Icor002a
Fecha: 20030628
Título: La Jerusalen del Cielo o la morada propia del Espiritu Santo
Original en audio: 9 min. 36 seg.
Una palabra bonita en esta Memoria del Corazón Inmaculado de María es la palabra morada, la palabra casa o la palabra templo. Esa oración del comienzo de la Santa Misa le da el tono a esta celebración.
Dios preparó en el corazón de María una morada para el Espíritu Santo. Si el vientre de María es una morada para el Verbo, el corazón es una morada para el Espíritu.
Y así, como en el Santo Rosario decimos, "bendito el fruto de tu vientre", y de esta manera declaramos bendecido el vientre de María, así también hoy, declaramos bendito el Corazón Inmaculado de María, corazón morada del Espíritu Santo.
También la Primera Lectura que hemos escogido en esta ocasión, ( son lecturas más o menos de libre elección dentro de las propuestas por la Iglesia para celebrar a la Virgen María); también en esa Primera Lectura, hemos oído la expresión morada ( véase ).
Una visión esplendorosa del Apocalipsis presenta la Jerusalén del Cielo ( véase Apocalipsis 21 , 10 ), y a esa Jerusalén se le llama morada de Dios. Pero nosotros sabemos que ya en esta tierra hubo una morada de Dios, porque el corazón de María fue morada para el Espíritu, y el vientre de María fue morada para el Verbo.
Es decir, que María es Jerusalén, María es la Jerusalén del Cielo, o como la llamaron muchas veces los predicadores, especialmente españoles de hace unos siglos, ella es la mística ciudad de Dios.
Y casi todo lo que se dice de Jerusalén, bien entendido, bien interpretado, puede ser predicado también de María. María es Jerusalén, María es la Jerusalén del Cielo que ha peregrinado por esta tierra.