I181001a
Fecha: 20030804
Título:
Original en audio: 14 min. 32 seg.
Hermanos:
La Primera lectura no parece muy edificante. Lo que nos encontramos es gente renegando, gente renegandode su suerte; los israelitas quejándose porque ya estaban fastidiados del maná; y Moisés quejándose porque no tenía cómo responder a las lamentaciones de su pueblo.
Es decir, estamos ante una lectura que nos presenta las murmuraciones, que nos presenta los lamentos, que nos presenta gente que protesta. Y uno se pregunta para qué nos puede servir esa lectura.
Pues nos puede servir porque nostros mismos estamos hechos del mismo barro que esos hebreos, y estamos hechos del mismo barro que ese Moisés.
En esta vida uno siempre es o rebaño o pastor; uno siempre es el que tiene que animar, dirigir, motivar; o el que tiene que obedecer, hacer equipo, ir detrás de otros. Y por eso el ser humano se queja o murmura de los dos modos que nos muestra la primera lectura de hoy.
No sé si alguien haya escrito alguna vez un tratado sobre la quejumbre, sobre el reniegue, sobre la murmuradera. Uno puede pensar que una obra así sería inútil pero de pronto es demasiado útil.
Porque conocer cuáles son las causas y cuál es el estilo de nuestra murmuración, de nuestra manera de quejarnos, es también conocer de qué nos estamos perdiendo. Tal vez no descubrimos fácilmente lo que nos perdemos cuando nosotros nos quejamos, tal vez lo podemos descubrir más fácilmente cuando miramos la vida de otros.
Es como cuando uno mira una película. Recordemos aquella situación tan terrible que vivieron unos náufragos. Fueron a dar a una isla perdida enmedio del océano, y des`pués de alegrarse por haberse salvado, empezó el problema gravísimo: había que conseguir agua.
Y empiezan a buscar y a buscar agua, agua potable, con una desepaeración terrible en unaisla que no era mu grande pero tampoco era muy pequeña. Finalmente, exhausto, insolado y deshidratado fallece uno de estos náufragos.
Y por no dejar que su cuerpo se pudra así, empiezan a escabar para sepultar el cuerpo, y cuando escaban encuentran un pozo y encuentran agua. Este hombre había muerto a dos metros o a tres metros del agua que le hubiera salvado la vida. Estuvo muy cerca de su salvación, pero desfalleció.
Cuando uno mira en una película la vida de otras personas, como podemos nosotros mirar la vida de los hebreos, nos parecen exageradas y nos parecen injustas las quejas que ellos emiten, pero nuestras propias quejas siempre nos parecen justificadas.
Lo que otro murmura nos puede parecer exagerado; lo que nosotros murmuramos de nuestra suerte y de la vida que nos ha tocado, eso sí nos parece lógico. Para romper con esa dicotomía, para terminar con ese engaño habría que escribir un tratado dee la murmuración, y en ese tratado tendría que estar este capítulo catorce dellibro de los Números.
¿Por qué se quejan los israelitas? Los israelitas se quejan porque ellos sienten que Dios los mantiene, que Dios los alimenta, pero están cansados de ese alimento. es una cosa muy humana, ¿quién de noostros soportaría la misma comida o el mismo menú todos los días? Es una cosa muy humana