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Fecha: 19960205
Título: Santa Agueda
Original en audio: 16 min. 31 seg.
La Iglesia utiliza el color rojo en las vestiduras litúrgicas cuando se trata de mártires, de apóstoles o de celebraciones del Espíritu Santo; es ese el caso del día de hoy, cuando recordamos a una mártir de la que no hay muchas noticias biográficas: Águeda.
De acuerdo con antiguas tradiciones, fue martirizada mediados del siglo tercero, hacia el año 250. En una visión que se narra, en la que se supone que el Apóstol Pedro se apareció a esta santa, los Papas le tuvieron especial devoción, especial afecto, y por esa misma razón, ha sido incluída en el cánon romano.
Pasa con ella lo mismo que sucede con los Apóstoles, de los que tenemos pocas noticias, como Bartolomé o Judas tadeo, en los cuales los datos biográficos son tan pequeños que prácticamente lo único lo que se puede afirmar es: fue un Apóstol, con todas las letras, o en este caso, fue una gran mártir.
Eso tiene su ventaja y su desventaja; la desventaja es que el predicador, si quiere referirse a la santa del dia, no puede contar muchas historias sobre que su familia era de tal forma..., cuando era niña le aconteció..., o años más tarde sucedió que....; ese tipo de historias no las podemos decir con Agueda, ni con muchos otros santos.
Estos santos nos obligan a quedarnos con el significado, con el núcleo de su santidad; en el caso de ella, se trata de un núcleo fecundo de doce resplandores: el de la virginidad y el del martirio.
Y por eso creo que nos hacen bien, esta es la parte de la ventaja, porque a veces podemos quedarnos sólo en la historieta del santo, es decir, en todas las dificultades que tuvo, en dónde se encontraba y las reliquias a dónde fueron a parar, y cuáles fueron los atares de su canonización.
En cambio, cuando se celebra un Apóstol, del cual eso lo único que se sabe, o cuando se celebra una Santa como Agueda, nuestra mirada, si quiere ser consecuente, y nuestro corazón, si quiere estar unido al corazón de la Iglesia, lo único que puede hacer es es mirar con plena atención qué quiere decir ser eso: ser virgen, ser mártir, ¿qué quiere decir eso?
Por lo pronto, las dos cosas despertaron la admiración de sus conciudadanos. Hoy tenemos todo un proceso establecido, del cual hay libros y tesis doctorales para los procesos, para el camino hacia los altares, como se dice poéticamente de un Siervo o Sierva de Dios, pero en la época de Águeda en el tercer siglo, no había ese proceso.
De manera que estos santos se ganaban, por así decirlo, a pulso, a fuerza de amor, de devoción de sus conciudadanos, a fuerza del testimonio de quienes los vieron vivir y morir; a fuerza de ese testimonio, de ese amor, de esa devoción y de una catidad de milagros, eran incluídos en el canon de la Misa y de ahí viene la palabra canonizar: incluír en el canon.
De modo que estos santos llegaron así al canon, porque su testimonio fue tan claro, porque contrastó tanto con la vida de otras personas, que dijo el evangelio: "viviendo, y muriendo, en el momento de su partida de esta tierra, tenía perfume y tenía aspecto de Jesucristo, y por eso son santos.
En medio del libertinaje que fue común en la sociedad romana, el testimonio de la santidad resultaba prácticamente increíble, sigue siéndolo todavia, y se equiparaba como una especie de heroísmo dulce.
Al mismo tiempo, el martirio, las pocas historias que tenemos sobre lo que le pudo haber sucedido a Águeda son todas espeluznantes, y no voy a ceder a la tentación de quedarme sólo con las imagenes horripliantes que traería a nuestra mente; el martirio de Águeda tiene las características de toda la violencia que puede tener un Imperio que ya ha tambaleado más de una vez: el Imperio Romano.
Pero así como el heroísmo de la virginidad es un heroísmo ducle, la crueldad ejercida en el martirio es una crueldad significativa, es decir, no es el puro espanto de la sangre, no es el puro espanto de la crueldad humana, sino es el inmenso venere de la misericordia de Dios, que se abre y mana desde las heridas de los mártires.
Águeda, Virgen y Mártir, ¿qué significa esta virginidad? Los hermanos también tenían sus vírgenes, existían las Vestales entre ellos, mujeres que por razones del estado o por escogencia de la familia eran destinadas a permanecer vírgenes, y asi alguna de ellas incumplía ese propósito un poco obligado, eran martirizadas y torturadas.
Entonces, ¿qué tiene de particular la virginidad cristiana frente a la virginidad de estas vestales romanas? ¿Qué hace dulce ese heroísmo? No es la pura continencia a la que lamentablemente después se le dio el primer puesto, no es eso. Decía un santo padre de la iglesia: mártires xxxxxxxxxxxxxxxxxx
Lo que hay que averiguar es: ¿por qué fue mártir?, ¿por qué fue vírgen?, ¿esa virginidad habla de Jesucristo? si absteniéndose de las bodas en esta tierra, mirarla no más habla de las bodas del cielo? Lo que hay que averiguar es si al renunciar a muchos placeres lícitos en su carne, pero sobre todo al renunciar al don de la maternidad, ¿resultó fecunda esa vida o no?
Esta es la diferencia entre una vestal romana contemporánea de Águeda y la misma Águeda. Ella, lo mismo que las vestalas no tuvo esposo, pero el motivo es distinto y su vida habla de un amor distinto, y su renuncia trae una fecundidad inesperada, y su alegría no es la de la abandonada, sino la de la prometida; esta es una diferencia esencial entre la virginidad cristiana y la virginidad fuera del cristianismo
Pero hay otra diferencia