K035006a
Fecha: 20010323
Título:
Original en audio: 25 min. 34 seg.
la cuaresma es un tiempo para recuperar las fuentes, los principios y lo más importantede nuestra vida cristiana; es un tiempo para recuperar lo que de pronto hemos perdid. A nosotros nos puede pasar como un niño al que la mamá mandó a una tienda que quedaba muy lejos; y el niño salió de la casa temprano en la mañana, iba muy contento y tenía que caminar mucho, mucho, mucho; y en el camino encontró parques, fuentes, prados, amigos, juegos, y pasó y pasó el tiempo, y se le olvidó lo que le había mandado la mamá porque se distrajo en el camino.
Nuestra vida cristiana es un camino y en ese camino uno se puede distraer. Hay tantas cosas, tantas cosas. están los Sacramentos, los mandamientos, las novenas, las rogativas, los entierros; está la Biblia, está el Rosario, las obras de misericordia y además hay que ganarse el pan de cada día. Hay mucho trabajo que hacer, y además hay tantas frustraciones en esta tierra, y a uno se le puede olvidar qué es lo más importante, a qué fue que nos mandaron, cuál es la meta.
Por eso hoy la lectura de la Palabra de Dios como si fuera un letrero grandote nos dice: "la meta es el amor, la meta es amar, amar a Dios con toda el alma, con taodas las fuerzas, con toda la mente, con todo xxxx amar a Dios. Y por eso la primera lectura nos invitaba a dejar los ídolos. Efraín, qué te importan los ídolos, quién es el sabio que le comprenda, el xxx que lo entienda.
La invitación de Dios es: "deja tus falsos dioses y dale todo tu amor al Dios verdadero". Es una manera de llamarnos a la conversión porque como bien sabemos, toda la cuaresma tiene un solo mensaje que seguramente nos lo dijeron en el día miércoles de ceniza: "conviértete y cree en el Evangelio".
Conviértete, cambia el rumbo de tu vida. Hoy las lecturas nos están gritando eso. Deja el rumbo de tu vida, ese rumbo que estabas tomando hacia los ídolos, hacia los falsos dioses, deja eso, ya deja eso xxxx con todo tu amor hacia Dios. Conviértete, conviértete y cree en el Evangelio. Por eso, con esa invitación nosotros seguimos nuestra celebración eucarística. la Eucaristía es un acto máximo de amor a Dios y es la máxima revelación del amor de Dios.
Si uno sabe participara en la Misa, en la Misa recibe tanto amor, y cuando uno recibe tanto amor entonces uno entrega también mucho amor. Dice una santa dominica que vivió en el siglo XIV, santa Catalina de Siena