Co13001a
Fecha: 19980628
Título: La decision radical de Jesus
Original en audio: 22 min. 50 seg.
Hay una frase que marca al Evangelio de hoy: "Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén" ( véase San Lucas 9 , 51 ). Otra traducción dice: "Jesús emprendió resueltamente el camino de Jerusalén". Se trata de un momento importante en la vida del Señor; un momento, en el que Él le da una dirección a su misión.
Porque si recordamos los primeros capítulos del Evangelio, Jesús parecía no tener una dirección fija. Los Evangelistas utilizan expresiones como: "Recorría las aldeas y los pueblos anunciando el Reino de Dios" ( véase San Lucas 8 , 1 ).
Jesús iba de una parte a otra, y ¿qué le movía en esa etapa de dar vueltas? Eso también nos lo dicen los Evangelistas; por ejemplo, Marcos: En alguna ocasión le dice Pedro: "Todo el mundo te busca". Jesús responde: "Vámonos a otra parte. Tengo que anunciar en otras ciudades el Reino de Dios, en otros pueblos, en otras aldeas" ( véase San Marcos 1 , 35-39 ).
Y también sabemos, cómo anunciaba Jesús el Reino de Dios: "Leía y predicaba en la Sinagoga, según su costumbre", dice en algún lugar el Evangelio ( véase San Lucas 4 , 16 ). "Curaba a los enfermos, expulsaba demonios, limpiaba leprosos" ( véase San Marcos 1 , 34 ).
Algunas veces organizaba pequeñas misiones, enviaba a sus discípulos por delante a distintos pueblos, y luego, Él seguía detrás de ellos, sanando, perdonando pecados, exorcizando.
¿Y qué orden tenía esa actividad tan intensa? No parece que hubiera un orden particular. Él sí dijo, que había sido "enviado a las ovejas de la Casa de Israel" ( véase San Mateo 15 , 24 ). Da la impresión de que en esa primera etapa de su misión, Jesús intenta como recorrer las ciudades de Israel, para dejar en todas ellas, con palabras y con obras, el anuncio de que Dios reina. Le mueve a eso, el afán de la gloria de Dios y una compasión entrañable por el ser humano.
Pero aquí hay un cambio: "Tomó la decisión de ir a Jerusalén" ( véase San Lucas 9 , 51 ). Si Jesús no toma esta decisión, hubiera podido seguir recorriendo pueblos y aldeas. Quedaban todavía muchos ciegos por curar, muchos paralíticos por sanar, y sobre todo, quedaban muchísimos pecadores por perdonar. Todavía le quedaba bastante trabajo. En toda esa Palestina, Jesús tenía todavía bastante trabajo.