Bp04001a
Fecha: 19970420
Título:
Original en audio: 6 min. 2 seg.
Queridos Hermanos:
Hay como una pequeña tensión entre las dos lecturas, la primera y la del evangelio. En la primera se habla de Cristo como esa piedra desechada que resulta ser piedra angular, como una vida descartada. Y en el evangelio se nos presenta a Cristo como el Pastor de las ovejas.
¿Cómo es posible que, precisamnte el que resulta como tan inútil y tan desechado,pueda al mismo tiempo ser el que dirige el rebaño y el que lo lleva para alimentarlo y para abrevarlo? Cómo puede ser Cristo tan inútil, duele decirlo, ¿no? ¿Cómo puede ser Cristo tan inútil y al mismo tiempo tan provechoso? ¿Cómo puede ser al mismo tiempo el último y el primero?
Si uno piensa en la bienaventurada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, en la que Él realizó toda la obra de la redención por nosotros, uno dice: "¿Pero qué puede haber más inútil que un crucificado?"
Y si no lo vieran nuestros ojos, nuestros oídos tendrían que oírlo en las palabras que le decían los que estaban ahí al pie: "Sálvate a ti mismo" San Lucas 23,37, "a otros salvó, y no puede salvarse a sí mismo", "sálvate a ti mismo para que veamos y creamos".
Nadie es tan inútil como el Crucificado; Cristo, puesto en la Cruz, ya sin milagros, ya sin discursos; Cristo, puesto en la Cruz, como oveja ante el esquilador, puesto ahí solamente para morir, es como la imagen misma de la impotencia del ser humano, como la imagen misma de la initilidad. Pero desde el fondo de esa inutilidad, aparece la fuerza y el poder que es capaz de gobernar a todos los corazones.