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Hermanos meditemos un poco en el texto del evangelio que acabamos de oír, y lo primero que llama la atención es que Jesús le va a encargar a Pedro una misión. La misión de cuidar a las ovejas, pero no le pregunta si ama a las ovejas. No le pregunta si ama a las ovejas, este dato es interesante, Jesús no le pregunta, Simón hijo de Juan quieres a las ovejas?, quieres a tus hermanos?, quieres a tus discípulos?, Jesús no pregunta eso, Jesús lo que le pregunta a Pedro es si lo ama a Él. Jesús interroga por el amor que Pedro tiene hacia Jesús, no por el amor que tiene a las ovejas. Jesús tampoco le pregunta a Pedro, Pedro las ovejas te quieren?, los discípulos te quieren?, mucho menos le pregunta eres simpático?, agradable para ellos?, caerías bien entre ellos?, esta es tampoco la pregunta de Jesús, y esto repito es muy interesante; Jesús no pregunta a Pedro si Pedro ama a las ovejas y no le pregunta a Pedro si esta seguro del amor que las ovejas le tiene a él,Pero si pregunta por el amor, por un amor especifico, por el amor de Pedro hacia Jesús.

El encargo de Pedro es un encargo de pastor, Jesús esta encargando a Pedro la labor de pastor y aunque no todos en la iglesia son o somos pastores, si podemos decir que en la medida en que tenemos una labor de predicación, de evangelización, de testimonio, de catequesis estamos pastoreando de alguna manera a las personas, porque queremos llevarlas, porque queremos alimentarlas, porque queremos cuidarlas del lobo, que es el demonio, que es el pecado que es el mal, ósea que lo que Jesús le dice a Pedro de alguna manera nos implica a todos, porque no todos tenemos la labor de Pedro, pero creo que por lo menos los que estamos aquí todos o casi todos tenemos una labor de evangelización, una labor de conducir, una labor de pastorear, y la pregunta de Jesús entonces cobra una especial actualidad. Podaríamos traducir este evangelio, por lo menos este primer punto que estamos meditando de la siguiente manera ; El que quiera meterse a la evangelización no tiene que preguntarse si ama mucho a la gente, no tiene que preguntarse si la gente lo quiere mucho, la única pregunta que tiene que hacerse un evangelizador es como anda mi amor a Jesucristo.

Si miramos la historia de la Iglesia encontramos, que los grandes evangelizadores han tenido todo tipo de características, hay algunos con un don de gentes, hay algunos con una simpatía, con un amor como muy espontáneo hacia el ser humano, por ejemplo Santo Domingo de Guzmán, era así, porque los biógrafos cuentan que su rostro era afable, que su presencia era amable, que su compañía era deleitable, y que el amaba a todos y que todos lo amaban. Pero en la misma orden de predicadores encontramos otros Santos que son muy poco simpáticos, por ejemplo San Luis Beltrán, el patrono de nuestra provincia de Colombia, no era evidentemente un hombre simpático y no era un hombre tampoco que deleitara mucho en la compañía de otras personas, no era que le encantara andar con la gente, muchas veces la gente era mas una carga que otra cosa para el, y sin embargo Luis Beltrán dejo huellas que después de cuatro siglos por ejemplo aquí en tierras de Colombia permanecen, y un gran amor, y una gran devoción y una gran fama de Santidad

De manera que la evangelización no es un asunto de cuanto quiero yo a la gente, ni mucho menos es un asunto de cuanto me quieren, La gran pregunta para el evangelizador y para el pastor es Cómo esta mi amor hacia Jesucristo? Porque toda la evangelización aunque parece dirigirse a las personas, es un tributo de amr y untributo de adoración a Dios.


El Padre Congar también de nuestra orden de predicadores , tiene una hermosa meditación sobre lo que el llama el sacerdocio del evangelio, el predicador ejerce una especie de sacerdocio y de esto también nos habla Santa Catalina de Cina cuando dice que el predicador como que convierte a cada alma en una ostia que la presenta ante Dios y por eso se tiene que tener hambre de las almas como se tiene hambre de la ostia. Lo básico para un evangelizador no es cuanto quiero a las personas ni cuanto me quieren. Lo básico es ese motor que esta en el amor a Jesucristo, porque por amor a Jesucristo, nosotros somos capaces de vencer la timidez, por amor a Jesucristo podemos vencer nuestra pereza, por amor a Jesucristo vencemos nuestros defectos, por amor a El somos capaces de pasar por la ingratitud de la gente, que es cosa muy frecuente, por amor a el somos capaces de pasar por encima de la inconstancia de la gente que es asunto que pasa muchas veces.

Hubo aquí en Colombia un padre muy carismático él, un gran predicador, un misionero fervoroso, que estuvo durante muchísimos años en tierra de la Adorada, vamos a dejar su nombre en el anonimato por ahora, este padre se dedico a predicar especialmente con el fuego y con el estilo del Espíritu Santo, se dedico a predicar y anunciar el reino de Dios , con muchísimo amor, actualmente este mismo padre se encuentra en Cataluña en España , la parroquia donde esta es una parroquia de Hielo, es una parroquia fría, me contaba hace poco en una charla que tuvimos, Me decía tengo un grupo de oración en mi parroquia, sabes cuantos van a mi grupo de oración van cinco señoras hay también un diacono que a veces ayuda y entonces son seis y cuando yo los visito son siete, ese es mi grupo de oración en la parroquia, y uno se pone a pensar semejante predicador , semejante hombre enamorado de Jesús y tener que enfrentarse con ese hielo, en una parroquia de cuarenta mil personas el grupo de oración estrella de la parroquia tiene cinco .

Si el amor y el servicio van a depender de la respuesta de la gente, de lo bien que me caigan, de lo constante que sean la evangelización estaría muerta. La evangelización tiene una fuente mucho mas profunda, esa fuente es el amor a Jesucristo y esa gente tiene su origen en un pozo mas profundo que es el amor de Cristo a nosotros porque en esto consiste el amor. Dice San Juan no en que nosotros hallamos amado a Dios, sino en que el nos amo primero. Del océano infinito del amor de Dios, nosotros tomamos nuestra fuente que es el amor que le tenemos a él y en esa fuente nos sostenemos cuando las cosas salen bien o cuando las cosas salen mal. Cuando nos damos cuenta que tenemos graves defectos en nuestro temperamento, o cuando nos damos cuenta que tenemos graves deficiencias en nuestra preparación, o cuando nos damos cuenta de que hay malestar o ingratitud o inconstancia en las personas esta enseñanza nos deja el evangelio de hoy.

El evangelio también nos enseña otra cosa, detengámonos en la respuesta final de Pedro, porque Cristo parecía dispuesto a seguirle preguntando, como que Cristo quería que Pedro llegara a la respuesta esa ultima que dio. La respuesta de Pedro es Señor tu conoces todo tu sabes que te quiero.

“Tu conoces todo tu sabes que te quiero” En la basílica de San Pedro en Roma esta frase esta puesta en latín, en letras que tienen casi dos metros de largo, pero es tan bella esa basílica y todo es tan proporcionado que no disuena son unas letras gigantescas “Tú lo sabes todo Tú sabes que te quiero” .

Tomemos esa respuesta de Pedro y admiremos en ella sobre todo la humildad. Cuantos veces uno se siente seguro del amor que tiene, o del amor que cree tener. Pedro ya no se siente seguro del amor que el tiene, se siente seguro de lo que Cristo sabe, de lo que Cristo dice y de lo que Cristo hace. Y aquí tenemos una segunda clave para un evangelizador , un evangelizador necesita estar mas seguro de Jesús que de si mismo, mas convencido de Jesucristo que de si mismo y esto significa estar mas seguro de Jesús que de lo que yo he estudiado, estar mas seguro de Jesús que de la experiencia que yo tengo, estar mas seguro de Jesús que de las excelentes dinámicas que tengo para este grupo, estar mas seguro de Jesús que del precioso ministerio de música y de las melodías que tengo organizadas, estar mas seguro de Jesús que de los materiales que llevo para esta convivencia, para esta retiro, para este encuentro, estar mas seguros de Jesús que de nosotros. Eso fue lo que logro Jesús en Pedro logro crear en Pedro una certeza que no es certeza en si mismo, sino es certeza en él y esto es lo que nos salva.

Porque nuestro conocimientos algún día pueden fallar, en una predicación o en una conversación, nos pueden hacer una pregunta para la que no tengamos respuesta, la música puede estar muy organizada , pero a uno se le puede reventar una cuerda hasta tres veces en un congreso como nos ha pasado a nosotros, uno puede tener unas dinámicas maravillosas y darse cuenta hasta el ultimo momento que es el mismo juego que les han hechos siempre a los mismos niños o a los mismos jóvenes y que ya se lo saben y que ya están aburridos, uno puede confiar en la propia experiencia o en la propia virtud para darse cuenta demasiado tarde que ese tema, ese grupo o esa situación, un nunca se la había encontrado y ya no hay tiempo de preparar nada mas. Solo la certeza en Jesús .

Solo la certeza en Jesús solo en El, toda la demora en la preparación de un evangelizador y toda la demora en la preparación de un buen sacerdote y toda la demora de un santo obispo es esta, “Hasta que llegue estar mas seguro de Jesús que de nada y de nadie” cuando se logra eso tenemos un gran evangelizador Y efectivamente si luego miramos en los hechos de los apóstoles como obraba Pedro y como hablaba Pedro era con una seguridad que los sumos sacerdotes se quedaban aterrados, y decían pero como puede hablar así, si es un hombre sin instrucción, eso demuestra que los sumos sacerdotes estaban acostumbrados apoyarse en sus estudios, en sus conocimientos, en su instrucción. Pedro ya no se apoyaba en eso.

En particular para la orden dominicana eso significa muchas cosas, porque nosotros podemos llenarnos también de falsas seguridades, a uno se le puede llenar la boca diciendo pertenezco a la orden de Bartolomé de las Casas, de Santo Tomas de Aquino, de San Alberto Magno, a uno se le puede llenar la boca con orgullo de otras épocas, o se le puede llenar la mente de humo de orgullo por los estudios que ha realizado. Pero que lindo es cuando se encuentra una persona que puede tener mucha virtud o que puede tener mucha experiencia o que puede tener mucha práctica en los grupos o auditorios, o que puede tener muchos estudios, puede tener todo eso, pero no se apoya en eso. Ese Para mi es el gran sueño de un Fraile predicador y así era Santo Domingo de echo un hombre que tenia muchos conocimientos pero no se apoyaba en los conocimientos, un hombre que tenia muchísima virtud, pero no se apoyaba en la virtud, un hombre que tenia muchísima experiencia y no se apoya en la experiencia, de esa manera todo lo que el tenia no era un estorbo ni era un reemplazo de la acción de Dios, todo lo que el tenia era herramientas, instrumentos que le daba Dios para que pudiera obrar con mayor libertad, con mayor eficacia y con mayor poder en el, “Tu lo conoces todo tu sabes que te quiero”.

Y en tercer lugar tenemos aquella frase con la que Jesús cierra el dialogo de este pasaje.”Sigueme” la misma frase que le había dicho al principio. Cuando se encontraron allá en el mar de galilea y este estaba con sus redes y estaba con su barca la frase de Jesús “Sígueme” y luego pasaron muchas cosas, muchos días y muchas noches estuvieron en los campos y en la ciudades, pudieron ver milagros maravillosos escuchar sermones magníficos, pedro se lleno de ciencia y se lleno de temeridad hasta el punto de decirle a Jesús que se iba a ser matar por el. Luego Pedro fallo prometió y no cumplió y después de todo ese recorrido, después de aprender tantas cosas y de perder el examen, otra vez la misma palabra, otra vez el mismo Jesús, el mismo Pedro, el mismo mar y la misma frase, “Sígueme”.

Eso no enseña otras cosas sobre la evangelización, esa segunda llamada a Pedro , no enseña muchas cosas o mejor dicho otras cosas que hasta donde alcanzo a ver son estas:

Primera: Dios mantiene el llamado, Dios permanece, el ser humano se quiebra se revienta, se raja promete y no cumple, Dios permanece es increíble volverle a oírle el mismo llamado, al mismo Señor después de haber sido traicionado esto es maravilloso , Dios permanece, San Pablo lo dice en la Carta a los Romanos los dones y los llamados de Dios son irrevocables, “Dios permanece” y si volvemos a ese miso mar ahí esta todavía él y es todavía capaz de decirnos “sígueme” .

En Segundo lugar ese sígueme nos enseña algo muy importante que lo podemos relacionar con el libro del Apocalipsis. Ustedes recuerdan como en el Apocalipsis, Dios le manda decir a una de esas comunidades Cristianas tengo en contra tuya que has olvidado tu amor primero, repitiéndole la misma palabra y mostrándole que el si permanece, Dios le estaba haciendo sentir a Pedro por una parte la fidelidad que solo él tiene, pero por otra parte necesito que vuelvas al amor primero, acuérdate de esa vez. Como puede Pedro oír la misma palabra en el mismo lugar por el mismo Jesús y no acordarse del primer amor. Un evangelizador entonces es alguien que esta dispuesto a volver al primer amor, esta dispuesto a volver al comienzo, volver al noviazgo, volver a ese peregrinar por el desierto cuando no cabían los ídolos porque solo estaban Dios y las arenas, como dibuja el profeta Óseas, un evangelizador es alguien capaz de creer en la fidelidad de Dios, pero también es alguien capaz de devolverse a su propio tiempo, a su propio noviazgo, a su mejor época y a eso nos invita el Señor hoy, vuelve a tu mejor fervor, vuelve a tu mejor tiempo, vuelve a la primera llamada, escucha lo que e estoy diciendo aquí permanezco.

Y en tercer lugar este “sígueme” indica que el camino continua, evidentemente no es la última vez que se va escuchar “sígueme”. Hay una tradición muy bonita que dice, que Jesús le volvió hablar a Pedro. Si ustedes recuerdan la famosa leyenda que quizás sea verdad del “Quo Vadis” En tiempo de mucha persecución cuando la cosa se puso muy grave en Roma, Pedro lleno de Temor una vez mas después de todo esto, se decide a huir y la prueba de que estaba huyendo es que iba solo simple y llanamente salvando el pellejo, iba solo y ya había salido de roma y se encontró con el Señor, y Jesús iba hacia Roma y Pedro iba saliendo de Roma, y entonces cuenta la tradición que Pedro le pregunto a Jesús “Quo Vadis Domine” es decir “a donde vas Señor” a donde vas Señor y entonces Jesucristo le responde, “Voy a Roma a que me crucifiquen de nuevo”.

Desde luego el mensaje era claro y en ese punto donde hay una capillita muy linda en las afueras de Roma, en ese punto Pedro volvió a entender el mensaje, era otra vez Jesús diciéndole sigue el camino, Jesús dice “sígueme” pero quien es él? Él es el camino, “sígueme” es sígueme en el camino entonces Pedro llego a ese punto, se encontró con Jesús y dio media vuelta y se devolvió a Roma y fue crucificado y murió mártir en Roma, es decir que hasta el ultimo día tenemos que escuchar este “sígueme”porque hasta el ultimo día podemos acobardarnos, emperezarnos, nos podemos llenar de dudas o nos podemos sentir tentados, por los ídolos o pecados que resultan atractivos para nosotros, el seguimiento no acaba jamás, “Sígueme” esta palabra la tenemos que seguir escuchando.

Según cuenta la Biblia Pedro la oyó dos veces, si la tradición del Quo Vadis es cierta hay hubo como otra vez, y seguramente fueron más. Nosotros como evangelizadores necesitamos volver a escuchar ese “sígueme” muchas veces, porque lo mismo que Pedro vamos a experimentar mas de una vez, que queremos dar la espalda, o que queremos enseñarle cosas a Dios, o que queremos seguir nuestro propio estilo y no el de él y en todos esos casos siempre hay algo que estamos tratando y es evitar la cruz.

Que Dios el Señor con esa compasión que es tan suya, haga abiertos nuestros oídos para poder escuchar siempre ese sígueme, para volver a oír no importa lo que pase en nuestra vida, no importa cuantas cosas se derrumben en nosotros, no importa cuantas fieras amenacen afuera de nosotros, que podamos permanecer en esa palabra y volver una y otra vez al camino y seguir a Jesús hasta el calvario, hasta la cruz, hasta la muerte y el sepulcro, hasta la pascua y la Gloria Amén.