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Fecha: 20020709
Título:
Original en audio: 27 min. 59 seg.
En proceso de transcripción
Amigos, en la oración al comienzo de la Santa Misa, le dábamos gracias a Dios, decíamos, Padre que has querido darnos en Chiquinquirá un signo de tu presencia y en realidad lo que sucedió aquel 26 de diciembre de 1586, es exactamente un signo de la presencia de Dios.
El patriarca Jacob en sus correrías, tuvo que pasar una noche en descampado, tomó como almohada una piedra, se quedó sumamente dormido y tuvo un sueño que se volvió famoso, vio una escalera que llegaba hasta el cielo y vio que los Ángeles de Dios subían y bajaban por esa escalera, y de alguna manera vio al mismo Dios al final de esa escalera.
Cuando Jacob se despertó de ese sueño tan bello, tomó esa piedra y con ella hizo un altar y se dijo “que lugar tan tremendo es este, esta es la puerta del cielo, Dios está aquí y yo no sabía”.
Jacob recibió una señal de la presencia de Dios y quedó maravillado por lo que había podido ver, por lo que había podido contemplar, eso es lo que nosotros sentimos cuando miramos el milagro de Chiquinquirá.