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Fecha: 20020511

Título:

Original en audio: 22 min. 10 seg.

En proceso de transcripcion


Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre dice Jesucristo.

¿Por qué no habían pedido nada en nombre de El? Porque no lo habían conocido, sólo conociendo a Jesús conocemos lo que hay en el nombre de Jesús.

El nombre en la Sagrada Escritura es una manera de referirse a la persona misma, el nombre es la puerta para la persona, es el puente de confianza que une a dos personas, ese es el nombre.

De manera que conocer el nombre de Jesús no es conocer las cinco letras, conocer el nombre de Jesús es tener un puente de confianza que nos une con El y que hace que los pensamientos de Jesús sean los nuestros y los afectos de Jesús sean los nuestros.

Una vez se quejó Dios por boca del profeta Isaías y dijo “vuestros pensamientos no son mis pensamientos, vuestros planes no son mis planes” así se quejaba Dios por boca de Isaías.

Y es evidente que el pueblo al que estaba regañando Isaías era un pueblo que sabía del nombre de Dios, tenían por decirlo así las letras, pero eso no es tener el nombre, el puente de confianza y de vida estaba roto y estaba roto por el pecado y la ignorancia, que de acuerdo con Santo Tomás de Aquino son las dos tinieblas que nos separan de Dios, el pecado y la ignorancia.

Pero a través de Jesucristo fueron vencidas esas tinieblas, el pecado fue vencido, fue derrotado, porque con Cristo viene el perdón y con Cristo viene la revelación de la verdadera vocación nuestra, que nos permite, en libertad, optar por el amor, optar por el plan divino, es decir, que no solo el pecado pasado sino también la posibilidad del pecado presente y del pecado futuro ha quedado vencido en Jesucristo.

Por eso se ha dicho, entre paréntesis nos indica la primera carta de Juan “el que nace de Dios no peca” se refiere a esto que estamos comentando aquí.

El pecado ha sido vencido y la ignorancia ha quedado vencida, porque el rostro de Dios ha aparecido.

Jesucristo nos rebela la verdad de Dios, nos rebela el rostro de Dios, entonces vencidos el pecado y la ignorancia, el puente de confianza y la comunicación de vida entre Cristo y nosotros está establecida y ese puente está establecido, y si existe esa comunicación de vida, entonces el nombre de Jesús ya no es una serie de letras, no es un sonido en nuestra boca, sino que el nombre de Jesús es una realidad de comunión que tenemos con El.

Esto parece explicar por que Cristo dijo esta frase en este momento, se trata de la ultima cena.

Cristo, mientras estuvo ejerciendo su ministerio público aquí en la tierra, estaba hacienda muchas cosas a la vez, muchas, que no las podemos enumerar aquí, porque el evangelio de Juan dice que no cabrían en todos los libros del mundo.

Una de las cosas que Cristo estaba haciendo, era construyendo un ámbito, una atmósfera de confianza, de comunión de vida con ese grupo de sus discípulos, como comienzo de la reconciliación del universo entero, esa era una de las obras que estaba haciendo Jesucristo, construyendo esa atmósfera en la que se pudiera comunicar plenamente la vida de Dios.

Porque la gente, el común de la gente, no buscaba a Jesús, no buscaba una comunión de vida con Jesús, sino buscaba resolver sus problemas. Por decirlo de una manera cruel, utilizaban a Jesús para resolver su problema, entonces no iban hacia Jesús sino que pasaban a través de Jesús para volverse a sus propios intereses.

Las multitudes, el común de las personas, no buscaban a Jesús sino que a través de Jesús se buscaban así mismos. Ahora bien, Jesús entonces estaba siendo, por decirlo así, explotado, utilizado ¿Por qué Cristo se deja utilizar así por las personas? porque solo regalando en abundancia tantísimo amor podía el poco a poco ir curando el egoísmo, el miedo, la rebeldía, la envidia y todas las demás lacras de la especie humana,