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Fecha: 20010531

Título:

Original en audio: 49 min. 27 seg.



Una señora tenía un hijito, el niño travieso como todos los niños, se puso a jugar por la calle y por el campo y se enmugró terriblemente, era un niño muy pequeño, entonces la señora dijo “hay que lavar a este niño porque está demasiado sucio” tomó una tinaja, la llenó de agua y se puso a lavar al niño, cuando ya el niño quedó bien limpiecito, entonces había que botar el agua sucia, pero la señora casi bota al niño junto con el agua sucia.

Hay que lavar al niño y hay que botar el agua; pero no hay que botar el agua con el niño cierto. Esa pequeña parábola sirve para entender lo que nosotros como católicos latinoamericanos, como carismáticos de corazón, debemos hacer con respecto a la devoción mariana.

La devoción Mariana es ese niño, pero a ese niño se le ha pegado mucha mugre, hay que lavar la devoción Mariana, hay que limpiarla, no todo lo que los católicos hemos hecho con la Virgen esta bien hecho, hay muchas cosas que son mugre, porque tienen contaminación de idolatría o de superstición y ahí es donde aprovechan los protestantes para criticarnos y para burlarse de nosotros.

Entonces hay unos carismáticos que hacen lo de la señora esta, un poquito torpe. Se ponen a lavar la devoción Mariana y ya cuando le queda mas o menos limpia botan el agua con el niño y resulta que eso va en contra de la Biblia, porque la Biblia nos enseña que hay un amor a la Virgen, que no sólo está permitido sino que está mandado.

Hoy precisamente hemos escuchado en el Evangelio como la Santísima Virgen hace una profecía, "desde ahora me felicitaran todas las generaciones" (véase San Lucas 1, 48) y hay protestantes que desde que sale el sol hasta que se oculta no hacen sino hablar mal de la Virgen, entonces están desobedeciendo a la Biblia, porque la Biblia dice que ella, María, "es la bendita entre las mujeres" y la Biblia dice "que a ella felicitarán todas las generaciones" (se entiende generaciones de creyentes).

Por esta razón mis hermanos, necesitamos limpiar al niño, el niño es la devoción Mariana, hay que limpiarlo pero hay que sacar, arrojar el agua sucia, hay que quitar lo que sobra, sin por eso perder lo que vale la pena, ¿y que es lo que vale la pena? ¿En que consistirá una verdadera devoción Mariana? ¿cómo podemos realmente integrar este amor, esta fe, este cariño, este fervor, como podemos integrarlo dentro de nuestra fe cristiana?

Yo siento un poco de temor porque en Colombia nos ha pasado varias veces, que grupos carismáticos, así como efectivamente aquí entiendo que existe la burla, se convierten en el Kinder para grupos protestantes ¿y sabe por qué? Porque la persona siente que con la alabanza a Cristo, la predicación de la Palabra y el reunirse con otros hermanos para hacer unas obras buenas y una buena evangelización, ya con eso tiene. Por tanto, todo lo que se le agregue a eso es un sobrante, un añadido, es a lo sumo como ese lazo, como ese moñito que se le pone a los regalos, es un adorno.

Y nosotros debemos preguntarnos si esa manera de ver las cosas es correcta, porque si nosotros nos equivocamos en esto, entonces ya seremos protestantes de corazón, así nos sigamos diciendo católicos.

El amor a la Virgen, la celebración de la Eucaristía, la presencia de ministros ordenados entre nosotros, el reconocimiento del magisterio, la jurisdicción y la autoridad del papa, en si, todas estas cosas, pregunto yo, ¿son unos adornos, son unos añadidos? Ese es el grave problema que viven algunos carismáticos y en el fondo de su corazón, sienten que lo esencial es creer en Cristo, reunirse para alabar a Cristo, llevar una vida buena y hacer unas obras de caridad o de evangelización, eso es lo esencial.

Pero a eso se le agrega que hay algunos grupos, por ejemplo los católicos, que andan por ahí pegando algunos dibujitos y que celebran a unas cosas que se llaman Misas y que a los pastores de ellos les llaman sacerdotes y a veces son gente muy terrible y a veces son buenos predicadores, así es como nos miran los protestantes y así es como muchos carismáticos se miran así mismos, es decir, lo esencial es creer en Cristo, alabar a Cristo, reunirse para celebrar a Cristo, hacer obras buenas para que Cristo sea conocido, llevar una vida recta, lo demás son adornos, así piensa mucha gente.

La estrategia que utilizan hoy por hoy los grupos protestantes, es exactamente esta, los grupos actuales no se llaman protestantes tampoco se presentan como evangélicos, ni como Pentecostales, ni como Episcopalianos, ni como Luteranos, ni como Reformados, todos esos términos que pertenecen al pasado de ellos, ya no los nombran porque son términos que suscitan desconfianza en el pueblo católico, entonces han tomado un nombre neutro que es "cristianos" "nosotros somos cristianos".

Fíjate el equivoco tan terrible que se puede producir ahí, "nosotros somos cristianos" significa "lo esencial del cristianismo lo tenemos nosotros" pero ustedes le añaden una cantidad de lacitos, moñitos, adornitos, florecitas, y allá ustedes si quieren complicarse la vida con eso, nosotros nos quedamos con lo esencial, nosotros tenemos el cristianismo en su esencia, ustedes son los que le agregan cosas. Oiga y nos lo han dicho tantas veces, que finalmente hemos terminado como por creerlo.

Yo creo que uno tendría que preguntarse, bueno supongamos que sucediera alguna tragedia, claro que algunos protestantes no llamarían a eso una tragedia, supongamos que se murieran todos los obispos y sacerdotes por lo menos muchos kilómetros a la redonda, pues nosotros nos seguimos reuniendo, seguimos predicando, seguimos alabando, seguimos bendiciendo, seguimos con una vida nueva que nos ha dado el Espíritu.

¿A usted le haría falta comulgar? Bueno algunas personas parece que si, si, tal vez si, otras personas dirían “hombre, si me consigue usted buenos predicadores, gente de esa que sepa predicar” pues yo creo que al principio de pronto sí, por la costumbre, pero después ya uno le da lo mismo, la persona que diga eso es una persona que ya es un protestante, es decir, esa persona ya hizo el kinder y está listo para cursar el primer grado.

¿Pero de donde surge toda esta confusión? Surge de lo siguiente: uno acepta un presupuesto de ellos, y el presupuesto es que la esencia del cristianismo está únicamente en creer en Cristo, alabar de Cristo, cambiar de vida y reunirse para alabar y para hacer obras buenas. Si tu aceptas esos principios, la Virgen Maria es un adorno y los adornos algunas veces estorban y la Misa será otro adorno y el papa será otro adorno y todo será adorno y estorban.

Por eso, uno tiene que preguntarse, si ese principio, si ese supuesto, si esa manera de ver las cosas es o no es correcta. O por plantearlo de otra manera ¿realmente son adornos? ¿son cosas que nosotros agregamos y las podemos quitar cuando queramos? Me parece que hay personas que ven las cosas así y ahí es donde necesitamos la luz del Espíritu Santo, para ver que es adorno y que no es adorno, para ver que es lo esencial y que no es lo esencial.

Entonces mis hermanos, preguntémonos sobre lo esencial, preguntémonos que se puede quitar y que no se puede quitar y por qué se puede quitar. Voy a necesitar del tiempo y la paciencia de ustedes, porque no me siento capaz de explicar esto de una manera demasiado corta.

Un hombre que me ha aclarado a mi mucho las cosas en este sentido es Santo Tomás de Aquino, mira lo que nos dice Santo Tomas, dice así: “si nosotros nos fijamos bien que significa la fe, que significa creer, descubriremos que creer es aceptar algo porque alguien lo ha dicho, cuando uno acepta algo porque uno mismo lo ve con perfecta claridad, eso no es fe” la fe supone que uno acepta algo porque alguien que es digno de confianza lo ha dicho, un ejemplo típico es la fe humana, fe humana es la fe que tenemos en algunas cosas que tienen que ver con nuestra vida, por ejemplo, ¿usted en que fecha nació? yo nací supongamos el dos de abril de 1943 ¿si, a usted eso le consta? Yo estaba tan chiquito que no me acuerdo, ¿pero usted si cree que nació el 2 de abril del 1943? sí, si creo, ¿Por qué lo cree? Hombre porque mis papás me lo dicen, por eso se llama fe. Ese es un caso de fe humana.

Yo supongo que mis papás me aman mucho, yo supongo que no me van a engañar, por eso yo acepto lo que me han dicho, eso se llama fe.

Nosotros por fe sabemos muchísimas cosas, y la autoridad que hace que nosotros creamos eso, no es otra sino la autoridad de Dios. Usted ha cometido graves pecados si, ¿pero usted cree que sus pecados pueden ser perdonados? Si , y ¿usted cree en el perdón de los pecados? Si, porque Dios con su autoridad, y eso es lo que aparece en esta santa Palabra, me habla del perdón de los pecados, yo creo en el perdón de los pecados, es una cosa maravillosa ¿por qué cree? Porque Dios me habla del perdón de los pecados, yo creo en el perdón de los pecados porque Dios me lo dice… precioso.

O sea que la grandeza de la fe ¿esta en que? en ese acto por el cual yo me confío, por el cual yo me entrego a lo que otra persona ha dicho, pero no cualquier persona, sino en el caso de la religión, porque Dios así lo ha dicho. Dios me dice que hay perdón de los pecados, entonces yo creo.

Bien, entonces dice Santo Tomás de Aquino “si la fe consiste en eso, si esa es la fe, ¿puedo yo escoger? ¿puedo yo escoger que es lo voy a creer?” Esa pregunta la hace Santo tomas de Aquino en una obra tan importante que se llama “La suma Teológica”

Si yo creo entregando mi confianza a una persona, óigame esta pregunta tan inteligente que hace Santo Tomás ¿puedo yo escoger lo que voy a creer? ¿si lo básico de la fe es el acto por el cual yo confío en una persona? ¿puedo yo escoger lo que voy a creer? Y responde Santo Tomás: “si yo escojo lo que voy a creer, entonces no estoy entregando mi confianza, por ejemplo, si mi papá me dice “usted nació el dos de abril de 1943 y me dice: y cuando usted nació midió 49 cm de largo”, y yo le digo “papá yo le creo que nací el 2 de abril de 1943; pero papá yo no le creo que haya medido 49 cm cuando nací, ¿se puede decir que esa persona tiene confianza en el papá? Desde luego que no, porque a ese hombre no le consta ni que nació el 2 de abril de 1943 ni que medía 49 cm.

En el momento en el que yo escojo estoy destruyendo el acto de la fe. Miren lo importantes que son las cosas, ¿dentro de la fe hay cosas esenciales y cosas no esenciales? Pues mire, evidentemente que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado según las Escrituras y que resucitó para nuestra justificación, eso es mas importante que cualquier otra cosa que se enseñe en la fe, pero si yo voy a llamar esencial a una cosa y a otra cosa la voy a llamar no esencial y voy a decir que puedo quitar las cosas no esenciales, estoy traicionando el acto propio de la fe.

A ustedes nunca se les olvide el caso de la persona que si le creía al papá que había nacido en tal fecha, pero no le creía que había medido tantos centímetros. Es evidente que una persona así no tiene confianza, pero como vas a decir que no tengo confianza en mi papá pues yo si le creí que había nacido el 2 de abril de 1943; pero no le creíste que habías medido 49 cm. pero sí le creí … si hombre, pero tu no puedes decir que tienes una confianza en tu papá, tu no puedes decir que la razón por la que crees eso es porque tu papá te lo dice, porque cuando te dice otra cosa tu no la crees. Luego, la razón de tu confianza no es tu papá, lo que tu no tienes es fe en tu papá.

Es evidente, si yo escojo que creer yo no tengo fe, eso es gravísimo.

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