Interpretación de Pasajes Difíciles - 2

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Original en audio.


                                 CONTINUARÁ LA REVISIÓN....

Si uno imagina la revelación a la manera de un dictado, como quien dice que Dios desde el cielo le está contando a alguien lo que tiene que escribir, entonces la Biblia se convierte en un libro incomprensible, un libro absurdo y cruel.

La revelación no es un dictado, es algo más profundo es algo más bello y es algo más cercano a nosotros.

Si Dios estuviera dictando y si Dios estuviera dando las palabras así como en este momento yo hablo, por ejemplo, a Abraham o a Moisés, entonces tendríamos a un Dios que en ciertos momentos da unas órdenes y luego da otras órdenes. Un Dios que se contradice.

Un Dios que le dice a Moisés: “Mira voy a acabar con esta gente” y después le dice a Moisés: “De pronto no la acabo”. Un Dios que le dice al rey de Nínive: “Voy a destruir tu ciudad”, y después le dice: “No, no, mejor no te la destruyo”.

Ese Dios resulta, como digo, infantil, caprichoso, cruel y encima de todo letal. Un Dios que no podemos entender. La voz de Dios se hace presente en la vida humana de una manera que es menos simple pero que es mucho más bella, mucho más cercana, y si tenemos que hablar de la revelación de Dios es porque necesitamos encontrar también la palabra del Señor para nosotros.

Jesús nos dice varias veces en el Evangelio que tenemos que aprender a escrutar los signos de los tiempos. Y los signos de los tiempos son como la escritura de Dios, lo que Dios va escribiendo en nuestra historia.

Necesitamos aprender a leer nuestra vida. Necesitamos descubrir que nuestra vida es un texto y que en ese texto Dios va escribiendo, y cuando uno descubre esa palabra que Dios va escribiendo en la vida, entonces descubre de qué manera nació ese libro único, maravilloso, fuente de vida para todos nosotros, que es la Escritura.

Pero todo parte, repito, de salirnos de la idea de la revelación como un dictado.

Nosotros hemos mencionado ya unos principios de interpretación. Unos criterios hermenéuticos. ¿Qué es un criterio hermenéutico? Es una regla o norma general, que nos ayuda a comprender, que nos ayuda a interpretar. Y esta es una tarea que queda reservada, no a los especialistas, sino más bien a todos los que buscamos el querer de Dios, la voluntad de Dios.

A todos los que amamos, amamos su voluntad, amamos su plan, buscamos su rostro, todo corazón contemplativo, todo corazón apostólico o cristiano, todo corazón creyente, tiene que aplicar un cierto criterio hermenéutico, un cierto criterio de interpretación.

Y hemos dicho que en ese criterio está que Dios ha caminado con su pueblo, que Dios ha recorrido camino con su pueblo, y hemos dicho que Dios va dando su lenguaje según va siendo comprendido.

De aquí surge una afirmación fundamental que tiene un tremendo peso para nosotros. Cuando la Biblia nos dice que Dios dijo, esa expresión "oráculo del Señor", o Dios dijo, o Dios le ordenó a..., todas esas expresiones tenemos que entenderlas de esta manera: Tal persona en tal circunstancia entendió esto, entendió esto de parte de Dios.

Yo quiero seguir con mi parábola del español casado con la africana. Ustedes recuerdan ese caso. Esta es una mujer que pertenece ala tribu X que es enemiga a muerte de la tribu Z y entonces este hombre, tiene que darle una recomendación a su esposa que va a viajar en un transporte público de la ciudad A a la ciudad B.

Y sabe que tiene que atravesar una región donde ese bus, por ejemplo, puede ser atacado. Bueno, y aquí viene la parte importante, la recomendación que este hombre le da a esta mujer es que lleve un arma, y le dice: “Mira, en caso que te ataquen, no dudes en dispararla”.

Bueno, tomemos esa frase que queda grabada en la memoria de ella. Ella guarda cuidadosamente esa pequeña ametralladora, o pistola, o lo que sea y graba en su corazón esas palabras: “Si tengo que utilizarla, la usaré, tengo que defender la vida de mi hijo y tengo que defender mi propia vida”.

Ahora hagámonos esta pregunta. Supongamos que alguien, por ejemplo, una amiga de esa mujer va viajando en el mismo bus y le hace esta pregunta: “ví que te despediste de tu esposo, el hombre ese español con que te casaste hace poco y entonces dice, la mujer que lleva al niño cargado dice: “Si, si, nos hemos despedido”.

“Bueno, ¿y qué consejo te ha dado?” Supongamos que son muy muy amigas, que tienen una gran confianza, y esta mujer le dice: “Bueno, pues, me ha dado el arma que tenemos en casa y me ha dicho que si tengo que usarla, la use y que si hay que matar, pues matamos”.

Ahora yo hago esta pregunta. Tenemos nuestro amigo español, tenemos nuestra amiga africana y tenemos la amiga de la amiga. Ustedes tienen un talento portentoso, ustedes van llevando ese mapa mental ahí en su cabecita.

Hago esta pregunta: ¿la amiga de la que es mamá podría tomar como expresión genuina del amor de ese hombre esa frase: “Si tienes que matar mata”? Bueno, bueno, a ver, es una frase violenta, es una frase agresiva, es una frase que implica muerte.

Si yo escarbo en esa frase yo puedo descubrir que hay un motivo de amor, pero entre ellos seguramente dicen otras cosas. No solamente hablan de pistolas, ametralladoras, disparos, matar, sangre. Ellos, el lenguaje de ellos cuando no están amenazados, el lenguaje de ellos cuando están a solas, es un lenguaje de amor, es un lenguaje de ternura, de alegría de paz.

Pero en una circunstancia extrema el lenguaje se vuelve extremo. En esa circunstancia particular, cuando esta mujer tiene que meterse por esa región terriblemente peligrosa, el amor toma un rostro extraño, el amor toma un rostro particular.

En esas circunstancias, porque hay esa amenaza que implica la vida del niño y que implica una muerte espantosa para ella, por eso el amor se convierte en algo muy extraño, el amor se convierte en esta frase: “Y si tienes que matar, matas”, es terrible, pero esa es la frase con la que se ha despedido esta pareja en el momento en que ella se sube a ese bus.

Entonces preguntémonos, la amiga de esa señora, la mamá del niño, la amiga de esa señora ¿podrá tomar eso como la expresión más completa o más perfecta del amor de ellos? Por supuesto que no.

Esa frase apenas dice algo, es una frase provisional, es una frase para esas circunstancias, y sin embargo, dentro de esa frase que es provisional y que tiene un alcance temporal, dentro de esa frase hay un fondo permanente.

Este hombre que es un hombre bueno y que es un hombre de paz y que es un hombre lleno de amor, en esas circunstancias le tiene que decir a su esposa, que seguramente es una mujer de paz y es una mujer llena de buenos sentimientos, le tiene que decir: “si tienes que matar mata”.

Esto es importante saberlo porque nos indica varias cosas. Primero: la mayor parte del lenguaje del Antiguo Testamento es un lenguaje de circunstancias extremas, porque la mayor parte del Antiguo Testamento ha sido escrita en medio de la guerra.

Cuando uno repasa la historia de esa región, cuando uno mira cuáles fueron los imperios que estuvieron rodeando al pueblo de Dios, no se sabe cuál era peor de cual. De los más humanitarios fueron los egipcios, porque si vamos a recordar a los asirios, los asirios, a ver, es que no hay palabra en lengua castellana para describir esta gente.

Eran simplemente sádicos, que es que ellos no tenían que matar sino que tenían que matar torturando a sus enemigos. Todo género de tortura. De lo mínimo que hacían es lo que aparece en este mismo texto, donde se cuenta el destierro de las tribus de Israel.

Toman al rey, degüellan a los hijos ante los ojos del rey y después le sacan los ojos al rey para que la última imagen que le quede es: “Mira, como te hemos matado los hijos”. Esos eran los asirios.

Bueno, si tú te mueves, mira, el mapa está aquí. Aquí tienes Palestina, o bueno, la Tierra Santa que llamamos nosotros. Aquí a la izquierda tienes Egipto, que eran como los más humanitarios, o sea el faraón viene siendo de los más humanitarios, calcula tú.

Luego al norte tienes a los asirios que ya te dije qué clase de cosas hacen, eso, y despellejar gente viva, y bueno, todo ese tipo de cosas. Luego, si te mueves un poco para acá entonces tienes a los caldeos, ahí tienes a Nabucadonosor y gente parecida, de la misma calaña, torturar, matar, violar.

Bajas un poco más y tienes a los idumeos o hijos de Edom, que la tradición dice que eran los hijos de Esaú, porque Esaú y Edom son nombres intercambiables en el libro del Génesis.

Los idumeos, que supuestamente venían siendo primos de los Israelitas, pero a la hora de la verdad, cuando llegaron los caldeos a saquear a Jerusalén, los idumeos se pusieron del lado de los caldeos, no ayudaron en el saqueo pero celebraban, aplaudían, que se cayera Jerusalén, y eso creó un resentimiento espantoso en los israelitas.

Esto es importante que ustedes lo sepan, porque resulta que Herodes, el Herodes de cuando nació Cristo, y el hijo de ese Herodes que también se llamó otro Herodes, esos dos eran de origen idumeo, o sea calcula tú cuál era el ambiente que había en tiempos de Cristo.

Y bueno, y sale uno de esa época y vamos al Imperio Helenístico y ya ves la clase de cosas que hacían, esto fueron los que forzaron a que los israelitas tenían que volverse idólatras y no sé que más.

Y salimos de eso y llegamos a los romanos, que desalentaban las rebeliones crucificando gente. Ese es el mundo de la Biblia, es decir, la Biblia es un libro que está escrito chorreando sangre. Es el libro que ha sido escrito en una de las regiones más violentas del mundo entero, por siglos y siglos y siglos.

Hace un rato, salí a caminar por estas hermosas y empinadas calles, y entonces iba oyendo uno de esos archivos que bajo por Internet, uno de esos archivos de esta cadena de televisión la BBC de Inglaterra.

Ellos ofrecen muchos archivos gratuitos por Internet en ese formato que se llama MP3, y a mí me sirve para practicar inglés y para conocer muchas cosas. Entonces iba oyendo un archivo, y el archivo ése es un programa, un reporte, un documental periodístico que se llama “No hay salida”, ‘no way out’, se llama ese programa.

¿Y de qué trata? No trata del siglo XVIII antes de de Cristo. Trata del siglo XXI. Y no hablan de Palestina, habla de Londres, habla de Inglaterra en el siglo XXI. Y entonces pasan las historias de tres mujeres que han sido torturadas, pero no han sido torturadas en Caldea, ni en Asiria, ni en Israel, ni en Egipto.

Han sido torturadas en sus casas en Londres. ¿Y por qué han sido torturadas y cómo han sido torturadas? Bueno, alguna mujer de éstas tiene una herida de cuatro pulgadas. Eso es bastante, ¿no? La herida de cuatro pulgadas se la ocasionó el marido con un cuchillo porque ella no estaba aceptando, no estaba aceptando ese matrimonio, un matrimonio forzado.

Resulta que estas son familias normalmente de origen pakistaní, son familia de tradición musulmana, y dentro de estas familias hay un tremendo miedo de que las jóvenes generaciones olviden los valores tradicionales del Islam.

Entonces los papás, de acuerdo con la costumbre islámica, que es la costumbre que rodea todo este mundo, no es sólo del Islam sino de todo el Medio Oriente, entonces, los papás les dicen a las hijas: “Bueno, tú ahora te vas a casar con tal”, es decir, con uno que para ellos es un musulmán de confianza, uno que garantiza que la fe musulmana se va a conservar.

Pero a veces pasa que la muchacha cuando el papá le dice eso, -la muchacha puede ser una adolescente-, cuando el papá le dice eso, y esto no sucede en el siglo XI antes de Cristo, esto no sucede en el siglo V después de Cristo, esto sucede en el siglo XXI, esto sucede en el año 2008, y esto sucede en Londres, Inglaterra.

Entonces el papá le dice: “Tú te tienes que casar con tu primo tal”, porque quieren que la fe y quieren que los negocios, y quieren que las costumbres se conserven dentro del mismo círculo. Pero resulta que ya en ese momento tal vez la muchacha se ha enamorado, ha puesto sus ojos en algún otro hombre y ella no quiere casarse con él.

Entonces el papá le dice “Tú sabes que eso está fuera de discusión, y te casas porque te casas con tal muchacho”. Y muchas de ellas son simple y llanamente llevadas por la fuerza a un matrimonio forzado.

De ahí todas las historias tristes que ustedes quieran, por supuesto, estas mujeres toman una actitud agresiva, de buscar la fuga, de tratar de huir. Bueno pues, la que intente huir entonces es torturada por el mismo esposo y por los mismos miembros de la familia.

Mujeres con heridas en los brazos hechas con cuchillo, o a golpes, o a patadas, con fracturas, "porque tú te tienes que casar y tú tienes que hacer". Ése es el mundo.

No quiero decir que la violencia exista únicamente entre los musulmanes. Lamentablemente, la violencia existe en todas partes, en todas las culturas, pero ese tipo particular de violencia, que lo oí hoy en ese archivo, año 2008, Londres, Inglaterra, Europa, eso es un recuerdo supremamente vivo de esto que se cuenta aquí.

Y ¿cuál es la fuerza que tiene la costumbre en esa cultura? Una de estas muchachas, que por supuesto rompe en llanto ahí en medio de la entrevista, una de estas muchachas cuenta que ella cuando ya vio el pedazo de desgracia que le dieron por esposo, pues ella huye y en su huída se va ¿adónde? Donde la mamá.

Toca la puerta de la casa de la mamá, la mamá pregunta, -eran once, doce de la noche-, la mamá pregunta: "¿Quién es? Y esta chica que tendría unos veintitantos años grita, grita desesperada: “Soy yo, mamá”, entonces la mamá se da cuenta que la hija está huyendo del esposo, entonces la mamá le dice: “Lárgate”, y la deja colgada en la puerta.

La muchacha, como sabe que la están persiguiendo, no puede quedarse más tiempo ahí, y a esa hora de la noche en Londres, tiene que salir buscando adónde quedarse porque la mamá no le abre la puerta.

Bueno, estas cosas, uno, uno dice: "¡Esto no puede estar pasando, esto no puede ser verdad!", pero ese era este mundo, ese es el mundo de la mujer. Pero como uno no tiene eso en la cabeza, como el mundo de uno es el mundo de los derechos humanos y es el mundo del respeto, la policía, el código, el debido proceso, el juicio, el jurado, uno cree que el mundo siempre ha sido así, y no.

El mundo, el mundo de la Biblia, ha sido este mundo, el mundo de la mujer secuestrada, de la mujer violada, del aborto forzado, de la tortura extrema, de la agresividad, el mundo de la poligamia.

Pero no sólo eso sino que ha sido el mundo de la aberración. Resulta que estos pueblos que rodeaban a Israel no solamente tenían esas costumbres violentas, sino que tenían unas costumbres de culto bastante interesantes, por decir lo menos.

Como sabemos, se trata de una tierra escasa de recursos. Si falla la cosecha un año se van a morir unos cuantos, tan sencillo como eso. Falló la cosecha, se mueren unos cuantos de hambre, si no lo logramos, si no se consigue, nos morimos. Así de sencillo.

En ese mundo, por consiguiente, la idealización de la vida, o sea, ¿qué es la vida? La vida es la lluvia.

En un lenguaje llamado el ugarítico por una ciudad llamada Ugarit, en esa lengua ugarítica la palabra lluvia y la palabra vida son la misma palabra. Para ellos la lluvia es todo. Falló la lluvia, se murió todo, así de sencillo.

Entonces, ellos dependen de la lluvia y dependen de la fecundidad. La fecundidad de la tierra es la cosecha, la fecundidad de los animales es que haya crías, la fecundidad de las personas es que haya trabajo y haya guerreros y haya familia.

De manera que la palabra para ellos es la palabra fecundidad, por eso la peor maldición es la esterilidad. Una mujer estéril es una mujer maldita, es una mujer que... “Esta no sirve para nada”, “esta no está ayudando a nada, esta es una carga porque toca cuidarla, pero no aporta nada", porque aportar es tener hijos, es... "a ver cómo ayudas tú con el trabajo”.

Esto explica, por ejemplo, en el Primer Libro de Samuel, esto explica por qué a Ana la maltrata la otra esposa que tenía en Caná, la maltrata porque dice y se burla de ella, porque dice: “Tú eres la estéril, tu no sirves de nada”, o sea, “a ti toca cargarte como cargar un bulto y a ti toca alimentarte como alimentar un asno y no das nada”.

Es decir, es la maldición de maldiciones ser un estéril, o una estéril. Por consiguiente, el objetivo número uno del culto es que haya fecundidad y como la fecundidad en los seres humanos está unida al sexo, por un proceso que uno entiende que es bastante explicable, la sexualidad y la religión quedaron unidas.

Entonces, en todos estos pueblos, los hititas, los cananeos, los saduceos, los filisteos, en todos esos pueblos, lo normal, –pero vamos, es que no estoy diciendo que fuera una excepción ni que hubiera uno o dos- no, en todo santuario había ejercicio, prácticamente en todos, ejercicio de la prostitución sagrada.

De manera que la gente cuando iba a dar las ofrendas llevaba a los sacerdotes, llevaba unas porciones generosas, que ese es un gran sacrificio, porque tu sabes que donde te falla la otra cosecha y tú te pones a ser muy generoso con el sacerdote, pues ahí te vas a morir de hambre, vas a pasarla muy mal, por lo menos.

Entonces, llevan una ofrenda generosa para los sacerdotes y sacerdotisas, pero el culto muchas veces se completa únicamente con un acto sexual, porque se supone que a través de ese acto sexual se está, de alguna manera, sembrando la semilla para que haya la abundancia y para que haya la cosecha.

Por eso todos, todas las divinidades de esta región tienen que ver con la fecundidad. Astarté, que fue importada de los fenicios y hasta parece que de los griegos y por supuesto los famosos Baales. Todos los Baales son expresiones de fecundidad.

Entonces el Baal se representa muchas veces o como el macho cabrío o como un carnero, representando una generación nueva, el vigor de una nueva vida, el vigor de la vida que empieza.

El vigor sexual es fundamental para ellos, vigor sexual, no en el sentido diríamos obsceno, o en el sentido de hedonista del térmiono, no, sino de lo que se trata es de producir, ¿si? Es tener muchos críos, tener muchos hijos, eso es lo fundamental, porque es la única manera de ser fuerte en esta clase de cultura.

Bueno, y Dios entonces quiere ir a este pueblo, un pueblecito pequeñito que está rodeado de esta clase de personas, este es el vecindario. Ya les conté cómo es el vecindario.

El vecindario es de matones, violadores y prostitutas. Y ahora tú tienes que criar al pueblo de Dios ahí. Entonces, cuando uno comprende esto, cuando uno comprende cómo funcionaba esto, uno comprende por qué muchas de las leyes del Antiguo Testamento eran como eran.

Cuando Dios les dice: “No se vayan a mezclar con estos pueblos" [[ ]] ¡ah!, ya uno entiende mejor, ya uno entiende mejor por qué se dice. Y como muchos de estos pueblos eran así hostiles y como la única manera de alianza que había era el cruce de sangre, o sea, mezclar las razas, entonces dice: “Tú no puedes tener, no puedes tener esposo con ellos, ni escoger esposa entre ellos".

Acuérdate, cuando Isaac ya está crecido, Abraham le dice a su siervo fiel, le dice: “Mira, le vas a ir a escoger esposa a Isaac, pero no se la escojas de por aquí, tú te devuelves allá de donde vinimos, te devuelves allá a Ur y de allá vas a escoger una esposa" [[ ]].

¿Por qué Abraham toma esa medida drástica? Porque él ya se había dado cuenta cuál era el vecindario que tenía, él ya sabía cómo era esa gente, y él sabía que una vez que se mezcla la sangre, una vez que se mezcla la raza, esa es una alianza y la alianza es que uno participa de los mismos derechos, de los mismos oficios de la misma lengua y del mismo culto.

Porque pasa una cosa, resulta que esta gente –es que hay que ubicarse bien, ¿no?- Resulta que esta gente tenía sus jefes, ¿no? Sus jefes. Dijimos que hablamos del vengador de sangre, el goel, el vengador de sangre, ése era el jefe, los jefes que ellos tenían.

¡Qué cuento democracia ni nada! Eran jefes de facto, eran jefes de hecho: "Yo soy el que mando aquí", y ese es el que todo el mundo respeta ahí y en su familia, o en el clan. Esos eran los jefes. Entonces, resulta que el papel del jefe, ¿cuál era el papel del jefe en términos religiosos? Era asegurar lealtad.

Vamos a suponer, yo no sé si estoy descendiendo en demasiados detalles pero es que esto ayuda tanto a que uno vea qué significa la revelación. Cuando uno medita en estas cosas uno dice: “Pero Dios, ¡a qué basurero se fue a meter!” Realmente, esto era prácticamente un basurero, eso es un basurero humano, es impresionante.

Y por eso lo que dice el libro del Deuteronomio: “Si Dios te eligió a ti, no es porque fueras ni el pueblo más grande, ni el más fuerte, ni el más hábil, no” [[ ]]. Realmente Dios en toda la Escritura tiene como una política, vamos a decir, una política de elegir lo pequeño y mostrar en lo pequeño su poder.

Elegir lo que parece más sucio y mostrar ahí cómo Él es el Dios que limpia y le gusta elegir a lo más débil y mostrar ahí cómo puede hacer brillar su fuerza, su poder que redime. Esa ha sido, esa ha sido la tónica de Dios a lo largo de todas las páginas de la Escritura.

Pero sigamos con la historia del goel. Resulta que el goel, estamos hablando de un filisteo típico. El es el jefe en todos los aspectos. Esa idea de Montesquieu en el siglo XVIII o el que haya sido, de que vamos a dividir los poderes en ejecutivo, legislativo, judicial, ¡nada! Eso no existe aquí.

Aquí el que es jefe es jefe para todo, ése es el que pone la ley, ése es el que la hace cumplir, él hace de rey, él hace de juez, él hace de legislador, él hace de policía, él hace de todo. Eso es ser el jefe, eso es ser el que manda.

Bueno, un jefe de éstos es entonces también en la mayoría de los casos, es el que ofrece los sacrificios, por eso ustedes encuentran a Abrahám ofreciendo sacrificios en Mambré y en Betesta, creo, o en algún otro sitio.

Ahí aparece, ahí nos cuenta el Génesis: “Y Abrahám ofreció sacrificios” Category: Génesis , porque él es el jefe y él tiene una cantidad de gente a su cargo y es el que tiene que marcar la parada.

Cuando uno de estos jefes, pero hablemos del caso de los filisteos, va a ofrecer algo a uno de esos Baales, a una de las varias deidades que tenían en esa tierra, entonces ¿qué es lo que él dice?

Volvamos al caso de la fundación de la ciudad que inicialmente mencionamos, él lo que le dice a ese Baal es: “Mira, nosotros te entregamos lo que es más precioso, y el primero, yo mismo, voy a sacrificar en este momento a mi hijo".

"Nosotros te entregamos lo que es más precioso, y tú, dios fuerte, guerrero, o como le llamara, tú nos vas a defender a nosotros". Y diciendo y haciendo, agarra a su hijo mayor, lo degüella o lo quema, y murió el muchacho. Bueno, y seguramente hay algunos otros sacrificios que se hacen allí. Estuvo hecho.

Pero es claro que cuando él obra así no está obrando a título personal. Él obra ahí como representante de todo el grupo. "Entonces se supone que aquí todos estamos fieles. Si yo soy capaz de matar a mi propio hijo para suplicarle a Baal que nos proteja, pues se supone que aquí todos creemos en el mismo Baal".

Esa lógica es lo que a uno le cuesta mucho trabajo entender. La religión y la convivencia social son una sola cosa. Esto permanece en el Islam. El Islam es en cierto modo como un fósil de esta época. El Islam, incluso actual se parece demasiado a esto, en muchas cosas, y funcionan así con esa lógica.

Por ejemplo, "esta es la tierra donde nos hemos establecido. Aquí hemos hecho nuestros sacrificios, aquí hicimos alianza con Dios" y, bueno, ellos no sacrifican a sus hijos, los del Islam, pero en esta época, esta gente, sí lo hacía.

Entonces, "aquí yo maté a mi hijo, aquí lo maté, aquí lo degollé, y tú también, y tú también, ¿cierto? Tú te acuerdas, aquí matamos a nuestros hijos, ¿cierto? Bueno, aquí murieron nuestros primogénitos", entonces es un pacto de sangre eterno.

Esta tierra, esta lengua, estas costumbres, esta religión es así, es una sola cosa. Luego, en esta tierra, que fue la que nos dio Baal, en esta tierra no se permite que venga cualquiera a hacer cualquier otra cosa.

"Esta fue la tierra que nos dio él y es la tierra que él nos protege y esta es la tierra que él va a hacer fecunda, entonces aquí no admitimos ningún otro". Esa es la manera de pensar que reina en estos filisteos, esa es la manera de pensar, así, así sienten.

Repito, la tierra, la lengua, las costumbres y la religión, eso es una sola cosa. Entonces si tú vas allá, tu vas allá a hacerte uno con ellos.

No es que estén completamente cerrados al extranjero, no, ni los musulmanes tampoco lo están, en absoluto. Además, son bellas personas, ¿sabes? Los musulmanes son bellas personas, ¿sabes? Yo me he encontrado con musulmanes allá en Dublin, son bellas personas, buenas personas.

Una vez tenía yo que renovar mi visa irlandesa y tuve un problema con el ticket ése, el número de orden que me dan y una mujer musulmana que me vio así, con el aspecto que estoy ahora, descuidado, así con barba y todo eso, medio moreno, y claro, en Dublín yo sí que me veo no moreno, sino negro.

Pues, ustedes se imaginan más o menos la tez blanca de todos estos irlandeses, entonces ella pensó,lo primero que me preguntó es: "¿Usted habla árabe? ¿Usted habla árabe? Yo le iba a decir: "Soy sacerdote católico, pero no le dije en ese momento sino le respondí: "No, yo no hablo árabe".

Pero ella siguió pensando que yo era musulmán, entonces ella me dio su ticket, tuvo esa cortesía, tuvo esa bondad conmigo para que yo no perdiera unas cuantas horas ahí haciendo fila porque ese día había una congestión terrible.

No, ellos son muy buenos y son muy solidarios unos con otros, entonces si tú vas a la cultura musulmana, ¿no? Ellos no te van a echar, "pero tú te integras a lo de aquí y tú haces lo que aquí se hace. Tú entras aquí en esta cintura, y aquí en esta tierra que nos vio y en esta lengua que tenemos y aquí". Ése es el lenguaje, ése es el estilo de los filisteos.

Entonces ahí vamos comprendiendo cosas, vamos comprendiendo cómo se hacían los matrimonios, vamos comprendiendo cómo se educaban los hijos, vamos comprendiendo lo que significa la esterilidad para ellos.

Para ellos era la cosa más absurda del mundo, era una maldición, una maldición, y vamos entendiendo también mucha de la legislación del Antiguo testamento. Que era inmediatamente claro que eso no es que yo puedo llegar allá, y bueno, “nosotros somos aquí una familia, nosotros creemos”.

"-¿En qué creen ustedes?" "Nosotros creemos en el Dios de nuestros padres." "-¿De qué padre? ¿De qué hijo? "No, en el dios de Abrahám" "-¿Cuál, Abrahám? "No, aquí se cree en Baal, no ve que yo le maté, yo le sacrifiqué a mi hijo a Baal; aquí usted viene con esas historias".

"Vengan y venga a sacrificar, a ver, traiga ya a su niño lo sacrificamos mañana o pasado". Eso no es que "yo vengo aquí, y yo estaba pasando por aquí, denme aquí un rinconcito y yo me quedo aquí tranquilo, y si no apelo al Presidente, o sino apelo a la Comisión Europea".

"Aquí usted no apela a nadie, hermano, no, aquí lo matamos". Ese es su mundo. "Usted aquí funciona con las reglas que tenemos o no hay nada", tan sencillo como eso. A veces le respetan mucho más la vida a las mujeres, por una razón muy sencilla: "fecundidad, necesitamos mujeres".

Además, recuerde que muchas mujeres morían al dar a luz. En la humanidad eso de la muerte al dar a luz vino siendo una causa altísima de mortandad prácticamente hasta finales del siglo XIX.

Eso era una cosa grave en toda la humanidad, en toda la humanidad, por razones muy obvias. Es muy fácil que se presente una hemorragia y las pérdidas de sangre son terrible y es muy fácil una infección y no había antibióticos, de manera que, prácticamente sólo en el siglo XX empieza a retroceder la mortandad femenina por causa de la maternidad.

Pero en todas estas culturas la cantidad de gente que muere, tanto, que había una institución que eran las madres nutricias, las madres nutricias, es decir, moría una mujer y otra que estuviera criando, normalmente una esclava, era la que le daba seno al niño.

Por eso, nos cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando regresa Pablo de una de sus misiones, nos habla de un tal Manaém, ¿te acuerdas? Hermano de sangre del rey Herodes. ¿Qué quiere decir eso? Que o la mamá de Herodes, o la mamá de Manaém o ambas murieron, y entonces se buscó una esclava para que los alimentara.

Como siempre había escasez de mujeres, entonces el procedimiento normal ¿cuál es? Nos encontramos con una tribu, se mata a los niños porque los niños son enemigos que van a crecer, se mata a los hombres porque los hombres son los soldados, se mata a los ancianos para que acaben las tradiciones.

Y quedan las mujeres en edad reproductiva, las cuales serán adoptadas a la fuerza, que es un eufemismo para decir violadas, y que tengan pronto hijos. Ese es el procedimiento normal, o como dicen en inglés, "Business as usual", eso es lo normal.

Así obran todos unos con otros, los saduceos con los filisteos, los filisteos con los idumeos y los idumeos con los hititas, y los asirios por encima de todos, así es como funciona la vida.

Cuando llegan estos israelitas, cuando los israelitas van llegando a ese mundo, entonces ahí entendemos ese mandato tan extraño que da Dios, cuando uno se mete en lo que es este mundo uno entiende lo que significa esto.

Primero, que con ellos no te puedes meter; segundo, que no te puedes emparentar; y tercero, que si hay combate tienes que exterminarlos. Esas son las leyes ahí. Esa es la ley con la que se está jugando y esas son las normas con las que estamos, y así funciona el asunto ahí.

Hasta que empieza a haber un cambio más o menos a la altura del rey David. Ya David, ya supone una evolución en esta historia, pero de David vamos a hablar un poco más adelante.

Yo creo que por ahora más o menos nos queda un panorama, ¿cuáles eran las dos grandes necesidades? Las dos grandes amenazas en estos tiempos, la violencia por una parte y la escasez en forma de sequía, en forma de hambruna, en forma de plaga, en forma de muerte precoz, ese es el panorama con el que se encuentra uno aquí.

Por consiguiente, ¿qué es lo que hay? Pueblos violentos que trabajan muy duro y obsesionados con el tema de la fecundidad. La obsesión de ellos no era el sexo, la obsesión de ellos era la fecundidad: "Necesitamos hijos, muchos hijos necesitamos, porque si no somos fuertes, y sanos y vigorosos y numerosos, llegan a nosotros y nos acaban". Ese es el mundo en el que vive esta gente.

Con todo ese panorama ya podemos imaginarnos qué es lo que se encuentra Abrahám. Abraham había crecido en ese mundo, Caldea de donde era Abraham, Caldea era ligeramente menos violenta de lo que he descrito yo acá, que es más como en la tierra Palestina, pero ese es el mundo que conoce Abraham, ése es el mundo en el que se mueve, eso podríamos decir que es su punto de partida.

Nos dice el capítulo XXII del libro del Génesis: “Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: "-Abram, Abram", él respondió: "Heme aquí", díjole Dios: "Toma a tu hijo a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moriah, y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga" Génesis 22,1,2

Esto era lo que hacían todos, esto era lo que todos hacían con sus hijos, esto, esto era lo normal. Entonces, cuando uno cae en cuenta de que esa era la manera como se obraba en esa cultura, por espantoso, por sangriento o por terrible que nos pueda parecer a nosotros, eso era lo normal en esa época.

Para un jefe, eso era lo normal, sacrificar al hijo, por lo menos uno de los hijos, usualmente el primogénito por supuesto. Pero además de esto aquí hay algo más.

Fíjate, esas palabras, así que como ahora tenemos este micrófono aquí elegante estéreo, micrófono estéreo, marca Sony, Dios dictó estas palabras: “Toma a tu hijo, -así con un micrófono-, toma a tu hijo, al que amas, a Isaac” Génesis 22,2.

Estas palabras ¿qué nos están contando? Estas palabras nos están contando lo que Abraham podía entender de Dios en ese momento. Eso es.

Cuando usted oiga, sobre todo en el Antiguo Testamento: “y dijo Dios”, cuando usted oiga “oráculo del Señor”, tenga en cuenta los principios hermenéuticos que hemos dicho, y tenga en cuenta esta frase, la frase de lo que se supone que Dios dijo corresponde a lo que la persona pudo entender de Dios en ese momento, en ese momento, porque es que hay una gran diferencia entre lo que uno dice y lo que la gente lo entiende.

Una vez estuvo una monjita dominica haciendo una misión de Semana Santa por allá en una región minera en Colombia. Y ustedes saben que la gente de las minas tiene fama de ser tan dura como el material que trabajan, duros de cara, duros de corazón, indiferentes.

Entonces, era una monjita simpática, misionera, sonriente ella, con su hábito blanquísimo, y los otros de carbón de arriba abajo, y ella reunió allá sus ocho o diez mineros, ¿no? para: “Bueno, vamos a repasar, este es el momento de repasar el Catecismo, porque claro, estamos en la época de Semana Santa, estamos en Semana Santa ¿sí sabían no?"

Los otros allá con su cara de piedra. “Estamos en Semana Santa, el tiempo, pues, sabemos, el gran amor de Dios, ¿cierto que sabemos del amor de Dios?" Los otros igual, con su cara de piedra. “Bueno vamos a repasar, dice ella, y no se dejaba desanimar por nada, vamos a repasar los mandamientos de la ley de Dios”.

"A ver, imposible, los mandamientos, sí los hemos oído, ¿te acuerdas? Cuando éramos niños". Y los otros con su cara de piedra. "Bueno, ¿quién se acuerda un mandamiento, uno, uno, uno, ¿quién se acuerda de un mandamiento de la ley de Dios? ¿Nadie se acuerda? Uno, uno, cualquier mandamiento, un mandamiento!" Y nadie se acuerda.

Hasta que al fin uno dice: “-Yo me acuerdo de uno: “No hurtar”. “-Bueno, ¡muy bien!" Ella se vuelve toda alegría y sonríe, y ella tratando de ganarse esos corazones de mármol, ¿no? "Ah, ¡muy bien! ¿Y qué quiere decir eso de no hurtar?" Nuevamente silencio, hasta que al fin uno dice: “-No hurtar es no hacer "berrck" después de que uno come”.

Fíjate, fíjate, ¿no? A mí ese chiste, que me dicen que pasó, eso fue en el occidente de un departamento de Colombia, en Boyacá, que es la región minera. Bueno, a mí me lo cuentan como que hubiera pasado, y podría ser porque realmente yo he estado ahí. Mira, ese chiste ¿qué le cuenta a uno? Que la comprensión del mensaje de Dios es algo que toma mucho tiempo y uno va entendiendo sólo muy poco a poco.

¿Tú te acuerdas de este hombre llamado Francisco de Asís? Cuando Dios le dice: “Reconstruye mi Iglesia”, ¿y tú te acuerdas lo que él hizo? Él estaba en la capillita allá en San Damián, en la capillita en San Damián en Asis, cuando oyó esa voz de Dios; él dice que oyó esa voz: “Reconstruye mi iglesia”, entonces se puso a mirar: “Estas paredes están como acabadas”, ¡entonces empezó a conseguir picos, piedra y cemento para ese templo!

Y Dios lo que le quería decir pues era mucho más que ese templo, y además, que ese templo no es mucho más grande que éste, yo he estado ahí en San Damián, en Asís, es una cosita de este tamaño.

Y entonces el joven Francisco, cuando empieza su camino en la fe, y Dios le dice: “Reconstruye mi Iglesia”, lo que él pueda entender es: “Uyyyy, verdad, este templo se está cayendo, entonces hay que ponerle aquí, alguna teja, alguna cosa”, eso fue lo que él pudo entender.

Porque el oído humano necesita ser transformado por el mensaje que oye. Esa es la frase más importante el día de hoy, se la repito: el oído humano tiene que ser transformado por el mensaje.

Cuando uno dice que la revelación es como un dictado: "Dios dijo, (aquí con el micrófono Sony), Dios dijo: "Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac" Génesis 22,2, como si eso fuera un dictado, como si eso fuera salido así por un micrófono, lo que uno está diciendo es que el oído no tiene que ser cambiado, eso no es cierto.

Esto es lo que recibe un oído todavía torpe, como los mineros esos. Un minero de esos lo habían llevado Catecismo, un minero de esos lo habían llevado a Catecismo y habían dicho: "No hurtar", "no hurtar" y él hizo sus cuentas de qué era no hurtar, eso era lo que él había podido suponer, porque su oído en ese momento es muy limitado, como el de todos nosotros.

Y yo le voy a contar una cosa, que el tiempo pasa y a uno a veces no le mejora el oído, no le mejora. Ustedes vieran la cantidad de monjas de clausura, no hablemos de mineros, o gente de por allá; no, monjas de clausura, dominicas, algunas de ellas pueden ser incluso castellanas,o en fin, unas monjas dominicas.

El Señor Jesús dice en el Evangelio: “Orad por los enemigos” [[ ]], y yo me he encontrado una cantidad de monjas que dicen: "El evangelio dice: "Orad por los enemigos" [[ ]], y la monja dice: “No, no, no, no, ¿pero qué enemigos voy a tener yo? No, si eso no hay enemigos”.

Hombre, si dice: “Orad por los enemigos” [[ ]], ¿por algo dice "orad por los enemigos", por algo dice “orad por los enemigos”, pero el oído de uno, el oído de uno es torpe, ¿por qué? Porque como dice la Segunda Carta a Timoteo y como dice la Carta a Tito, “Uno quiere oir lo que quiere oir” [[ ]], y uno quiere que el mensaje se parezca a uno. Uno no quiere parecerse al mensaje.

Entonces, cuando aquí Dios "dice a Abraham", o "Dios dice" y "Dios dijo a Moisés", y "Dios dijo, todos esos “Dios dijo” tenemos siempre que meter en la ecuación: “Oye, ¿y cómo estaba el oído de Moisés? ¿Y cómo estaba el oído de Abraham? ¿Y cómo estaba el oído de ellos?"

Claro que alguien dirá: “Oiga, espere un momento, ¿si han pasado no sé cuántos años desde Abraham, desde Moisés y eso, ¿por qué la Biblia nos sigue contando lo que ellos entendieron y no nos dice, limpio, desnudo y claro lo que Dios quería?"

Pues mira, la respuesta es muy sencilla: Por que tú y yo tenemos que hacerel mismo camino de ellos. Nosotros tenemos que aprender también a oír, y nos cuesta trabajo, y Jesús nos dice: “-Mira, que tienes que leer los signos de los tiempos", y uno dice; "-Pues no veo ningún signo y no veo ningún tiempo, no sé cómo será eso”.

“-Que tienes, que estoy presente en tu vida, que mira lo que les estoy diciendo”. "-Que no entiendo, no entiendo", porque los ojos nuestros quieren ver sólo lo que les gusta, y los oídos nuestros quieren oír solamente lo que les place. Y por eso uno se tarda.

Pero sí hay uno que al contrario de lo que decía Balaán, -Balaán se definía a sí mismo como el hombre de los ojos perfectos, sí, era un hombre de lo más presuntuoso del mundo: “Aquí está el de los ojos perfectos” [[ ]], él sentía que tenía, ¡no? Visión plena.

Pero hay uno que sí ha tenido, hay uno que sí tiene visión plena: “Cada mañana me despierta el oído, para que escuche como los iniciados”, ¿dónde dice eso? ¿dónde dice, dónde dice? A ver, las contemplativas: “Cada mañana me despierta el oído para que escuche como los iniciados”, esa frase ¿en dónde se encuentra en la Biblia? ¿dónde, Por favor?

"En Semana Santa", por ahí vas bien, ¿en dónde se dice? Pues no, no es en los Salmos, pero sí parece un salmo, es un cántico, ¡un cántico del Siervo! ¡Es uno de los cánticos del Siervo!

Fíjese usted, ¡y cuántos años llevamos en el Monasterio!. Pero no voy a regañar, yo dije que esta vez no iba a regañar. Entonces, hay uno que sí escucha bien, Abraham no, Abraham oyó lo que podía oír dentro de su cultura, ¡y si yo hubiera estado entre la ropa de Abraham, yo hubiera entendido menos!

O sea, entendamos, descubramos, por favor, la distancia cultural y la distancia sobre todo en términos de toda la revelación que nosotros ya hemos recibido. ¡Es que nosotros ya hablamos después de los Santos, los Doctores, los Padres de la Iglesia, los Apóstoles, Jesús, la Biblia!

Si uno no sabe más Biblia es porque no quiere, porque recursos hay, y todos los que uno se imagina. Nosotros ya tenemos todo eso. El pobre Abraham no tenía nada sino su oración, sus noches llenas de estrellas y sus pies llenos de arena. Eso era lo único que tenía.

Y ahí, este hombre, tratando de descubrir lo que Dios le decía, y lo que él había conocido de toda la vida era que la gente y los jefes sacrificaban a sus hijos, y él trata de huir, y él trata de entender, y él siente que Dios le está pidiendo algo muy grande, y la Biblia nos cuenta lo que oyó Abraham.

Bueno, y ¿por qué la Biblia no nos dice la Palabra destilada, perfecta y químicamente pura de Dios? Porque resulta que tú no eres mejor que Abraham, ni yo tampoco.

Nosotros tenemos que hacer el mismo camino, nosotros tenemos que aprender también a oír y tenemos que aprender también, en medio de las propias circunstancias salvajes en que nosotros vivimos, porque el salvajismo no se ha acabado, nosotros tenemos que aprender a descubrir el parecer de Dios, el pensamiento de Dios.

Porque ése es el otro punto, cuando uno cuenta esto de las mujeres de la cultura pakistaní en Londres, que las tortura la propia familia, y todo lo que dije hace un rato, uno dice: “¡Pero cómo va a estar sucediendo eso!”. Pero cosas horrendas suceden en todos nuestros países.

¿Cuántos abortos? ¡Miles, miles, miles de abortos! ¿cómo? Y fíjate, estamos aquí y a unas cuadras o a unos kilómetros se están cometiendo esos crímenes, y nosotros dormimos la noche completa, y ahí se acuesta uno y se duerme.

Y hace unos siglos, cuando la esclavitud, oye, ¿cómo era el tratamiento que se daba a esos esclavos? Es que es una cosa que a uno lo hace llorar, ¿y? Eso sucedía en el mismo país de Teresa de Jesús, y Luis Beltrán, y de Pedro Claver, y ya no sé cuántos más.

Entonces, ¿qué quiere decir eso? Eso quiere decir que hay un valor permanente en el Antiguo Testamento. Nosotros no deberamos como: “Ah, esa pobre gente, eran unos salvajes”, no.

Que alguien me explique a mí, cómo es que en Inglaterra la gente se horroriza de los matrimonios forzados de niñas pakistaníes o de cultura pakistaní, y hubo doscientos mil abortos el año pasado, abortos legales el año pasado, ¡doscientos mil!

Uno de cada cuatro embarazos acaba en aborto, es una ruleta rusa, es decir, si hay una profesión peligrosa es bebé, es la profesión peligrosa del momento, y debería ser un mal chiste y no lo es.

Uno de cada cuatro embarazos en Inglaterra, conozco porque es allá la cultura que tengo ahora más cerca, no sé cifras de España pero sé que son malísimas, malísimas; ¡uno de cada cuatro embarazos acaba en aborto!

Es decir, uno lee estas cosas y uno dice: “¡pero qué bestias, oiga, pero qué salvajes, es que eran unos criminales!”

Mira, nosotros tenemos otras formas de ser criminales, otras formas. Cuando uno revisa los problemas del mundo de hoy, la gente que hoy está muriendo de hambre, la gente que hoy está muriendo en una alambrada tratando de entrar a Europa, la gente que está muriendo en una balsa tratando de cruzar el Mediterráneo o tratando de llegar a la Florida.

Cuando uno analiza los campos de tortura que siguen existiendo en Rusia y en otras partes, uno dice: “¡Este fondo sanguinario sigue siendo la realidad de la humanidad!"

Y por eso, nos dice la Constitución Dei Verbum, cuando habla del Antiguo Testamento, nos dice: “Estos textos textos tienen un valor permanente, ¿por qué? Porque hay algo en el ser humano que sigue eso, sigue siendo indiferente, sanguinario, cruel, y coexisten unas cosas con las otras, que eso es lo que a mí me admira de esta religión, a la cual le debemos respeto, pero tenemos que decir las cosas como son.

Lo que pasa con el Islam. Ustedes, por supuesto aquí conocen mucho mejor que yo, toda la delicadeza y el talento del arte, el arte, todo eso es impresionante, toda esa cultura mozárabe, tiene tanta belleza, tanta armonía, y esa mismas personas, pues ya ves, que si tiene que degollar, degüellan, y si tienen que matar, matan, "y si tú no te casas con el que yo te dije, es deber de honor matarte a ti, mujer".

Son las contradicciones del ser humano, "nada más falso y enfermo que el corazón" Jeremías: , dijo ¿cuál profeta, a ver? Cuál fue el profeta que dijo eso? Eso está en la Liturgia de las Horas, ¿a ver? Son años y años de profesión, la gente profesa y es cante y cante los salmos y los cánticos, y no se qué, y órgano va órgano viene...

¿Qué profeta dijo: “Nada más falso y enfermo que el corazón, quién lo entenderá”? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas para dar al hombre según su conducta" Category: Jeremías: , Palabra de Dios, te alabamos, Señor. ¿Quién dijo eso? ¡Jeremías! ¡Jeremías! ¡Muy bien!

Entonces, el corazón humano tiene mucho de todo esto, tiene mucho de todo esto. Estas barbaridades del Antiguo Testamento, y todo eso, no es para escandalizarse tanto; en parte sí, porque hay diferencias culturales; y en parte no, porque el corazón humano sigue siendo un manojo de contradicciones.

¿Qué descubrir aquí? Descubrir, que cuando la Biblia nos dice que "Dios dijo", ese "Dios dijo" siempre tiene una fecha y tiene una cultura, y ese "Dios dijo" es lo que podía entender en ese momento una persona yendo, peregrinando, viviendo en esas circunstancias, que muchas veces eran circunstancias tan agrestes, como las que hemos tratado de describir aquí.

A medida que vayamos avanzando en este camino, iremos descubriendo que en ese escenario tan oscuro, en muchos aspectos pavoroso, ha brillado de una manera tan hermosa el amor de Dios y se ha revelado.

Y a mí eso es lo que hace que la Biblia sea absolutamente irreemplazable. Yo no cambio esta palabra por ningún libro edificante, porque cuando miro mi corazón lo siento mucho más semejante a todo esto.

Así parezca un basurero, a veces, esta cultura, yo veo mucho más cerca mi corazón de este basurero que de unos libros, que a veces me cuentan historias muy bonitas, pero digo: “Ese no soy yo, en cambio esto, esto sí se parece a lo que ha sido mi vida".