I185001a
Fecha: 200050805
Título:
Original en audio: 9 min. 22 seg
Hermanos:
Los invito a que meditemos juntos en la primera lectura especialmente que la Iglesia nos ofrece para este día, está tomada del libro del Deuteronomio.
Y la razón por la que me llama tanto la atención, es porque muestra una relación entre la felicidad y la obediencia a los mandamientos. Y yo creo que estas son dos cosas que a menudo vemos como casi en conflicto, la felicidad y la obediencia.
Porque tenemos la idea de que ser feliz es hacer más o menos lo que a uno se le antoja, no estar sujeto a ninguna ley, seguir el propio gusto o capricho, en fin, hacer los que se le da la gana, como decimos vulgarmente
Está muy difundida esa idea de que ser feliz es no tener una ley, obviamente, obedecer la ley aparece como algo amargo, a lo sumo, un mal necesario; hay que soportar la ley. La ley se convierte en un peso, en un impuesto, en una especie de aduana que ha que pagar para gozar de otros beneficios.
Por ejemplo, se obedecen la leyes del tránsito, o se pagan los impuestos, o se obedecen las leyes civicas o electorales o democráticas, para tener unos ciertos derechos y para tener la capacidad de exigir a otros que cumplan con lo que tienen que hacer.
En esa manera de ver las cosas, que está muy difundida en distintos países, ser feliz y obedecer son casi opuestos. Pero en la lectura queo oímos hoy eso fue lo que nos dijeron: "Cumple las leyes y mandamientos que yo te prescribo hoy para que seas feliz tú y tu descendencia" Category:Números 004 .
¡Vaya una sorpresa!