O051001a
Fecha: 20020211
Título:
original en audio: 12 min. 7 seg.
Hermanos:
Hoy, la primera lectura nos ofrece un motivo muy especial de reflexión: la presencia de Dios. Presencia, que en el caso de aquel templo, se hace palpable, se hace sensible, a través de la nube.
Si recordamos, hermanos, hay varios lugares en la Escritura en los que Dios manifiesta su presencia a través de una nube, de modo que podemos decir que la nube es como una señal de Dios. Por ejemplo, en el Sinaí, densos nubarrones señalan a todo el pueblo, y especialmente a Moisés, la presencia de Dios.
Ahora, en la lectura que acabamos de oír, Salomón consagra el templo, y la nube del Señor llena el templo. Si recordamos, en la vocación del profeta Isaías, allá en el capítulo sexto del libro que lleva su nombre, algo semejante sucede, también allí Isaíias contem`pla la gloria del Señor, se llena el templo de la gloria del Señor, hay una presencia y hay una nube.