O281001a
Fecha:19961014
Título: Alegrarnos del Don recibido
Original en audio: 5 min. 31 seg.
La Carta a los Gálatas es una carta escrito casi con rabia, es escrita desde le profundo disgusto y desconcierto que siente San Pablo ante el hecho de que esta comunidad en Galacia empiece a retroceder en la fe, y la prueba de que retroceden en la fe es que han empezado a aplicar una cantidad de prácticas del judaísmo.
Lo grave que ve San Pablo en esta actitud, es que están empezando a poner su corazón en otras prácticas y ya no se sienten salvados por el regalo de la gracia de Cristo y empiezan a poner su confianza, la fe de su corazón en el hecho de circunscidarse, guardar las prácticas de la ley de Moisés, en el hecho, en fin, de volverse al judaísmo.
De una manera drástica y casi apresurada San Pablo les escribe esta carta en la que abundaategory:Gán las expresiones casi de regaño; en algún texto al principio les dice: "¡Oh insensatos Gálatas! Gálatas 3,1 , y los trata de endurecidos, necios, dice: "¿Qué clase de estupidez es eso de empezar por el Espíritu y acabar por la carne?" Gálatas 3,3.
Prácticamente toda la carta es como un argumento entorno a esta idea, como queriendo subrayar por todos los caminos posibles, por voz activa y por voz pasiva que nosotros somos salvos por pura gracia de Dios, que esa gracia nos ha comunicado Espíritu, el mismo Espíritu de Cristo y ese Espíritu nos hace Hijos de Dios.
Y por consiguiente, no tenemos que estar asustados, pensando en cuáles serán las prácticas que nos hacen falta para ser salvos, siendo así que ya somos salvos por el poder de la Sangre de Jesucristo, esa Sangre nos ha merecido la gracia del Espíritu y ese Espíritu de adopción, que hace que nosotros seamos coherederos de Cristo y herederos de Dios; ese es tal vez el escrito más drástico de San Pablo en el Nuevo Testamento.
De hecho Pablo, como se acostumbraba en el época, al principio de sus cartas siempre incluía palabras más o menos elogiosas, cariñosas sobre la fe, esperanza, amor que veía en estas comunidades, en cambio, en la Carta a los Gálatas la cosa empieza de una vez en materia y él entra criticando, corrigiendo.
Lo escuchábamos precisamente hace una semana según la distribución de lecturas de la Iglesia: "Me sorprende", -les dice en le capítulo primero-, que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo y os hayaís pasado a otro evangelio" Gálatas 1,6.
Estas mismas ideas aparecen desarrolladas con un poco más de sosiego, un poquito más de orden, me atrevo a decir, y también con una profundización mayor en la Carta a los Romanos.
Y ese documento de la Carta a los Romanos es como la exposición más sistemática que tenemos de la doctrina cristológica y soteriológica de Pablo, por algo ha sido el escrito que más impacto ha tenido en la Iglesia, podríamos decir, especialmente en le segundo milenio.
La Carta a los Romanos ha sido ocasión, no causa de división, Lutero hizo de la Carta a los Romanos algo así como la constitución del cristianismo y en cierto modo leyó el resto del Nuevo Testamento y el resto de la Biblia desde las posturas de la Carta a los Romanos.
Esta misma carta, que ha sido ocasión de división, probablemente sea el único texto que nos ayude a reconciliarnos, unirnos entre los cristianos, para eso será necesario que nosotros los católicos redescubramos lo que significa ser salvados enteramente por la gracia.
Una y otra vez, encima de la gracia aparecen prácticas, obligaciones, costumbres, usos, liturgias que deberían manifestar esa gracia pero que corren el riesgo de ocultarla, sepultarla.
Que sea este, entonces, un día para pedir a Dios que nos permita mantener viva la experiencia del regalo de la salvación en nuestras vidas.
Que nosotros al participar de la Eucaristía podamos abismarnos, pero ya no de que se haya dejado la gracia para volver a la ley, sino abismarnos de ese regalo nunca merecido, de ese don inapreciable, de esa fantástica generosidad en la que sólo Dios realiza toda su obra en todos nosotros y en todo el universo.
Amén.