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Fecha: 20090408
Título:
Original en audio: 30 min. 36 seg.
Queridos Hermanos:
La Semana Santa es un camino, o mejor, es el final del camino que emprendimos hace cuarenta días cuando inició la Cuaresma.
Nos hemos preparado durante todas estas semanas para que nuestros ojos estén listos, deseosos de contemplar a Jesús en el momento supremos de su Pasión, de su muerte y de su gloriosa resurrección.
Y es buenso darse cuenta que en ese camino está todo el drama del ser humano; toda la grandeza y toda la bajeza de la que es capaz el ser humano, todo aparece en la Pasión de Cristo.
Encontramos amigos que son capaces de traicionar, y encontramos amigos que permanecen fieles; encontramos la traición y la lealtad; encontramos la mentira y la verdad; encontramos las tinieblas, con toda su fuerza; y encontramoso la luz, con todo su esplendor.
Y es precisamente esta tensión entre bondad y maldad, entre vida y muerte, entre noche y luz, es esta tensión la que hace especialmente dramático este tiempo.
¿Quién que conozca a Jesús, quién que ame a Jesús puede permanecer indiferente al escuchar un texto como el que hemos oído en esta noche? Este es el Profeta de Nazaret, este es el Buen Pastor, este es el gran predicador, este es el Médico divino, este es el Maestro entre maestros, este es sobre todo el Amigo entrañable que está sentado a la mesa con sus amigos.
Y ahí, en ese recinto, donde sólo debería escucharse la Palabra de Dios y la palabra del amor y de la unidad, ahí Jesús, como quien desenvuelve un terrible explosivo, hace esta declaración que hemos oído: "Uno de voostros me va a entregar" Mateo 26,20.
Es el momento en que se siente que esa unidad, la unidad que formaba Cristo con sus Apóstoles, está agrietada. Es el momento en el que los corazones sienten el vértigo del abismo.
¿Qué puede pasar ahora¿ ¿Cómo puede entrar la garra de Satanás hasta el cículo más íntimo, hasta ese lugar sacrosanto, donde sólo el amor de Dios debería manifestarse? ¿Hasta dónde va a llegar la pretensión del enemigo? ¿Hasta dónde es poderoso? ¿Hsta dónde pòdrán las tinieblas envenenar el corazón humano que ni siquiera ahí, cerca de Cristo, al lado de Cristo y entre los discípulos de Cristo parece que hay completa seguridad?