Bo14001a
Fecha: 20000709
Título:
Original en audio: 13 min. 23 seg.
Hermanos:
Las lecturas de hoy nos han presentado gente rebelde y gente en dificultades. Gente rebelde, como el pueblo de Israel, que no quiere recibir la voz de los profetas; gente rebelde, com los paisanos de Jesús allá en Nazareth, que no pueden creer en Él; llegan hasta el punto de sentir extrañeza, no tinan a explicarse qué es lo que sucede con Él, pero no le dan fe. Gente rebelde.
Pero también, gente en dificultades, como el Apóstol Pablo, en ese texto de la Segunda Carta a los Corintios. "Hay una espina que está clavada en mi carne" Category:2 Corintios , dice Pablo, aludiendo a algo que no sabemos exactamente qué es.
Y a través de esa espina, de ese problema, de esa tentación, quién sabe qué sería, "Satanas me abofetea, -dice él-, y así no puedo enorgullecerme" Category: 2 Corintios . Quién sabe qué sería lo que experimentaba el Apóstol San Pablo.
Se ha hablado de todo tipo de cosas: si serían de pronto lo que nostros llamamos tentaciones de la carne, o si sería su dificultad, su soledad existencial al verse separado de sus hermanos de raza. Porque realmente, los judíos de toda la cuenca del Mediterraneo, dejaron solo a San pablo.
Gente rebelde y gente en dificultades.
Yo creo que un sacerdote debe predicar siempre para la realidad de la Iglesia. Yo quisiera terminar esta reflexión o aplicarla, mejor, a nuestra situación en Colombia.
Sé que es una palabra demasiado particular porque la Iglesia está por todo el mundo, pero es que se prestan mucho, estas lecturas de hoy, para referirlas anuestro país.
Cuando escuchaba al profeta Ezequiel, me acordaba de nuestro país: "Así comofueron rebeldes los padres, así son rebeldes los hijos" Category:Ezequiel . Hay como una especie de resistencia, de rebeldía endémica en la casa de Israel, y yo siento que así es Colombia.
Cuánto duran aquí los temas de la paz, la reconciliación, que hay más violencia, ahora qué más va a seguir, qué más van a hacer. Es muy bueno que los que somos un poco más jóvenes, sepamos que estos problemas vienen desde antiguo, ya vamos a ver para qué, no se trata de resignación, se trata de algo diferente.
Mire usted que uno como sacerdote tiene ocasión de escuchar la vida o fragmentos de la vida de muchas personas. Y yo me acuerdo de san Agustín que decía que era estéril lamentarse por los tiempos pasados, y decía él: "Creemos que los tiempos pasados fueron mejores, porque de ellos recogemos lo que a nosotros nos agrada o porque no son simplemente los nuestros".
Si recorremos la historia, por ejemplo, de la vilencia en Colombia, lo que han cambiado son los nombres. ¿Quiénes de nosotros, los más jóvenes, recordamos, por ejemplo, a los Montoneros? De los más recientes, -yo estoy aquí poniéndome siempre del lado de los jóvenes-, de los más recientes, creo que ese nombre no lo habíamos oído mucho.
Pero la violencia política y la delincuncia común vienen desde hace mucho tiempo, y las crueldades espantosas, y la sevicia, y el gozarse derramando sangre, y esa especie de sadismo que acompaña a tantas manifestaciones violentas de ahora, no son de ahora