K054003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020321

Título: Educar en el bien es posible si se educa en combatir el mal

Original en audio: 12 min. 28 seg.


Queridos Amigos:

Las lecturas de estos días están marcadas por una gran tensión. Son momentos dramáticos. Y prácticamente lo que hemos venido escuchando en esta semana, es una continua discusión de Jesús con los judíos.

Quienes han tenido ocasión de asistir a la Santa Misa durante estos días, lo habrán comprobado.

¡Parecía tan sencilla la vida de Cristo! Un Hombre que iba predicando bondad, predicando amor, haciendo el bien a todos como describió San Pedro en aquel discurso en la casa del pagano Cornelio, en los Hechos de los Apóstoles, capítulo diez.

¡Tan bello eso que dice San Pedro de Jesús! "Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio" (véase Hechos de los Apóstoles 10,38).

La vida de Cristo era una vida muy sencilla. Y uno se pregunta por qué se complicó esa vida del Señor si parecía como tan afable. ¡Hacerle el bien a los demás!

Lo vemos aquí como en una cantidad de discusiones con los judíos y en una cantidad de tensiones con las autoridades del pueblo. Son textos difíciles para predicar. Son textos difíciles para asimilar.

Uno escucha y a veces trata como de no entender por qué esa confusión, por qué esa amargura, por qué ese resentimiento en contra de Jesús, que simplemente se dedicó a hacer el bien.

Pero, aquí hay una enseñanza para nosotros. Aquí hay una primera enseñanza en esto que estamos diciendo. Hacer el bien no es difícil. Lo difícil es, hacer bien el bien. Porque, para hacer bien el bien, hay que quitarle terreno al mal. Y el mal no se deja quitar terreno fácilmente, impunemente.

Lo difícil de hacer el bien, no es hacer el bien. Lo difícil de hacer el bien, es quitarle terreno al mal.

En la oración que dijimos al comienzo de la Santa Misa, precisamente le pedíamos eso a Dios. Le decíamos que nos librara del poder del pecado. El pecado tiene poder como una fiera codiciosa, enfurecida, que hunde sus garras sobre la presa y no quiere soltarla.

Si se presenta controversia con Jesús, no es porque Jesús careciera de brillo, de belleza, de hermosura. No es porque su propuesta fuera difícil de entender. El mensaje de Jesús es elemental, es bello. Hasta el más sencillo de nosotros lo puede entender.