Bram003a

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Fecha: 20060409

Título: El misterio grande descubierto por el centurion

Original en audio: 9 min. 51 seg.


La pregunta que nos hacemos es, ¿qué podemos aprender de esta narración? Es un relato un poco largo, que nos ha contado las últimas horas de la vida de Jesucristo. Básicamente, la Última Cena y la Oración en el huerto; luego, el prendimiento.

Jesús es escarnecido, es humillado. Tiene dos juicios: un juicio ante las autoridades judías, y otro juicio ante el procurador romano. El resultado de esos dos juicios es que lo condenan. Lo condenan a muerte, y en efecto, es crucificado y muere relativamente rápido.

La cruz era un suplicio que no se habían inventado los romanos, pero sí fueron ellos los que lo hicieron más popular. Es un modo de matar torturando, matar sádicamente, para producir un impacto de miedo en la gente.

La cruz era el suplicio que estaba reservado para los esclavos rebeldes, los esclavos traidores. Y el mensaje espantoso que traía la cruz, era decirle a todos: "Esto te va a pasar a ti si intentas rebelarte".

Los crucificados no morían rápidamente. En realidad, no tenían una pérdida apreciable de sangre, y prácticamente la causa principal era la asfixia. Puestos en esa posición tan incómoda, no podían respirar bien sino haciendo un gran esfuerzo y lastimándose más las heridas.

Cuando ya el cuerpo, materialmente no daba para hacer ese esfuerzo de tratar de respirar, entonces el condenado moría en medio de unos espasmos terribles.

La gente no gustaba de ver esa tortura. Entonces, algunas personas trataban de bajar a los crucificados para salvarlos. Eso explica por qué había soldados romanos cerca de la Cruz de Cristo.

Era la práctica habitual. Cuando se condenaba a alguien a la Cruz, siempre se asignaba un pequeño grupo de soldados. El papel de esos soldados era impedir que nadie ayudara.

Ahí podía estar el que fuera y podían decir lo que quisieran. Pero, no podían ayudarlo. Porque, la idea era que se muriera y que se muriera sufriendo.

Algunas personas, sin embargo, lograban lo que apareció casi hacia el final. Hacían un preparado narcótico con esa sustancia que se llama la mirra. Mezclaban vino con mirra, y eso producía una bebida que adormece y que sirve como de narcótico.

Entonces, le ofrecían eso a algunos de estos crucificados, lo que sí permitían los romanos. La gente bebía la mezcla, el crucificado la bebía, y quedaba como atontado, embobado, emborrachado. Podría decirse, que así se hacía un poco más llevadera la tortura. Era lo único que aceptaban los soldados.