Pablo 20 siglos después - 10
Fecha: 20090203
Título:
Original en audio: 68 min. 56 seg.
Es posible que un obispo como este sí le gustara a Botero, el nombre es Rafael Sandoval Sandoval, al momento de ecribir esto no sé si siga siéndolo, era obispo de Tarahumara en México.
Y el tema de esta carta pastoral, que la he transcrito para que quede un poco en vuestros archivos, no la vamos obviamente a leer toda aquí.
El objetivo de esta carta pastoral es lo que dice el título: "Anunciar explícitamente a Jesucristo". Es un tema que debería sobrar cuando hablamos de predicación y de predicadores, nosotros que llevamos ese título de "Orden de Predicadores".
Pero en realidad creo que más bien conserva su actualidad, porque resulta que la predicación tiene muchas dimensiones, y eso aparece ahí en la Constituciones nuestras.
La predicación puede ejercerce de distintas maneras y está claro hoy que una de las maneras es el anuncio explícito, directo, que es prácticamente la invitación a creer en Jesucrito, a rendirse a Jesucristo y a celebrar a Jesucristo. Eso es lo que entendemos como predicación propiamente dicha o predicación explícita. Junto a esa hay otras formas de predicación que también ha servido de instrumento en la Iglesia.
Por ejemplo, habrá que mencionar muy en primer lugar la predicación que llamamos usualmente "el testimonio de vida", esa también es predicación y muchas veces es la única predicación posible.
Cuando las personas están más resistentes, como blindadas frente al Evangelio, casi que lo único que a veces puede hacerse es el testimonio de una vida coherente, pero a la vez una vida abierta al servicio a otros.
también tenemos la predicación que tiene que ver con valores, y ahí aparecen expresiones, como por ejemplo, la justicia. Este es elmundo de la justicia, es el mundo de la ecología, es el mundo de las ONGs.
Y tiene su importancia, sobre todo porque evita una mentalidad de gueto en la Iglesia, nos ayuda a comprender cuáles son los dolores y las búsquedas de la gente de nuestro tiempo, y nos ayuda a trabajar junto con otros, que por el momento no comparten nuestro credo, quizás en un futuro podrían hacerlo.
Por ejemplo, en asuntos de ecumenismo o en asuntos de diálogo interreligioso, muchas veces luchar por unos mismos valores, ayuda a quitar barreras.
Esto ha sido parte explícita de la política del Vaticano desde hace unas cuantas décadas, por ejemplo, haciendo frente común con el Islam para defender la familia tradicional. Esto es clarísimo en Inglaterra, digamos.
Frente a las oleadas cada vez más fuertes de disoluciòn de la familia, pues resulta que judíos, musulmanes y cristianosimos coincidimos en una cantidad de cosas, entonces hay una predicación, hay un mensaje del mundo de los valores, y eso también tiene su importancia.
Luego está todo ese mundo de la promoción humana, y aquí está la parte del aliviar el hambre, obras tipo Cáritas, entonces aquí está el hambre, está la enfermedad, está el mundo de los migrantes, es impresionante el número de personas que por oficio o por necesidad, o a veces por gusto se encuentran en una condición lejana, en una situación de lejanía de sus países de origen y de su misma cultura.
Muchas veces en condiciones en que sus derechos pueden ser irrepetados, o en que ellos mismos pueden ser explotados gravemente; el caso límite pues es el del tráfico de personas con fines de esclavitud, o el tráfico con fines de explotación sexual. Entonces aquí entra ese mundo también de los migrantes.
Y por supuesto que la acción que la Iglesia hace en esta área de la promoción humana, promoción humana básica, tiene un impacto muy grande también. En muchos países esta es la cara pública de la Iglesia, lo que se pueda hacer en este sentido. Y si la Iglesia acierta en esto, digamos que tiene una buena imagen; y si la Iglesia no acierta, entonces tiene una mala imagen.
Lo que haga por el hambre, por la enfermedad, por los migrantes, por los homeless, por los indigentes, la gente sin techo, esa clase de personas. Es evidente que en estas tres áreas pues hay mucho que se puede hacer.
Todavía podemos agregar una cuarta, que está como implícita entre los valores y la promoción humana, que es el tema de la educación en sus diversos niveles. Indudablemente, una universidad católica, y sobre todo si lo es, si lo es en realidad, una universidad católica, pero también una escuela primaria.
Es decir, cada una de las fases de la educación, de la formación intelectual y moral, es una oportunidad, de nuevo, es una oportunidad para quitar prejuicios, es una oportunidad también para transmitir el Evangelio.
Entonces ahí tenemos esos cuatro puntos, que vienen siendo como evangelización, evangelización que no es necesariamente explícita, por ejemplo, en la educación, pues quizás hay que enseñar ingés a los chicos, y eso igual podría hacerlo un musulmán o podría hacerlo un ateo; y en la promoción humana también hay mucha gente que quiere trabajar por los enfermos y su motivación no es expresamente cristiana.
O sea, todos estos renglones los pueden poner en práctica, los pueden realizar otras personas sin la fe explícita en Jesucristo.
Yo quiero que quede claro que nosotros tenemos que valorar esto; a veces somos muy críticos de lo que se puede lograr con estas instancias. Yo mismo he sido, y de pronto sigo siendo muy crítico de eso, porque uno de mis profesores decía: "El único problema de la educación cristiana es que no produce cristianos, lo demás, todo funciona".
Y hasta cierto punto la crítica vale. Él hacía esa afirmación en un contexto de cultura católica, podríamos decir, en Colombia.
Entonces es muy fácil, en cada una de estas áreas, es muy fácil que el fin se pierda. Y esto es algo que estamos viviendo hoy en la Iglesia y todavía no sabemos cómo responderlo. A ver si me logro explicar.
Yo creo que un caso muy importante en esto de promoción humana, o en esto de justicia, según se quiera mirar, es el caso de Admistía Internacional. Este movimiento, Admistía Internacional, fue fundado por un católico, y hubo varios en la primera mesa directiva, o el nombre que tuvieron eso.
En ese primer grupo había varios católicos. El propósito original de Admistía Internacional es hacer conciencia, en el mundo desarrollado, de las situaciones de persecución, de las situaciones de privación de derechos humanos de aquellos que pelean por la justicia en países totalitarios.
Entonces Admistía Internacional ha hecho una obra magnífica, ha logrado muchas cosas, que individuos aislados jamás podrían lograr. En los tiempos de la dictadura, por ejemplo, en Argentina, si tú como persona individual te pones a denunciar al gobierno porque encarceló a alguien, pues lo más probable es que te caen entonces a ti.
Pero si tú perteneces a una organización internacional, y eres visible, y la oraganización está monitoreando dónde estás y qué estás haciendo, pues al gobierno totalitario ya le queda muy difícil hacerte desaparecer a ti. Porque de inmediato se puede producir un efecto de presión en los medios y de presión internacional.
Entonces, Admistía Internacional ha sido una obra magnífica, pero tenemos un problema. Resulta que Admistía Internacional empieza a pelear por los derechos fundamentalmente de los encarcelados, ese fue el primer propósito. El logo de Admistía Internacional es una velita con un alambre de púas, como significando la esperanza y la luz, pero también encarcelada.
Ese fue el primer propósito de Admistía. Pero luego extendieron, siguieron un poco esa motivación original pero la ampliaron, entonces dijeron: "Bueno, tenemos que lucar también por otras personas que, aunque no están expresamente detrás de unas rejas, pues están en condiciones de privación total de sus derechos y están en regímenes totalitarios.
Y empezaron a luchar también, por ejemplo, por la condición de las mujeres que estaban siendo sujeto de tráfico para explotación sexual, ¡mágnífico! Pero entonces luego, Amnistía Internacional, tenía, hasta el año pasado, o creo que este año, tenía explícitamente una posición en contra del aborto.
Pero, ahora, la dirección de Amnistía Internacional dijo: "Bueno, nosotros nos declaramos neutros frente al tema del aborto, porque consideramos que muchas veces el aborto es, -por decirlo de alguna manera-, el último recurso que le queda a la mujer que ha sido violentada o que ha sido explotada. Y como nosotros estamos luchando por las mujeres, entonces no podemos tomar una postura contraria al aborto, porque eso sería someter a la mujer a no sé que presiones".
Bueno, lo que uno puede decir frente a eso es que, digamos, hay una cierta lógica, por supuesto, en lo que está planteando Amnistía Internacional; pero de inmediato, cuando se toca un tema tan sensible para la iglesia, como es el tema del aborto,lo que tenemos aquí es una organización, que nació de la Iglesia, y que empieza a traicionar los principios de la Iglesia.
Porque resulta que el caso de Amnistía no es único. Amnistía Internacional está siguiendo el mismo esquema de la UNESCO, el mismo esquema de las Naciones Unidas, en una agenda muy clara que se ha presentado ya en esas otras agrupaciones o asociaciones.
Entonces tenemos el caso de la Organización de Naciones Unidas, tenemos el caso de la ONU; también la Organización de Naciones Unidas está vinculada a un esfuerzo mayúsculo, la búsqueda de la paz; también ahí hay una inspiración cristiana, es menos clara que en el caso de Amnistía Internacional.
Pero resulta que la ONU va tomando también una serie de posturas y una de ellas es que la ONU ya no es de fiar en el tema del aborto. Una vez más, ese tema se convierte en punto de división.