I115001a
Fecha 19970620
Título: En el Reino de los cielos va ganando el que ha dado más
Original en audio: 6 min. 34 seg.
Como la comunidad de Corinto vivía atraída por las grandezas y por lo extraordinario, entonces Pablo se dedica a la tarea de contar cuáles son sus grandezas, y resulta que todas son humillantes, y se pone a contar en dónde está lo extraordinario de su misión, y resulta que todo está en lo ordinario de las injusticias, el hambre, el frío.
Casi que me atrevo a decir que tiene hasta su sentido del humor ese Pablo cuando se pone a compararse con los que él llama los super apóstoles y dice que les gana; pero cuando se ´pone a ver en qué les gana, no es en hacer más milagros ni en ser más elocuente;no se gloría aquí de visiones sobrenaturales,ni de sus largas oraciones,ni de los dones del Espíritu Santo.
Dice que les gana porque está más cerca de la Cruz, porque está más cerca del Crucificado. Esta es la extraña lógica, esta es la inusual sabiduría de la que ya les había hablado él en el principio de lo que nosotros llamamos la Carta a los Corintios, allá en esos capítulos primero y segundo, les había contado cómo es de distinta la sabiduría de Dios de la sabiduría humana.
Y aquí les está contando cómo efectivamente lleva la delantera el que está más cerca de Cristo, y que la manera de estar más cerca de Cristo es estar más cerca de la Pasión de Cristo, de los dolores de Cristo.
Por eso digo que tiene de paradoja y casi de sentido del humor esa comparación que hace San Pablo y que le lleva a él a la conclusión disparatada de que él va ganando, y va ganando porque ha perdido más. Verdaderamente, aquí está el retrato de un seguidor de Cristo, aquel Cristo que dijo: "El que quiera conservar su vida,la perderá, pero el que la pierda por mí, ese la encontrará" (véase ). Pues ese está siendo Pablo, él asegura que él va ganando, él asegura que él va adelante, precisamente por eso, porque ha perdido más.
En el Reino de los Cielos va ganado el que ha dado más, no el que tiene más, sino el que ha dado más. Y por eso tienen una preciosa sintonía las dos lecturas que hemos escuchado hoy: tiene verdaderamente el que da, podría ser ese el resumen de las lecturas que nos ofrece la Iglesia en este viernes.
Se tiene verdaderamente aquello que se ha ofrecido, aquello que se ha dado, y precisamente por eso, debemos y podemos llamar tesoros, no a lo que se tiene en esta tierra porque eso no se ha dado, sino a lo que se tiene en el cielo, a lo que está amontonado en el cielo.
Varios Padres de la Iglesia, entre ellos San Juan Crisóstomo y San Basilio tomaron pie de estos textos para contarle a sus fieles, a sus feligreses cuáles son las verdaderas riquezas del cristiano, uno de ellos, quizá san Basilio, decía que si queremos amontonar los tesoros en el cielo, había que buscar esas bodegas, esas alacenas en las necesidades de los pobres.