K056003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19990327

Título:

Original en audio: 15 min. 17 seg.


Hay como una consigna en las dos lecturas que hemos escuchado: reunir al pueblo de Dios. Ezequiel le presta su boca a Dios, que promete que va a reunir a su pueblo: "Los haré un solo pueblo; voy a congregarlos de todas partes, voy a recogerlos" Ezequel 37,21-22.

Y Jesús va a morir para reunir a los hijos de Dios dispersos, nos explica el Evangelista Juan; dice aquí: "Jesús iba a morir por la nación" San Juan 11,51, por los israelitas, de los que habló Ezequiel.

"Y no sólo por la nación sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos" San Juan 11,52. Esta imagen sirve para completar la imagen del buen pasor, o para entenderla mejor.

A nosotro nos gusta pensar en el buen pastor que sale, que va de camino en búsqueda de la oveja perdida; pero el buen pastor sale a buscar a la oveja perdida, y no se pierde con la oveja, sino que trae a la oveja de vuelta al rebaño.

Esto, que es como elemental, nos enseña una verdad muy profunda sobre la misión; la misión de la Iglesia no es solamente dispersarse, regarse en todas las naciones; la misión tiene dos movimientos como el corazón: el corazón tiene sístole y tiene diástole, entonces se comprime y se expande.

La Iglesia también tiene su corazoncito; la Iglesia se comprime y se expande, todo ese corazón misionero tine que expandirse, tiene que regarse por todas las naciones; pero también tine que atraer a todas las naciones, tiene que reunir a los hijos de Dios dispersos.

Uno puede decir que uno se hace misionero para ir a todas las naciones; pero es mejor decir: "Me voy a hacer misionero para traerle a Dios de todas las naciones". Son dos movimientos, los físicos llaman a esos dos movimientos, uno centrífugo y el otro centrípeto.

El movimiento centrífugo va del centro hacia afuera, el movimiento centrípeto va de afuera, de la periferia hacia el centro. Nosotros nos hacemos misioneros para trerle gente a Dios.

Esas dos descripciones de la misión son ambas útiles. Por ejemplo, pensar en el movimiento de salida es bueno prque nos recuerda continuamente que tenemos que salir de nuestros esquemas, que tenías que aprender a decir a cristo en otras lenguas, en otras culturas, en otros ambientes.

Ese movimiento de salida nos recuerda que de algún modo prolongamos la encarnación del Señor buscando en los distintos ambientes, ocupaciones, profesiones, buscamos la manera de expresar el Evangelio.Pero el otro movimiento, el movimiento de recogida también es útil. Y ese es el que quiero destacar en este día.

El movimiento de recogida es útil, porque nos recuerda que esas ovejas están marcadas por Dios, mejor, que es Él el que las ha redimido, ël ha redimido a esas personas.Noostros no vamos a realizar la redención, sino vamos a proclamar la redención, y con esa proclamación de la redención, la gente que Dios llamó, esa es la que noostros teemos que traerle a Él.

¿Cuál es laventaja de este modo de decir las cosas? Que cuando uno se siente demasiado misionero y dice: "Voy a ir, y voy a anunciar, y voy a hacer", uno puede caer como en cierto protagonismo. Jesús no cayó en ese protagonismo, Jesús decía: "Nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae" San Juan 6,44, ¿ves?

Él dijo que Él era el Buen Pastor que buscaba la oveja perdida, movimiento centrífugo; pero dijo que el Padre tenía que atrerle la gente, movimiento centípeto; Él dijoque elPadre Ceelestial tenía que atreele la gente, y así Jesús le dio plena gloria al PadreCelestial, como diciendo: "Es el Padre el que acerca a la gente".

Si uno va como misionero pensando en que es uno el que va a hacer la obra, entonces uno congregará a las personas hacia uno, mal hecho. Uno tiene que ir con la convicción de que las personas son redimidas por un amor, que es el amor de Dios Padre, y ese amor es manifiesto en Jesucristo.

Y ese amor del Padre y ese amor manifiestor en Jesucristo hace la redención en las personas, y noostros prácticamente vamos a cosechar. Noostros, los predicadores, nosotros, los misioneros, noostros vamos a cosechar, es Dios el que ha hecho la obra.