I126002a
Fecha: 19990626
Título: Tener una puerta abierta para conocer la voluntad de Dios
Original en audio: 15 min. 36 seg.
La primera lectura nos cuenta una historia de afanes y de prisas. Hagamos un recuento de todos los afanes y las carreras que ella tiene.
"Se le apareció el Señor a Abraham" (véase Génesis 18,1), empieza diciendo. Pero, es una aparición muy extraña, porque es una aparición en forma de tres personas. Eran tres personas, y sin embargo, se le apareció el Señor. Esto ha hecho que algunos padres de la Iglesia vean en esta aparición como una especie de sugerente del misterio trinitario.
"Alzando los ojos, miró y vio aquí, que tres hombres estaban parados cerca de él. Tan pronto como los vio, corrió a su encuentro" (véase Génesis 18,2).
"Que traigan un poco de agua" (véase Génesis 18,4). "Fue Abraham apresuradamente a la tienda; apresta tres arrobas de harina. Corrió a la vacada; se apresuró a aderezarlo" (véase Génesis 18,4;18,6-7). ¡Fue una sóla carrera!
Abraham tenía cien años, estaba por cumplir cien años y en carreras. ¡En carreras! La prisa de Abraham se debe a su hospitalidad. ¡Es una hospitalidad presurosa!
El mensaje de la primera lectura tiene que ver con éso, la hospitalidad presurosa, una hospitalidad que nos parece casi excesiva. Por poca cantidad que sea y aunque las palabras cambien de significado, ¿qué tal eso? ¿Tres arrobas de harina?
Esas tres arrobas de harina indican no solamente el alimento que se iban a comer ahí, -porque no se iban a comer de arroba cada uno-, sino está indicando que Abraham quería no sólo que comieran, sino que tuvieran provisión.
Una de las obras de misericordia es hospedar al peregrino, una obra muy difícil de cumplir en las actuales circunstancias. Y yo creo que uno se pregunta, sobre todo cuando se da catequesis y se habla de las obras de misericordia corporales y espirituales, qué actualidad puede tener esto.
Claro que hay gente que espera a otra gente en su casa. Eso sí sigue, eso sí se aplica; pero gente conocida. Y precisamente, esta obra de misericordia se refiere es a los desconocidos, que son los que no tienen casa.
¿Qué nos dice esta obra de misericordia que podamos aplicar hoy? Pues, vamos a examinar un poquito eso, y a ver si se trata únicamente de servir de hotel.
Esta obra de misericordia recibió su enunciado en una tierra donde no hay hoteles, en una tierra desértica, donde no acoger a una persona es matarla. Si no se acoge a la persona en medio de estos desiertos, en medio de estos oasis, si no se le acoge, se la condena a muerte.
Acoger al peregrino en este contexto, en esta cultura y en esta tierra de la Biblia, no es solamente darle cama y comida a una persona, es salvarla, salvarla de la muerte.
El sentido de la obra de misericordia no es tan sólo hospedarse y quedarse dos días. Aquí no hay hoteles, aquí no hay parientes. Si no lo hospedas, lo matas. ¡Es salvar una vida!
Por eso, creo que una primera aplicación que podemos encontrar para nuestra vida, es ésa. Las personas buscan en muchos sitios, buscan respuestas para su vida. A veces, cuando llegan a nosotros, están buscando por última vez la respuesta.
Hay vidas que están a punto de naufragar. Tal vez se van a hundir en la muerte, en el suicidio, en el absurdo, en el pecado. Tal vez se van a sumergir en la magia, en la superstición, en las sectas. Y están ahí, a punto, a punto de que se las trague el desierto, la muerte.