N2en003a
Fecha: 20010102
Título
Original el audio: 24 min. 9 seg.
Los dos primeros capítulos del evangelio de Mateo y los dos primeros capítulos del evangelio de Lucas, están dedicados a la infancia del Señor. Pero resulta que esos cuatro capítulos están ya leídos en el tiempo de Navidad que ha transcurrido y, en parte, en el tiempo que nos preparó para la Navidad.
De manera que ya los textos, que servían para hablar de la infancia de Cristo, han sido leídos en estos días pasados, y por eso queda un problema litúrgico.
Y ahora que estamos en el tiempo de Navidad, ¿qué vamos a leer? ¿Cómo profundizar en este misterio de la Navidad? Ya nos contaron aquello de la purificación, ya el viejito Simeón le dio gracias a Dios, Ana hizo su respectiva profecía y le avisó a la gente que había llegado el Mesías.
Ya nos contaron esos relatos hermosos, significativos, prmorosos, ¿ahora qué más nos puede servir para descubrir el mistrio de la Carne de Cristo?
Eso es lo que viene a responder el evangelio de hoy y los evangelios que siguen. Nosotros hemos leído ya el prólogo del evangelio de Juan, que son los primeros dieciocho versículos del capítulo primero. La lectura del evangelio de hoy empieza precisamente en el versículo diecinueve.
Es decir que lo que nosotros vamos a escuchar en estos días, como una especie de preparación a la Epifanía, es aquella parte del evangelio de Juan que sirve como una especie de preparación de la Epifanía de Cristo en el evangelio de Juan.
Porque Cristo tiene su Epifanía en el evangelio de Juan, tiene su manifestación, y esa manifestación sucede en la Bodas de Caná, de las cuales dice el Evangelista: "Este fue el primer signo que realizó Cristo" San Juan 2,11.
De manera que la Carne de Cristo se convierte en el significante, y la Epifanía va a ser el comienzo del significado. Esa es la maravilla que tenemos durante estos días. El significante es lo que porta al significado, pero el significado está más allá.
Estos días son de preparación para descubrir que la Carne de Cristo es un significante, tiene un sentido, y que ese sentido empieza a aparecer, despunta por primera vez en la Epifanía.
La Epifanía es una fiesta única y múltiple, como lo recuerdan las antífonas de la Liturgia de las Horas. Seguramnete ustedes, que en general rezan la Liturgia de las Horas, habrán notado que el día de Epifanía se dice: "Este es un día señalado por tres prodigios", y se habla de los Magos de Oriente, y se hbla del Bautismo de Cristo en el Jordán, y se habla de las Bodas de Caná.