I113002a
Fecha: 19990616
Título: Ser generosos con Dios es donar nuestra propia voluntad
Original en audio: 9 min. 56 seg.
Nos invita el Espíritu Santo a través de la palabra de San Pablo, a ser generosos: "Se puede sembrar con tacañería, pero, entonces, la cosecha será escasa. Se puede sembrar con generosidad, y la cosecha será abundante" ( véase 2 Corintios 9 , 6 ).
Esto de la generosidad en el servicio a Dios, no es algo tan obvio, no es algo tan elemental. ¿Qué le puede dar uno a Dios, sabiendo que Dios todo lo tiene, que Dios de todo dispone?
Dios tiene muchos caminos, y sobre todo, ¿cómo ser generosos, cuando sentimos que la vanguardia en la evangelización la pueden tener, quizá, otras personas, otros movimientos? O tal vez, sin irnos a ese plano eclesial, ¿cómo ser generosos, cuando parece que nuestros esfuerzos están desactualizados, o la salud no nos da más, o la edad, o la inteligencia alcanzaron su límite? ¿Cómo ser generosos, cuando, precisamente, parece que nuestro aporte no va a contar?
¿En qué consiste eso de ser generosos? Esa es la pregunta que intentamos meditar brevemente en esta reflexión. Viene en nuestra ayuda Santo Tomás de Aquino, indicándonos que Dios todo lo tiene; eso es cierto. Pero hay algo que Dios, de alguna manera, no tiene, y es nuestra voluntad.