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Fecha: 20000514

Titulo: Yo conozco a las mías, y ellas me conocen a mi.

Tiempo en audio: 15 min. 44seg.


El cuarto domingo de pascua esta marcado por esta imagen hermosa del Buen Pastor, pero en cada año litúrgico, tiene como su propio énfasis, por decirlo mejor tiene como su perspectiva distinta, un enfoque distinto, esa fiesta del Buen Pastor; por ejemplo, este año (2000) digamos que aparece la imagen del Buen Pastor, pero también aparece la imagen de la “Piedra desechada” por los arquitectos.

El pastor es el que va adelante, la imagen de pastor, la podemos hermanar fácilmente con la imagen de un líder –que va adelante- nosotros esperamos de un líder que sobre salgan que sean los primeros y hay una contradicción o por lo menos una tensión aquí; resulta que esto es un pastor, pero un pastor desechado, un pastor desechable.

La piedra desechada queda atrás de nosotros como aquello que no cuenta, que se puede dejar porque no importa; pero el líder es aquel que va adelante, que sobresale por sus cualidades. Definitivamente si Cristo va a ser ese líder, que sobresalga por sus cualidades, entonces no es el hombre del que nos hablan la Escrituras del día de hoy.

Lo que quiero decir es que si Cristo es pastor, no es pastor a la manera de los lideres que sobresalen por sus cualidades, que nos atraen que nos fascinan y que hacen de alguna manera que nosotros queramos ir detrás de ellos, Cristo es pastor de otra manera.

¿Cómo puede ser pastor, cómo puede ser modelo?, ¿qué atractivo puede tener aquel que es desechado y desechable? Esa es una pregunta que queda en nuestro corazón en este momento, Cristo es desechado ¿Seguirías tú a alguien así? Allí no cuenta, allí se le salió la formula, ¿Cómo seguir a alguien que ha fracasado?, ¿cómo seguir a alguien desechado? – ¡bueno desechado por los arquitectos¡- Una selección fácil, para ir a responder.

En realidad Cristo fue desechado, pero no desechado por todos, fue desechado por los orgullosos, por los arquitectos, de los constructores, para ellos no fue pastor, pero el pueblo no desecho a Jesucristo, sino que fue detrás de Jesucristo; esta tensión a nuestro problema, nos enseña algunas cosas: nos enseña por ejemplo que esta mas cerca de seguir a Jesucristo, el que no se fía demasiado de sus cualidades de arquitecto, pero esa tampoco debe ser la respuesta correcta, porque la Escritura nos presenta el momento supremo de este pastor que es el momento de la cruz.

Indudablemente y lo presenta en un momento radical de soledad, de absoluto escándalo, de necedad y de contradicción para todos; escándalo para los judíos y de necedad para los griegos; ahí no cuenta si era el pobre humilde o los grandes arquitectos, todo el mundo calle ante la cruz de Jesucristo.

La cruz de Cristo espanta demasiado para ser atractiva ni aun a la gente más sencilla, hay algo demasiado contradictoria ahí para quedar solucionado solamente por asuntos de clase social y de instrucción humana.

Yo quiero que esa pregunta quede abierta ¿ Qué clase de liderazgo tiene Jesucristo? La Iglesia de Jesucristo alude que hacer curso de liderazgo distintos a los de la Iglesia, si le preguntamos a los encargados de pastoral en los colegios o en las universidades, cuales son los objetivos que tienen, seguramente nos dirán: “Queremos trabajar con lideres”,en días pasados había un encuentro vocacional en nuestro convento (Orden de Predicadores) ¿Qué características tiene estos jóvenes? Son jóvenes sobresalientes e inteligentes, son lideres naturales, y eso es lo que se quiere.

En el día de hoy, ante esta visión nos preguntamos ¿Qué hacemos con los lideres? ¿Cómo puede ser líder la piedra desechada por los arquitectos? Resulta que todos son arquitectos en el sentido de querer unificar la propia vida.

Yo creo que en ese primer intento no alcanzamos a responder nuestra pregunta, por eso nos vamos al Evangelio y tratemos de buscar pistas; eh aquí una frase que atrae nuestra atención, dice Jesús: “Yo soy el buen pastor, que conoce a las mías y las mis me conocen. El Padre me conoce y yo conozco al Padre” (véase Juan 10 14-15). El Padre parece aquí como el pastor de Jesucristo, así como Cristo aparece como el pastor de nosotros.

Vamos a ver si esa frase nos ayuda a entender esto, “Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen.” Cómo puede suceder esto, de qué manera Él no conoce a nosotros, bueno Él conoce tantas cosas, Él penetra tanto, Él conoce tanto los corazones, que no tiene nada de extraordinario; más raro es lo otro.

“Mis ovejas me reconocen” ¿Cómo puedo yo reconocer dentro de mí algo que se parezca a Jesucristo si Él es tan bueno, si Él es tan grande, si él es tan sabio, si Él es tan santo; tiene tantos milagros, tiene tantas palabras tan verdaderas y tan bellas, en eso no se parece a mí.

“Mis ovejas me conocen, porque mis ovejas tienen una experiencia semejante a la mía. Hay una clave, hay un secreto, hay una contraseña, hay una contraseña que existe ente mis ovejas y yo, hay una clave que esta en el corazón de ellas y que esta también en mi corazón, hay algo que me ha pasado a mi y que les ha pasado también a ellos.”

Así como las personas que han vivido una misma experiencia, como las personas que participaron en una de estas marchas contra el secuestro de “No más”, iba yo como representante de la Iglesia Católica a la marcha, pero mi intervención ahí era muy breve, pues había que dar espacio a otras intervenciones como a un protestante y otras personas que desde su propio punto de vista también iban a decirle no al secuestro.

Cuento esto porque en aquella ocasión pude conocer a varias personas que habían estado secuestradas o que tenían familiares secuestrados y sus experiencias eran distintas, sin embargo yo notaba como había un lenguaje común, una comprensión, un aire que no cabe en ninguna palabra, algo que se dice solo con los ojos: “Sé lo que estas viviendo.” Cuando alguno de ellos, incluso había perdido al papá porque habían asesinado al papá en el cautiverio, saludo a una señora que tenia el esposo secuestrado, dos dramas terribles en ese cruce de miradas había lo que nos dice el Evangelio de hoy: Todo lo que te pasa, todo lo que te esta sucediendo, el liderazgo de Jesucristo, no es un liderazgo de un super-hombre que logra cosas que nadie puede y por lo tanto ¡Vámonos detrás de él para que siga haciendo sus maravillas. ¡

Lo grande de Jesucristo es el atractivo que tiene esta mirada, esa clave de amor que sale de sus ojos cuando se encuentra frustrado, cuando se encuentra fracasado, cuando se encuentra caído; y en ese momento con una sola de sus miradas, le dice:”Entiendo, plenamente te entiendo, sé lo que es eso” Y en ese momento nosotros nos encontramos con los ojos de Él y en ese momento decimos: “ Te entiendo Jesús, te entiendo Jesús” Y Jesús dice: “Y yo te entiendo a ti.”

Es el entendimiento oque surge cuando las personas han pasado por experiencias que los han despedazado de alguna manera, que los han obligado a atravesar el Mar Rojo y el Valle de la Muerte “Yo conozco a las mías y las mías me reconocen, nos reconocemos, cuando vamos por el camino nos basta mirarnos un instante y sabemos que somos de los mismos.”

En cambio el que no siente esto, el que insiste en luchar con sus propias armas y quiere construir desde sus propias seguridades, ese que todavía quiere montar sus propio avisos, y quiere desquitarse. Yo he visto que la gente se acerca a Jesucristo de dos maneras, una es: “Jesucristo sáname” Y otra es: “Jesucristo desquítame” hay gente que quiere ser sanada por Jesucristo y otra que quiere ser vengada por Jesucristo; el que quiere ser vengado por Jesucristo quiere que su proyecto salga adelante como sea Tengo que demostrarle al universo que lo mío si funcionaba.

Con esas miradas talvez nuestro Señor no se contenta, hay puede todavía faltar algo, el Evangelio nos da muchas pruebas de ello, por ejemplo, Pedro y Jesús –antes de la pasión- Jesús ya esta sintiendo eso que Él llama “Tristeza de muerte” Él siente que ya esta a punto de caer, Pedro, no, él cree que tiene mucha fuerza, y Pedro dice: “¡Ay¡ Aunque todos caigan, yo no caigo” Y Jesús le mira, pero ahí no había la sintonía, Jesús le dice: “Pedro tú estas pensando otra cosa, tú no has entendido, se necesita que termines de derrumbarte.”

¿Y cuando vemos el derrumbe de Pedro? Tercera negación y canta el gallo, y sacan a Jesús para el juicio, y ahí Pedro recordó el regaño de Cristo, ahí en ese momento; antes estaba con Cristo, pero no era de Cristo, empezó a ser de Cristo ahí, cuando se le cayo lo ultimo, entonces, dice el Evangelio:”Salió y lloro amargamente” Ahí se murió Pedro, y no se va a suicidar como Judas, porque encontró que la mirada de Jesús es como la de Pedro y por primera vez entendió algo, empezó a ser discípulo “ Yo conozco a las mías y las mías me conocen a mí.”

Ahí se da la sintonía profunda ese es el liderazgo de Jesucristo, ¿ quién en la Iglesia pienso esto? Creo que no mucha gente, talvez algunos, pero yo no sé, buscamos es a la gente brillante, a la gente especial, para que esa gente sobresaliente y especial cuando llegue a la comunidad religiosa, entonces comience a darse cuenta de que no son sus cualidades las que le hacen merito, que no son ellas las que los van a mantener en el seguimiento de Jesucristo; Cristo nos mantiene unidos a Él no por lo que tenemos de hermoso, de fuerte, sino por lo que tenemos de interno, lo cuestionable.

Nos queda la historia de la otra frase:”Las mías me conocen y yo las conozco, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre” Eso esta muy misterios, Jesús hace esta comparación: “Ustedes me conocen, yo los conozco” y viceversa y luego dice: “Igual que el Padre me conoce y yo le conozco.” ¿Cuál es la experiencia común?, ¿cuál es el lenguaje común? Entre nosotros y Cristo creo que lo hemos encontrado, lo que es la cruz de Jesucristo, lo que es agrietarse, derrumbarse de nuestros ídolos de nuestros grandes proyectos.

Pero entre Cristo y el Padre ¡Esta es la maravilla¡ La sintonía es esta: El Padre no padece la cruz, no la padece, esa no es la sintonía, si el Padre pudiera padecer la cruz, entonces intentémoslo juntos, el Padre padece, el Hijo padece y nosotros padecemos; pero el lenguaje que se da entre el padre y el Hijo no es el lenguaje del padecimiento, sino el lenguaje de la donación.

¡Qué hermoso eso¡ “Yo doy la vida por las ovejas” Ese es el punto, como había dicho en el capitulo 6 de Juan: "Como el Padre vive, yo vivo por el Padre”. “Yo doy la vida por las ovejas” ¡Cómo se entienden Jesús y el Padre¡. ¿Cuáles son las miradas que se dan este papá y este hijo?, ¿qué se dicen en esas miradas?, ¿cómo se reconocen en ellas? ¿Por la pasión por el padecimiento?,como quieren algunos, que ponen al Padre también a padecer; ¿por el padecimiento?,¿ es esa la identidad, es esa la sintonía? No.

El padecimiento es la sintonía que por amor quiso tener cristo con nosotros, pero la sintonía de Cristo con Papá Dios, no es la sintonía del padecimiento, sino la sintonía del amor de Dios. ¡Esto es fantástico, esto es maravilloso¡ La donación de amor de Jesucristo es al mismo tiempo, el vaciamiento que lo hace semejante a nosotros y la sintonía que le hace idéntico al Padre en la mirada en la que se reconocen; la donación absoluta de su amor es lo que hace que haya un lenguaje único idéntico con el Padre y es lo que hace que nosotros reconozcamos nuestro drama en Él.

Nunca Cristo tan Hijo como en la cruz, nunca Cristo tan salvador como en la cruz. Ese es nuestro “Buen Pastor”.

¡Gracias Señor semejante a nosotros por tu donación de amor, semejante al Padre por tu donación de amor¡