Bvpa002a
Fecha: 19970330
Título:
Original en audio: 24 min. 54 seg.
Amados Hermanos:
Esta es la Vigilia Pascual de 1997. El año es importante, y por eso desde hace ya mucho tiempo la Iglesia graba en el cirio Pascual ese año. Ahí dice: 1997, dice el cirio, y ese 1997 aparece atravesado por la señal de la cruz, y aparece iluminado por el resplandor de esta luz, y así etamos diciendo que veradaderamente este es el año del Señor de 1997.
En latín se dice esta expresión siempre así, cuando se va a decir una fecha se escriben la letras: A.D. y ahí sí el número, que significa: en el año del Señor de 1997. Y en las palabras que decía nuestro querido padre párroco al comienzode la celebración, él subrayaba esto mismo: Cristo ayer y hoy; Cristo ayer, hoy y siempre; suyo es el tiempo y suya es la eternidad.
Esta fiesta que estamos celebrando esta noche tiene 1997, y digo mejor, muchos más años que 1997. ¿Cuál será ese motivo de alegría que atraviesa impunemente los años? ¿Qué puede ser la gran noticia como para que se celebre todos los años, en tantas culturas, por tantas personas y de tantas maneras?
En esta misma noche en muchos otros países, en inglés, en francés, en ruso, en alemán, en portugués, en rumano, en italiano, en latín, en griego, en español, en todas las lenguas el Espíritu Santo engendra un cántico de alabanza que repite sin cesar: "Es verdad, es cierto, verdaderamente resucitó el Señor. ¡Aleluya!"
Ha venido a nuestro corazón la preciosa noticia. También nosotros, lo mismo que multitud de pueblos y de culturas, también nosotros, lo mismo que miles de millones de personas a lo largo de la historia, nos alegramos con el regocijo de que Cristo ha resucitado.
¡Esto tiene que ser una noticia fantástica simplemente! ¡Esa tien que ser una noticia maravillosa, como para que ese hombre, este Cristo, se haya convertido en el en el dueño del tiempo y en el dueño de la eternidad!
Para que nosotros marquemos las fechas de nuestra vida con los años de Jesucristo, algo tiene que haber hecho Él con el tiempo: verderamente ha resucitado y verdaderamente, por su Resurrección, es el Señor de la historia.
¿Quién es este Hombre, y cuál es esa noticia de la Resurección? Todo empezó en una noche como esta noche. Jesucristo fue crucificado y murió en la víspera del sábado.Los judíos contaban el tiempo de una manera distinta a la nuestra. Para nosotros el día empieza a las cero horas, es decir, a la media noche.
Por ejemplo, este día que estamos concluyendo, empezó a la medianoche, a las cero horas; los judíos no contaban el tiempo así, para ellos los días empezaban con la caída del sol, como quien dice, está el día viernes, y cuando el sol se oculta en el día viernes, ahí empieza el sábado; el sábado no empieza a medianoche ni empieza con la slida del sol.
Los judíos contaban el tiempo con la caída del sol, como quien dice, la primera parte del día para ellos, era la oscuridad, la noche.
Cristo fue crucificado en la maána del viernes; a eso del mediodía se oscureció el cielohacia la mitad de la tarde, y hacia las tres de la tarde, Cristo nuestro Señor murió, es lo que hemos celebrado ayer.
Cristo murió a las tres de la tarde y hacia las seis Y seis y media de la trade, según nuestras cuentas, el sol se iba a ocultar; y para nosotros eso o acaba el viernes, pero para los judíos, cuando se oculta el sol ya empezaba el sábado. La palabra sábado en hebreo se dice "sabbath", y significa "descanso", ése es el día de descanso, donde no se puede hacer trabajo alguno.
Por consiguiente, si Cristo murió a las tres de la tarde, y hacia las seis o seis y media de la tarde, según nuestro horario, es decir, unas tres hora después, ya iba a empezar el sábado, ya iba a empezar el "sabbath", quedaron apenas tres horas para resolver el problema de qué hacer hacer con el cuerpo de Cristo.
Un discípulo de Cristo, llamado José de Ariamtea, se animó, fue donde Pilato, pidió el cuerpo, y Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto, pero le entregó el cuerpo a José de Arimatea. José de Arimatea era un hombre rico y tenía un sepulcro según la usanza de los sepulcros de los ricos de la época.
Si a ustedes les parece, yo voy a compartir con ustedes algunos datos sobre cómo fue el sepulcro de Cristo, porque es muy bello estar con nuestra mente y nuestro corazón ahí en los acontecimientos mismos.
¿Cómo era que sepultaban los judíos? Los judíos no sepultaban como nosotros, es decir, abriendo un hueco en la tierra, por ejemplo. La costumbre de los judíos era que ellos hacían como una especie de dos cauarticos; en un cuartico ponían al muerto en una especie de 6:44 , y lo envolvían en una tela que se llamaba "sudario" y le echaban cantidades descomunales de mirra, que es una sustancia muy penetrante en su olor, y además de eso, una cantidad de perfumes.
Pero no le echaban tierra encima al muerto, estoy hablando del sepulcro de la gente rica. Envolvían a la persona en esas sábanas y le echaban una cantidad exorbitante de perfume y de mirra, alrededor de cincuenta kilos, como quien dice un costal, un costal s sustancias olorosas.
Eso quedaba en un cuartico, adentro, metido. Y ese cuartico quedaba con una puerta, es decir, un hueco en la roca, porque los sepulcros eran excavados en la roca. Efectivamente, en la Tierra Santa, en la tierra de Jesús, buena parte de las montañas están echas como de piedra caliza, como un material semejante casi a la tiza que utilizamos para los tableros.Es un material fácil de excavar.
Excavaban el sepulcro y dejaban el cuerpo ahí acostado, con una entrada abierta, y allá el muerto con una cantidad increíble de perfumes y de sustancias olorosas.
Esa recámara era la que quedaba más adentro. Un poco más hacia afuera, quedaba una especie de cuartico que tenía incluso unos asientos, y los deudos, los familiares del difunto hacían visita ahí.
Entonces cuando la gente iba a visitar a sus muertos, no iban al "Jardín de los Recuerdos" ni a los "Jardines de Paz", sino que iban a estos huecos excavados en la roca, se entraban a ese cuartico que estba ahí como para hacer visita y para hacer oración, y allá adentro, a un pasito, estaba el muerto, pues quedaba como medio embalsamado por la cantidad de sustancias que le echaban.
Ese fue el sepulcro de Jesucristo, así fue, y como hubo tanta prisa, a Cristo apenas alcanzaron a meterlo dentro de ese sudario, metieron a Cristo dentro de el sudario, lo envolvieron a toda prisa porque el tiempo corría, lo metieron en el sepulcro y trancaron con una roca grande, porque el sepulcro tenía esos dos cuarticos y la puerta para afuera quedaba abierta; era un hueco que trancaban con una puerta grande.
Ese fue el sepilcro de Cristo. Y allá se llevaron a Cristo a toda carrera. Los judíos le pidieron a Pilato que pusiera una guardia nate el sepulcro, porque dijeron: "No vaya a ser que se roben el cuerpo de Jesús, y luego digan que resucitó" San Mateo 27,64.
Los judíos sabían bien, los jefes judíos, porque tampoco fueron todos los judíos, los jefes judíos sabían bien que Cristo había prometido la resurrección; y Pilato, que quería estar en buenos términos con los jefes judíos, les concedió esa guardia, así quedó Cristo, metido en ese el sepulcro, la puerta cerrada por una roca y una guardia afuera.
Así quedaron las cosas durante el sábado. De acuerdo con las cuentas de los judíos, el sábado terminaba precisamente con la caída del sol, pero a esahora tampoco se podía hacer trabajo alguno porque era bastante de noche.
Por eso las mujeres de que nos habla el evanglio de hoy,no fueron en la noche del sábado, según las cuentas nuestras, que ya era el comienzo del primer día de la semana, según las cuentas judías, sino fueron muy temprano en la mañana. Consiguieron los perfumes para acabar de embalsamar el cuerpo del señor.
y se fueron muy temprano en la mañana para acabar de embalsamar el cuerpo del Señor, y se preguntaban unas a otras, como acabamos de oír: "Bueno, ¿y quién nos va a mover la roca esa pesada que se puso a la entrada?" San Marcos 016_006.
Pero aquí viene una sucesión de misterios. Resulta que el cuerpo del Señor no se encuentra ahí. Los judíos se inventan una historiaabsolutamente rebuscada: le dieron una fuerte suma de dinero a los soldados para que dijeran, que mientras ellos estaban dormidos, se habían llevado el cuerpo de Jesús.
San Agustín, con elocuencia sublime, dice este argumento: "Si estaban dormidos, ¿cómo pueden asegurar que se robaron el cuerpo? Y si estaban despiertos, ¿por qué no impidieron que se lo robaran?" Y dice el Evangelista Mateo: "Pero esta historia se sigue repitiendo entre los judíos hasta el día de hoy" San Mateo 28,15.
El cuerpo de Jesús no apareció. Alguien podría decir, escuchando el evangelio de hoy: "Claro, si la piedra está corrida, signo es de que alguien entró y sacó el cuerpo". No.
El evangelio de Juan trae esta aseveración maravillosa: resulta que después de que fueron las mujeres, fuero Pedro y Juan. Y mira lo que sucedió: "Pedro iba corriendo y Juan corría más, y Juan llegó primero, pero esperó a que entrara Pedro y después de Pedro sí entró Juan.
¿Y qué nos dice el Evangelista? "Y vio y creyó" San Juan 20,8. ¿Te acuerdas que Juan había estado en el día de la crucifixión? Juan se había quedado ahí, porque Jesús le había diccho a María: "he ahí a tu hijo" San Juan 19,26, y luego le había dicho a Juan: "He ahí a tu Madre" San Juan 19,27.