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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20081225

Título: La Ley ilumina, pero sin la gracia de Cristo no resuelve todo

Original en audio: 11 min. 23 seg.


Voy a destacar una frase del evangelio que acabamos de oír. Casi al final del texto que leímos, dice: "Por Moisés recibimos la Ley; por Jesucristo la gracia y la verdad" (véase San Juan 1,17). Y ése yo creo que es un buen modo de resumir, por qué nos alegramos en Navidad.

¿Qué es lo nuevo que trae Jesucristo? Todo niño trae una novedad. Los niños están llenos de sorpresas porque miran el mundo según su propia forma. Y los hijos, los niños, son siempre como un principio nuevo, un nuevo comienzo.

Pues bien, ¿cuál es la novedad que trae el Niño que estamos recordando, que estamos celebrando hoy? Eso es lo que dice esa frase: "Moisés nos trajo la Ley; Jesucristo nos trajo la gracia" (véase San Juan 1,17).

¿Y qué quieren decir esas palabras? Con la ayuda del Espíritu Santo, vamos a ver qué quieren decir y cómo se relacionan también con nuestra vida.

La Ley de Moisés tenía un papel muy claro: despertar la conciencia, que uno pueda reconocer lo que es bueno y lo que es malo, que a uno le importen las cosas. Esto no es un logro pequeño; esto es un logro grande, y es un logro imprescindible en todas las épocas.

Por ejemplo, en nuestro país, en nuestra realidad, éso es muy necesario. La formación de un niño o de una niña, en buena parte es: que la niña descubra que no da lo mismo decir la verdad que decir mentira. ¡No es lo mismo!

Es importante que un niño que se está educando, descubra que no es lo mismo usar las cosas de uno que robárselas al vecino. Es necesario que todos descubramos, que no es lo mismo apoyarnos y ayudarnos, que envidiarnos y criticarnos con amargura.

Hacer esa diferencia, aprender de qué lado está lo bueno y de qué lado está lo malo, y aprender que uno tiene que decidir, éso es lo que quiere decir la palabra ley. Descubrir la ley, es descubrir esas cosas.

Pero, descubrirlas no simplemente porque algo está allá, porque alguien lo mandó, sino descubrirlas profundamente, descubrirlas en la vida de uno.

Por poner un caso, cuando uno hace trampa, le sale mal y uno queda en ridículo frente a todo el mundo, ese mandamiento, -vamos a llamarlo así-, no hacer trampa, no mentir, no engañar, pues, ya no es un mandamiento que está afuera, sino que ya uno lo ha experimentado.

La Ley de Moisés se puede resumir en los Diez Mandamientos, -la mayor parte de la Ley de Moisés-, que son como un pozo infinito de sensatez. Varias veces en esta misma casa, Chicho nos ha dicho: "Todos los códigos que tú te puedas imaginar, todo éso para reglamentar los Diez Mandamientos".

Entonces, la Ley es un gran don, es un regalo maravilloso. Es la capacidad que uno va adquiriendo de un modo, llamémoslo así, personal, interior, la convicción que uno va adquiriendo: hay cosas que se deben hacer y hay cosas que no se deben hacer.