Bo17002a
Fecha:19970727
Título:
Original en audio: 9 min. 30 seg.
Queridos Hermanos:
Este milagro de la multiplicación de los panes, es tal vez de las señales que más conocemos por haberla escuchado desde que éramos niños.
Lo mismo que otros pasajes bien conocidos del Evangelio, por decirir algo, la parábola del sembrador, son de esos textos que le suenan a uno muy familiares. Y esto es maravilloso porque significa que nuestro corazón de alguna forma se va acostumbrando a la Palabra de Dios.
Pero es también un poco peligroso porque aquí, lo mismo que en un chiste, que ahora no voy a decir, lo del borrachito que entró a la iglesia y oyó que leían un texto como estos, y entonces decía: "¡Lo mismo del año pasado!"
Y a veces uno, como predicador, como sacerdote se enfrenta también con esa que podemos llamar una dificultad. Imagínese que fuera usted el que tuviera que dirigir estas palabras en la homilía, "¿qué más se le puede sacar a este texto?" Tal vez sería la pregunta que uno se haría.
Y sin embargo la Palabra de Dios es siempre viva, siempre eficaz. Es como un mamantial, no es como un vaso de agua que uno lo toma y se agota, es un mamantial. Decía hermosamente San Agustín: "Primero te agotas tú de beber, que Él de darte agua".
Necesitamos, sí, la gracia del Espíritu Santo para escrutar las Escrituras; no basta con oír, es necesario penetrar en su sentido, y confío yo en que este Espíritu nos acompañe esta noche para recibir también nosotros alimento, frescura y saciedad en estos textos que la Iglesia nos ofrece.
Por ejemplo, yo quiero compartir con ustedes una hermosa explicación que alguna vez escuché con respecto a la multiplicación de los panes.
Se trata de esto: hay un problema pero hay distintas actitudes ante el problema; vamos a adarle nombre a esas actitudes. Una es la actitude Felipe y otra es la actitud de Andrés. En este pasaje aparecen los discípulos del Señor, aparece el mismo Cristo y aparece la multitud.
Esos son como los personajes, podemos imaginarlos como círculos concéntricos: Jesús, alrededor suyo los discípulos, y alrededor de Jesús y los discípulos, una ingente multitud.
Pues bien, de esos discípulos, los únicos que aparecen con nombre propio son Felipe y Andrés. Y estos dos discípulos representan dos actitudes ante los problemas.
¿Cuál es la actitud de Felipe? Porque el problema era el mismo para ambos: una vcantidad de gente hambrienta, en despoblado, ¿qué hacer? La respuesta de Felipe: "Aunque gastáramos doscientos jornales, no alcanzarían para darle un mendrugo de pan a cada uno" Category:Juan 006 .