Nde6005a

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Fecha: 20090110

Título: El crecimiento espiritual consiste en decrecer

Original en audio: 5 min. 27 seg.


Juan nos enseña hoy, en qué consiste ser discípulos de Cristo. Esa frase del final del evangelio es perfecta para describir el ideal de un misionero, el ideal de un sacerdote, el ideal de un cristiano.

Dice Juan Bautista: "Cristo tiene que crecer y yo tengo que menguar" (véase San Juan 3,30). Es algo interesante y en cierto sentido paradójico. Porque, el crecimiento espiritual consiste en decrecer.

El crecimiento espiritual no es aumentar sino disminuir. Y de algún modo, para subir al Cielo, hay que aprender a bajar la cabeza y a bajar en la humildad.

Pero, no se trata solamente de humildad, se trata sobre todo, de un amor a la alegría, la luz y el bien que trae Jesucristo.

Porque, no hay que confundir la humildad con la humillación. Cuando uno se siente humillado, es porque lo han bajado a la fuerza, pero uno no quisiera que le hicieran eso.

Es decir, las circunstancias externas lo abajan a uno, pero el corazón se mantiene altivo y la voluntad quisiera un camino muy diferente. ¡Esa es la humillación!

La humildad, en cambio, es como ese descanso en las tierras de la verdad, de la luz, y por qué no decirlo, también de la alegría. Creo que la mejor manera de comprender la humildad, es recordar que nosotros mismos hemos sido hechos por Uno sólo, que es Dios y Creador.

Ser humildes es reencontrar las manos que nos han creado. Ser humildes, no es negar lo que somos, sino es tocar a Aquel que nos hizo ser.

La humildad, por eso, tiene ese sabor de alegría del que también habla Juan Bautista en este evangelio. Él, antes de decir que tiene que menguar, dice: "Ahora mi alegría está completa" (véase San Juan 3,29).

Y una frase parecida expresa la Virgen María. Aquella que dijo: "Yo soy la esclava del Señor, yo soy la sierva del Señor" (véase San Lucas 1,38), también dijo: "Mi alma engrandece al Señor" (véase San Lucas 1,46).