Pablo 20 siglos después - 14
Fecha: 20090209
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Original en audio: 55 min. 30 seg.
CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN....
Tenemos varias tareas que completar en estos minutos de nuestra última predicación. Tenemos que terminar la serie de los doce errores que aquí se señalan, que pueden servir de marco de referencia o comienzo de una conversación sobre el tema; y luego tenemos una conclusión, una conclusión sobre esa tarea de la predicación que hemos heredado de nuestro Padre Santo Domingo, pero, junto con él y a través de él, la hemos heredado de San Pablo y de Jesús mismo.
Entonces estamos en el error número diez, que es un tema bastante discutido en algunos centros académicos. La impresión que yo tengo es que es una solución de escritorio que se da muchas veces en facultades de Teología, pues yo de esto oigo allá en Irlanda.
El esquema que se plantea es este: la distribución del poder en la Iglesia está concentrada en el clero, está concentrada en el sacerdote, y esto ha llegado a convertirse en un obstáculo para el avance del Evangelio.
La solución, por consiguiente, es distribuir más equitativamente ese poder eclesiástico, de manera que el laico alcance su mayoría de edad, sea miembro de pleno derecho dentro de la Iglesia, asuma por cosiguiente sus reponsabilidades.
Algunos van tan lejos como para decir que, en ciertas circunstancias, que no son tan excepcionales si se piensa en la geografía, en ciertas circunstancias, pues, debería simplemente autorizarse que los laicos presidieran la Eucaristía.
Y el argumento es más o menos este: es absurdo que en lugares donde no hay sacerdote se impida que un laico presida la Eucaristía. ¿Por qué privar de la celebración central y fuente de nuestra fe a esa pobre gente, sólo porque falta un cura? Es decir, se plantea la solución de escasez de sacerdotes, con laicos.
Por supuesto, el problema es distinto en su presentación en los distintos lugares. Hay lugares donde la proporción entre clero y laicos no hace este tema tan agudo. Entiendo yo que, por ejemplo, aquí en Taiwán, la proporción entre presbíteros o sacerdotes y laicos, pues no es angustiosa; pero en algunos lugares, sobre todo, simpre se menciona a África, y también en regiones de Suramérica, hay muchísimos laicos, hay muy pocos sacerdotes, y a esto se añade que la disciplina actual en Occidente pide que el sacerdote sea célibe.
Entonces resulta muy difícil conseguir sacerdotes célibes que estén ahí, y entonces estas comunidades quedan con muy poca celebración de la Eucaristía. No hay que negar que ahí hay un tema delicado, ahí hay un tema que merece atención.
Por supuesto, una vez que las cosas llegan a este punto, también entran otros temas teológicos relacionados con el ministerio. Algunos darían una solución en términos de género: "Solucionemos la rigidez y el autoritarismo, típicamente masculinos, con ordenación de mujeres". Una proporción, yo diría no pequeña de los profesores que he tenido allá en Irlanda, ven como un hecho que esto sucederá tarde o temprano.
Es decir, más o menos lo que se mira es, de aquí a unos años, la Iglesia, entendiendo la jerarquía, "tendrá" que ceder, ese es el famoso "tendrá", "tendrá" que ceder en cuanto a que haya hombres casados que accedan al sacerdocio, y después de eso, "tendrá" que ceder, en algún momento "tendrá" que admitir la posición de mujeres ordenadas.
Los Anglicanos, en su conferencia anual, ellos tienen una conferencia cada diez años, en Lambeth, y en su conferencia anual de este año dos mil ocho, uno de los temas que estaba en discusión era ya no el tema de las mujeres ordenadas, que ya las tenían, sino el tema de mujeres accediendo al episcopado.
Entonces había un sector, sobre todo de África, un sector bastante icisivo, bastante vigoroso en contra de esto de las mujeres obispo o las obispas; pero el hecho concreto es que la conferencia no detuvo el proceso, no dio una aprobación formal, pero no detuvo el proceso. De manera que en principio se espera que hacia el año dos mil diez, poco más, poco menos, serán ordenadas las primeras mujeres obispo.
Ahora, esto no es tampoco tan extraño porque la rama Anglicana en Estados Unidos, que son los Episcopalianos, hace rato tiene mujeres en el episcopado; de hecho, en la presidencia de la conferencia de obispos de los Episcopalianos, en Estados Unidos, la que está es una mujer; o sea, de hecho es una mujer la que está presidiedo.
O sea que casi que es una discusión bizantina dentro del Anglicanismo porque ya ahí es un hecho que eso sucede.
y el sentir común en muchos católicos en Inglaterra, y muchos católicos en Irlanda es que la Iglesia Católica, pues, dará sus pasos, buscará la manera de acomodar la Teología, pero finalmente... En mi propio convento hay unos cuantos que dicen: "Allá llegaremos; el proceso habrá que darlo paso a paso, pero allá llegaremos".
Y lo interesante es que para ellos el punto es de pedagogía; es decir, para ellos no hay ya obstáculo teológico, ni hay un obstáculo canónico propiamente.
Ahora, yo no entiendo muy bien por qué dicen eso. Porque resulta que, como sabemos, el Papa juan Pablo II, pues publicó un documento expresamente sobre esta materia; y luego, el que entonces era Cardenal Ratzinger, en su calidad de cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio lo que se llama una calificación teológica de esa enseñanza, es decir, qué tan vinculante es esa enseñanza.
Porque lo que algunos decían cuando el Papa Juan Pablo sacó este documento, donde decía: "Mirad, el tema queda zanjado: la Iglesia no está autorizada para ordenar mujeres; cuando Juan Pablo dijo eso, entonces algunos teólógos, especialmente en Alemania, Inglaterra, en fin, este mismo sector, dijeron: "Bueno, está muy bien, es magisterio, pero es magisterio ordinario".
"El magisterio ordinario no tiene una competencia definitva, no es vinculante en realidad, entonces esperemos: esperemos a que se muera Juan Pablo, esperemos a que se mueran unos cuantos", ahora dirán: "Esperemos a que se muera Ratzinger, y en algún momento llegará un Papa que entre en la realidad de las cosas y que admita lo que es".
Sin embargo, va a ser muy difícil que eso suceda, hablando en términos humanos, -aquí todavía no hemos empezado a discutir la Teología del asunto-, porque poco después de este documento del Papa Juan Pablo sobre la negativa de la Iglesia a ordenar de mujeres, Ratzinger, como cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice que la calificación de eso es vinculante.
Es decir, aunque no tiene la formalidad de una declaración dogmática, porque se trata de un asunto no de fe, sino que tiene un característica de disciplina y de régimen de la Iglesia, la enseñanza de Juan Pablo II debe considerarse vinculante y definitiva.
No obstante lo cual, algunos siguen diciendo que "Bueno, sí, podrá ser definitiva mientras estén vivos los que dicen que es definitiva", más o menos así lo plantean. Hay una verdadera tensin en este tema.
Lo que a mí me llama la atención, de mi parte, son dos cosas: primera, que no se presentan verdaderas respuestas al tipo de argumentación que dio Juan Pablo II, no se dan verdaderas respuestas. Es decir, esto es un poco un diálogo de sordos.
Y en segundo lugar, me llama la atención que aquellas comunidades, que supuestamente serían las primeras beneficiadas, son exactamente las más conservadoras y las que más quieren que sigan las cosas como están.
Esto es muy interesante para mí. Porque se plantea que, cuando se hace el argumento, por jemplo de laicos presidiendo la Eucaristía, o mujeres ordenadas sacerdotes, y todo aquello, siempre se plantea en términos de: África, Suramérica. Pero luego resulta que las comunidades mismas de África y las comunidades de Suramérica son lo más conservador del mundo.
y tú miras los Cardenales que salen de allá y son lo más conservador del mundo, tan conservadores, pero tanto, tanto, tanto, que llega un punto en el que a mí personalmente, que claramente soy conservador en muchas cosas, vamos, que ya me rechina un poco.
Entonces, lo que a mí me llama la atención es eso: que se pretende, desde los centros académicos de poder del Norte de Europa, se pretende decir, por eso digo que es desde un escritorio, se pretende decir: "Ah, la solucion allá en África es esto, la solución en América Latina es esto".
Y yo siento más o menos lo que pasaba con la Teología de la Liberación, que entonces iban algunos, sobre todo de vuestro país, iban algunos españoles allá a decir: "Pues la Teología propia de Latinoamérica tiene que ser esta".
Y yo, pues, latinoaméricano me sentía así como un poco: " Pero este qué está pensando? Viene desde por allá, ha hecho estudios en Alemania, y viene a decirme aquí: "Según mi definición de Teología, tu modo de hacer Teología latinoamericana tien que ser este"".
Y mi respuesta era: "A mí lo que me interesa es hacer Teología, me gusta la Teología, amo la Teología, pero no veo por qué tenga que hacer yo la Teología que a ti se te ocurre, de acuerdo con lo que estudiaste en Alemania".
O sea, "tú traes una definición de Latinoamérica, según lo que estudiaste en Francia o en Alemania y ahora yo, latinoamericano, tengo que caber en tu cabeza y tengo que caber en tu definición".
Pues algo parecido sucede aquí. Los Angliganos lo están viviendo en carne propia. Decir que han pasado ya el punto de ruptura es decir poco; están mucho más allá del punto de ruptura. Es cisma abierto lo que hay en el Anglicanismo.
Lo que pasa es que el Anglicanismo es, entre otras cosas, el modo civilizado de convivir en cisma. Entonces bueno, ya una vez que esa es la definición, no hay problema; porque ya puede decir una cosa, ya puedes decir la otra y no pasa nada ahí no pasa nada.
Entonces tú te encuentars anglicanos que convocan a la asamblea para rezar el Rosario, con una imagen tan o más bella que esta que tenemos aquí, una imagen bella de la Virgen, adornada con flores y: "A ver, a rezar el Rosario: "Hil Mary, full of grace"", y arranca el Santo Rosario. Y en la otra cuadra están los otros anglicanos que están predicando: "Stop idolatry", porque están adorando a la Virgen.
O sea que una vez, que el Anglicanismo se ha convertido en una entidad tan supremamente difusa, tan supremamente borrosa, no tiene nada de extraño que esta clase de cosas sigan sucediendo.
Pero vuelvo a mi punto. Resulta que se quiere planter como la gran ayuda misionera África, que se ordenen mujeres, y que sacerdotes casados, y no sé cuántas cosas, y las voces que llegan de allá no son exactamente ésas.
O sea que hay que tener mucho cuidado cuando pensamos que estamos haciéndole un favor a las culturas a las que llegamos, haciendo adaptaciones, que en el fondo no son adaptaciones que la gente está pidiendo. Hasta cierto punto, estamos secuestrando, estamos representando a nuestro antojo la opinión de las personas.
Pero el problema misionero de todas maneras sigue, y la necesidad de prencia en todos los estamentos de la sociedad también sigue.
Lo que podemos decir es esto: ¿qué decir sobre la presencia de los laicos? A ver, yo creo que lo más serio que hay aquí, es el tema de ver al sacedote como un funcionario. Cuando se habla de todas estas ampliaciones, que son de diverso orden teológico y disciplinar; no es lo mismo proponer que haya sacerdotes casados, a proponer que haya sacerdotizas.
O sea, el nivel teológico es distinto. Yo, personalmente, me siento mucho más cercano, o sea, me siento completamente lejano, me distancio completamnente de la postura de mujeres sacerdotes, creo que no corresponde a la voluntad de jesús, y creo que los argumentos que se han planteado en favor de lo que enseña la Iglesia, para mí son suficientes.
A ver, un resumen de esos argumentos es este: si Jesús mostró suficiente libertad para romper con lo que quiso romper, y así lo hizo, porque rompió con todo lo que quiso; eso de dejarse tocar, por ejemplo, por esta mujer, eso es una cosa inconcebible en el judaísmo entero; es que es inconcebible todavía hoy en el mundo semita.
Si Jesús tuvo suficiente libertad para romper con todo lo que quiso romper, y este es un dato que toca unir a la ipssísima intentio Iesu; si este es un dato irrevocable, a mí no me vengan a decir que fueron razones culturales las que detuvieron a Jesús.
En todo lo que quiso romper con la Ley judía, en todo lo que quiso romper con las costumbres de su tiempo, en todo lo que quiso romper con las expectativas de sus contemporáneos, en todo eso Jesús obró con completa, con infinita libertad.
Y si este es Jesús, y si así obró Jesús, decir que: "No, Jesús, en el fondo, en el fondo, en el fondo, sí quería que hubiera habido mujeres, pero no lo hizo por una especie de temor, o porque Él mismo estaba condicionado".
En el momento en el que tú dices que tú conoces mejor a Jesús, que aquello que aparaece en el testimonio de los Evangelios, estás predicando esoterismo. El esoterismo gnóstico es eso, exactamente.
Es decir, es afirmar: "Yo tengo una puerta secreta para acceder al verdadero Jesús, que no es lo que aparece en la Biblia", eso se llama esoterismo: "Mi puerta secreta para saber al verdadero Jesús".
Entonces, la Iglesia no es esotérica y, por consiguiente, para mí el argumento de San Pablo es clarísimo.
Pero, repito, son temas diversos y no pueden echarse todos en la misma bolsa; no podemos tratar de la misma manera el tema del celibato, o el tema de la presencia de los laicos en la Iglesia, o el tema de las mujeres sacerdotes.
Sin embargo, sí hay algo que interesa mucho para esto de la evangelización, para nuestra obra evangelizadora y es, qué idea de sacerdocio hay detrás de muchas de estas posturas, tanto aquellas que son teológicamnete inaceptables, o así las estimo con toda honradez, como aquellas que de pronto pueden ser incluso pastoralmente recomendables.
¿Qué suele haber detrás de todas esas ideas que miran al sacerdote como un funcionario, alguien que realiza unas funciones? Si no las puede quiere realizar, o si no hay el personal suficiente para realizarlas, pues que se aplique, dicen estos, que se aplique el pricipio de subsidiaridad y que sean otros quienes lo hagan, punto.
Como se tata de unas funciones, pues eso es lo único que hace falta. El error es imaginar una comunidad que antecede al sacerdote y que, por tanto, goza de potestad para darse sus sacerdotes.
Esta es la frase central de este tema: si la comunidad antecede al sacerdote y, por consiguiente, se da sus líderes. Porque eso es lo que sucede en un Estado democrático.
El principio fundamental de toda democracia es: el pueblo antecede a sus líderes y, por consiguiente, el pueblo se da sus líderes; pero porque precede al líder, lo precede no temporalmente, porque no se da el caso de un pueblo sin líder; pero sí lo precede, podríamos decir, ontológicamente o lógicamente. El pueblo antecede a su líder.
La pregunta es: ¿en la Iglesia, -aquí viene uno de los puntos aquellos del Papa Benedicto-, en la Iglesia la comunidad antecede a su líder, la comunidad antecede, no en términos cronológicos, sino en términos lógicos y ontológicos, la comunidad antecede a su líder? Y la respuesta unánime es: "No".
Por consiguiente, el sacerdote no recibe su función, no recibe su encargo, o como se dice en teoría política, no recibe su mandato del pueblo. Si la comunidad precediera al sacerdote, ontológicamente, la comunidad es la que le asigna las funciones y la comunidad es la que le quita las funciones.
Entonces, hay que tener cuidado con eso. El error es imaginar una comunidad que antecede al saerdote y que, por tanto, goza de potestad para darse sus sacerdotes, los cuales en la práctica no serían tales, sino que serían encargados, coordinadores, reponsables; eso es lo que sería el sacerdote.
En Europa es muy intenso el sentido de lo que es una función. El ideal democrático humanista, ¿supone qué? Personas iguales que realizan funciones diversas. La función queda desligada del ser de la persona. Y esto sí que se nota cuando aparece el tema de la vida privada.
Cuando Bill Clinton tuvo sus escándalos aquellos, pues, en Estados Unidos se llegó a hablar de quitarlo, "impeachment", ¿no? Y la reacción del pueblo francés era de asombro total, no asombro de que Clinton estuviera haciendo lo que hacía, eso no causaba interés casi, o de pronto interés pero sólo morboso, sino les causaba asombro a los franceses que estos norteaméricanos quieran resolver un asunto privado con el gobierno.
Y si fueran cristianos, diría yo, se hacían cruces de ver que esto sucedía. Porque para ellos, hombre, que una cosa es la vida privada de él, que él haga o deshaga con su vida privada, y otra cosa es cómo es él como Presidente.
Es decir, ese es el desligamiento total entre el ser y el queahacer. Hombre, que él es capaz de engañar a su esposa, y es capaz de jurar ante Dios, porque su matrimonio tenía ese carácter también religioso, aunque no fuera sacramento; él es capaz de jurar ante Dios una cosa y luego negarla, pero ese es el ser de él; el quehacer de él es su función, lo que él hace como Presidente, su gestión administrativa.
Cuando esa mentalidad está muy, muy asentada en en la gente, luego se le aplica el mismo criterio al sacerdote. Entonces, ser sacerdote, ¿qué es? Tener destreza en el manejo de unos libros, saber dónde quedan unas cosas en la sacristía, administrar unos bienes, coordinar unos calendarios, manejar una relación equitativa y eficiente con los pares, con otros sacerdotes dentro de una diócesis.
Esa es la mentalidad de sacerdote que surge de esta democracia llevada asu extremo; pues el sacerdote es eso. Por cierto, la idea de la separación entre el ser y el quehacer, si uno la piensa bien, es completamente absurda. Es decir, la democracia, llevada a esos extremos, es absurda, y en ese sentido yo estoy más cerca de los norteaméricanos que de los franceses.
Porque es lo que yo llamo la teoría de los dos corazones. A ver, aquí tenemos a un hombre, seré yo de pronto más pecador que él, pero bueno, aquí es por vía de ejemplo. Tenemos a un hombre que se llama Bill Clinton. Bill Clinton promete a la mujer que ama: "Te amaré toda la vida; seré fiel a ti", y lo promete delante de Dios.
Y la traiciona escandalosamente, totalmente, completamente. ¿Qué me hace suponer a mí, que cuando ese hombre promete algo a su pueblo, ahí sí lo va a cumplir? ¿Acaso él tiene un corazón para jurarle a su esposa y otro corazón para jurarle a su pueblo? ¿Acaso él tiene un Dios para decir: "POr este Dios te juro fidelidad a ti, Hillary, y tengo otro Dios para jurarle al pueblo de los Estados Unidos: "Con vosotros respetaré la Constitución"?
Entonces, si uno lo analiza, esta separación artificiosa entre el ser y el quehacer es absurda; pero hacia allá conduce Montesquieu llevado a su última potencia: la separación total, lo ejecutivo, lo legislativo, lo judicial, y después entra lo administrativo, lo mediático.
Y entonces cada uno de nuestros líderes, en estas democracias modernas, se vuelve cinco o seis piezas distintas. Porque en mi vida privada soy una cosa; frente a los medios tengo que ser otra; para hacer campaña soy otra; para apoyar una legislación soy otra; "esto tengo que hacerlo porque no puedo perder la coalición";"y esto tengo que hacerlo porque tengo que ser fiel al partido". Es decir, es la fragmentación canonizada y puesta como centro de poder.
La democracia tiene muchísimos bienes, pero yo creo que no podemos ser ingenuos ni podemos ser ciegos frente a sus límites. Y uno de sus límites es este: esa separación total entre el ser y el quehacer. La función queda desligada del ser. Porque todo lo que cambia el ser implicaría desigualdad.
¿Por qué en la democracia hay que hacer esa esa separación? Porque si yo admito que el día que tú fuiste ordenado te sucedió algo a ti que te hace ontológicamente, -toca usar la palabra-, diferente de mí, entonces ya no somos iguales. Y la democracia no puede tolerar la desigualdad. La única desigualdad que tolera la democracia es la desigualdad entre menor de edad y mayor de esdad, es la única, de resto, ninguna.
Por consiguiente, el reconcimiento de una autoridad intransferible, sobre la cual los representantes democráticamente elegidos ya no tendrían poder efectivo. Si el sacerdocio es lo hemos aprendido todos que es el sacerdocio, y que imprime carácter, y que es una unión, y configuración con Cristo, y que es unión y configuración con Cristo como cabeza; si eso es el sacerdocio, entonces ya no hay ningún poder que pueda interferir ahí.
Y esto es lo que principalmente fastidia desde una democracia laicizante, esto es lo que fastidia: que si y tú has recibido esa clase de autoridad, si tú has recibido ese mandato, que no es un mandato que te da el pueblo, estonces no es un mandato que controla el Estado.
Porque entonces ya tú tienes, -estas son todas las peleas, a veces trágicas y a veces cómicas, entre la jerarquía y el poder civil, por ejemplo, en España.
Porque básicamente lo que dice la jerarquía, y en eso tiene toda la razón, es: "Oye, es que no eres tú quien me ha hecho servidor del Evangelio; y yo tengo que cumplir mi deber, y tú puedes ser Presidente hoy o mañana, pero yo tengo que ser Obispo hasta que me muera", Eso lo que fastidia.
La solución anglicana es bastante más "en inglés, 26:43light". Resulta que, como seguramente sabemos todos, en Inglaterra existe la Cámara Baja y la Cámara de los Lores; pues la Cámara de los Lores no es democrática y hay una buena razón para eso. La Cámara de los Lores es aristocrática.
Entonces resulta que en la Cámara de los Lores, hay una serie de Obispos que tienen puesto, por ejemplo, el Obispo de York, ése tiene puesto ahí en la Cámara de los Lores. Y uno dice: "Bueno, pues ese es un arreglo un poco extraño"; pues no es extraño, en el fondo es la domesticación de la Iglesia.
"Ahora tú eres un congresista", más congresista de por vida. En anglicano que quede Obispo de York, ése tiene puesto en la Cámara de los Lores, punto."Ya tiene puesto ahí en el gobierno". ¿Pero qué significa eso? ¿Es un honor? ¿O es una domesticación?
Una vez que tú eres "el Obispo de York", una de las cosas más tradicionales entre ellos, comparable, pues, a las otras grandes sedes que tienen, y hay otras que tiene sede allá en la Cámara de los Lores. Una vez que tú eres: "¡Oh!, ya estás ahí, ya tienes tu voz"; te han domesticado, porque de ahí en adelante ya lo que importa es tu balota, tu voto.
Entonces, propone el Parlamento británico: "Vamos a empezar a hacer investigación entre embriones de cerdo con genes humanos". ¿Y entonces qué puede hacer el Obispo en la Cámara de los Lores? Hablar, ¿qué permiso se le da para hablar? Lo mismo que a todo el mundo, y es bastante limitado, porque es mucha gente.
Entonces: "Tú puedes hablar siete minutos en la sesión del dos de mayo". Entonces tú, en tus siete minutos, dices no sé que y sí sé que más, sin mencionar la Biblia, porque estás en la Cámara de los Lores. Entonces, si tú mencionas la Biblia, les vale nada, casi que te desautoriza, es un golpe político en contra tuya.
Entonces, tú utilizas tus siete minutos como Obispo de York, para decir: "Que no, que la dignidad humana no se qué, pero en últimas, ¿qué importa de ti? Que tienes un voto como cualquier ciudadano dentro de esa Cámara.
¿Y cuál es el resultado neto de eso? Pues dále un vistazo a por dónde va la legislación bioética en Inglaterra, y verás lo que eso significa.
Entonces, en términos de evangelización, ¿esto dónde nos deja? Nos deja en una convicción: la democracia tiene muchos bienes, pero tiene muchos límites; y en la democracia no cabe el ser de la Iglesia, por dos razones por lo menos.
La primera, porque la comunidad no antecede a sus líderes; y la segunda, porque la igualdad radical que propone la democracia es insostenible con el tipo de ministerio en el que cree y que practica y predica la Iglesia.
Entonces, según eso, y terminamos este punto, es un error pretender que en todo se pueda reemplazar a sacerdotes con otro tipo de personas; no, la solución tendrá que ser diferente.
Sí necesitamos líderes laicos, bien preparados, que no suplanten al párroco ni sean más importantes que el párroco, porque eso también se da, y están sin ordenación pero mandan más que cualquiera, eso yo creo que nos pasa en todas partes, creo que aquí también suceda.
Pero, está muy bien que se preparen, es necesario, es un avance del Concilio Vaticano II, pero no reemplaza al ser del sacerdote.
¿Cuál es la cura de fondo para este problema? ¿De dónde ha nacido todo esto? De los abusos de poder de los curas.
Mi resumen de este punto sería: sí al clero, no al clericalismo, esa es la solución. Si la gente te ve como sacerdote por amor y para servicio; si la gente te ve sacerdote lleno de sabiduría y sin presunción; si la gente te ve sacerdote lleno de caridad y para bien de ellos, ellos son los primeros en decir: "Queremos que esté siempre con nostros", y cuando tengas que irte: "Que venga otro como tú".
Eso es lo que necesitamos, y eso, por cierto, requiere conversión permanente en nosotros.
Error numero once. De esto ya hemos hablado algo, de manera que acá lo podemos tratar más brevemente. Centrar las fuerzas en la visibilidad política o en la relevancia social. En la sociedad en la que nos encontramos, esta sociedad democrática, humanista, filantrópica, es muy fácil para uno sentir la tentación de hacerse visible a toda costa, de lograr una relevancia.
Pero, ya hemos hablado de cuánto valen y cuánto pueden costar esas alianzas. Si una ONG católica ayuda a gente sin techo, eso se ve bien; pero si luego de ayudarles a conseguir techo quiere educar, entonces ya no, ya es peligroso. Este es un problema que probablemente es grave.
Resulta que Irlanda es un país muy, muy generoso, pero muchísimo. El fin de semana este en que sucedió la tragedia del Sunami aquí en el sureste asiático, en un fin de semana se recogieron más de tres millones de euros, en un país de cuatro millones de personas. Realmente, es impresionante, la generosidad de los irlandeses es impresionante.
y así son como por tradición, en esa clase de apoyo; los católicos ingleses también son muy generosos económicamente.
Pero entonces hay una cosa que ha sucedido, y es que si tú quieres pedir dinero en Irlanda, tú tiene que decir que es aconfesional, no sé si es lo mismo en otros países, eso yo lo desconozco.
Me explico: si tú dices, por ejemplo: "Voy a recoger dinero para darles regalos a los niños pobres de Tombuctú o de las islas fidji", o donde sea, bueno, está bien, te dan dinero. Pero si tú dices: "Voy a recoger dinero para preparar la celebración de Navidad", entonces no te dan dinero.
Si tú vas a dar cosas, como las da culquiera, entonces sí hay dinero; si tú vas a difundir un credo, entonces no hay dinero. ¡Es un fenómeno un poco complejo! Porque yo pienso que es como un impuesto que nos quieren cobrar, no sólo a nosotros sino a todos; si fuera una ONG islámica le harían lo mismo exactamente, y las hay, hay muchas.
Pero son más astutos los islámicos, son mucho más astutos. Hacen, por ejemplo, redes de ONGs. Mira esto que conocí hace poco, que me parece muy astuto: ellos son conscientes de que en Occidente no se puede recbir dinero, si tú dices: "Este es dinero para que los niños pobres de Pakistán tengan el Corán en sus manos", nadie va a dar dinero para eso.
Pero por otra parte, nadie ve mal que una ONG ayude a otra, eso parece normal. Entonces lo que estos musulmanes han hecho es, porque son inteligentes, ellos tienen en la base, a ver si logro aquí hacer una representación tridimensional.
En la base te ponen una cantidad de pequeñas ONGs, que tiene intenciones perfectamente aconfesionales, por ejemplo: "Nosotros somos una ONG que está ayudando a los niños de Indonesia"; los niños y los enfermos son siempre los que despieratan más generosidad, claro. "Aquí tenemos otra ONG que está recogiendo dinero para los niños de no sé donde, para...."
Y así tiene un primer piso de la pirámide; pero luego, encima de eso, hay otra serie de instituciones que reciben dinero de estas ONGs, y encima de esta otra serie de instituciones... De manera que si tú le pudieras seguir la pista a los euros que la gente va dando, esos euros terminan favoreciendo los libros del Corán en los niños de Pakistán.
Entonces, tocaría hacer, -hay gente que lo ha hecho-, tocaría hacer un seguimiento casi euro por euro, entrar a los libros de contabilidad de toda esta gente para decir: "-Oye, ¿pero tú por qué aquí le donaste a esta ONG de segundo nivel?" "-Ah, porque ellos promueven la educación, -ya utilizan otro término-, promueven la educación en el Norte de la India, por allá en Cashimir, en esa región. Promuven la educación allá".
y luego estos dan otra donación a otros. El resultado neto, repito, es que se termina favoreciendo intereses confesionales. Esa es la manera como los musulmanes logran dinero para su propio cuento.
Curiosamente, esa misma estrategia la utilizan en su propios países, no sólo en Europa sino en otros países. Entonces, por ejemplo, en Arabia sacan una cantidad de dinero para fortalecer escuelas islámicas en países, incluyendo Estados Unidos. Fortalecer escuelas islámicas, expresamente confesionales, en países como Estados Unidos.
Bueno, ¿pero por qué menciono esto? Porque es un modo de destacar que es difícil ponerle la esperanza a eso; es decir, a menos que nosotros empecemos a hacer el mismo esquema de los musulmanes, que empecemos a jugar con unas ONGs, que le dan dinero a otras ONGs, y a ver si..., mareamos la perdiz, y al final terminamos utilizando el dinero para lo que queramos.
O hacemos eso, o entramos en la dinámica expresamente confesional. No sé qué vamos a hacer; mi intuición me dice que si vamos a jugar a utilizar dineros únicamente con fines no confesionales, las manos nos quedan terriblemente atadas.
Hubo un proyecto en Irlanda no hace mucho para empezar a "Radio María", seguramente varios de ustedes conocen esta obra, que se llama "Radio María", la hay en muchos países del mundo, bueno, en un país en donde no la hay es en la catoliquísima Irlanda. Y la razón por la que no la hay es porque la legislación impide.
Lo que dicen en Irlanda es: "Si quieres hacer una emisora religiosa, puedes hacerlo; pero tienes que tener por lo menos tantas horas de Islam, por lo menos tantas horas de protestantismo, y por lo menos tantas horas de programación no religiosa. Tú puedes difundir religión, pero no puede difundir sólo religión, y no puedes difundir sólo tú religión. Eso no lo puedes hacer". Eso en Irlanda.
Entonces, por eso digo, si nosotros vamos a suponer que lo que está autorizado, lo que está permitido, dentro de un régimen de esa naturaleza, es nuestra única estrategia de evangelización; o sea, si vamos a poner todos los huevos en la canasta de las ONGs y lo no confesional, estamos perdidos. Necesitamos aspirar a algo más.
Y el último error, el número doce, es suponer que veremos la cosecha, obviamente, cuando uno piensa en todos estos retos, uno sabe que el camino es muy, muy, muy largo. Y lo que a nosotros nos corresponde es hacer nuestra parte, hacerla con alegría, hacerla con esperanza, hacerla con humildad.
Es posible que lleguen tiempos inesperados, sorpresivos, en los que la fe católica pueda hacer grandes avances en regiones donde no lo ha hecho antes, eso podría suceder.
Yo, por ejemplo, pensaba, cuando cayó la cortina de hierro, cayó el muro de Berlín, en fin, en esos años un poco eufóricos, o sea, el año noventa del siglo pasado y todo aquello, yo pensaba: "Bueno, ahora esto va a ser como el renacer de la fe en Europa Oriental". Y no, realmente no ha sido así.
Allá en Irlanda hemos recibido varios frailes que vienen de todas estas regiones, y no sólo nos hablan de su propia experiencia vocacional, sino de cómo está la gente allá. Y fíjate, yo pensaba que cayendo el Comunismo, vendría como un revivir del Cristianismo, -me estoy refiriendo a países como Eslovaquia, países como Ucrania-, y resulta que no.
A muchos de estos países les interea convertirse al capitalimo, les interesa convertirse a la prosperidad; lo que ellos envidian no es el Cristianismo europeo, sino la prosperidad europea.
y lo que ellos anhelan, lo que la gran mayoría de la población busca, no es encontarse o reencontarse con su fe cristiana, que fue oprimida; lo que muchos de ellos buscan realmente es tener estándares de vida comparables con los del Occidente. Eso es lo que buscan.
No sé yo soy un idealista, soy un poco romántico, yo sí que creía que cayendo la opresión comunista vendría un gran revivir, y no ha sido así; no ha sido malo tampoco, no, pero no ha venido un gran crecimiento.
Es posible que tengamos sorpresas, repito, es muy posible que tengamos sorpresas, sorpresas que pueden ser grandes. Por ejemplo en Latinoamérica, un país que tuvimos muy, muy dormido, con grandes posibilidades, pero estuvo muy dormido para nuestra Orden fue Perú; pero en estos últimos años ha tenido un despertar maravilloso.
En Latinoamérica, las tres Provincias que más sonaban siempre, pues, México, Colombia, Argentina, las tres que más sobresalían. Pero resulta que esto de Perú está creciendo, y la Provincia de Centroamérica también está en un despertar interesantísimo, y están enviando gente a estudiar y especializarse en otras partes.
O sea que sorpresas hay. No nos extrañe que si llega a haber un cambio profundo,un cambio que realmente abra bastantes puertas en China, pues que entren millones y millones a la Iglesia católica desde China, eso no es imposible, y quizá pueda darse o quizá sea una decepeción.
Quizá se abre China, y estos siguen simplemente felices, practicando abiertamente ahora su adoración o veneración a los antepasados, y poco de catolicismo.
No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es lo que dijo san Pablo: "Mi paga es participar del mismo Evangelio que predico" [[:category: ]]. Creo que con esa frase casi que podemos terminar este punto.
Nosotros hemos de predicar no sabiendo o no asegurando que veremos grandes números o grandes resultados. Sino predicamos, porque encontramos alegría en el mismo Evangelio que difundimos; porque el pan que damos a otros es nuestra misma alegría; porque la esperanza que queremos sembrar a otros ya ha iluminado, ya ha colmado nuestra propia vida.
Entonces aquí viene un sueño: ¿qué podría suceder cuando llegue esa evangelización? ¿Hacia dónde mirar? En esa sociedad cristiana por convicción, veríamos que los niños reciben una catequesis seria y razonablemente completa en sus escuelas y parroquias.
Los sacerdotes, a su vez, han recibido en el seminario una formación espiritual, intelectual, pastoral y humana que les da los elementos fundamentales para cultivar su propia vida interior, mantenerse al tanto de los acontecimientos del mundo, y actualizar y afianzar periódicamente sus principios y sus conocimientos básicos de la Teología.
Y aquí sigo yo con mi pincel rosa: movidos de celo por la evangelización, intentan, a través de los medios tradicionales o modernos cuidar del bien espiritual de los que ya creen, y atraer a los que se sienten dudosos en la fe o distantes de la vida de Dios.
Las comunidades religiosas, en este cuadro idílico, afianzadas en sus propios carismas, siguiendo con fervor de espíritu sus propias reglas y constituciones, son testimonio pluriforme de la gracia del Espíritu Santo. Sus obras de evangelización y de misericordia dan un toque de novedad inagotable que deja ver la riqueza del Evangelio y que invita a experimentar la seducción de la divina gracia.
Y los obispos, ¿cómo serán los obispos en ese mundo que ha de llegar? Delante de estas comunidades llenas de vida, los obispos se esfuerzan en mantener viva la llama de la fe y en alentar a todos los que sirven de modo particular al Evangelio, empezando desde luego por sus presbíteros y diáconos.
Reconocidos como hombres de oración y como incondicionales del Evangelio, predican a tiempo y a destiempo, defendiendo especialmente los intereses de los más pequeños, y cuidando que a todos llegue con abundancia el pan de la Palabra.
Y ahí sigo describiendo esa Iglesia soñada, que es una manera de tratar de escribir el Evangelio también en nuestro tiempo.
Este cuadro, termino dicienedo, no es una fantasía. Yo pienso que puede suceder de nuevo en Europa aunque el camino sea largo. El error sería pretende verlo mientras vivimos aún en la tierra.
El ideal de vida de la Iglesia es siempre nuevo y a la vez siempre el mismo. En su hermosa sencillez, refleja el acto bello de inagotable amor por el que el Padre envió a su Hijo al mundo, "para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna" San Juan 3,16.
Nuestro Padre Santo Domingo decía a sus frailes, cuando iban en esas largas caminatas de pueblo a pueblo: "Detengámonos, o separémonos un poco", y decía: "Pensemos el en Salvador. Pensemos en nuestro Salvador".
Y aquí creo yo que podemos también nosotros desentrañar algo de la riqueza de este testamento que nos dejó Santo Domingo. Pensar en el Salvador es pensar, por supuesto, en Cristo, según lo que dijo San Pablo.
Yo creo que el mandamiento primero de todo misionero, de todo predicador, de todo sacerdote es: "Acuérdate de Jesucristo, que vive resucitado de entre los muertos" 2 Timoteo 2,8. Si lo pensamos bien, mis amigos, las crisis empiezan porque a uno se le olvida Jesucisto.
Decía un pastor protestante, tan elocuentes son muchos de ellos, decía uno: "No digas solamente: "Tengo grandes problemas para mi Cristo"; di: "Tengo un gran Cristo para mis problemas"". Estábien dicho.
Entonces, acuérdate de Jesucristo, acuérdate de Él, acuérdate de su estilo, acuérdate de la sencillez, de la humildad, de la mansedumbre de Cristo, y quedarás libre de todo clericalismo; acuérdate de su arrojo, de su valentía, de su coherencia, y quedarás libre de todo relativismo; acuérdate de su generosidad, de su caridad inagotable, y quedará libre de todo egoísmo; acuérdate de su inocencia inmaculada, acuérdate de su pureza con todos: hombres, mujeres, niños, y quedarás libre de toda impureza, de todo pecado.
Acuérdate de Jesucristo, eso es lo que necesitamos hacer todos los días, ese es el principio de solución de todas nuestras crisis, personales o comunitarias; además, si estamos aquí es por Él; las demás motivaciones, un día están, otro día no están; un día sentimos que la comunidad nos ayuda, nos soporta, y otro día pensamos: "Quién soportaráa a esta comunidad?"
O sea que la comunidad a veces es y a veces no es; a veces nos alienta, y a veces nos desalienta. La predicación, hay días en que sentimos que somos como un nuevo San Pablo y que la gente arde en llamas; y otro día sentimos: "¡Qué témpanos más helados difícil conseguir!"
Hay día que sentimos que tiene significado hacer Teología, estudiar la Palabra, profundizar, encontrar la verdad; y hay otros días en que sentimos: "¡Esto no es sino palabras, sobre palabras, sobre palabras! ¡Dejemos a un lado esto y digamos cuatro verdades!"
Entonces, acuérdate de Jesucristo, pero también, si queremos desglosar un poco, acordarse del Salvador también es acordarse de que somos salvos. Acordarnos de esto: "Somos salvos en Él". Cristo ya ha anticipado, Él, en su ciencia divina, pero sobre todo en su caridad que lo prevé todo, ya ha anticipado todas las dificultades por las que yo podría pasar".
"Somos salvos en la fe, en la espernza; ya Jesús sabe que yo podía fallar; ya Jesús sabe que yo podía ser atacado; ya Jesús sabe que se me podía acabar la gasolina; ya Jesús sabía todo eso".
Entonces, este reconocernos a salvos, que también es muy protestante, pues no porque sea protestante, sino porque está ahí en la Escritura. Hay un amor, un amor sobreabundante que me sostiene,hay un amor sobreabundante que ya conoce las dificultades, un amor que me antecede y que me sucede; hay un amor que me envuelve.
Recordemos la oración de San Patricio cuando se siente en crisis, el gran evangelizador de Irlanda, por supuesto. Cuando este hombre se siente, -es que esto no fue tan fácil, porque Irlanda estaba llena de clanes y tribus tradicionales, y cada una tenía su propia resistencia-. Entonces Patricio se siente inseguro, se siente pequeño, y su oración es: "Cristo delante de mí, Cristo sobre mí, Cristo detrás de mí, Cristo debajode mí".
Es decir, que Cristo me rodee por todas partyes, que yo pueda experimentar que soy salvo en Él. Eso, recordar al Salvador también es recordar que somos salvos; recordar al Salvador también es recordar que somos invitados a salvar.
La gran diferencia entre un verdadero apóstol y un sacerdote, qué sé yo, mediocre, como quizás hemos sido muchos, es esta capacidad de mirar el mundo con ojos que son compasivos y a la vez cargados de amor.
Es decir, si nosotros pudiéramos caminar, ya lo habréis hecho, seguramente; si pudiéramos caminar por las calles de "Tin 51:20 ", o de " " o de " Tai nam",o de " ", si pudiéramos caminar por estas calles y pensar, al mirar cada uno de esos chicos y chicas y ancianos, ¿qué le puede traer Jesús a esta persona? ¿Qué le quiere dar Jesús a este corazón? ¿Qué le quiere dar Jesús?
Cuando Jesús se acercaba a Jerusalén, la miró de lejos, y corrieron lágrimas, porque quería darle tanto a esa ciudad. ¡A mí esa escena me conmueve muchísimo! Jesús que quiere dar tanto,y lora sobre Jerusalén, y dice: "Si por lo menos supieras lo que conduce a la paz" San Lucas 19,42.
"Pero no reconociste el tiempo de mi visita, no reconociste el tiempo de la visita de Dios" San Lucas 19,44.
En esa escena hay mucho que criticar de esa Jerusalén, pero sobre todo hay mucho que alabar de la mirada de Cristo.
Yo creo que si uno pudiera mirar así, mirar por ejemplo los chicos del kinder o de la escuela, y hacernos esta pregunta: ¿Qué les quiere dar Jesús? Si está Jesús aquí parado frente a ellos, y los tiene ahí, ¿qué quisiera darles Jesús? Y Jesús lo que nos dice es: "Quisiera darme yo mismo, quisiera volverme comida y que me comieran; quiero darles mi Espíritu, quiero darles mi vida".
Entonces, pensar en el Salvador, como nos dijo Santo Domingo, es pensar también en ese salvar, ¿cómo puediéramos nosotros conservar esa mirada? Esa es la mirada del apóstol.
Demos gracias a Dios por este carisma de nuestro Padre Domingo, demos gracias a Dios por el llamado particular a la misión. Y terminamos aquí con esta lectura evangelizar con ardor, pero sin angustia; con fervor, pero sin fanatismo; con convicción, pero sin presunción.
Evangelizar, como quien cuenta una historia que pasó hace tantos años, pero es tan joven como la mañana; evangelizar, sabiendo que el mapa de la bondad, el mapa de la verdad y el mapa de la fe, sólo al final coinciden; evangelizar con la alegría del que nada merecía, y siendo así indigno fue amado, y tantole amaron que arde ya en fuego y entre llamas habla de un amor inmenso.
Evangelizar, mis hermanos, con voces de esperanza que dan risay dan llanto, con acento de cielo que mueve a danza y canto. Evangelizar, entendiéndolos más de lo que ellos nos entienden, amándolos más de lo que ellos pueden amarnos, arriesgando más de lo que nadie arriesgaría.
Evangelizar, celebrando el sol más allá de la noche, o saludando la gloria desde la Cruz de ignominia, viendo lo que nadie ve, dejando morir de hambre a la mentira. Evangelizar, con una canción más fuerte que el silencio, una que sane a quien ya no lo espera, y abrume con amor al que aprendió a burlarse, y abrace con piedad al que muere en su hielo.
Evangelizar, mis hermanos, sabiendo que cosecharemos biens que no hemos sembrado, y sembraremos bienes que no habremos de cosechar. Evangelizar, cada día un poco más y un poco mejor.
Que la muerte te encuentre anunciando a Jesús; y al encuentro con Jesús, venzas tú a la muerte.