K025003a
Fecha: 19990305
Título:
Original en audio: 25 min. 49 seg.
Queridos hermanos:
Este es un viernes de cuaresma, la Iglesia con providencia va dosificando la enseñanza como buena maestra que es.
Los viernes de cuaresma nos van preparando para el viernes de la semana mayor, para mirar con detención a la cruz, para mirar la muerte del Señor, y esas son las lecturas que hemos escuchado, lecturas que nos hablan de traición, de persecución y de muerte, lecturas que nos muestran como ya en el Antiguo Testamento, aunque veladamente, se iba anunciando cual va a ser el camino de la salvación y se nos iba enseñando que ese camino pasa por la traición, por el destierro, por la muerte.
Las lecturas que hemos oído nos dejan tal vez tristes, porque ambas acaban, podríamos decir, en el triunfo del mal.
Los hermanos de José le tenían envidia y el papá de José y de sus hermanos, es decir, el patriarca Jacob, también llamado Israel, manda a José con un encargo, “va donde sus hermanos” como nos espanta pensar que José va camino de sus hermanos sin saber lo que se trama contra el, nosotros, que hemos oído la Palabra, sí sabemos lo que estaba sucediendo, nosotros sí sabemos lo que se estaba tramando contra el “¡matémoslo! haber en que acaban sus sueños”.
José había tenido unos sueños extraños, en que sus hermanos aparecían venerándolo a el y esto despertó la mas terrible envidia en esos hermanos, que esperaban la ocasión de hacerle daño, haber en que acaban sus sueños.
Dos de los hermanos, eran doce hermanos en total, estaban once en el campo y de esos once dos, Rubén y Judá, dos de los hermanos logran a duras penas defender la vida del muchacho, de manera que no muere, es echado en un pozo y del pozo es vendido como esclavo a una caravana de ismaelitas, los ismaelitas llevan a José hacia Egipto.
Se tramó un mal contra el y finalmente se realizó, algo parecido sucede con la parábola que Cristo nos presenta en el evangelio, un hombre que ha arrendado una viña y cuando va a recoger los frutos envía a criados, pero los criados son torturados, son muertos y cuando les envía al último, al hijo, el papá piensa tendrán respeto a mi hijo y con esa palabra, con esa convicción el hijo se va a esa viña, como José se fue a encontrar con sus hermanos, pero ya sabemos lo que le ha sucedido a este hijo, los labradores dicen: “este es el heredero acabemos con el y nos quedamos con todo”.
Prefirieron la herencia al heredero, este fue el pecado de los labradores, prefirieron la herencia al heredero, ¡matémoslo! y lo matan ¿Y en que acaba el pasaje que hemos oído? acaba en que los que acaban de oír a Jesucristo, toman exactamente esa resolución “hay que acabar con este señor” toman esa decisión, pero todavía no la llevan a cabo, estaban esperando el momento para poder llevarla a cabo y van a encontrar ese momento, y ese momento es el Viernes Santo, es el momento de la cruz, es la hora de las tinieblas. La pregunta que uno se hace es ¿Y ahora que hacemos con estas noticias tan tristes? Cuando yo era niño, en las películas siempre triunfaban los buenos, ahora en las películas no triunfan los buenos sino los fuertes, sean buenos o malos, por eso las películas de ahora hacen mucho daño a los niños, la gran mayoría de las películas y de las series animadas, hacen mucho daño a los niños, porque ya no triunfan los buenos, ahora triunfan los fuertes, sean del equipo que sean.
Por eso, las películas de ahora deforman el sentido de la lucha y del esfuerzo en los niños, pero es un paréntesis. Cuando yo era niño triunfaban los buenos Y resulta que en las lecturas del día de hoy, aparece n triunfando los malos y aparece triunfando el mal, a duras penas se logró evitar que mataran a José y a duras penas se logró evitar por lo menos en este evangelio se logró evitar que mataran a Cristo.
Pero José va rumbo a Egipto y Cristo va finalmente camino a Jerusalén y José en Egipto acabará en la cárcel y Cristo acabará en Jerusalén. En el sepulcro afortunadamente nosotros conocemos lo que sucede después de la cárcel de Egipto y después del sepulcro de Jerusalén afortunadamente nosotros sabemos que José salió de esa cárcel de Egipto, salió porque Dios le regaló sueños inspirados con los que pudo salvar a buena parte de Egipto, que había llegado como esclavo, y afortunadamente nosotros sabemos lo que sucedió después del sepulcro de Jerusalén; así como José salió de su cárcel en Egipto, así Jesús salió de la cárcel del sepulcro en Jerusalén, así como José después de salir de la cárcel de Egipto, preparó bodegas inmensas donde se guardó alimento y ese alimento, en últimas le salvó la vida a su hermanos.
Así también Jesucristo traicionado y vendido por todos nosotros sus hermanos, fue a parar a la cárcel triste de la muerte y del sepulcro; pero cuando sale de ahí tiene para nosotros una bodega de regalos, una bodega que empieza con el saludo de día de Pascua, cuando le dice a los Apóstoles “la paz sea con vosotros” así como Jesucristo dice “la paz sea con vosotros” y empieza a regalarnos todos los bienes, precisamente todos los bienes que nosotros le negamos a El, así también José, que es una figura tan hermosa de Jesucristo.
José, no se olviden nunca de José, el hijo de Jacob, al final del libro del Génesis está José, nunca lo olviden, ese José, cuando salió de la cárcel no salió a reclamar venganza contra sus hermanos, sino que salió con las manos llenas de trigo para sus hermanos.
Yo he llorado oyendo el relato de José y pensando en mi Señor Jesucristo, José es un relato largo, es un relato bello, no se lo pierdan, está ahí en sus biblias capítulos finales del Génesis. ¿Desde donde puedes leer? Desde el capitulo 37 en adelante, es largo, pero es agradable de leer, llama a tus hijos desconéctalos de la televisión, sácalos del internet, bájale el volumen de la radio y diles “venid hijos escuchadme os instruiré en el temor del Señor”, sienta a tus hijos y leeles capitulo 37 y cuéntales lo que le pasó a José.
De manera que una primera esperanza llega a nuestros corazones entristecidos por estos relatos, una primera esperanza llega cuando caemos en la cuenta en que este José no se quedó metido en ese pozo de la traición y cuando caemos en cuenta que este Jesucristo no se quedó encadenado en el sepulcro no se quedó preso de la muerte, de manera que si se avanza.
¿Pero cual será e gran sentido que puede tener para nosotros estos relatos? si nosotros no supiéramos el desenlace que nos cuentan a nosotros ¿Qué podemos aprender nosotros de esos relatos? ¿Qué podemos recibir? Mis amigos, en ese corazón de José y en ese corazón de Jesucristo, ese que fue a la viña, en ese corazón de Jesucristo y en ese corazón de José hay amor, un amor que finalmente les da la victoria.
José metido en ese pozo y dice la Biblia, que mientras el estaba en el pozo, sus hermanos comían, mientras el hermano estaba metido en un pozo por allá, desde luego sin comida, pero después será ese el que no tenía comida el que le de alimento a todos, ese corazón, ese amor, aunque esté preso en un pozo, aunque esté oculto al mundo, ese amor vale mucho, ese amor es grande, ese amor es fuerte, ese amor les dará la victoria, ese amor así donde estemos en el ultimo pozo, de allá saldrá y este es el mensaje para nosotros en esta noche.
El que tenga, el que logra, el que reciba y el que cultive un amor, un amor como el de José, un amor como el de Jesús, vencerá todos los pozos, superará todas las esclavitudes, saldrá de todos los sepulcros y tendrá vida abundante para todos. El que tenga un amor así.
Cuando Jesucristo se estaba despidiendo de los Apóstoles después de la ultima cena, les dijo eso que vamos a recordar en el jueves santo, “mi paz os dejo mi paz os doy” y dijo también, “les daré un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado” hay que conocer cual es la calidad del amor de Cristo y esa calidad se conoce en la resistencia ante la traición, esa calidad se conoce en la perseverancia a pesar del odio, esa calidad se conoce en la capacidad de intercesión y de misericordia para con los enemigos.
¿Qué podemos aprender de estas lecturas donde aparentemente los que se salieron con la suya fueron los malos? porque eran fuertes y no el bueno porque era débil. ¿Que podemos aprender de estas lecturas? Podemos aprender cual es la calidad del amor, si el amor tuyo tiene esa calidad, si tu amor tiene esa calidad, tu amor saldrá de todos los sepulcros, de todos los pozos, tu amor puede sacar por la tierra de la idolatría, que se llama la tierra de Egipto, y tu saldrás con la fe renovada, pura y luminosa, si tu tienes un amor así tu tendrás victoria sobre tus enemigos.
¿Cómo? ¿Aplastándolos? no, aplastar es prolongar la mentira, es prolongar el engaño, es prolongar la idolatría ,es prolongar la ley del mas fuerte.
José reunió a los hermanos y les dijo ¿vive todavía Jacob? Y ellos se miraron unos a otros aterrados, y este José cuando ya nadie mas los estaba viendo les dijo a ellos “Yo soy José” ellos creían que José había muerto, José no hablaba en Hebreo, hablaba en egipcio y llevaba las ropas imperiales y además ellos creían que había muerto y además había pasado mucho tempo, ”¿Vive todavía mi padre?” Y estos se quedan espantados y entonces les dice José “No les pese haberme traicionado así quiso Dios preparar alimento para ustedes para mi y para mi padre en esta hora difícil” “no les pese haberme traicionado” “no les pese haberme vendido” “no les pese haberme envidiado” “no les pese haber querido matarme” “no les pese eso” “era Dios el que gobernaba mi vida” y rompió a llorar con gritos que hicieron estremecerse a la corte del faraón.
“Yo soy José” y rompió a llorar, ese llanto maravilloso, llanto de alegría porque recuperó a sus hermanos, y empezó a abrazar y a besar a sus hermanos, ese llanto maravilloso, esa es la victoria del cristiano, el cristiano no vence hundiéndose, pudriendo al otro, que lejos estamos de Jesucristo, que lejos estamos cuando hablamos mal de los que nos hacen mal, que lejos estamos, estamos muy lejos de El.
¿Es que José era un tonto? ¿Es que José no se daba cuenta de que lo habían traicionado, de que lo habían vendido, de que lo habían aplastado? José tenía inteligencia, tenía ojos, José sabia lo que le había hecho, José lo conocía, pero cuando se descubre ante sus hermanos les dice “no les pese haberme traicionado” “no les pese haberme vendido” “no les pese lo que hicieron por mi, así lo dispuso Dios para que hoy hubiera alimento para ustedes y para mi”.
Esas son las mismas palabras de Cristo. Se aparece con las huellas de las llagas, con las huellas del dolor, de la traición , del azote, de la angustia y de la muerte, cuando Jesús se aparece con sus manos rotas y El no nació con las manos rotas, cuando Jesús se aparece con las manos rotas ante los Apóstoles, con las llagas frescas ante ellos ¿Qué está diciendo cuando los saluda? “Paz a vosotros”.
¿Qué está diciendo con ese saludo? Lo mismo que dijo José, parece que Cristo nos está diciendo “no les pese lo que hicieron, no hablemos de lo que hicieron, Dios lo dispuso así para que hubiera eucaristía para ustedes y para mi” “Dios lo dispuso así”.
!Esa es la victoria de Cristo! así es como Cristo vence, así es como El doblega, así es como El arrodilla a sus enemigos, así es Jesús y por eso, ante El se postra toda rodilla, por eso ante El se dobla toda rodilla y toda lengua proclama que “El es el Señor”; porque El vence y vence así con un exceso de amor, con un exceso de misericordia que trae una luz incontenible en la mente, una luz que hace que uno se derrumbe como se derrumbó San Pablo y quien lo diga “Sólo Tu eres santo solo tu Señor solo tu altísimo Jesucristo”. Esa es la calidad del amor.
¿Para qué la Iglesia nos puso estas lecturas tristes hoy? No son tristes, ya no me parecen tristes, ahora me parecen felices y me parecen alegres, porque hoy la Iglesia me ha puesto por delante un amor tan grande, un amor capaz de vencerlo todo, un amor que hace que en este momento yo les diga “Si algún enemigo yo he tenido, si alguien alguna vez me hizo daño, cualquiera que haya sido la culpa, cualquiera que haya sido la violencia, hoy yo comprendo que este amor es omnipotente y por eso yo me uno a ese amor y en el nombre de ese amor yo perdono a cualquier persona que haya dicho cualquier cosa de mi o que me haya maltratado de cualquier manera, al fin y al cabo es Dios quien preside mi vida, es El quien gobierna mis días, es El quien conduce los corazones de aquellos que me aman.
Por eso mis queridos hermanos, este es un día para alegrarnos, aunque José haya sido traicionado, aunque haya sido perseguido
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