Bo26002a
Fecha: 20001001
Título: Tolerancia y Radicalidad
Original en audio: 12 Min. 28 Seg.
Hermanos:
Podemos decir que el evangelio de hoy esta entre la tolerancia y la radicalidad.
Jesús en este evangelio aparece al mismo tiempo como una persona drástica, radical hasta la drasticidad, pero como dada; persona amplia y tolerante.
A imagen de cristo, la Iglesia entera tiene que ser tolerante, pero también radical. Y cada uno de nosotros está llamado a ser radical, pero también compresivo y tolerante.
Esta lectura tiene cierta actualidad para nosotros, especialmente por ese documento que hace unas pocas semanas fue propuesto por el cardenal Ratzinger a la a autorización del Papa, y recibió la autorización del Papa Este documento, del cual seguramente hemos oído hablar todos, se llama, por sus primeras palabras en latín, "Dominus Iesus".
Un periódico como “El Tiempo”, aquí en nuestro país, dijo que “plantea la cosa como si fuera una carrera y que la religión que mejor salvaba era el Catolicismo". Así presentó este documento.
En algunos sectores protestantes ese documento se ha visto como una bofetada. "¡Ahora resulta que los católicos se apropiaron de la salvación, ¡lo que faltaba!"
Algunos sacerdotes católicos y teólogos miran con tristeza ese documento y dicen: “Vamos de para atrás, vamos hacia el puro tradicionalismo, la derecha, el conservadurismo, se cerraron las puertas para el ecumenismo".
Es una cosa curiosa, porque el Papa Juan Pablo, en este caso, esta siendo criticado. Él y su encargado de la Congregación para la Doctrina de la la Fe, el cardenal Ratzinger, están siendo criticados por ser demasiado drásticos, intolerantes. Pero, otras actitudes del Papa han recibido críticas igualmente severas, porque se piensan que se da demasiada tolerancia.
El Papa Juan Pablo, por ejemplo, es el primer Sumo Pontífice católico que se reúne con representantes de distintas religiones para un encuentro de reflexión y meditación. Un encuentro como el que se realizó en Asís haces unos años.
En aquella ocasión se criticó duramente al Papa: que cómo se le ocurría reunirse con otro poco de personas. Podríamos decir que los sectores más conservadores, especialmente los amigos de Monseñor Lefebvre, vieron ahí el escándalo de los escándalos, “se perdió la fe católica”.
No es fácil ser al mismo tiempo tolerante, pero también radical. Yo creo que hay que tener esas dos palabras y hay que saber aplicarlas.
Cuando Jesús dice: “No se lo prohibáis, porque uno que hace milagros usando mi nombre, no puede hablar mal de mí”(véase San Marcos 9,9).
Y esto: “Quien no está contra nosotros esta a favor nuestro”. (véase San Marcos 9,40). Esta es la máxima tolerancia. Pero luego, dice Cristo: "Si tu pie te hace pecar, córtatelo, si tu ojo te hace pecar, córtatelo”. (véase San Marcos 9,43-44 ). Esto parece la total radicalidad.
Es decir que en Jesús pueden encontrar argumentos, por hablar en términos políticos, dentro de la Iglesia, cosa que no es lo mejor del mundo, tanto los de extrema izquierda como los de la extrema derecha.
Una persona de extrema izquierda, de esos que piensan que todas la religiones dan lo mismo, podría tomar esta frase de Jesús: “Quien no esta contra nosotros está a favor nuestro” (véase San Marcos 9,40), podría tomar esa frase como bandera.
Una persona, en cambio, que se sienta en la plena radicalidad podría decir que: "Más vale entrar manco al cielo que con ambas manos al infierno". (véase San Marcos 9,43). Además, el mismo Jesús tiene frases que no son tan tolerantes. Por ejemplo, cuando dice: “El que no está conmigo, está contra mí” (véase San Marcos 9,40), dice Jesús, casi lo contrario de lo que aparece en este evangelio: “El que no junta conmigo desparrama” .(véase San Marcos ).
Al fin, ¿en qué quedamos, Jesús?
Es difícil encontrar una medida en esto. Pero, sin embargo hay algo que nos debe quedar claro. Obsérvese que cuando Jesús ensancha la manga es para referirse al prójimo y al trato del prójimo. Cuando Jesús quiere que nosotros seamos radicales y estrictos, es mirándonos a nosotros.
El criterio general del cristiano es: hay que ser tolerante y hay que ser radical. Pero, procura que el lado tolerante apunte hacia tu prójimo, y procura que el lado drástico y estricto apunte hacia ti. Es decir, todo lo contrario a lo que dice la ley del embudo. La ley del embudo es: lo ancho para mí, lo angosto para el otro.
Jesús obra al revés, lo ancho para el otro. Piensa bien del otro; piensa que él está por un camino que tú no conoces, quizás, él es también de tu grupo. Lo angosto para ti: tienes que ser estricto contigo.
Hay santos que van vivido esta manera cristiana. Nuestra Orden Dominicana recuerda a dos santos, y hay muchos más que fueron así. Por ejemplo, San Luís Bertrán que fue nombrado Prior de este convento, pero luego no alcanzó a llegar, porque le dieron otro nombramiento de Maestro de Novicios en España.
San Luís Bertrán, era un hombre supremamente estricto con él mismo. Penitente hasta el extremo, rígido, observante, un hombre sumamente exigente con él. Pero en lo que tenia que ver con el bienestar de los frailes, en lo que tenía que ver con el alimento y el descanso de los frailes, era un hombre sumamente comprensivo. Ahora, tampoco era un hombre que promoviera la relajación. Él exigía en lo que tenía que exigir.
Otra tanto se puede decir de Catalina de Siena, que vivió grandísimas penitencias, pero que no pretendió que los demás siguieran por ese camino de ella.
O sea, que así nos puede quedar una enseñanza para hoy: Es más cristiano pensar bien del otro; pensar que el otro pueda juntarse conmigo en algún lugar del camino; y ser estricto y cuidadoso con nosotros.
Con ese pensamiento nos podemos quedar.
¿Y el documento "Dominus Iesus"? Pues el documento cumple con eso.
Lo que no tomaron en cuenta los medios de comunicación, es que el documento está dirigido, no a los protestantes, ni a los calvinistas, ni a los luteranos, ni a los budistas, ni a los ateos; el documento está dirigido a los teólogos católicos.
¿Por qué subrayo esto? Para decir que el documento lo que quiere es que la Iglesia aprenda a ser estricta consigo misma; que la Iglesia aprenda a tener claro cuál es el tesoro que lleva por dentro. Que nosotros valoremos lo que tenemos y que aprendamos a exigirnos a nosotros mismos.
En ningún momento dice que los otros no se van a salvar. Más bien, lo que dice es: "Están en una condición desmejorada frente a la salvación".
¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir, como el documento se dirige a nosotros, quiere decir: tenga usted caridad, tenga amor, de testimonio, ore, haga penitencia, predique para que todo eso que usted tiene, otros lo puedan tener.
Pero al documento le dieron la vuelta los dueños de los medios de comunicación, y lo presentaron como una "cachetada", un insulto a las otras religiones.
El documento no es para las otras religiones, el documento es para lo que dice Jesús. Conozca lo que usted tiene, ame lo que usted tiene, sea coherente, exíjase. Desde ahí, valore lo que usted es por gracia de Dios, y dé testimonio amoroso de eso, para que otros disfruten de lo que usted tiene, porque ellos no han recibo tanto como usted.
El documento es para usted. Para eso es el documento.
Y yo creo que en ese sentido es un documento maravilloso. De acuerdo con el evangelio de hoy, un documento para descubrir lo que significa estar cerca de Jesús. Para examinar nuestra conciencia y abrirnos a la solidaridad amorosa con todo los hombres, de toda raza, pueblo y nación.
Amén.