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Fecha: 20030308

Título: Dios puede restaurarnos y Dios puede hacernos restauradores.

Original en audio: 36 min. 42 seg.

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Amados Hermanos:

Quiero compartir con ustedes una reflexión sobre una parte de la primera lectura de hoy. Ha sido Tomada, como vimos, del libro del profeta Isaías; y contiene una serie de promesas para aquellos que se resuelven a seguir la voluntad y la ley del Señor.

Por ejemplo, dice: "el Señor te dará reposo, en el desierto saciará tu hambre" [[:Category:]]. Son expresiones que dichas en tiempo futuro indican una promesa, indican algo que Dios se compromete a realizar para aquellos que cumplen la Ley y los mandatos, sobre todo la Ley de amar al prójimo y sobre todo el mandato de respetar el día del Señor; en el caso de los judíos era el día sábado.

Si tú aprendes a compartir lo tuyo con el necesitado, y si aprendes a renunciar a tus intereses en el día del Señor para glorificarle, entonces... vienen una serie de promesas. Entre esas promesas hay una que me parece especialmente sugerente, por las costumbres que tiene nuestra sociedad.

En efecto, nuestra sociedad es la sociedad de la basura, del desecho y de lo desechable. El ideal del consumo es: "Úsalo una vez y bótalo". Cosas que parecían inconcebibles hace unos años, ya existen y existen como desechable.

Por ejemplo, aquellos lentes de contacto que se utilizan veinte, veinticinco, treinta días seguidos, de día y de noche; no hay necesidad de quitárselos, no hay necesidad de limpiarlos, no hay necesidad de cuidarlos; tres o cuatro semanas después de ponértelos, te los quitas y los arrojas y te pones otros.

La nuestra es una sociedad de la basura, una sociedad del desecho. Lo grave es que eso se entra en una cantidad de esferas que son un poco más trascendentes que los problemas de la vista. Por ejemplo, las relaciones también se vuelven desechables.

Un amigo se va, consigo otro amigo; un socio se va, consigo otro socio; un negocio se termina, hago otro; un esposo se va, busco otro; una esposa termina, busco otra.

Nuestro mundo pareciera estar mandándonos un mensaje: que lo que se perdió, se perdió para siempre; que lo que se destruyó no se puede reconstruír y que lo que se arruinó ya no se puede levantar.

Pero el profeta Isaías nos da una palabra que va en un sentido distinto: "reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño, te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas".

Es verdad que lo nuevo tiene un encanto particular, pero aquello que ha sido levantado desde sus ruinas, es también un grito de victoria. Lo nuevo tiene su belleza, pero lo reconstruido, lo restaurado tiene también su hermosura.

Y hay que saber apreciar esas dos dimensiones de la belleza. Porque Dios no obra con nosotros a la manera de la basura: pecó, se condena; pecó, se condena; pecó, se condena.

Porque el infierno sería algo asícomo la basura: pecó, se condena; no, nosotros somos reconstruidos, nosotros somos rehechos, recreados, restaurados, redimidos; hay una cantidad de re, ahí.

Somos restaurados y esto trae unas implicaciones tan hermosas y tan conmovedoras. Si yo puedo ser restaurado, entonces una vida en ruinas, puede volver a ser un edificio, puede volver a ser una casa de Dios. Y eso es emocionante; a todos nos gusta el modelo de la cajita de jugo, que te la tomas y botas y se acabó. Pero también es hermoso este otro modelo: el modelo de la reconstrucción.

Dios puede restaurarnos y Dios puede hacernos restauradores; porque eso es lo que se promete en la lectura de Isaías: "reconstruirás viejas ruinas". ¿Saben por qué es tan bello lo de la reconstrucción? Porque es una manera de decirle al tiempo, de decirle al gorgojo y de decirle a los enemigos, que no han tenido la última palabra.

Los judíos, por ejemplo, se sentían tremendamente orgullosos de su templo reconstruido. La historia es esta: en tiempos de Salomón, año novecientos y tanto antes de Cristo, hicieron un primer templo, pero ese templo fue arrasado brutalmente cuando la invasión de los caldeos en el siglo VI A.C.

Y luego, ¿qué pasó? Entonces mira: siglo X, hecho; en el siglo VI arrasado, luego por allá viene la invasión de otro imperio, rehicieron, volvieron de Babilonia, volvieron de donde los Caldeos y rehicieron el templo. Pues se lo redestruyeron.

Esta vez fue el imperio Helenístico con Antíoco Epífanes. Es la parte de la historia que leemos en los libros de los Macabeos. Volvieron a profanar el templo, profanar el altar, se acabó ese otro templo. Y empiezan a reconstruir el templo.

Por la época en que Jesús era hombre adulto y predicaba, iban cuarenta y seis años reconstruyendo el templo. Ya estaba practicamente terminado y se sentían felices. Claro que en ese orgullo había cosas que no le gustaban a Dios, pero en ese orgullo también había una señal que podemos aprender.

Cuando ese templo estaba levantado le estaba diciendo a Antíoco Epífanes, el tirano del imperio Helenístico: "señor, gordo repugnante, asqueroso tirano, usted no tuvo la última palabra; aquí estamos de nuevo, aquí estamos de pie, una vez más estamos de pie; usted tirano, no tuvo la última palabra".

la confesión es algo parecido, la confesión es una cosa maravillosa, es un invento fantástico del corazón de Jesucristo; como ustedes lo saben muy bien por qué. Muchos de ustedes tuvieron la gracia de recibir este sacramento el día de hoy. La confesión es algo fantástico, porque la confesión es una reconstrucción.

El pecado reportó victoria sobre nosotros, Satanás se carcajeaba de ver cómo un bautizado o cómo una bautizada se revolcaba en el lodo de sus pecados. Pero llega el poder maravilloso, llega el agua nueva, llega el fuego nuevo del Señor y limpia y levanta. Eso somos nosotros hoy después de confesados. Nosotros somos templos vivos, estamos aquí.

Y Cuando un Cristiano, limpio especialmente por el sacramento de la confesión, se levanta, levanta sus manos a Dios, es un templo más hermoso que el templo de Jerusalén y le está diciendo a Dios: "gracias" y de paso le está diciendo al tirano por excelencia, el demonio: "tú no tienes la última palabra en mi vida".

Por eso yo los invito a que nos sintamos felices de la gracia, felices, gozosos de la gracia. ¡Cuánto me ha dado Dios! El pecado no tuvo la última palabra en mi vida. El vicio no tuvo la última palabra en mi vida. O como dice el Salmo: "la trampa se rompió y escapamos".

Nosotros los cristianos en gracia de Dios, así lo esperamos y confiamos por las señales que nos da nuestra conciencia. Los cristianos en gracia de Dios somos un canto al amor y al poder de Dios; eso somos nosotros.

Una vez que entendemos la fuerza tan maravillosa que tiene esta expresión: "ser reconstruidos", ahora pensemos lo que significa lo que nos ha dicho el profeta: "tú reconstruirás viejas ruinas".

Esto tiene aplicaciones en tres dimensiones que es lo que desearía que meditáramos ahora. Pensemos en las relaciones humanas: la amistad se volvió desechable; si un amigo me traiciona o si un amigo me decepciona, que se pudra, deja de existir para mí y se acabó.

Así razona el mundo. Pero resulta que la casa de la amistad, la casa de la amistad viene de Dios, viene de Dios que nos ha tratado como amigos.

Entonces nosotros los cristianos tenemos esta misión: "reconstruirás viejas ruinas" significa en este caso, tú le vas a dar a la amistad el sentido que tiene.

En la casa de la amistad donde parece que cualquier persona puede traicionar a cualquier persona, porque esa casa está arrasada, tú vas a levantar de nuevo la casa de la amistad. Dicho con otro lenguaje: tú vas a enseñarle al mundo qué significa ser un verdadero amigo.

Miren, está tan prostituida la palabra amistad, que por ejemplo, en la confesión uno escucha cosas como esta: "me acuso, padre, del terrible crimen del aborto". Pues sí, es muy lamentable ese crimen. ¿Cómo llegaste a eso? Pues yo estaba en una situación de terrible angustia y una amiga me aconsejó que abortara.

Casi siempre les digo: ¿Por qué la llamas amiga? Una amiga me aconsejó eso, una amiga. ¿Se llama amiga la persona que convertirá para siempre tu vientre en una tumba y que te cargará con la cadena de un remordimiento espantoso hasta que te mueras, a una ppersona así se llama amiga?

la casa de la amistad está destruida, pero tú y yo podemos ser reconstructores del verdadero sentido de la amistad. Nosotros tenemos que se testimonios de lo que significa ser amigo. Tenemos que ser testimonios de lo que significa ser amiga. Construir una verdadera amiga.

¡Qué pesar me da a mí algunas veces oyendo en consejería o confesión a jóvenes estudiantes universitarias que uno las ve muy alegres, muy comunicativas y con sus amigas! ¡ji, ji, ji! para arriba; !ji, ji, ji! para abajo.

Uno les pregunta : ¿Cómo te sientes? Y ella responde: espantosamente sola. Y uno se pregunta: ¿Cómo puede sentirse sola una persona con tantoo ji, ji, ji para arriba y tanto ji, ji, ji para abajo? ¿Cómo puede sentirse sola? Y dice sentirse terriblemente sola.

Esas no son amigas; son compañeras, son compinches, son cómplices, son lo que tú quieras; pero no son amigas. ¿Dónde conseguirá una persona una verdadera amiga? Una vez me decía una mujer que esa fue la historia de ella; no tiene que ser la de las mujeres que están aquí.

Una vez me decía una mujer: "yo no creo que yo pueda tener, ni me interesa tener amigas, creo más en los amigos, saben guardar mejor los secretos y se puede confiar mejor en ellos". Quién sabe cuántas decepciones habrá tenido esa pobre mujer. Pero eso no significa que no pueda existir una verdadera amistad entre dos mujeres.

Entonces la casa de la amistad hay que levantarla, tenemos que demostrar que es posible la mistad entre dos mujeres, entre dos hombres, entre hombre y mujer. Hay gente que no cree que es posible una amistad entre hombre y mujer; no puede ser posible.

Ahí tiene que haber algo, tiene que haber algo, tiene que haber algo. ¿Qué indica eso? Que la casa de la amistad está destruída. ¿Por qué no la reconstruímos? Somos, nosotros desde hoy nos llamamos reconstructores de ruinas. Si la casa de la amistad está arruinada, hay que reconstruir la casa de la amistad. y hay que demostrar que la amistad es posible .

Además de la casa de la amistad hay muchas otras que están arruinadas. Hay gente que dice: "la juventud está arruinada". Pues vamos a reconstruir la juventud. Eso no es por qué sentirse triste. Ay que mire que los jóvenes, que mire cuánta droga, mire cuánto alcohol, mire cuántas cosas. ¿Y? No es nuevo para nosotros.

Hay una empresa alemana transnacional, siempre hay que mencionar alguna cosas de alemania algunas veces. Una empresa famosa Siemens, entonces esta empresa, como todas las empresas multinacionales, tiene un lema en una frase, a mi me encanta los lemas de las empresas porque indican cosas muy profundas sobre el ser humano y la sociedad.

Entonces Siemens tiene un lema que siempre lo he visto en inglés, que se encuentra en todos los aeropuertos del mundo "we can do that" “nosotros podemos hacer eso” y siempre eso va acompañado de unas fotos espectaculares, porque realmente es una compañía gigantesca, entonces muestran un generador de las represas gigantescas y al lado se ve un obrerito así de chiquito y al tremendo generador con dos millones de cables allá metidos y no se cuantos kilómetros de conexiones, y abajo un letrero, Siemens “we can do that" “nosotros podemos hacer eso” y luego aparece el tremendo escanógrafo con resonancia magnética y no se cuantas cosas, eso vale tanta plata que para que los asusto, eso no se logra con empanadas.

Tienene su tremendo aparato con resonancia magnética y a su lado una enfermera pulcramente vestida, me imagino que es alemana obviamente, de estilo europeo y abajo un letrerito, "we can do that" "nosotros podemos hacer eso" y así en todas partes y en todos los aeropuertos nosotros podemos ver ese letrero de Simens.

Nosotros somos el Siemens de Cristo, cuando a nosotros nos presenten una juventud despedazada, nosotros sabemos que hay una tarea, nosotros sabemos que tenemos que reconstruir el mundo y si empezamos mañana por la tarde, ya perdimos un día, hay que empezar hoy, nosotros somos los expertos en reconstrucción y por eso no hay por que asustarse.

Un cristiano puede tener cualquier actitud del mundo menos el miedo, no tengáis miedo dijo Jesucristo, además escandalizarse solo sirve para dos cosas, para perder fuerzas y para perder terreno, no sirve para nada mas, mire que una muchachita de doce años y la niñita y ya abortó, pues si es que esos son los frutos del pecado, ¿Es que esperábamos otra cosa distinta?

En un mundo donde la familia está despedazada ¿O esperábamos una cosa distinta? Nosotros lo que tenemos que mirar es decir "we can do that" claro que eso suena un poco presuntuoso y medio pelagiano presentarlo así.

Entonces nosotros podíamos decir mas bien "the lord can do that" El Señor puede hacer eso y nosotros pertenecemos al equipo del Señor. Nosotros somos de El, de manera que nosotros de hoy en adelante vamos a dejar de escandalizarnos.

En el ministerio sacerdotal uno va aprendiendo a no escandalizarse por distintas cosas, la última vez que me escandalice fue cuando un señor en la confesión me dice: "padre he asesinado a mucha gente" hasta ahí es muy doloroso, uno no es de piedra, es doloroso, pero uno no se escandaliza, el último fue un cura.

Bueno en ese momento uno empieza a pensar que hacer, la pregunta fue ¿Qué paso le negó la absolución? pero no hay que escandalizarse, el escándalo no sirve mas que para la alabanza del mal, de manera que no hay que escandalizarse.

"The lord can do that" el Señor puede hacerlo, el Señor puede restarurar las ruinas y lo emocionante de encontrar ruinas es ver como se reconstruyen las ruinas, es una cosa fascinante, de manera que la primera resonancia que tiene que nosotros seamos reconstructores de ruinas es que desde hoy en adelante vamos a dejar de escandalizarnos.

Que los noviazgos no sirven para nada, que esos novios que se consiguen, que esas novias, yo digo entre paréntesis que estoy pensando en poner una agencia de noviazgos, porque es una cosa desesperante, no se que dirán otros padres, pero es un poco desesperante que uno habla con un muchacho y dice "No padre es que esas muchachas de hoy, no, es que no no encuentro, no padre, es que usted las viera..." pero si las estoy viendo hermano.

Bueno el tipo se queja, "pero es que yo padre, yo no me siento con vocación para sacerdote, yo quiero hacer un hogar, pero es que no encuentro, realmente no encuentro" Y uno dice lo que puede, le entrega uno la novena de San Antonio en fin, se va el muchacho y entra una muchacha "Padre yo realmente me siento con vocación de mamá, yo quiero hacer un hogar, pero es que esos muchachos de hoy esa gente no, uno los ve y todos quieren lo mismo, todos son iguales, todos son cortados con la misma tijera, y yo ya francamente no se que hacer padre"

Entonces en algún momento yo creo que dejaré de repartir novenas de San Antonio y voy a abrir una agencia, habrá que hacer algo parecido para que se empiecen a encontrar unos con otras, porque los unos no encuentran con quien y las otras no encuentran contra quien, entonces así es difícil, así se dificulta.

Entonces si los noviazgos parecen perdidos y si todos los hombres son unos degenerados y si las mujeres son superficiales y no se cuantas cosas "the lord can do that" El Señor puede cambiar eso"

Dejemos de quejarnos de que los noviazgos, cada uno desde su propia situación sabe lo que puede hacer, a mi me corresponde predicar y a ustedes les corresponde noviarse ¿de acuerdo? O sea que a ustedes les toca una parte que contiene mucho mas dolor que la mía, porque San Pablo dice: "Que ahí es donde viene la tribulación de la carne" sobre eso hablaremos en otra predicación, todo el mundo cree que la tribulación de la carne es para el que no se casa, porque en este caso entonces le queda la inquietud, aclararse una serie de dudas y problemas de biología no, no es cierto, para San Pablo la tribulación de la carne pertenece a los que tienen pareja, pero esa es otra predicación.

Lo cierto del caso es que miren lo que dice aquí, la reconstrucción de ruinas significa que nosotros somos el sabor del mundo, usted no espere un buen noviazgo, no espere unos buenos compañeros que nazcan silvestres, desde que la serpiente hizo lo que hizo y nosotros le aceptamos.

El bien no nace silvestre, esa es otra manera de traducir el pecado original, la enseñanza católica sobre el pecado original es esa así cortita y sencilla. El bien no nace silvestre, eso significa que donde no ha pasado la mano llagada y redentora de nuestro señor Jesucristo lo mas probable es que vamos a encontrar traición, decepción, etc etc.

El camino puede ser largo o corto, en cambio entre la gente que ha sido redimida por cristo ¿que vamos a encontrar? hay mas traiciones mas decepciones, ¿entonces donde está la diferencia? Esa es un buena pregunta, la diferencia esta en que Dios nos da una gracia para reconocer en donde está el verdadero bien e indudablemente nos da fuerza para trabajar en ese verdadero bien, otra cosa es que nosotros seamos obedientes o no a eso.

Bueno, reconstructores de viejas ruinas significa eso; pero reconstructores de viejas ruinas quiere decir otras cosas también, el Espíritu Santo no se desdice, entonces pasemos al segundo sentido de reconstructores de ruinas.

Hay instituciones, ya no estamos hablando de personas ni de amigos ni de novios sino instituciones enteras que parecen arruinadas para mucha gente, por ejemplo el sacerdocio es una institución que está arruinada, está mandada a recoger, eso no sirve.

En muchísimos lugares de Europa la Iglesia es una ruina, es curioso, en Europa y mucha gente de aquí, me pueden corregir los europeos que hay, pero yo la actitud que veo en mucha gente en Europa es que entran en las Iglesias como visitando museos, como si se tratara de visitar las ruinas de la acrópolis, así entra la gente y miran todo lo de la Iglesia como ruinas bien cuidadas, esa es la Iglesia para mucha gente, ruinas bien cuidadas ¿Y el papa que? Una reliquia bien cuidada, ese es el papa y esa la Iglesia para la gente, unas ruinas y reliquias.

Los que tenemos cierta devoción o cierto gusto por el uso del hábito, continuamente experimentamos que la gente nos mira como animales raros, y están mirando a uno como diciendo, mira esta criatura como de 1 con 96 ¿Esto que? Claro que ahí hay disculpa, porque uno no sabe si es por lo del 1 con 96 o por o si es por el vestido, pero el hecho es que nos miran como si fuéramos ruinas o como si fuéramos reliquias.

En América Latina esto se nota menos, pero en Europa es impresionante, en muchos lugares de Europa es impresionante y el lugar donde más lo sentí, en ese tiempo no pensaba ser sacerdote, fue en la muy alemana ciudad de Colonia.

Mi entrada en la catedral de Colonia fue la sensación más triste que he tenido en mi vida, era una sensación de muerte, no en la que había en la iglesia sino que en la que había en la gente, como entraba y como vivía y como miraba, era como si les estuvieran exhibiendo los huesos de un Tyrannosaurus rex ese es un dinosaurio por allá de alguna época.

Nosotros somos restauradores en ruinas, la próxima vez que nos digan que la Iglesia está arruinada, sea en la economía o sea en su vigor profetico, o sea en lo que sea, la próxima vez que nos digan que la Iglesia es una ruina y que no vale la pena, ¿saben qué debemos hacer nosotros? Seguir el ejemplo de Santa Catalina de Siena.

Por allá en el siglo XIV Santa Catalina tuvo una visión, ustedes se preguntarán en qué tema no se metió ella, ella contempló el estado espiritual de la Iglesia y lo que ella contempló, lo que vio fue la Iglesia era una mujer que tenía todo el rostro destruido por la lepra. Eso fue lo que vio ella, una Iglesia desfigurada, arruinada.

La Iglesia sigue en ruinas, en muchos lugares en muchos aspectos, y lamentablemente los pecados, especialmente de nosotros los sacerdotes, arruinan la Iglesia de una manera tan espantosa.

En la diócesis donde vivo, hay un sacerdote que causó un daño tan espantoso, no sólo por la vida que llevaba, no sólo por la falta de fe, especialmente en la Eucaristía.

Es impresionante en la gente de esa parroquia oírle decir: "A nosotros no nos dolía tanto que el cura fuera borracho o que hiciera lo que quisiera con su sexo, lo que nos duele es que se le notaba que el no creía en nada de lo que celebraba".

Es muchísimo el daño que puede hacer un sacerdote, cuando nos digan de escándalos de sacerdotes y de las ruinas de la Iglesia y que la Iglesia es un museo, en ese momento tenemos que acordarnos de Isaías, no tenemos que defendernos.

Hay gente que se pone a defender a la Iglesia como el que da patadas de ahogado: "-Que la Iglesia es un museo", "-no, no, no es un museo, porque mire, observe que hay movimientos que están surgiendo, hay un renacer de la fe".

¡Qué renacer en la fe! Hay dos o tres fogoncitos; pero la mayor parte del mundo está helado de incredulidad y dándole la espalda a Dios, y no nos digamos mentiras, la próxima vez que nos digan que la iglesia está en ruinas y que el mundo está en ruinas, aceptemos el reto y digamos "Sí, claro que está en ruinas, no tengo miedo, esa es nuestra especialidad" reconstruir ruinas .

El fundador de los Legionarios de Cristo padre Masiel, una comunidad que está creciendo muchísimo en el mundo, de pronto uno puede tener reparos sobre el estilo de él o lo que usted quiera, todo es criticable en el mundo.

Pero el padre Masiel es un hombre tan interesante, porque él cuando oía hablar de los problemas y pecados de la Iglesia, en vez tomar la actitud, él era seminarista en ese tiempo, el en lugar de tomar la actitud de que "En qué casa de locos o en qué clase de pocilga me entré, qué clase de porquería es esto de sacerdote, él en vez de pensar eso, él lo que pensó es lo que estamos diciendo hoy: tenemos el Espíritu de Dios.

Acuérdate lo que dice la 1a Carta de Juan: "El que está en ustedes es mas fuerte que el que está en el mundo" [[:Category: ]]. Ese es el lema del padre Masiel, ese es el lema de todos los que queremos trabajar en la reconstrucción.

Sí, que el mundo está muy mal que los sacerdotes están muy mal, yo no considero que sea un gran testimonio de los sacerdotes ni mucho menos, pero sí soy un enamorado de este texto y de trabajar por reconstruir en las ruinas.

Sí, que hay mucho que hacer, maravilloso, quiere decir que no me va a faltar oficio, que el mundo está muy mal, bueno ya tengo trabajo para el resto de mi vida, que la Iglesia está en ruinas, esa es mi especialidad precisamente.

Ustedes dejen de defender a la Iglesia con argumentos infantiles, la Iglesia hay que defenderla, porque Cristo la amó, dice la carta a los Efesios "porque Cristo la amó y se entregó por ella" numero uno y hay que defender a la Iglesia porque el que está en nosotros es mas fuerte que el que está en el mundo y hay que defenderla porque Cristo dijo "yo estáre con ustedes hasta el fin del mundo" y también dijo: "las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella" lo demás, si a mi me dicen que un sacerdote hizo o deshizo o no se que, yo normalmente cuando terminan de echarme toda la historia les digo, mire, conozco otras veinte historias peores que esa, ¿Hacemos un libro?

Para saber problemas es lo mismo que ponernos a hacer historias de adulterio, ah se pueden llenar libros de eso depresiones y pesadillas de alcoholicos, se puede llenar un libro. Hacer la historia del pecado no tiene sentido, lo que tiene sentido es reconstruir ruinas.

La próxima vez que te digan que la historia está mal, no que es tamal sino que está mal, cuando te vuelvan a decir eso, entonces tu vas a decir, creo que eso es cierto y esa es nuestra especialidad, hazlo si quieres una vez y observa la cara del otro, porque la gente siempre está esperando que uno empiece a defender, "Hay que la Iglesia en el caso Galileo" ni saben nada del caso Galileo, ¿Cuántos días pasó Galileo en la cárcel? parece que pasó una tarde, no pasó mas tiempo en la cárcel, él lo que tenía era una reclusión en su casa y el mismo reconoció es que se había metido en una cantidad de temas de teología que no entendó; pero que se va a poner uno a explicarle eso a cualquiera.

La próxima vez que le digan "hay no que el caso Galileo, que la Inquisición, que hay mucho cura homosexual" y cuando le hagan una lista grande, quédese mirando a los ojos y diga estamos muy mal, pero esa es mi especialidad, inmediatamente la persona toma una posición distinta y usted tiene oportunidad de evangelizar, no pierda ni un sólo segundo para la evangelización.

El último sentido de reconstuir en ruinas que quiero compartirles, porque si no ustedes me dirán como cuando me ordené, en esa época yo vivía en Chiquinquirá y entonces me decían el padre eterno, oiga resulta que el ultimo sentido que quiero compartirles es que hay un momento en la vida en que nosotros mismos nos vamos volviendo ruinas, eso lo estudió muy bien San Pablo, porque el murió entre 60 y 70 años de edad y en la época en que vivió San Pablo llegar a esa edad era llegar decrepito, porque el promedio de vida en tiempo, que es la misma epoca de jesucristo desde luego, el promedio de vida según los estudio estaba cercano a los 40 y San Pablo entonces era un decrtépito en esa época.

Pues bien, San Pablo en la segunda Carta a los Corintios habla del proceso de volverse ruinas, cuando se refiere a la tienda de campaña, es decir al cuerpo que va perdiendo fuerzas la memoria que se va yendo y otros temas que no me acuerdo, el hecho es que esas son ruinas, también uno se va volviendo ruinas.

Lo doloroso de envejecer o lo doloroso de enfermarse es que uno se vuelve ruinas y el gran mensaje de la reconstrucción de las ruinas termina siendo, en versión escatológica, el mensaje de la resurrección, es muy distinto envejecer, únicamente sintiendo que cada vez valgo menos, cuento menos y puedo menos, a envejecer sintiendo también de estas ruinas me levantará el poder Señor resucitado y tenemos que vivir y tenemos que enfermarnos y tenemos que morir, sabiendo eso, también de estas ruinas me levantará el Señor resucitado, de aquí me levanto y me levanto resucitado.

Que Dios nos permita comulgar con esa fe, que Dios nos permita recibir a Jesús en la ultima hora, sabiendo que ese es el viatico, hermosísimo nombre que se le da a la hostia en ese instante, que ese es el viatico para la eternidad y que el mismo Jesús que besa tu boca despidiendo esta vida, te abraza y te besa llegando al cielo, esa es nuestra esperanza.

El que es capaz de reconstruirme, que soy ruinas que me estoy envejeciendo sí, si lo acepto con serenidad, como lo manifiesta el papa Juan Pablo en su propia carta sobre la ancianidad. Saber envejecer, sí nos volvemos ruinas, no lo neguemos.

El que se enferma, el que decae en su salud, el que se hace anciano se vuelve ruinas, todos nos volveremos ruinas, ustedes no estarán así de bonitos o de poco feos para siempre, toda situación es susceptible de empeorar no se le olvide. De manera que envejeceremos y llegaremos a ser ruinas.

Para una persona sin esperanza, como Virginia Wolf eso significa solamente una cosa, tengo que suicidarme, ella entró en una depresión, sintió que iba a perder para siempre la razón y dijo, antes de terminar de enloquecerme acabo conmigo, se suicidó.

Sólo hay dos maneras, la desesperación ante las ruinas de la vejez, la enfermedad o el abandono o esta serena esperanza, estoy unido al reconstructor de ruinas y el mismo Cristo que me abraza para despedirme de esta vida, ese mismo Cristo será mi alimento, mi alegría y mi beso en la eternidad.

Sigamos nuestra celebración, alimentémonos del que nunca muere, del que es la fuente de nuestra vida y del que es capaz de reconstruirnos.

Amén.