P031003a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha:20020415

Título:

Original en audio: 20 min. 13 seg.


Los milagros que realizó Nuestro Señor Jesucristo, non son simplemente cosas extraordinarias, es decir, no son solamente prodigios.

Y lo que encontramos en el evangelio de hoy es, podríamos decir, la pedagogía de Jesucristo para llevar a la gente de lo que significa un prodigio a lo que es una señal del Reino,lo quees una ocasión de fe, una semilla de fe.

Porque, para ver un prodigio, no es necesario tener fe; para darse cuenta del que el pan se multiplicó, no se necesita fe; pero para entender que ahí Dios está dando más que pan, para eso sí se necesita fe.

El prodigio, como tal, causa extrañeza; pero la extrañeza no es todavía la fe, no es todavía la adoración, no es todavía el reconocimiento de la presencia de Dios.

De hecho, en los Evangelios aparecen casos de prodigios que la gente reconoce y que sin embargo no le llevaron a la fe. Para mí el ejemplo más voluminoso es el de la resurrección de Lázaro.

Dice ahí que los judíos, -bueno, es una expresión quizá un poquito injusta que utiliza el evangelio de juan, porque evidentemente no eran todos los judíos-, pero así habla: "Los judíos buscaban a Lázaro para volverlo a matar, porque por culpa de él mucha gente se les iba" San Jua 12,10-11.

Como ese era el resucitado, ése era el que había recibido ese tremendo milagro, entonces, "que lo volvieron a la vida, pues, hay que matarlo, hay que rematarlo, para que la gente no crea, para que la gente no se nos vaya".

Es decir, que admitían que lo había revivido Cristo, admitían que el milagro sí se había producido, por decirlo con otros términos, admitían el prodigio, pero no creían en el milagro, son dos cosas diferentes.

A veces nosotros quisiéramos que Dios hiciera más prodigios con la esperanza de que así se despertara más fe. He tenido la gracia de conocer sacerdotes, que ante mis ojos, han realizado verdaderos prodigios o milagros en el nombre de Cristo.

Estoy hablando de esta gente carismática como el Padre Emiliano Tardiff, con el que yo pude concelebrar la Santa Misa, como el Padre Darío Betancur, sacerdotes que le han dado vista a los ciegos en el nombre de Crsito, que han levantado paralíticos, y luego no se han caído los paralíticos. Han hecho maravillas.

Y a veces uno piensa: "Bueno, si Dios multiplicara los dones maravillosos del Espíritu Santo, si Dios multiplicara los exorcismos, las sanaciones, los prodigios, tal vez se multiplicaría la fe; pero a fe no es algo que pueda salir solamente de los prodigios, y eso nos lo está enseñando muy claramente la primera lectura.