K051004a
Fecha: 20010402
Título: "Estoy con el que me ha enviado"
Original en audio: 10 min. 49 seg.
Indudablemente, el evangelio de Juan es el que penetra con mayor claridad el misterio que se nos revela en Jesucristo. Cristo es la revelación del Padre.
Y el evangelio de Juan, es el evangelio que explicita, que muestra más claramente todo eso que está revelado en Cristo.
Vamos a tomar algunas frases de las que dice Nuestro Señor en este evangelio del capítulo octavo, versículos doce y siguientes.
¿Qué tal lo que dice Cristo? "Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido porque sé de dónde vengo y adónde voy" San Juan 8,14. Ese es un modo muy raro de hablar. ¿Qué quería decir eso? Y les dice Cristo: "En cambio vosotros no sabeis de dónde vengo ni adónde voy" San Juan 8,14.
Analicemos esa expresión. Apliquemos nuestro entendimiento a lo que ahí dice el Señor, ya que tenemos este tiempo para eso, para encontrarnos con la Palabra. "Mi testimonio es válido porque yo sé de dónde vengo y adónde voy, en cambio ustedes no saben ni de dónde vengo ni adónde voy" San Juan 8,14.
Cristo, el Señor, dice que su testimonio es válido porque sabe de dónde viene, ¿qué quiere decir eso: "Yo sé de dónde vengo"? San Juan 8,14. Pues, si nosotros miramos de dónde viene Cristo, de dónde viene la Creación también, de dónde viene nuestra vida, pues finalmente nos encontramos con Dios.
Y si vemos hacia dónde van las cosas, cuál es la meta, cuál es la finalidad, el término de todo, para qué existe todo lo que existe, la razón última que encontramos de nuevo es Dios. Cristo tiene un conocimiento de dónde viene y adónde va; Cristo, por decirlo de alguna manera, conoce las razones de Dios.
Bueno, ¿por qué esto es importante? Porque dice Cristo esta frase respondiendo a la acusación de los fariseos: "Tú das testimonio de ti mismo" San Juan 8,14. Es que resulta que en la Ley de Moisés se dice: "Por lo menos un testimonio tiene que ser de dos o de tres", y aquí sólo aparecía uno, el mismo Cristo.
Y la manera como responde Cristo es: "Un momento, soy uno solo, pero yo sé de Dios, sé de dónde vengo, sé adónde voy; sé del origen de todo y sé del término de todo. Todavía más, ¿de dónde salió la Ley de Moisés? De la revelación de Dios.
Cuando Dios le dio la revelación a Moisés, no fueron dos o tres testigos, ahí sólo había uno, Dios; no le vamos a pedir a Dios que traiga otro testigo para ver si le creemos a los dos testigos, a Dios y al otro.
A Dios le creemos siendo uno solo. Esto es lo impresionanre de las palabras de Cristo. Cristo se aplica a sí mismo lo que se dice de Dios. Nosotros no le vamos a aplicar la Ley de Moisés a Dios; no le vamos a decir a Dios que tiene que traer otro testigo o a otros dos para que ahí sí, por el testimonio de dos o tres, le creamos.
La Ley misma de Moisés, es una palabra de Dios que fue dada por uno solo, no por dos o tres, y Cristo dice: "Mi testimonio es válido, porque sé de dónde vengo y adónde voy" San Juan 8,14, "porque tengo un conocimeinto que sólo Dios tiene".
Dicho de manera más breve, en este texto, Nuestro señor jesucristo se está atribuyendo algo que sólo Dios tiene; está diciendo, está declarando su naturaleza divina: "Algo que sólo Dios tiene, lo tengo yo. Y así como a Dios no le piden que tenga otro u otros dos testigos, a mí tampoco. Mi testimonio es válido".
O sea que, en el fondo, lo que dice Cristo es: "Mire, mi testimonio es válido, porque yo soy Dios, y a Dios no se le piden dos o tres testigos. ¡Qué profundo y qué bonito! Sin embargo, esa verdadera divinidad de Cristo, ha aparecido ante noostros junto con la revelación de un misterio que no podía conocer Moisés.
Dice Él: "Si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre" San Juan 8,15, De manera que,por una parte, se atribuye Él lo que es de Dios; pero por otra parte, está con el Padre, y en ese sentido sí son dos.
¡Qué hermoso ver cómo en estas palabras, sucedidas en una discusión tan agria, tan antipática, tan fastidosa, en medio de una discusión tan fastidiosa, Cristo encuentra manera de mostrar, de declarar su misterio! He aquí que nos habla de su divinidad, y nos habala de sus prmanencia junto al Padre.
¿Qué es esto tan bello? Él es enviado del Padre, pero Él está con el Padre: "Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16. Esa frase es como pra gente contemplativa, gente enamorada de Dios. "Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16.
Ahí está, "me ha enviado" San Juan 8,16, hace referencia a la condición que tiene Cristo entre nosotros; es decir, diríamos, a su naturaleza humana; "estoy" San Juan 8,16, hace referencia a su permanencia junto al Padre, y a su divinidad en la misma naturaleza del Padre.
"Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16, ese es el misterio de Cristo, exactamente esa frase. "Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16.
Nosotros no podemos enviar a alguien sin alejarlo de nosotros; si una persona es enviada, entonces ya no se queda con el que la envió; pero Cristo dice: "Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16; ahí está el misterio de la condescendencia divina que por misericordia se muestra en la naturaleza humana de Cristo. Y por otra parte, la majestad divina que está ahí en esa naturaleza humana de Cristo que nos revela al Padre.
Así encontramos, en cristo, un enviado, uno que está cerca de noostros; Cristo está cerca de nosotros porque el Padre lo ha enviado; pero Cristo está cerca del Padre porque está con el que lo ha enviado".
"Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16, ¡qué maravilla! Como dice: "Estoy con que me ha enviado" San Juan 8,16, quiere decir que está con el Padre; y como dice: "El que me ha enviado" San Juan 8,16, el envido es a vosotros, a los hombres, entonces estáde cerca de nosotros.Ahí está el misterio de Cristo.
"Estoy con el que me ha enviado" San Juan 8,16, cerca del Padre, cerca de noostros los hombres, ese es Jesucristo. Y así, Jesucristo, nos va mostrando sus misterios, nos va mostrando quién es Él, quién es Dios; así, el Señor Jesucristo, va disipando las tinieblas del error, pero sobre todo va trayendo luz, por eso dice: "Yo soy la luz del mundo" San Juan 8,12.
¿Cómo es Cristo la luz del mundo? Estando con el que lo ha enviado; enviado, está cerca de noostros; pero como está con el que lo ha enviado, está junto al Padre; cerca de nosotros y junto al Padre, ese es Cristo, y así Cristo es luz para nosotros; el mismo que, junto al Padre y con el Padre, es luz de toda la Creación.