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Fecha:20070701
Titulo: Valoremos nuestra Fe
Tiempo de audio:15 min 05 seg
Amigos queridos:
Con respecto al evangelio de hoy vamos hacer una pequeña aclaración. Pero la mayor parte de la predicación que quiero compartirles se refiere a la segunda lectura. Pocas veces los domingos predicamos sobre la segunda lectura, pero creo que este domingo es especial y ya veremos por que.
Lo que quiero aclarar es esa frase misteriosa. Jesús le dice a alguien sígueme, y el dice permíteme que valla a enterrar primero a mi padre, y Jesús se muestra intransigente. Y nos puede parecer muy extraña esa reacción de Jesús este hombre solo le dice, voy a enterrar a mi papá, y Jesús “Nada que los muertes entierren a sus muertos”. Pero hay que hacer una aclaración.
Cuando este hombre le dice voy a ir a enterrar a mi padre, no es que se hubiera muerto el papa de él. Esa es una expresión que existe en arameo, y que existe en hebreo, y que lo que quiere decir es: Voy a esperar a que mis padres mueran y cuando ellos mueran, y yo los haya enterrado, entonces hay vuelvo y te sigo.
Y entonces Jesús lo que le esta diciendo: de aquí a que tu vayas, y tus padres mueran, y todo eso se arregle y la herencia, y todo lo que esta sucediendo y después tu vuelvas ya se hizo tarde.
Entonces esto es para que comprendamos el sentido de la expresión de Cristo. Lo que en el fondo esta diciendo es “El evangelio merece tu respuesta hoy, ahora” el mañana es incierto. Si le vas a decir "sí" al Señor dile que sí en este momento .
Y quiero ahora junto con ustedes dirigir mi atención a la segunda lectura. Aquí esta escribiendo el apóstol San Pablo a los cristianos de Galacia, los que solemos llamar “Galatas” y Pablo insiste mucho en el tema de la libertad en esa Carta.
Resulta que Pablo mismo había sido el primer evangelizador de los galatas. Y ellos habían empezado bien su camino como comunidad cristiana. Pero después de que Pablo se fue, llegaron otros predicadores, y empezaron a decirles; Pues muy bonito lo que ustedes han oído, pero si ustedes no van a practicar toda la ley de Moisés, ustedes no pueden ser salvos. Y entonces los galatas que ya habían oído a Pablo, y que ya habían creído el evangelio que Pablo les había predicado, entonces cambiaron, y empezaron a creer ellos mismos, que tenían que practicar toda la ley de Moisés como los judíos por que si no, no se iban a poder salvar.
Esta carta que San Pablo escribe a los galatas, es una carta muy fuerte es casi como un regaño los trata de necios, de insensatos, ¿pero como así? si ustedes iban bien ¿que nos paso?, ¿que nos paso?.
Ustedes habían aceptado el evangelio de la gracia, habían aceptado que somos salvados por el puro amor misericordioso de Dios. No por las cosas que nosotros hiciéramos. Y ahora empiezan a poner su confianza en la obediencia en la ley de Moisés ¿Qué paso con ustedes?.
Ese es el tono general, ese es el contexto de la carta a los galatas. Y esa controversia esa discusión le sirve a San Pablo para enseñarla a los galatas dos cosas:
Primera.- Que uno no puede estar abierto a todos los predicadores y a todas las predicaciones Segunda.- Que hay que entender muy bien la relación entre el régimen de la ley, o sea el régimen de Moisés, y el régimen del espíritu o sea el régimen de Cristo.
Son como dos etapas y a que saber como se relacionan y en que se diferencian.
Entonces lo primero,que entendamos que no se puede estar oyendo a todos los predicadores. Yo si quisiera que esto, por lo menos en América latina se dijera en todas las Iglesias. Porque la gente tiene oídos atentos, pero a veces tiene demasiados oídos. Y van las genes de las sectas, van mormones, testigos de Jehová, evangélicos, pentecostales, “pare de sufrir” es una secta que nació en Brasil, es una derivación de los pentecostales .
La predicación de los Pare de sufrir es; Usted vera milagros, usted vera el poder de Dios. Y la gente se reúne en unos salones inmensos, miles, y miles de personas. Y dan unos diezmos maravillosos, solo comparables con lo que se recibe en Dublín. Y bueno ahí supuestamente suceden una cantidad de milagros y maravillas, y la gente fascinada con eso.
Entonces San Pablo es muy fuerte con los galatas, diciéndoles; ¿Ustedes es que no conocen la Fe? ¿Ustedes es que no saben lo que han recibido?.
A mi me aterra como que tantos católicos asisten a misa, diez, quince años , veinte años, y de pronto llega otro y les dice no la misa no es nada; ¡a bueno! Entonces la misa no es nada, entonces ya suspendo la misa.¿Oye pero como puedes vender tu Fe tan barato? Y hay gente que es así. Nos quitan, llegan un predicador y nos quita la confesión a bueno ya no tengo que confesarme, a bueno mejor para mi, porque valla si era incomodo, valla si era vergonzoso eso de confesarme, ya no tengo que confesarme mas. Entonces ese punto es importante en la carta a los galatas.
Yo no puedo estar abierto a lo que cualquiera me diga. Y ojalá todos fueran Cristianos, en este momento hay muchas otras sectas, muchos otros grupos. No que mira, que en realidad Dios es todo. Y si tú bajas a la profundidad de “Tú yo” tu eres Dios, y Dios es tú, y el cosmos es Dios y todo es Dios, tu perro es Dios, ¿tú eres tu perro? Tú perro es tu concentrado, el concentrado eres tu, y tu eres Dios y todo es todo con todo. Y la gente si, sí abre los ojos, oye si tan interesante todo, como se conecta todo, yo nunca había pensado que yo era como un perro, a mí si me decía la gente perro y verdad , si, sí todo esta conectado.
Entonces la gente, acepta cualquier predicación, cualquiera. La carta a los galatas es valora tu Fe, no te vendas barato, no vendas lo que conoces. No es que llego otro predicador y ya cambias.
Bueno! El punto principal y el plato central no es ese. El punto principal es la relación entre la ley de Moisés y el nuevo régimen del espíritu. Y esto lo vamos a explicar muy brevemente.
La ley de Moisés, es cuando a uno le cuentan desde afuera que es lo bueno y que es lo malo, la ley de Moisés dice San Pablo es escrito en piedra. Mas que referirse a que fue escrita en tal o cual roca, lo que quiere decir es que esta afuera de ti. La ley de Moisés esta afuera de ti. Es cuando otras personas te cuentan y así empezamos todos, todos empezamos por ahí
Cuando éramos niños, o cuando somos niños, los papas no tienen que enseñar muchas veces sobre lo bueno y lo malo; Si un niño hace un daño en la casa, sin que nadie le enseñe o mejor dicho enseñado por el demonio en el fondo. El niño dice voy a decir una mentira. Pero entonces los papas son inteligentes, y se dan cuenta que el niño esta diciendo una mentira, y le dicen no me digas mentiras, prefiero que me digas la verdad así yo me ponga bravo.
De esos y de otros modos, nosotros aprendemos de afuera hacia a dentro que es lo bueno y que es lo malo. Aprendemos que vale la pena ser Honrados, sinceros, perseverantes, que es bueno orar. Por ejemplo a la mayor parte de los niños no les llama la atención ir a misa .Por eso unos se sindicalizan y protestan en la iglesia. A muchos niños no les gusta ir a la misa. Entonces los papas tienen que persuadirlos un poco y arrástralos otro poco, mientras se puede, ya después los hijos se vuelven demasiado grandes y ya tendrán que decidir ellos.
Eso es ley de Moisés, otro me dice lo que yo tengo que hacer, otro me dice lo que es bueno y es malo, esta afuera de mí esta ley. Esa ley es necesaria porque le ayuda a uno a formarse la conciencia.
Si mi papá me dijo muchas veces, que yo no debía de decir mentiras, pasara lo que pasara. Cuando crezco me siento mal al decir una mentira, aunque no tenga tanta razón, porque algo queda de lo que me dijo mi mamá tantas veces.
La ley de Moisés es decir, ese régimen de afuera hacia adentro, es muy bueno, es muy necesario, muy útil, porque es el aprendizaje por el que todos pasamos, es el aprendizaje que significa el despertar o el formarse la conciencia. Formar una conciencia, que es bueno y que es malo.
Pero la ley de Moisés, no es suficiente, es decir, ese estilo de afuera hacia adentro no es suficiente mi hermanos.
Porque resulta que un día uno crece, y entonces ya uno dice, ya a la edad que tengo, ya mi papá no me puede arrastrar a la Iglesia ya no voy a la misa. Ahí ya toma uno la decisión. O también pasa otras veces que uno sabe que una cosa esta mal echa, pero le reporta tanto beneficio, por lo menos aparente que uno cae en eso.
Entonces por eso hay adultos, bien adultos, que dicen mentiras, y grandes mentiras, saben que están mintiendo, pero les trae tantas ventajas mentir, que lo intentan y a veces hasta les funciona.
La ley de Moisés tiene el problema de que no cambia el corazón. El gran problema de la Ley de Moisés es que uno puede saber lo que es bueno y lo que es malo, Pero la fascinación, el poder, la atracción que tiene lo pecaminoso, No termina de morir con la ley de Moisés. Hasta cierto punto uno queda en una condición peor. Porque ahora ya sabe que es malo, y sin embargo se siente inclinado de hacerlo y no logra como vencerlo. Especialmente cuando se trata de cosa mas profundas. Como por ejemplo el afecto la fidelidad, la sexualidad, en esa clase de fuerzas que son tan profundas en todas nosotros es muy difícil mantenerse uno fiel únicamente con la cabeza.
Porque uno siente como dice San Pablo que la carne lucha contra el espíritu, el espíritu lucha con la carne. La carne no es solamente cuerpo, pero no entremos en esa explicación ahora.
El echo es que uno se siente dividido, y uno siente caramba yo no debería de hacer esto pero, hay lo voy hacer, Esta dividido, porque hay una atracción hay un poder. Hay una especie de poder interno en el corazón que el mal tiene.
Y por eso se necesita una nueva situación, un nuevo régimen, que fue lo que trajo Cristo. Esto es lo que explica Pedro en la carta a los galatas.
El nuevo régimen es el régimen del espíritu, Es el poder del espíritu, en que consiste la ley del espíritu. ¿En que consiste la ley del espíritu? No es algo que yo aprendo afuera de mí. Sino es algo que viene a mi corazón.
La gran obra del Espíritu Santo, se resume en esta frase “Que el bien me sepa bueno” esa es la obra del Espíritu Santo. Y por consiguiente que el mal me sepa mal.
Cuando nosotros recibimos esa ley nueva, que es una ley interior, que es la ley del espíritu actuando en nosotros. El bien sabe bueno así sea difícil y el mal sabe feo así sea fácil.
Y por supuesto en esta nueva ley, en esta ley del Espíritu, entonces es posible lograr, lo que no se lograba con la ley de Moisés. La ley de Moisés es como cuando tratan de convencerlo a uno a base de castigo y cárcel, hasta cierto punto uno obedece, pero como siempre deseando haber como podría yo escapar de ese castigo, a ver como podría yo hacer de todas maneras lo que de todas maneras yo quiero hacer.
En cambio la ley del Espíritu. La ley el Espíritu si nos transforma adentro. La ley del Espíritu si nos cambia interiormente. Si nos da un nuevo corazón.
Todo esto mis hermanos para que aprendamos a valorar lo que significa la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas, y no dejemos de pedir la ayuda de ese aliado poderoso. Sin ese Espíritu a lo mas que uno llega es a saber esto esta muy mal, hay pero esta tan delicioso que así no hay conversión posible.
Necesitamos que obre el Espíritu en nosotros, para que el bien sepa delicioso, para que nos guste, para que nos encante, para que nos fascine, nos atraiga, nos posea. Y el mal así sea aparentemente seductor no tenga ese poder en nosotros.
Sigamos esta celebración después de haber sido enseñados por San Pablo y sigamos valorando nuestra Fe católica. No vendan su Fe a precio barato. No oculte su Fe en Cristo, no oculten su pertenencia en la Iglesia católica, No porque yo estoy aquí en otro país donde uno no puede decir nada; Si puede decir, con respecto con amor pero uno no va a vender nuestra Fe por un palto de lentejas.