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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20050528

Titulo: El Don de la Sabiduria

Original de audio: 8 min 55 seg.



Hermanos:

Los invito a que meditemos un momento juntos en la Primera Lectura del día de hoy. Siempre la Iglesia nos está alimentando con cada una de las Lecturas, y en particular, con el Evangelio.

Pero pienso que, de vez en cuando, es interesante volver la atención hacia la Primera Lectura, porque ahí hay luces que el Espíritu nos ofrece, y que fácilmente podemos perder, si siempre, si rutinariamente nos fijamos sólo en el texto del Evangelio.

Hoy, por ejemplo, en esa Primera Lectura aparece un tema bien interesante, que es aquello de la búsqueda de la Sabiduría. Y es que no es un tema, es una opción de vida, y una opción, que no por extraña, deja de ser real, y no por escasa, deja de ser importante.

Quien nos habla ahí en el Libro Eclesiástico, es alguien que ha encontrado luz, que ha encontrado alegría, y ha encontrado un camino, y todo lo ha encontrado con la Sabiduría.

Y pienso que esto sólo es como un reto para nosotros, porque el mundo está lleno de información, estamos llenos, casi saturados de comunicaciones, y sin embargo, suele faltarnos Sabiduría.

Es que la Sabiduría es mucho más que conocimiento. La Sabiduría no es acumular datos, no es tener un disco duro muy grande o tener una muy buena comunicación a Internet.

¡Qué bueno si podemos tener buenos libros o buen servicio de Internet!¡Qué bueno si tenemos acceso a buenos programas de televisión , o si tenemos buenas universidades o buenos centros de estudio!

Pero la Sabiduría no es algo que se construye como se construye una escuela; la Sabiduría no es algo que se construye como se construye una red entre computadores; la Sabiduría es primero una decisión, una decisión profunda, y por eso la hemos llamado una opción de vida.

Es una opción que tiene que ver con la verdad, y es una verdad que tiene que ver con la vida. Yo resumiría en esas dos frases lo que quiero compartirles. La Sabiduría es una opción por la verdad, y es una verdad que tiene que ver con la vida.

Si volvemos al texto de esa Primera Lectura, encontramos que se está hablando de la Sabiduría como un tesoro precioso, como una decisión que se toma: "Decidí buscar abiertamente la Sabiduría", nos ha dicho el Libro Eclesiástico (véase Eclesiástico 51,18).

Y se ve que no es una empresa sencilla: “La busqué”(véase Eclesiástico 51,14), dice refiriéndose al pasado, y “hasta el fin de mis días la perseguiré” (véase Eclesiástico 51,20).

Es una opción, es una decisión; una decisión que transforma la vida, pero una decisión que ocupa toda la vida. La búsqueda de la Sabiduría, podemos decir, que es la búsqueda de la decisión correcta.

De poco sirve conocer los valores de las acciones en la bolsa, si desconocemos los valores profundos de la vida; de poco sirve comprender los misterios de la Fisiología en los libros de la Ciencia, si no conocemos el sentido del palpitar de nuestro propio corazón; de poco sirve tener una gran Tecnología para tomar unas magníficas fotos, si no sabemos brindar las mejores sonrisas; de poco sirve tener acceso a lo más hondo, a lo más profundo de los mares o de los cielos, si se nos escapan los secretos de lo profundo y de lo alto de nuestro espíritu.

Y de esas otras cosas, de eso que es alto y profundo, de eso que parece escondido, pero que es tan tremendamente fecundo, de eso es de lo que se trata la Sabiduría.

Santo Tomás de Aquino nos dice, que la Sabiduría tiene que ver con la búsqueda de los primeros principios; es como buscar las causas profundas, las causas primeras. Y por eso es una búsqueda ardua. Se relaciona, desde luego, con una perfección de la inteligencia, pero no es algo que esté reservado para los que tienen un altísimo coeficiente intelectual.

Lo que dijo el Señor Jesucristo en otro contexto, nosotros lo podemos aplicar aquí. Dijo el Señor Jesús: “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?” (véase ). Lo mismo podemos aplicar al coeficiente intelectual: hay personas que pueden tener un gran coeficiente intelectual y una gran capacidad de conocimiento y de explicación, pero ¿de qué sirve eso, si las preguntas más profundas quedaron sin resolver?

Y es que las preguntas más profundas son las que tienen que ver con las decisiones más profundas, es decir, con las decisiones que afectan toda la vida. En eso consiste la Sabiduría.

Por eso nos dice el texto de la primera Lectura “Decidí ponerla en práctica, busqué ardorosamente el bien, y no quedaré defraudado” (véase Eclesiástico 51,14-27) . En otro contexto dice el profeta Isaías, que hubo paz en el país, cuando se llenó de conocimiento, se llenó del conocimiento del Señor.

Yo pienso que necesitamos muchos jóvenes, necesitamos, como este joven de la primera Lectura, buscar Sabiduría. Permítanme que dirija la palabra a nuestros hermanos más jóvenes en este momento.

A ti, que tienes toda una vida por delante, a ti te pregunto: ¿Quién está guiando tus pasos? ¿Con qué luz alumbras tu camino? ¿Es sólo la luz de la ganancia? ¿Del hacer mucho dinero? ¿Es sólo la luz de las apariencias? ¿Es sólo la luz del placer inmediato? ¿Es la luz de la conveniencia o del egoísmo? ¿Qué caminos pueden verse con esas luces?

Y en cambio, ¡qué grande!, ¡qué hermoso! que puedas sentir, que una luz, que viene del cielo, una luz profunda, desinteresada, penetrante, te abre una senda completamente nueva; esa es la luz de la Sabiduría.

El Apóstol Santiago nos dice: "Si alguno está falto de Sabiduría, que le pida a Dios, que da sin echar en cara")véase ).

Yo creo que a todos nos hace falta este Don maravilloso, que es un Don del Espíritu Santo. Todavía alcanzamos a escuchar los ecos de la Fiesta hermosa de Pentecostés.

Mis hermanos, pidamos el Don de la Sabiduría, pidamos que más allá de los resplandores efímeros de la conveniencia inmediata, de la ganancia fácil, del placer que pronto acaba; que más allá de todo eso, nuestras decisiones tengan ese alcance, y también esa hermosura que sólo viene de la Sabiduría.

Dios nos lo conceda por el amor que demostró en su Hijo, a quien, precisamente llamamos “el Verbo, la Palabra, la Sabiduría del Padre".