Bk02001a
Fecha: 19970223
Título: El Protagonista es Dios Padre
Original en audio: 8 min. 47 seg.
Hay una palabra que se repite en las lecturas de hoy, la palabra hijo: Abraham, al que Dios manda sacrificar a su hijo. Pablo, que en su Carta a los Romanos dice que, "Dios no perdonó a su Hijo" (véase Carta a los Romanos 8,32). Y la voz del Padre, que en el santo evangelio nos ha manifestado: "Este es mi Hijo Amado" (véase San Marcos 9,7).
Por eso, aunque el evangelio que escuchamos es el de la Transfiguración, lo fundamental en este domingo no es solamente la Transfiguración, -que tiene su fiesta litúrgica propia, precisamente, el día seis de agosto-, sino el Hijo, el don del Hijo, el sacrificio del Hijo.
Y si hoy se lee la Transfiguración, es para que miremos en ese Rostro radiante de Cristo, la gloria del Hijo sacrificado.
Este es el domingo segundo de Cuaresma. Y en nuestro camino hacia la Pascua, cada domingo nos va contando algo sobre el martirio de Cristo, nos va contando algo sobre ese Cristo que se inmola en el gran sacrificio, en la gran Eucaristía del Triduo Pascual.
Por tanto, si el domingo pasado nos llevaba a mirar a este Jesús sometido a tentación, pero vencedor de la tentación, si eso hacía el domingo pasado, este domingo nos invita a mirar a este mismo Cristo, sometido a sacrificio y vencedor del sacrificio.
Pero, sobre todo, nos invita a descubrir en Jesús, no el sacrificio y el esfuerzo de un valiente, o de un soldado, o de un guerrero, que por su cuenta y riesgo hace lo que le parece bien.
En este sentido, Cristo se distancia de los héroes, tanto de las culturas antiguas como de las recientes. El héroe de la cultura antigua, como decir un Aquiles para los griegos, el héroe de esas culturas, como decir, un guerrero cual Julio César, el héroe de las culturas modernas, aquel que despierta admiración, -¿cómo se llamará? Rambo, o el que sea-, esos héroes obran por su iniciativa, obran con valor y se convierten en el centro de la película.