta: ¿qué éramos nosotros cuando el Señor puso su mirada en nosotros? Verdaderamente, se cumple aquí ese pensamiento que me gusta tanto: "La inteligencia razona con lo que hay; el amor razona con lo que va a haber".
Si el amor se hubiera puesto a elegirnos, considerando sólo lo que había, no era que hubiera mucho; pero el amor nos miró, nos leyó no pensando en lo que éramos, sino en lo que podíamos ser. ¡Qué admirable es la mirada del amor! ¡Qué profunda mirada la del amor!
Es una elección que además se prolonga en el tiempo, es una elección sostenida, la nuestra. La manera como Dios sostiene su promesa en nosotros es algo que a uno le maravilla.
Lo que dice San Pablo con respecto al pueblo judío, lo vemos cumplirse en nuestras vidas: "La elección y la llamada de Dios, los dones y la llamada Dios son irrevocables" Carta a los Romanos 11,29.
Dios no retira sus dones de nosotros, a pesar de ver que muchas veces los hemos utilizado mal, los dones de naturaleza y los dones de gracia; Dios hace hasta lo último por no retirar sus regalos de nosotros. Una elección continuada.
"¿Qué soy? ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?", decía Lope de Vega en uno de esos poemas que ahora utilizamos como himno en el tiempo de Cuaresma. "¿Qué interés se te sigue, Jesús mío?" Esa pregunta hay que hacérsela, hacérsela a menudo, porque uno fácilmente se va llenando de derechos y se va llenando de consideraciones sobre todas la virtudes que tiene.
Lo grave de eso es que se perde de la virtud por exelencia, la virtud hermosa que desciende de los cielos como regalo: el amor que elige.
"Dios me eligió, me eligió", eso es muy grande, "me eligió". Cuando miramos a nuestra familia, cuando miramos nuestra sociedad, cuando miramos a los que han sido compañeros nuestros, por ejemplo en el camino de la vida religosa, cómo impresiona hacer estas consideraciones: "Dios lo eligio".
No es una elección porque nosotros fuéramos mejores; frente a esto nos reponde el salmo: "El Señor prepara casa a a los desvalidos" Salmo 68,7.
Dios me eligió porque Él sabía que este era el lugar donde mejor podía protegerme y defenderme; Dios me eligió no porque sin mí no pudiera hacer nada, sino me eligió porque sin Él yo no puedo hacer nada.
Y el lugar donde Él quería darse a mí, esa perla escondida de la que habla el Cantar de los Cantares, pues es este sitio, es esta vocación, es este lugar. Me eligio porque "el Señor prepara casa a los desvalidos" Salmo 68,7.
Hablando de la humildad, dice Humberto de Romanis, a quien me encanta citar, como nos hemos dado cuenta, porque considero que es un hombre lleno de prudencia, sabiduría y humanidad, dice Humberto de Romanis hablando de la humildad, me parece que es en su carta sobre los tres votos. Decía: "No puede conservar la humildad aquel que piensa que la comunidad, o la Iglesia, o Dios no pueden vivir sin él". No puede conservar la humildad.
Y en positivo nos dice: "Sí puede conservar la humildad, y la conserva, aquel que cada día recuerda que está en el monasterio como un mendigo, a quien se le concede el lugar de solaz, de descanso, de recuperación, de salvación". Es una gracia permanente. Vivir la vida como una gracia permanenete. El Señor me eligió. El Señor me amó.
"Vosotros sois mis amigos" San Juan 15,14. La palabra "amigo", "amicus", en latín, está relacionada con amor. Amigo, amable, amor son de la misma familia. El Señor me trajo al espacio de su amor.
Pero el Señor ama a todos, ¿no? ¿Qué quiere decir esta palabra amigo? Lo explica el mismo Señor: "Os llamo amigos, porque todo le que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" [[Category:Juan 015_015|San Juan 15,15].
El amigo es el depositario de los secretos. ¿Qué es ser amigo de Jesucristo? Porque Él, amar, ama a todos. Francisco de Asís sufría si veía a un gusano espichado; si ese era Francisco de Asís, entonces Dios, mirando tanto "sapo" como hay, pues también sufre. Dios tiene un corazón compasivo, Dios ama a todos.
¿Qué es lo nuevo que trae este amor? Es un amor que introduce en el secreto, que introduce en la confidencia. ¡Como son de importantes los secretos! Esto lo saben las niñas desde los dos año y medio, en cambio los niños creen que con tener 9:00 . Todas las mujeres saben que los secretos son importantes.
Los hombre miramos los secretos sólo como información restringida, en cambio para una mujer un secreto es una prueba de confianza, una prueba de amistad. Es como un poder muy grande que yo creo que tiene el corazón de la mujer, y Dios quiera que lo sepa administrar. ¡Es un poder muy grande!
En el corazón de una madre, por ejemplo, caben muchas vidas. A mí me impresiona, -creo que a todos-, me impresiona todo lo que sabe una madre, es muchísimo, es demasiado; tienen la vida entera de los hijos, la tienen ahí, en el secreto de su corazón.
Como no acordarnos, por ejemplo, del corazón de María, los secretos de María ¿qué son? "Ah, pues los chismes de su pueblo", ¡no! El corazón de María, es un corazón femenino lleno de secretos, pero los secretos de Ella no son las miserias de los hombres, sino las misericordias de Dios. Ella sí supo utilizar su corazón femenino para lo que era.
Porque toda mujer tiene que saber que, o utiliza su corazón para guardarle los secretos a Dios, o utiliza su corazón para guardarle sus porquerías al mundo. Para eso sirve el corazón de la mujer.
Los secretos son un tesoro muy grande. Uno de hombre es muy insensible a esto, pero a fuerza de tratar, de escuchar, de predicar y de admirar a a la mujer, uno también va a aprendiendo porquito a poco; por más torpe que sea, ahí va aprendiendo poquito a poco que hay riquezas muy grandes.
Y yo he descubierto riquezas muy grandes en las mujeres; por ejemplo eso, la mujer entiende mucho mejor este texto, uno se demora demasiado. Mire: "El siervo no sabe lo que hace su señor, pero todo lo que yo he oído de mi Padre os lo he dado a conocer" San Juan 15,15. Les está abriendolos secretos.
¿Cómo será eseamor de amistad? ¿Cómo será sentirse amado por JesucristO, partícipe de sus secretos? Yo creo que esto es propio de una espiritualidad profundamente esponsal, esta es la espiritualidad de la esposa de Jesucristo.
Cuántas veces nos encontramos con que los grandes personajes lo que no hablan en el consejo de ministros, lo que no hablan con sus grandes consejeros, eso sí se lo cuentan a a la esposa: "Estoy tan atribulado, estoy tan agobiado, yo no sé que hacer con este caso".
Y se lo cuentan como han ocurrido de verdad, porque en las exposiciones allá públicas, organizativas, empresariales, hay que presentar las cosas como le conviene a todo el mundo; en cambio allá, en la confianza con la esposa, le presenta, le abre su corazón muchas veces herido, le dice: "Me han maltartado mucho, esta gente no entiende lo que yo estoy haciendo".